Fenómenos especiales
9. Combinatoria simultánea y sucesiva
Es cuando se arma una repuesta global, partiendo de la integración simultánea o sucesiva de varios detalles aislados (véase asimismo lo per- tinente en el apartado del Tipo Aperceptivo). Si bien en la codificación de la respuesta la consignamos como una W, conviene hacer constar el fenómeno (C Sim., o C Suc.) en la columna de los fenómenos especiales.
Ejemplos:
Lámina I: «Dos ángeles jurando ante un altar» (simultánea). Lámina VIII: «Dos osos. En el medio se puede ver una montaña. Los animales parece que suben a ella» (sucesiva).
Son respuestas propias del pensamiento que llega a la síntesis luego de un previo análisis. Unas y otras se diferencian por la mayor o menor celeridad del proceso asociativo y por la relación vincular, que en las simultáneas parece inherente a los conceptos dados y a lo que estos representan. Indican la posibilidad de establecer razona- mientos inductivos (o hipotéticos) y deductivos, propios del creador. Si bien generaliza, no le falta capacidad analítica. Son de inteligencia teórica y práctica a la vez. Pueden ver lo obvio, pero lo integran en una totalidad. Son imaginativos y flexibles. Las personas que las dan tienen la posibilidad de observar atentamente los diferentes aspectos de la realidad por separado y organizarlos, integrándolos en una síntesis abarcativa.
Son típicas de artista o del inventor, si son buenas en su calidad formal y en su integración (cuando no son combinaciones confabu- latorias). Pueden también reflejar una capacidad creativa no artística, como la tienen personas que son buenos organizadores o planificadores.
10. Confabulación
En ellas el sujeto parte de un sector de la mancha interpretando allí algo que puede o no estar bien visto, y generaliza a un sector más amplio proyectando en él un contenido que está mal visto, siendo por
lo tanto siempre negativa o parcialmente inexacta su calidad formal. Aunque son a menudo respuestas globales, pueden no serlo y tener como resultante cualquier localización, como lo advirtieron Bohm y otros autores. Lo importante en él es que se amplía el percepto en desmedro de la forma; de dónde se parte y adónde llega en cuanto al sector de la mancha que abarca, es un elemento secundario.
Como localización pueden ser por lo tanto DW (detalle usual a global), SW (espacio en blanco a global), DD (detalle usual a detalle usual), DdD (detalle inusual a detalle usual), etcétera. Las anotamos en esta misma forma al hacer la codificación, subrayando la localiza- ción a la que se llega porque es la que finalmente se computará para hallar los porcentajes de localizaciones y el Tipo Aperceptivo (T. App).
Lo que hay que destacar es que no todas las respuestas de DW o de SW que son en definitiva localizaciones, son confabulaciones como Fenómeno Especial. Es decir, que hay que diferenciar las DW de forma positiva que, como dice Rorschach, «son aquellas W en que se parte de un detalle para conformar la totalidad» (y que no necesariamente constituyen este fenómeno especial y sí un tipo de pensamiento espe- cial), de las DW con forma negativa, que sí son confabulaciones. En estas últimas, la persona carece de suficiente control lógico sobre su pensar, y es extraviado por su tendencia a la global.
Como dice Alcock: «Parte de la mancha se percibe correctamente de acuerdo con su forma y el resto se distorsiona para hacerlo compa- tible con una idea que solo sería correcta en relación con una parte». Irene Orlando aclara que el mecanismo de producción de las DW «alcanza el nivel de F- solo cuando para la formación de tal W se omite considerar el resto de los detalles de la mancha o sea que se los completa a partir de los datos iniciales. Y en cambio el mecanis- mo puede producir una F+ si se parte de un detalle y se considera a posteriori los otros».
Ejemplos:
Lámina I: «Cangrejo, por las pinzas», que clasificamos: DG F- A Confabulación
Lámina VI (D. superior): «Un gato, por los bigotes». DdD F- A Confabulación
«Cabeza de gato» no sería Confabulación, en ese mismo detalle, aun cuando también la justificara por los bigotes (pequeñas prolonga- ciones laterales superiores). La clasificaríamos DdD F+ Ad.
El sujeto que confabula observa un aspecto de la realidad e induce el resto, fallando en su afán de generalizar, muchas veces por impa- ciencia, con la finalidad de sacarse el material de encima rápidamente. Implica omnipotencia a nivel de pensamiento que lo lleva a errar y luego a mentir, por la consiguiente suposición de la realidad a partir de un dato. La inferencia que hace es totalmente errónea. Le cuesta meterse dentro de sí mismo y habla, por lo tanto, de una tendencia a actuar. Es la persona que toma la parte por el todo. Rapaport lo asocia al pen- samiento transductivo (Piaget), típico de los niños y para él asimismo típico de estados psicóticos o prepsicóticos, de ansiedad, depresivos y débiles mentales. Es decir, sería índice de un pensamiento que encadena juicios particulares para llegar a una conclusión también particular y, por lo tanto, casi siempre equivocada, ya que no es un verdadero ra- zonamiento deductivo. Pareciera asociarse al razonamiento analógico siguiente: 1) Este bicho tiene pinza; 2) El cangrejo tiene pinza; 3) Este bicho es un cangrejo. Ya habla de déficit en la formación del concepto al tomar como esencial un atributo accesorio (pinza). Otros casos se- rían: «Como hay ropa de mujer, debe ser una mujer». «Las orejas son de conejo, luego como tiene orejas de conejo, debe serlo». La dan, en definitiva, los orgánicos, psicópatas y débiles mentales, fundamental- mente, aunque se encuentra en diversas patologías.
Como en el caso de la combinación confabulatoria, se debe pre- guntar al sujeto si lo que interpretó se parece al objeto en la realidad, para confrontarlo con su respuesta de forma negativa. Los psicóticos y los débiles generalmente no advierten la arbitrariedad de la forma; el histérico en seguida cae en la cuenta del error y se rectifica con algo de ansiedad; el orgánico si bien también advierte la incongruencia for- mal, se queda perplejo ante nuestra pregunta, y el psicópata tratará de convencernos de la existencia de alguna forma parecida en la realidad.