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LOS MUNICIPIOS Y PUEBLOS INDIGENAS ESTUDIADOS

COMENTARIOS FINALES DEL CAPITULO

Para poder entender el fenómeno estudiado resulta factible realizar un estudio comparativo de las diferentes regiones del estado de Veracruz, dada la diversidad, riqueza cultural y económica de esta entidad. Dicha comparación nos llevará a mirar las subjetividades de los dos municipios estudiados y basados en ese contexto hacer las interpretaciones correspondientes. Vamos entonces a resumir los dos sitios de estudio, que en apariencia pudieran considerarse similares, y para ello los abordamos en sus fenómenos poblacionales más relevantes.

Buscaremos apoyar la idea de la perspectiva comparada; vemos primero que ambos son municipios muy parecidos en términos de pobreza y de indicadores de derrollo, son ambos de pobreza alta y por lo menos desde que se inició Pronasol estos indicadores no han cambiado, lo cual muestra que ni la política indígena ni la política social, incluso el programa Oportunidades no han podido cambiarlos de lugar o dar un salto importante en su desarrollo de vida, quizás esas acciones han sido sólo parches o pequeños intentos de hacer algo que no ha terminado de ser efectivo en el proceso.

Los dos municipios aquí estudiados se encuentran en la extrema pobreza, como lo afirman los índices de desarrollo humano y de género.

Índice de Desarrollo Humano

La información más reciente ubica a Veracruz entre los estados con desarrollo humano medio (IDH de 0.50 a 0.79). Su posición en la clasificación nacional se ha mantenido en el lugar 28 en los años 2000 y 2005. En términos relativos, para el año 2005 el Índice de Desarrollo Humano (IDH) estatal fue de 0.7719, valor menor al nacional (0.8200), aunque creció más rápidamente, pues mientras el indicador nacional aumentó 1.57%, el del estado lo hizo en 2.09%. En cuanto a la posición de la entidad en la escala nacional del IDH, ésta se ubicó en la posición 28, a 27 lugares del Distrito Federal (mayor nivel nacional de desarrollo humano) y a cuatro de Chiapas (entidad con el menor IDH) .

Respecto al índice de desarrollo relativo al género (IDG), que incorpora la pérdida en desarrollo humano atribuible a la desigualdad entre mujeres y hombres, en 2005 se observó que la entidad registra un IDG menor que el obtenido a nivel nacional. Con relación a su evolución, el indicador nacional creció 1.93% mientras que el indicador estatal lo hizo a una tasa superior de 2.1%. La diferencia porcentual entre el IDG y el IDH hace posible obtener una medida sobre la pérdida del desarrollo humano atribuible a estas diferencias, que a nivel nacional fue de 0.66% mientras que para la entidad fue de 1.51%.

Cuadro 11.: Índice de Desarrollo Humano

Municipio 2000 Posición en Veracruz

2005 Posición en Veracruz

Boca del Río 0.8484 1 0.8989 1

Coyutla 0.6267 168 0.7051 152

Pajapan 0.5963 184 0.6666 184

Tehuipango 0.4076 210 0.4986 212

Fuente:Indicadores del desarrollo humano y género en México 2000-2005, México: PNUD Elaboración propia.

Cuadro 12: Índice de Desarrollo de Género

Municipio 2000 Posición en Veracruz

2005 Posición en Veracruz

Boca del Río 0.8397 1 0.8917 1

Coyutla 0. 5817 169 0.6671 160

Pajapan 0.5334 190 0.6130 193

Tehuipango 0.3701 210 0.4732 212

Los dos municipios aquí estudiados se encuentran en la extrema pobreza, como lo afirman los índices de desarrollo humano y de género antes presentada.

Cuadro 13

Coyutla Pajapan

Población 22,867 (2005) 15, 478 (2005)

Nivel educativo Bachillerato.

La tasa de analfabetismo es de 35.32%

Bachillerato.

La tasa de analfabetismo es de 40.79%

Salud 0.5 médicos por cada 1,000

habitantes.

