C CABALLO: tanto el caballo como
CONQUISTA AMOROSA
la seducción desplegada para poseer el objeto de amor. Se dice que se ha hecho una conquista, cuando el amante pretendido da su aceptación o cae enamorado del solicitante. En la antigüedad
las conquistas se hacían a través
del rapto de la hembra codiciada. La costumbre actual de entrar en la casa con la desposada en los brazos evoca el rapto primitivo, y los granos de arroz sobre los novios simbolizan la costumbre de
apedrear a los raptores. Términos
relacionados: cortejo, galanteo, noviazgo y rapto.
CONVIVENCIA: las parejas de con-
vivencia comparten sus recursos económicos, su vivienda y las
tareas domésticas, ya sea en un
matrimonio legal o no formalizado. Algunas personas son excelentes amantes, pero resulta insufrible convivir con ellas, y por eso la convivencia representa la mayor prueba del amor y de la toleran- cia. Ciertas parejas, para evitar el
desgaste y la pérdida del romanti-
cismo que supone la vida domés- tica, viven en casas separadas, y dicen que les va mejor. En otros casos, por razones económicas o sociales, gente que no se ama -o inclusive se odia- comparten la vi- vienda y representan un matrimo- nio de fachada, o vive divorciada
dentro de la casa. El psiquiatra es- pañol Rojas, ha ideado un decálo- go de la convivencia con el propó- sito de evitar el desamor: (l) Estar dispuesto a dar y recibir amor. (2) Lo importante es lo pequeño: los detalles. (3) Evitar ser susceptible. (4) Evitar las discusiones inne- cesarias. (5) Evitar los disgustos prolongados, y buscar la reconci- liación. (6) Mejorar los modales. (7) No sacar continuamente la lista de agravios. (8) Ser oportuno, y buscar el mejor momento para todo. (9) Esforzarse por aprender a convivir. (l0) Mejorar la comuni- cación y la comprensión.
COPRO: prefijo de origen griego: “kopros”, que significa heces. Sus
derivados denominan las fobias y las perversiones con las heces: (l) Coprofagia: placer voluptuoso en comer heces. (2) Coprofilia: sexo perverso relacionado con las heces. (3) Coprofobia: horror a las heces. (4) Coprolagnia: el erotis- mo de las heces. (5) Coprolalia: hablar reiterativamente de las he- ces y abusar de las palabras que
se refieren a ellas.
COPROFILIA : el término deriva de “kopros” (heces) + “philia” (aman- te). Se define como una perver- sión sexual, con componentes fe- tichistas y masoquistas, en la que la excitación sexual y el orgasmo se alcanzan solamente cuando el sujeto imagina, mira, manipula, se unta y come heces, o es defecado
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por el partenaire. El goce de ver defecar a la pareja es una forma
de coprofilia. Los “plomeros” son
una variedad de parafílicos que recogen las heces en los baños públicos de hombres, las llevan a sus casas, y allí realizan rituales
coprofílicos untándose y comién- dose las heces escogidas. (La contraparte del coprofílico es un perverso que todavía no tiene denominación, y que goza defe- cando sobre la boca o el cuerpo
de su pareja). La coprofilia es un
instinto que señaliza la vagina en los mamíferos predadores, porque los microbios de las heces de las hembras carnívoras que se asien- tan en la vagina durante el tiempo del apareamiento, pueden marcar el coito e incorporarse al código
genético con significación sexual.
Los monos, los niños pequeños, los retrasados mentales y los de- mentes juegan, se untan e ingie- ren las heces, y tanto las monas como algunas madres esquimales lamen las zonas perianales de sus hijos para limpiarlos. Estos estudios parecen demostrar que el anilingus no sería una conducta tan contra natura, porque en la
filogenia las heces significan sexo. “COPULADORES DEL ESPEJO”:
variedad de narcisistas que sólo alcanzan el orgasmo si se ven copular en un espejo.
COQUETERÍA: se aplica general- mente a la mujer. Se define como
el conjunto de manifestaciones destinadas a atraer la atención
del sexo opuesto con la finalidad
de provocar atracción erótica. La coquetería se inicia con el embe- llecimiento de la propia imagen
con cosméticos, perfumes y con el
vestido; es un modo provocativo de moverse y de entonar la voz, y presupone el disfraz del ver- dadero carácter. Las mujeres se ponen la máscara de la humildad, la timidez, la puerilidad, la falsa pudibundez y el humor tierno; y actúan gestos que prometen sexo y cariño. Palabras relacionadas:
Mujer coqueta, cosméticos, afei-
tes, cirugía estética, mentiras y
sex-appeal.
CORAZÓN: los poetas y los filóso- fos han elegido el corazón como el símbolo de las emociones y del amor, quizá porque los senti- mientos se perciben como palpi- taciones, dolores o sensaciones en el tórax. En los personajes románticos el corazón predomina sobre la cabeza y el cuerpo. Las expresiones idiomáticas con la palabra corazón se usan corrien- temente para expresar los distin- tos sentimientos. De este modo, la aceptación amorosa es “en-
tregar el corazón”, la aflicción es “clavársele a uno en el corazón”, “atravesar el corazón” u “oprimir el corazón”; la exaltación es “no caber el corazón en el pecho”, el insensible “no tiene corazón”, la
persona compasiva “es blanda de
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corazón”, la gente sincera “habla con el corazón en la mano”, el
presentimiento se expresa como
“anunciarle a uno el corazón”, o “el corazón no engaña”. Los enamo- rados representan el amor como un corazón atravesado por una de
las flechas que dispara el angelito
Cupido, dios romano del amor.