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Capítulo II. La conectividad en el discurso académico

2.4. Desarrollo de la conectividad en el discurso académico

2.4.2. Conexión extraoracional

A continuación, reseñaremos investigaciones que describen patrones evolutivos –diferencias por tipo de texto y modalidad de producción– sobre el desarrollo de las

habilidades de conexión extraoracional en distintas poblaciones y lenguas. Cabe destacar que estas investigaciones se han realizado en el marco del proyecto descrito en la nota al pie 29, o bien, en proyectos afines a este.

Llamamos la atención sobre los puntos en común que encontraremos entre estas investigaciones y la nuestra, en el sentido de que han estudiado la relación entre variables como la modalidad de producción, los textos analíticos y el recurso lingüístico que también tenemos en cuenta nosotros y, por ello, las hemos comentado de forma detallada. Además, hemos detallado su información porque la retomaremos en el capítulo VII a fin de discutir sobre los tipos de MD y su frecuencia de uso, la función canónica en oposición a la no canónica, los usos prototípicos en ambas modalidades de producción y la relación entre el uso de los MD y la estructura textual.

Cahana-Amitay y Katzenberger (2000) investigaron el uso de MD de segmentación léxicos, colaterales –con realizaciones léxicas del tipo good, okay, now– y gráficos31 en las

agrupaciones de cláusulas de apertura (véase definición en apartado 1.3. en el capítulo I), en textos narrativos y expositivos, orales y escritos, producidos por hablantes del hebreo de diferentes edades.

31 Los MD léxicos suelen asociarse a un tipo de texto particular, especificar la posición inicial, intermedia o final que ocupa un segmento textual y especificar las funciones que estos realizan. Los MD colaterales son pausas articuladas, cuyas realizaciones pueden ser léxicas o no, que revelan marcas interactivas y las dificultades del hablante/escritor para procesar información en tiempo real y los MD gráficos constituyen signos de puntuación como las comas en el texto escrito y la entonación en el oral (Cahana-Amitay & Katzenberger, 2000; Katzenberger & Cahana-Amitay, 2002). En nuestro

sistema de categorización, los léxicos se corresponden con MD interaccionales de reacción (p. ej., bueno, pero, pues, etc.) y distintos subtipos de MD metadiscursivos (p. ej., por ejemplo, por

un/otro lado, esto es, en conclusión, etc.) y cognitivos (p. ej., además, sin embargo, creo, de hecho, hasta cierto punto, al parecer, etc.).

Como punto de partida de su análisis, las autoras hipotetizaron que las aperturas de las agrupaciones de cláusulas son potenciales “campos de acción” de tipos de MD y que, por ende, la vinculación de información en esas unidades del discurso ayuda al oyente/lector a interpretarla mejor.32 Tal hipótesis descansa en dos premisas: por un lado,

un texto expositivo bien estructurado o competente contiene obligatoriamente tres tipos de segmentos principales, de los cuales forman parte tales agrupaciones de cláusulas. Estos segmentos ocupan una posición inicial para introducir un tema central, una posición intermedia para expresar ideas acerca de este tema y una posición final para introducir una conclusión o un resumen. A su vez, pueden dividirse o no en subsegmentos que introducen un nuevo tema –o subtema–, para desarrollarlo o resumirlo. Por otro lado, estos segmentos y subsegmentos deben introducirse por un MD de segmentación, ya que a través de sus funciones se expresa la perspectiva del hablante/escritor y, al mismo tiempo, le indican al oyente/lector cómo interpretar estos segmentos y subsegmentos (Cahana-Amitay & Katzenberger, 2000).

Ambas autoras encontraron que el marcaje de las agrupaciones de cláusulas de apertura cambió a través de las edades y de los tipos de textos. Así, en los narrativos el uso de MD –no se especifican tipos– en segmentos principales y subsegmentos se observó en todos los grupos de edad, en particular, en el grupo más joven (9-10 años), mientras que en los expositivos se limitó al grupo de los adultos. A juicio de las autoras, este resultado podría atribuirse a las distinciones entre el tipo de texto y su estructura global. En las narraciones, los segmentos susceptibles de ser introducidos por un MD se concentran en el “cuerpo” textual, en tanto que en las exposiciones suelen distribuirse a lo largo del texto para cumplir diferentes funciones (p. ej., introducir un tema, desarrollarlo y resumirlo), lo cual requiere de habilidades metalingüísticas desarrolladas solo por los adultos.