Población derechohabiente de seguridad social: 750.

Población usuaria de servicios médicos: 13,780.

0.4 médicos por cada 1,000 habitantes.

Población derechohabiente de seguridad social: 0.

Población usuaria de servicios médicos: 14,123.

Índice de marginación

Muy alto Muy alto

Fuente: Gobierno del Estado de Veracruz, datos Censo de 2000.

La importancia de la Propiedad de la tierra en esas pueblos indigenas

La propiedad de la tierra es uno de los bienes que de manera general es muy importante para los indígenas habitantes de un pueblo. Tiene un significado diferente al que las demás personas, campesinos o ganaderos le dan. Aquí se encuentra una diferencia muy importante y muestra un punto relevante que nos puede llevar a entender los diferentes procesos que se viven en los dos municipios estudiados. En Coyutla, la lucha por la tierra ha significado una gran batalla contra Pemex, lo que ha provocado una tenencia de la tierra en su mayor parte como propiedad privada y muy poco en la forma de ejidos y bienes comunales, lo que tiene un impacto en las familias y en sus modos de resistencia.

En lo que se refiere a la propiedad de la tierra, en la Sierra de Papantla existe 25% de propiedad ejidal frente a 75% de propiedad privada. A diferencia de la llanura costera predomina la población indígena sobre la mestiza, ya que 81% del total de habitantes de los municipios que conforman la Sierra de Papantla es hablante del totonaco. Los porcentajes más altos de población indígena se encuentran en Filomeno Mata (98%), Mecatlán (97%) y Chumatlán (98%), municipios colindantes con la Sierra Norte de Puebla.

más vulnerables a los programas del gobierno, desde Pronasol hasta Oportunidades, pues como ya hemos anotado son de carácter cada vez más individualista y van minando las posibilidades de articulación social y de resistencia, terminando por invisibilizar las propuestas colectivas.

En los mapas presentados se puede ubicar la tendencia hacia la venta de tierra, la pérdida del ejido y de las comunidades agrarias y un aumento de la propiedad privada. En Coyutla es mayor que en Pajapan y eso apoya una de nuestras hipótesis: la pérdida de comunidad y de cohesión comunitaria genera la búsqueda de otras salidas para poder resistir.

En Pajapan los datos muestran que la mayoría de la población tiene de 3 a 4 hectáreas de tierra por familia. No entrar al Procede y resistir lo más posible siempre fue la meta de Pajapan. Por el contrario Coyutla al ingresar a esos programas de asistencia que le llevaron a perder la tierra o tener sólo pequeñas superficies en laderas ha tenido que utilizar, en consecuencia, el ser indígena y pobre para negociar apoyo del Estado y de las muchas organizaciones civiles de la región, así como de académicos y Universidades.

Lo anterior, aunado al hecho que las tierras de la región están en la sierra y que es más complicado sembrar o tener ganado en esas condiciones, hace que los totonacos queden supeditados a los líderes de las organizaciones oficiales o de otro tipo, siendo subsumidos sus intereses o defraudados en cada proceso que se realiza. Dada mi participación en MAIZ he sido testigo cómo son defraudados por conseguir un pedazo de tierra o por un proyecto productivo.

Además, es cada vez más difícil que los grupos puedan funcionar de manera colectiva. La gente quiere trabajar de manera separada, de 10 integrantes por grupo, sólo 4 o 3 pueden sobrevivir poco tiempo, sobre todo en aquellos grupos que dan y reciben capacitación, que son realmente pocos. La mayoría son grupos que se utilizan para campañas políticas y para diferentes intereses de los líderes en turno. Lo anterior provoca que la gente busque estar en dos o tres organizaciones al mismo tiempo, lo que es muestra de falta de confianza o bien la experiencia del fracaso que los vuelven "listos" y buscan sacar los más posible sin crear identidad e impidiendo la construcción de organizaciones fuertes y

sostenibles.

