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A primera vista, puede parecer que la conducta sexual sea algo más claro que la orientación sexual. Se han tenido relaciones sexuales o no. Uno debe saber si las ha tenido o no. Pero, en un análisis más detallado, aparecen muchos proble- mas. Primero, los adolescentes informan pésimamente sobre el sexo, y más aún 37 ¿Quién es gay, lesbiana o bisexual?

20nDʼA

UGELLIy HERSHBERGER, 1993.

21nPor ejemplo, DʼAUGELLIy HERSHBERGER, 1993.

cuando el “sexo” no está definido con claridad. Más del 10% de los alumnos de secundaria (en especial los chicos) que decían haber tenido relaciones pene- vaginales “reivindicaban” su virginidad cuando, un año después, se les hacía la misma pregunta. Sólo una cuarta parte de ellos repetía la fecha de su primera experiencia sexual (no definida) un año después; la mayoría de ellos adelantaba esa fecha, lo cual significaba que eran mayores cuando tuvieron su primera expe- riencia sexuali23.

Otro problema es que cuando los investigadores preguntan sobre el sexo, normalmente piensan en el viejo y convencional coito pene-vaginal. Aun en los casos en que no se dice así explícitamente, esto es a lo que se refieren y dan por supuesto que los adolescentes de entre 12 y 18 años lo saben. Pero no lo saben. Así pues, si ha habido “sexo” depende de quién decida qué es “sexo”: los inves- tigadores o quienes lo practican. No hay duda de que los adolescentes de todas las orientaciones sexuales ponen en entredicho la igualdad “sexo = coito”, que para los investigadores es incuestionablei24. Tal circunstancia dificulta obtener

respuestas a preguntas del tipo: “¿Has tenido relaciones sexuales?”, y “¿con cuántas personas las has tenido?” Estas definiciones tienen su importancia des- de el punto de vista de la salud sexual, la prevención del VIH y para quien adop- te una postura religiosa positiva.

Que lo que los adolescentes entienden por tener relaciones sexuales coinci- da con lo que los investigadores entiendan por tal, es especialmente pertinente en el caso de las jóvenes que creen que el idilio y lo romántico están por encima de consideraciones genitales. En efecto, varios estudiosos feministas cuestionan la neutralidad de género de la igualdad “sexo = coito”i25. El coito, dicen, repre-

senta sólo una forma de sexo, que ni siquiera es necesariamente la más común, agradable ni importante.

Cuando la idea del sexo como coito se aplica a parejas del mismo sexo resul- ta especialmente desconcertante. Según esta definición, muchos adolescentes que se sienten atraídos por personas de su mismo sexo no han tenido relaciones sexuales, en especial relaciones mutuas. Han tenido encuentros que creen que son de carácter sexual, pero no los cuentan como relaciones sexuales porque no ha habido coito. Dos chicas se abrazan, se besan y se acarician toda la noche. Dos chicos tienen contacto oral mutuo con sus respectivos penes. ¿Han tenido o no han tenido relaciones sexuales estas dos parejas?

Estos jóvenes (o investigadores) pueden decidir que esta actividad sexual con una persona del mismo sexo es una relación sexual, ¿pero qué es exacta- mente lo que en la actividad sexual con una persona del mismo sexo se corres- ponde con el coito heterosexual? ¿Es lo que más se parece al coito heterosexual: el coito pene-anal en los varones, y el digital-vaginal en las mujeres? En este sen- tido, puede ser revelador un estudio sobre alumnos universitarios gays. Los jóve- nes gays eran más propensos que las lesbianas a considerar que el besarse con contacto de la lengua y el tocarse los pechos eran relaciones sexuales, y a pen- sar que el orgasmo es fundamental para que haya sexo. Las lesbianas, en cam-

38 La nueva adolescencia homosexual

23nU

PCHURCH, 2002.

24nSAVIN-WILLIAMSy DIAMOND, 2004.

bio, defendían definiciones más amplias de la relación sexual. Más del 95% de las mujeres del estudio pensaban que el contacto oral con los genitales constituía una relación sexual. Para los varones universitarios, ésta sólo se producía con el coito pene-anali26. Una mayoría de los entrevistados afirmaba que la actividad

con personas del mismo sexo podría significar la pérdida de la virginidad, sobre todo si los participantes se identificaban como lesbianas, gays o bisexualesi27.

