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Para efectuar un correcto análisis e interpretación de la infor- mación recogida en un protocolo Rorschach, es necesario entender y conceptualizar correctamente la situación y tarea que enfrenta el examinado. De una manera muy sintética, la podemos conceptualizar como una tarea de resolución de problema: la persona se ve enfrentada a una realidad desconocida (láminas con manchas de tinta), ante la cual se le pide que responda, sin contar con elementos que la orienten. Si consideramos las láminas del test como la realidad a la que está enfrentado, entonces el estilo aperceptivo, reflejado en la selección de las localizaciones de las respuestas, nos muestra su modo de enfren- tamiento con la realidad. Las formas en que puede proceder a este respecto son muy variadas. De hecho, un mismo individuo puede usar distintas estrategias en diferentes momentos, contextos o situaciones. Lo que lógicamente pareciera ser más esperable, es que primero se haga una idea general, luego considere los aspectos parciales (detalles) más relevantes y por último preste atención a los detalles menores. En la realidad, sin embargo, no siempre procedemos de modo tan sistemático o lógico. El estilo o estrategia utilizado por el examinado, se refleja en lo que en el Test de Rorschach se denomina modo de apercepción y tipo aperceptivo.

Modo de apercepción

Rorschach (1921, 1962) denominó así a la manera como es per- cibida la mancha por el examinado. Se refiere al modo en que el exa- minado «enfoca» la lámina que se le presenta: ¿incluye su totalidad o solo algunas partes de ella en su respuesta? Este es uno de los aspectos

que en general no presenta mayor dificultad para su codificación, salvo en algunos casos en que la patología no permite al sujeto mostrar o definir claramente el área utilizada en su respuesta.

Cuando el sujeto incluye la totalidad de la mancha en su respuesta, la calificamos como una respuesta global, cuyo símbolo más utilizado es W (o G). Si no considera la totalidad de la mancha, se la codifica como D o Dd, dependiendo de la forma en que divida la mancha.

En cuanto a las W, Rorschach las dividió en primarias y secunda- rias. Se diferencian solo porque las primeras se dan en un solo acto de percepción; en cambio, las otras se construyen en varios actos. Cada una de estas categorías las subdividió, de forma que entre las W prima- rias habría unas que denominó simples o sencillas, y otras que serían combinatorias simultáneas, y entre las W secundarias, distinguió las combinatorias sucesivas, combinatorias confabulatorias contaminadas y las confabulatorias. Estas últimas pueden, a su vez, dividirse en DW y DdW, según hayan sido confabuladas a partir de un D o de un Dd.

Esquema de clasificación establecido por Rorschach para las respuestas W Sencilla W primarias Combinatoria simultánea Combinatoria sucesiva W DW Confabulatoria W secundarias DdW Combinatoria confabulatoria Contaminada

Respuestas W primarias: En ellas el sujeto considera la totalidad de la mancha en su respuesta, en un solo acto perceptivo. Se dividen en sencillas y combinatorias simultáneas.

W sencillas: En ellas hay un único contenido. Por ejemplo, la res- puesta de «murciélago» para las láminas I o V.

W combinatoria simultánea: Dos o más contenidos son percibidos simultáneamente, combinados o integrados en una sola idea, como

en las respuestas «un acuario» para la Lámina X, o la respuesta «dos personas bailando en una fiesta», para la Lámina III.

Respuestas W secundarias: En estas respuestas también se incluye la totalidad de la mancha, pero no resultan de un solo momento per- ceptivo, sino que el sujeto en cierto modo las construye, combinando o integrando diferentes partes en forma sucesiva.

W combinatoria sucesiva: Es habitualmente la más fácil de re- conocer. El sujeto señala o identifica dos o más elementos y termina concluyendo en un concepto o idea más general que los incluye. Por ejemplo, ante la Lámina III puede decir «aquí se ve dos personas que están como bailando... esto rojo (laterales) pueden ser unos globos colgando y al centro se ve como una mariposa... ... ya sé, es una fiesta, están los bailarines y los globos y la mariposa son del decorado».

W confabulatoria: En este tipo de respuestas, el sujeto, a partir de la interpretación, generalmente adecuada, de un detalle o parte de la figura, hace extensiva la interpretación al resto de la mancha. Así, por ejemplo, puede interpretar las salientes superiores de la Lámina I, como «pinzas de cangrejo» y a partir de ello decir que «toda la figura es un cangrejo». Si bien la identificación inicial de las «pinzas» guarda una relación comprensible con la parte de la mancha a la que se refiere, el resultado final no tiene la misma adecuación formal. A pesar de ello, el examinado mantiene su interpretación de la totalidad como cangrejo, y la justifica «por las pinzas, son como pinzas de cangrejo, tiene que ser un cangrejo».

Dependiendo si el detalle inicial a partir del cual se hace la iden- tificación de la totalidad es un D o un Dd, Rorschach codificaba la respuesta como DW, o DdW, para indicar que es una respuesta W con- fabulada a partir de un D (o un Dd, respectivamente). La característica confabulatoria queda en evidencia cuando al preguntarle al examinado si habría visto lo mismo si no estuviera ese detalle, nos responde que no.

W combinatoria confabulatoria: Son similares a las anteriores, en el sentido de que igual se identifican dos o más elementos, relativa- mente bien percibidos, que luego son puestos en relación o integrados en una idea más general, pero en este caso, sin respetar su tamaño o posición relativa en la lámina, de modo que en el resultado final se advierten errores lógicos: en la Lámina VII, «una mariposa que en el

extremo de sus alas balancea una cabeza de chancho y sobre estas unas cabezas de niña».

W contaminada: En este caso se produce una doble interpretación de la figura, de modo que surgen dos ideas diferentes que el sujeto, sin embargo, no puede separar en su percepción, lo que lleva a una condensación absurda o incomprensible. Por ejemplo, en la Lámina V, el examinado ve una cabeza y los «cachos» de un caracol en el detalle central superior, a la vez que el resto le parece un murciélago y dice entonces que la figura es «un murciélago con cabeza y cachos de caracol». Si se le pregunta si no puede separar las dos cosas, y ver, por una parte, una cabeza y cachos de caracol y, por otra, un murciélago, dice que no, que ve una sola cosa, un murciélago con cabeza y cachos de caracol. Incluso puede que, al preguntarle si un animal así existe, reconozca que no, pero insiste en que lo que está ahí en la lámina es eso. En este ejemplo, la contaminación se produce por la fusión de dos percepciones referidas a áreas distintas de la mancha, pero puede ocurrir también que se superpongan dos percepciones en una misma localización. Transcribimos a continuación el ejemplo que de esto da M. Aracena (1967, p. 27) como respuesta a la Lámina II: «es un ele- fante y un chancho, pero lo es al mismo tiempo, es como si las figuras estuviesen con un papel transparente; Ud. ve el chancho, pero también el elefante, son las dos cosas; no sabría cómo explicarle mejor».

Es de interés destacar con respecto a este tipo de respuestas, que los sujetos frecuentemente se muestran algo sorprendidos o perplejos frente a su propia producción y no pueden explicársela y, a pesar de ello, no se desprenden de ella. La percepción se les impone, como si no tuvieran la posibilidad de controlar su propio pensamiento.