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C CABALLO: tanto el caballo como

CULTOS SEXUALES

de la historia, los seres humanos han otorgado a la sexualidad una importancia mayor que la simple reproducción y el placer erótico, el acto sexual, especialmente el

falo erecto, han tenido una signifi- cación religiosa en las culturas de todo el mundo. De esta manera amor y religión siempre han esta-

do unidos en la historia. El término

adoración se emplea tanto en el vocabulario romántico como re- ligioso: Dios es amor. El Antiguo Testamento no maldecía el sexo ni el amor. Se relata que Adán y Eva muy enamorados y “fueron

una sola carne”. El Cantar de los

Cantares, sigue siendo, uno de los cantos de amor más ardientes de la historia de la humanidad. El Antiguo Testamento invitaba a la gente a crecer y multiplicarse, y no reprimía explícitamente la poli- gamia ni el concubinato.

Los griegos admitían en amor y el sexo en sus dioses. Afrodita, la diosa del amor, engendró con Dionisio al dios Príapo, carac- terizado con un enorme falo en

erección permanente. Hércules

además de por sus doce trabajos,

era popular por haber desflorado

cincuenta vírgenes durante una

velada. Como sus fieles griegos,

los dioses eran pederastas. Pero

como también les gustaban las

mujeres el Olimpo resultó una

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de las comunidades bisexuales

más antiguas del Universo. Zeus

sodomizó a Ganimedes. Poseidón amó al joven Pelopo, y Apolo tuvo

al menos dos amantes. Hércules

que amaba tanto a las jovencitas, no desdeñaba a los hombres, y tuvo al menos tres amantes: Iolao, Hilas y Euristeo.

En Roma, los hombres transfor- maron a Dionisio, dios griego del vino, la voluptuosidad y la alegría en Baco, que era festejado en bacanales, orgías desenfrenadas donde participaban multitudes. En

esta época la virginidad era tan

rara, que solamente la sostenían las vestales, las guardianas del templo de Vesta, la diosa del ho- gar; ellas debían ser castas duran- te treinta años, y la violación de su voto era castigado con la muerte. En la Edad Media se escribió “El

espejo o libro de las mujeres”, de- nominado el Kama Sutra catalán, que daba consejos sobre afro- disíacos, posturas, caricias y el arte de complacer a las mujeres. En Europa hubo una epidemia

de miles de flagelantes, y cuando

la Iglesia advirtió que resultaba sexualmente estimulante prohibió

esta práctica, la declaró herética

y utilizó la hoguera. En la Europa del siglo XVI se originaron las Iglesias del Diablo, el ángel malo que representaba el sexo para los cristianos, cuyas ceremonias consistían en matar el pecado con la fornicación (ver misa negra). Para evitar que el siervo perdiera su alma en la desfloración, las

futuras esposas eran desvirgadas graciosamente por los sacerdotes y los nobles, y de esta manera se consideraba que les hacían un re- galo espiritual a los enamorados. Era común, y lo sigue siendo en la actualidad, que en la intimidad de relación confesor penitente, brotara la llama del deseo, y se terminara fornicando el sacerdote y la mujer.

En las religiones hinduistas y chi- nas el sexo se consideraba sagra-

do o al menos un tema médico, se

valorizaba grandemente la ternura y el erotismo, se trataba de lograra coitos prolongados con orgasmos pero sin eyaculación, se conside- raba que la mujer tenía derecho al placer, se aceptaba el cunnilingus, la felación, y nos llevan más de tres mil años de ventaja en sabi- duría sexual.

El sexo grupal sin celos fue pro-

puesto por el poeta inglés Sheeely

a comienzos del siglo XIX. En 1918, luego de la revolución, otro dato curioso fue la promiscuidad

sexual del país soviético. En los

años sesenta y setenta en Esta-

dos Unidos, el sexo grupal fue

animado para superar las inhibi-

ciones sexuales. Un grupo utópico

particular de la colonia Oneida fundado en el estado de Nueva York, creía que el sexo libre re- presentaba una manera de lograr una comunidad armoniosa. Los hombres practicaban el coito sin eyacular, que duraba una hora o más y las mujeres experimentaba numerosos orgasmos. La secta

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“Los niños de Jesús” recibió el

apodo de “las prostitutas en nom-

bre de Jesús” cuando se supo

que las mujeres de la secta eran alentadas a ofrecer sexo a los posibles candidatos a miembros.

Una de las sectas más famosas

fue la secta de la gente naranja, los seguidores del gurú Rajneesh, un santón que proclamaba la con- tinencia eyaculatoria, y organiza- ba eventos con treinta o cuarenta mujeres en un ambiente cargado de histeria. Este movimiento cayó

en el descrédito, para algunos dicen que fue de beneficio, para

otros dio lugar a sufrimiento men- tal.