Es evidente que para la mayoría de los adolescentes el sexo no se puede definir como una única actividad a expensas de otras. Depende. En general, los jóvenes a quienes atraen las personas de su mismo sexo son más propensos que sus iguales heterosexuales a considerar que una amplia variedad de conductas constituyen “relaciones sexuales”. Tal vez esto explique la conclusión habitual de muchos estudios de que las personas gays tienen mucha actividad sexual y mu- chas parejas, y que empiezan a tenerlas a una edad más temprana que los hete- rosexualesi28. Cuando los investigadores interpretan lo que los sujetos de sus

estudios dicen sobre la actividad sexual, raramente consideran el hecho de que los entrevistados gays definan el “sexo” de forma más amplia.

Sin unos criterios para “certificar” que unas determinadas actividades son rela- ciones sexuales, es posible que dos adolescentes con una historia sexual idéntica respondan de forma opuesta cuando se les pregunta si han tenido relaciones sexuales o no. La mejor solución es que los investigadores describan la conducta concreta y se concentren en el objeto de su estudio al desarrollar el lenguaje que vayan a utilizar en sus encuestasi29. Si desean estudiar el herpes oral, que pre-

gunten por la conducta sexual oral; si quieren estudiar el embarazo, que pregun- ten por el contacto pene-vaginal. Los investigadores también podrían otorgar mayor peso a los datos cualitativos de las entrevistas, y dejar que sean los ado- lescentes quienes les hablen de sus propias definiciones de sexo, y no al revési30.

Si se consiguiera que los investigadores fueran más conscientes de los signi- ficados de múltiples facetas que los adolescentes atraídos por el mismo sexo dan a su conducta sexual, tal vez los estudios se podrían centrar en las preguntas que realmente son importantesi31:

¿Qué tiene que ocurrir para que haya sexo? ¿Cuándo empieza el sexo?

¿Es algo conductual? ¿Emocional?

¿Cuál es la progresión de las conductas sexuales específicas?

¿Qué significa realizar una actividad sexual con otra persona del mismo sexo? ¿La actividad sexual debe concordar o no con la sexualidad que uno mismo se

atribuye?

¿Debe uno disfrutar con la actividad sexual?

¿Cómo avanzan las trayectorias del significado y la experiencia sexuales a lo largo de la vida?

39 ¿Quién es gay, lesbiana o bisexual?

26nMUSTANSKI, 2003. 27nCARPENTER, 2001.

28nMUSTANSKI, 2003; SANDERSy REINISCH, 1999; BOGAERTy FISCHER, 1995. 29nS

CHWARZ, 1999.

30nFINE, 1988; THOMPSON, 1995; TOLMAN, 2002; TOLMANy DIAMOND, 2001. 31nSAVIN-WILLIAMSy DIAMOND, 2004.

En pocas palabras, las simples tabulaciones de conductas aisladas revelan relativamente pocas cosas sobre si los adolescentes han tenido o no relaciones sexuales.

Además, los vínculos entre la conducta sexual (como quiera que se defina) y otros dominios de la sexualidad no se pueden entender de forma independiente. Las motivaciones que subyacen en la conducta sexual desempeñan un papel. Pensemos en el chico adolescente que practica la masturbación mutua con su mejor amigo, pero no cree que se trate de sexo porque, dice: “No soy gay”. Según él, no ha habido una “auténtica” conducta homosexual (es decir, el coito anal). No está enamorado de su amigo, de modo que no puede ser gay. O digamos que una joven que supone que puede ser sexualmente activa o perder la virginidad sólo si un chico la penetra por la vagina, aunque admite que ella y su mejor amiga han “hecho todo lo que dos chicas puedan llegar a hacer”. Es posible que la conduc- ta sexual con personas del mismo sexo que es fruto de la curiosidad, del exceso de alcohol o de la presión social, no signifique nada en lo que a la orientación sexual de la persona se refiere (o lo puede significar todo). Así pues, además, una persona joven puede ser consciente o inconsciente de su orientación sexual y no participar en actividad sexual alguna (se defina ésta como se defina). Los vír- genes pueden tener toda una diversidad de orientaciones sexuales.