Los colores los asociamos a los afectos y en el caso del test de Rors- chach nos informan acerca del papel y dinámica de los afectos en la vida de relación del examinado. En este sentido, relacionamos los colores cromáticos con afectos positivos o eutímicos y los colores acromáticos con afectos negativos o distímicos. En la medida en que el examinado en su respuesta nos da a conocer su reacción frente a la lámina como realidad que está enfrentando, la presencia de color implicará o reflejará la participación de los afectos en su reacción. Así, una respuesta C (C pura) significará que su respuesta fue determinada exclusivamente por una reacción afectiva que se exterioriza de manera directa. Una respuesta FC, en cambio, correspondería a una reacción afectiva o emocional que ha sido sometida o mediatizada por el control racional (representado por la F), sin ser negada. El momento racional predomina sobre y modula la expresión del afecto. Es lo que consideramos un modo «maduro» de reaccionar cuando están involucrados los afectos. Las CF, por otra parte, corresponden a respuestas en que hay un intento de control racional, pero predomina el afecto. En este sentido, podemos indicar una gradiente de control, que va desde la C pura como manifestación o exteriorización del afecto sin control o modulación racional, como es característico, por ejemplo, en los niños pequeños, pasando por ma- nifestaciones emocionales en las que hay cierta racionalidad, aunque el predominio sigue siendo de los momentos emocionales (CF), hasta las FC que, como dijimos, corresponden a manifestaciones emocionales moduladas o controladas por factores racionales.
De un modo muy general podríamos decir que las C reflejan im- pulsividad e inestabilidad emocional (la reacción emocional depende exclusivamente del estímulo exterior); las CF reflejan sugestibilidad y
una excesiva permeabilidad frente a la estimulación externa; y las FC, en las que hay predominio de lo racional sobre lo afectivo, reflejan una afectividad madura y capacidad de empatía.
En un protocolo correspondiente a una persona adulta, madura y emocionalmente estable, esperaríamos un predominio de respuestas FC, unas pocas CF y ninguna C. En un niño, en cambio, las proporciones serían inversas: predominio de C, algunas CF y ausencia de FC.
Una consideración aparte merece el fenómeno especial conocido como «proyección de color» (Cp), en que el examinado justifica su respuesta por el (o los) color(es), en una lámina acromática que solo tiene diferentes tonos de negro y gris. Es decir, se codifica Cp cuando el sujeto identifica la presencia de color cromático en un área acromática de la mancha. Por ejemplo, en la Lámina I: «Una preciosa flor, tiene pétalos azules y amarillos». Puesto que la mayoría de las veces este fenómeno parece producirse a partir de los matices o diferencias de intensidad del color acromático, Exner propone codificar como deter- minante el sombreado difuso (FY, YF o Y), y anotar CP como código especial, agregado a la fórmula. Por nuestra parte, y por las razones que ya hemos expuesto, en el sentido de reflejar en la codificación los procesos que tienen lugar en el examinado, preferimos consignar Cp como determinante directamente en la codificación de la respuesta. Desde luego, corresponde consignarlo además en el listado de los fenómenos especiales presentes en el protocolo.
En cuanto a su significado psicológico, implica una reacción de- fensiva frente a lo disfórico del color acromático, mediante un esfuer- zo consciente de mostrarse alegre y negar u ocultar los sentimientos negativos que lo afectan.
Asimismo, en relación con los colores como determinantes, tenemos que mencionar las respuestas de «nominación de color», que reciben la codificación Cn. En este caso, el examinado, como respuesta, simple- mente nombra los colores que ve en la lámina. Dirá, por ejemplo, «este es un rosado, aquí hay verde», o «esto es azul». Lo importante para codificar Cn, es que debe decirlo como respuesta, no como un comen- tario o descripción. Si dijera «esta lámina es en colores, veo un verde, rosado y naranjo», no corresponde codificarlo como respuesta, sino solo consignarlo como comentario o descripción. En cambio, si con la misma actitud que antes dijo «esto es un murciélago» o «esto parece un
cuero», ahora dice «esto es rosado», debe codificarse como respuesta con determinante Cn.
Aparece ocasionalmente en protocolos de niños pequeños y tam- bién en adultos con deterioro cognitivo y/o daño orgánico cerebral. Según Klopfer (1952), representan (en los adultos) un intento fraca- sado de superar una situación emocional utilizando medios mágicos o no realistas.
Siempre en relación a los colores como determinantes, tenemos que mencionar también otras formas en que pueden estar presentes en un protocolo, como por ejemplo el uso simbólico del color. Si al responder a la Lámina III nos dice que se ven «dos personas que están muy enamoradas» y justifica esta idea porque «el rojo del medio re- presenta el amor que los une», es evidente que asigna al rojo un valor simbólico. En estos casos, corresponde anotar el código Csym (por color simbólico) en el determinante, además de anotar «simbolización» (o «abstracción») en los fenómenos especiales. Psicológicamente, evi- dencian un enfoque intelectualizado de las situaciones emocionales.
En ocasiones las personas utilizan el color de un modo que no corresponde a la realidad, en las respuestas que son llamadas de co- lor artificial (o color forzado). El determinante principal es la forma, pero el examinado agrega el color, a pesar de ser este incongruente o inadecuado para el objeto. Por ejemplo, cuando en la Lámina VIII los animales laterales son identificados como «tigres rosados», Klopfer propone el código FC para este determinante. Por mi parte prefiero agregar la abreviación art. a la C, como subíndice (FCart.). Representan un esfuerzo por mostrar una emoción o afecto que no se siente, o de simular adaptación emocional.
Similares a las anteriores son las respuestas de color arbitrario. En este caso, el color se incluye en la respuesta como un medio para distinguir partes o zonas, de un modo arbitrario, en el sentido de que se podría haber utilizado cualquier color con el mismo fin. Por ejemplo, en las respuestas de «mapa», en que los diferentes colores representan diferentes países, o de «una ilustración de anatomía», en que los colores representan diferentes órganos. El símbolo con el cual se codifican de acuerdo con Klopfer es FC. Considero que en la medida en que esta idea depende más de las diferencias de color,
que de las formas de las manchas, debiera ponerse el color como determinante principal y la forma de modo secundario, agregando
la abreviatura arb. como subíndice a la C (CarbF). Si el examinado
hiciera énfasis en los aspectos formales (por ejemplo, «mapa de Amé- rica del Sur, por la forma cónica»), correspondería la codificación
FCarb. Reflejan también inautenticidad emocional, adoptando el sujeto
una conducta superficial y poco genuina, que no tiene relación con su afectividad real. Resultan de una integración afectiva deficiente frente a las demandas de la realidad externa. Pueden ser también manifestación de una evasión neurótica del compromiso emocional en los vínculos interpersonales.