Así, muchas organizaciones se crean y funcionan en la medida que se le ofrezca algo a las familias, y si no se ofrece nada cambian de manera rápida hacia otra agrupación en donde puedan encontrar algo. La visión utilitaria o las necesidades no permite ver la visón de la identidad.

Lo anterior es lamentable, porque hemos podido atestiguar que cuando la necesidad y el corporativismo se juntan se conforman grupos sólidos, eficientes y prácticos. Pero el general es una acción grupal como el clientelismo: "estoy contigo cuando me des algo y cuando no me marcho". Esas actitudes en las comunidades estudiadas se han agudizado por el nivel de pobreza que fue creciendo con las diferentes crisis económicas de México (1989 y 2004) que siempre dejan a los indígenas al final de todo el proceso.

En Pajapan, de la misma manera, hubo que enfrentarse a los ganaderos y a los poderes locales, así como a Pemex, que expropió la tierra a los pobladores. Este proceso de lucha unió más al pueblo, al grado que han podido mantener sus bienes comunales. En este municipio el ejido es la forma predominante de tenencia de la tierra, mientras que la propiedad privada es en menor medida (a pesar de las presiones por parte del fanar).

Esta lucha histórica por recuperar las tierras, después de la expropiación, unió al pueblo nahualt de Pajapan, eso se puede comprobar desde su incorporación a la CNPA, en los años 80, luego a la UCD y al final con MAIZ cuando lograron la legalización de su ejido. La lucha los unió, los obligó a no dividirse y a mantener una fuerza propia a pesar de las diferencias internas de un ejido de 936 ejidatarios Esta misma fuerza y unidad que les llevó a la recuperación de la tierra les sirvió para ser fundadores del CNI y no permitir que entrara el Procede a intervenir su ejido, pese a que la Procuraduría Agraria utilizó todo lo posible para convencerlos, esta resistencia también les ayudó a crear al FECIP y el Freposev, así como a influir también en la Sierra de Santa Marta y otras organizaciones. Además, con el apoyo de la Pastoral Social de los Jesuitas lograron tener un grupo de mujeres muy importante en la comunidad quienes terminaron después siendo muchas de ellas enlaces del Progresa y de Oportunidades.

Esa diferencia entre la tenencia o propiedad de la tierra tuvo impacto en lo político y en la participación ciudadana de Coyutla y Pajapan, así se presentan dos historias y dos procesos organizativos diferentes. En Coyutla hay todavía un fuerte predominio de los cacicazgos, fundamentalmente de los Picazo, los Jiménez, los Nasser, etc., y en Pajapan, a pesar que los hay, no se tiene el mismo poder que en Coyutla.

Podríamos decir que hay un proceso de mayor democracia y ciudadanía étnica en Pajapan que en Coyutla. A pesar que en Coyutla respondieron a los Picazo con el Movimiento Cívico Coyutla –que no logró todas sus apiraciones, quitar el presidente municipal y tener un Consejo Municipal– hubo dos años de estancamiento político y social, después el movimiento fue cooptado por los dirigentes fundamentales. Por su parte, en Pajapan lograron dar la alternancia en una alianza PAN-PRD contra el PRI.

Otro punto importante es que dada la situación política y de tenencia de la tierra ambos pueblos han perdido mucho de sus recursos naturales;26 sus ríos se contaminan cada vez más, lo cual les hace más difícil todavía salir del círculo de la pobreza. Para algunos Pajapan se ha convertido en un gran potrero muy poco productivo.

La tendencia hacia la privatización de la tierra en manos del sector privado y la pérdida del ejido y las comunidades, desde 1993, han tenido sus efectos: pérdida de vida comunitaria como producto de los programas que han mantenido una perspectiva individualista, como el Procede y las acciones de seguridad agraria como el Procampo. Esos programas si bien han planteado dar oportunidades a las mujeres y a las familias, vemos cómo han transformado los espacios de resistencia alternativos y cómo el viejo corporativismo sigue anclado en la cultura política y actúa sobre la gente abriéndose espacio en los gobiernos y en una clase política corrupta e inepta.