CUNNILINGUS: expresión deriva- da del latín: de “cunnus” (vulva) + “lingere” (lamer). Representa

una forma de sexo oral en la que el lengueteo se aplica al clítoris, a los labios menores y al introito de la vagina. La lengua se ha considerado un órgano erótico privilegiado, por su delicade- za, precisión y humedad. Los

amantes más sabios modifican la

intensidad y el ritmo del lamido a las necesidades de la mujer. Se utiliza como un juego sexual preliminar o como una forma de

alcanzar el clímax. En el “69”, con

sexo oral doble, el cunnilingus se realiza simultáneamente con la fe- lación. En una encuesta personal, el 34 % de las mujeres que vivían en pareja llegaban al clímax por cunnilingus. Opiniones de mujeres sobre el cunnilingus: “Me gustaría

que me dijeran: ¡acuéstate!, te

voy a hacer el cunnilingus por una

hora”. “Es muy dulce, tierno y ten-

so”. “Es sucio, si yo fuera hombre no lo haría”. “No me gusta porque

me parece que mi hombre no lo disfruta, y lo hace como un sa-

crificio”. “Me temo que tengo mal olor” (Hite, l976). Opiniones de los

hombres sobre el cunnilingus: “Me gusta más que otra cosa, y si ella quisiera me pasaría todo el día

comiéndomela”. “Lo siento como

una profunda intimidad, me en- canta el clítoris danzando bajo mi lengua, y disfruto su rostro contor- sionado de gozo y la visión de las

axilas cuando levanta los brazos”.

“Lo considero una de las expre- siones más íntimas del amor”. “Me encanta su olor almizclado, el sabor de la vagina, y el roce

de su vello”. “Es bueno meter la

cara y al mismo tiempo agarrar

con fuerza el par de nalgas”. “Lo

hago por ella, me molestan los pelos en la lengua, el olor a orina, el gusto ácido de la vagina y la

humedad en mi cara”. “Sólo me gusta después que se baña”. En

el estudio estadístico se preguntó a los hombres si hacían el cunni- lingus por ellos o por ellas: el 59 % respondió que por ellas, el 28 % dijo que si ellas se excitan yo

también me excito, el 8 % con- fesó que por ambos, y sólo el 5 % lo hacía por gusto personal. (Hite, l98l).

CUNNUS: palabra latina que se tra-

duce como vulva, y que forma el

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prefijo de una familia de términos:

(1) Cunnectasia: Es una forma de la anatomía de la vulva, con los labios mayores separados y dejando una abertura amplia. (2)

Cunnilalia: significa el abuso del lenguaje obsceno que se refiere

a la vulva, y el tema reiterado y excesivo de conversación sobre este órgano. (3) Cunni linguista:

denomina al varón o a la mujer afi- cionados al cunnilingus. (4) Cun-

nifilemia: juego sexual en el que

se obtiene un placer voluptuoso besando la vulva. (5) Cunnifrenia: designa los pensamientos persis- tentes en la vulva.

CUPIDO: así como la deidad del

amor entre los griegos fue Eros, Cupido representaba el dios ama- torio de los romanos. Se perso- nificaba como un niño con alas,

armado de flechas, que se mon-

taba en cisnes, delfines, leones,

caballos o carros de combate. Las

flechas agudas y de oro provoca- ban pasiones de amor, y por el contrario, las puntas romas y de plomo ocasionaban la frialdad y el odio. A Cupido se lo pinta desnu- do, porque los grandes amores no pueden disimularse con la razón ni encubrirse con la prudencia por las intolerables penas que provo- ca. Es niño, porque le falta pru- dencia y no puede gobernarse por ella. Tiene alas, porque el amor entra con ligereza en los ánimos, y con celeridad nos hace buscar siempre a la persona amada. Las

saetas de Cupido hieren lo mismo que el amor: estrechas de boca pero penetrantes y profundas en el interior, no fáciles de ver y muy malas de sanar (León Hebreo, l568).

CYRANO, COMPLEJO DE: expre-

sión creada por la psicoanalista Anna Freud para denominar a un tipo de defensa altruista, en la cual el propio deseo insatisfecho se realiza haciendo actuar y gozar a otras personas (que represen- tan sustitutos de uno mismo). Anna Freud relata el caso de una paciente que presentaba una ri- validad amorosa con la hermana, y que la resolvió renunciando al

matrimonio e identificándose con los éxitos sentimentales de su

hermana y de otras mujeres. La tía Tula, el famoso personaje de

Unamuno, hizo lo mismo, renun- ciando al sexo y dedicándose a criar a los hijos de su hermana.

Cyrano de Bregerac es un héroe

erótico de Edmond Rostand que no se atreve a declarar su amor a la bella Roxana, debido al recha- zo que pudiera provocar su gran nariz. Ayuda al guapo Cristián a

enamorar a Roxana, y también le place que el maestro Moliére le

plagie unas escenas que se re- presentan con gran lucimiento. Fi- nalmente, Cyrano muere diciendo que su vida fue la de un apuntador (Cyrano de Bergerac, l897).

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