Ésta sería otra hipótesis a trabajar: si no se regresa a la recuperación de la

26 El territorio municipal presenta graves problemas de deforestación, de las 19,158 ha forestales originales sólo quedan

cerca de 900 ha de selva alta y pocas áreas cubiertas por vegetación secundaria (acahuales). De esta manera surgieron algunas inquietudes como el empobrecimiento de los suelos, la deforestación, la contaminación de los arroyos y de la Laguna del Ostión, así como la conciencia sobre la importancia de las autoridades para iniciar acciones que detengan o controlen más eficientemente la tala clandestina de madera y que permitan limpiar los arroyos, entre otras acciones

tierra y al cuidado de ella, después de tanto desastre ecológico, las vías de escape, como la migración o los progamas sociales serán incapaces de detener diferentes tipos de protesta indígena y campesina en estas regiones.

Es claro que Pajapan ha tenido más resistencia y ha podido conservar un poca su vida comunitaria, en cambio en Coyutla se han perdido ya muchos espacios personales y familiares, eso se nota en la poca resistencia a múltiples proyectos como el famoso festival Cumbre Tajín que se aprovecha del poder simbólico y cultural para fines de los comerciantes y un sector de la clase política, pero en general la vida de las comunidades sigue igual de pobre, sólo van aprendiendo a negociar su cultura y tradiciones por unas cuantas cosas materiales y dinero que no les sirve de mucho.

La pluralidad democrática local

El municipio se utilizó en México como una de las formas de conquista y dominación y excluyendo a los pueblos indígenas de ellos, como lo comenta Alfonso Osegueda (2009): ―Si en España el municipio nació como una experiencia democrática, en nuestras tierras arribó como un bastión para asegurar el éxito de la invasión colonialista‖. Desde aquí el centralismo mexicano, junto con el indigenismo fueron creando:

a) un municipio mexicano sin autonomía económica ni política b) un municipio carente de una estructura democrática y

c) una subordinación del municipio a los poderes estatales y federales. (Alfonso Osegueda, 2009)

Ante este proceso histórico lo que hemos vista en Coyutla es que ese municipio siempre ha sido dominado por los mestizos, ganaderos y comerciantes avalados por el partido dominante del Estado y mucha de esa disputa generó el Movimiento Cívico Coyutla. Entre tanto, en Pajapan han habido intentos de romper la hegemonía del PRI y se han hecho muchas alianzas para democratizar el municipio.

Alternancia ya hubo en Papajan en el año 2004 y en Coyutla en 2007. Esta fue una disputa en la que, como bien lo señala Martín Aguilar (2009), la democracia no fue pareja en todo en país y parece que en las regiones y municipios ha existido mucha resistencia y por ello los cambios son mínimos. Así, en el caso de estos dos municipios el proceso ha llevado a la alternancia en el poder municipal pero no se ha logrado modificar la vida social de la región.

Ambos municipios han tenido un papel dentro del movimiento indígena en el estado, (ver anexo # 2) pues se han destacado por su capacidad de resistencia y por sus propuestas. El Movimiento Cívico Coyuteco tuvo su importancia en la región, y sin duda fue uno de los que logró desarticular el poder caciquil de los Picazo. Por su parte Pajapan, es un ejido de cinco mil hectáreas, es uno de lo más grandes del estado en no entrar al Procede, lo que ha sido un dolor de cabeza para funcionarios federales y estatales. Ambos municipios se vincularon con el movimiento nacional indígena (Congreso Nacional Indígena y la Otra Campaña), pero fundamentalmente se han vinculado con procesos estatales como el Pacto Indígena y la Alianza Indígena Campesina y Popular de Veracruz.

La comparación regional es necesaria construirla con categorías e indicadores mas precisos que nos permitan conocer mejor las regiones de Veracruz.

CAPÍTULO 3

LOS EFECTOS DEL PROGRAMA OPORTUNIDADES