Los colaterales equivalen a MD interaccionales que inician el discurso (p. ej., bueno, bien, ok, etc.) y llaman la atención del interlocutor (p. ej., vea usted, imagínese, etc.). También, a MD metadiscursivos que hilan el discurso (p. ej., eh, este, ¿verdad?, etc.) (véanse Tablas 3, 4 y 6 en el capítulo V para revisar repertorio de MD). Los MD gráficos no tienen equivalencia, ya que no los consideramos un tipo de MD.

32 Advertimos que esta hipótesis también es válida en el contexto de las investigaciones que comentaremos a lo largo de este subapartado (Aparici et al., 2014; Katzenberger & Cahana-Amitay, 2002; Katzenberger, 2004), dada la similitud entre ellas y esta que referimos.

También encontraron que el uso de los tipos de MD de segmentación cambió con la edad y la modalidad de producción. En la modalidad de producción escrita, los niños mostraron una clara preferencia por el uso de MD léxicos en comparación con los gráficos, los adolescentes más jóvenes (12-13 años) utilizaron ambos tipos de MD de forma similar, por cuanto no observaron ninguna tendencia en su empleo, y los grupos mayores (16-17 años y adultos) emplearon en buena parte MD gráficos, seguidos por los léxicos. En la modalidad de producción oral, los grupos más jóvenes (9-13 años) emplearon MD léxicos, seguidos por los colaterales.

No obstante, los grupos mayores emplearon sobre todo MD colaterales. Una distinción importante entre ambos grupos mayores consistió en que los adultos han empleado MD colaterales más del doble en comparación con los adolescentes. En opinión de las autoras, el uso de MD léxicos se atribuiría a la naturaleza de este tipo de MD, esto es, señalar la conexión entre agrupaciones de cláusulas. El de los colaterales evidenciaría que las dificultades para procesar información on-line persisten, a pesar de haberse acumulado experiencia en la organización del discurso, y en cuanto a su volumen indicaría un patrón evolutivo entre los adultos que parece evidenciar una conciencia metatextual de un tipo y nivel superior a la de los niños.

De modo similar al estudio anterior, Katzenberger y Cahana-Amitay (2002) analizaron la aparición de MD de segmentación léxicos generales y específicos33 en las

agrupaciones de cláusulas de apertura de textos monológicos narrativos y expositivos, orales y escritos, producidos por hablantes del hebreo de distintas edades.

33 Se dividen en generales y específicos según su nivel de especificidad en el texto. Por un lado, los generales son indicadores de un tipo de texto particular y efectúan la transición entre agrupaciones de cláusulas. En nuestra categorización equivalen a los siguientes tipos de MD: modalizadores (p. ej., según mi criterio, gracias a Dios, desgraciadamente, etc.); estructuradores (p. ej., pero, entonces, a propósito, pues bien, dicho esto, etc.) y MD lógico-argumentativos consecutivos (p. ej., por (lo) tanto/consiguiente, entonces, etc.). Por otro lado, los MD específicos suelen indicar la función textual. En nuestra categorización concuerdan con MD interaccionales de reacción, estructuradores (p. ej., sobre todo, particularmente, por ejemplo, etc.), formuladores (p. ej., en primer lugar, o sea, de todos modos, etc.), casi todos los MD lógico-argumentativos (p. ej., además, sin embargo, en cambio, etc.) y diversos modalizadores: MD de opinión ajena, MD de certeza/evidencia y atenuadores (p. ej., según parece, claro, de hecho, hasta cierto punto, al menos, etc.) (véanse Tablas 3, 4 y 6 en el capítulo V para revisar repertorio de MD).

Los resultados arrojaron que, si bien la cantidad de ambos tipos de MD aumentó con la edad, el marcaje de las agrupaciones de cláusulas de apertura fue cada vez más

diferenciado a través de las edades, tipos de textos y modalidades de producción. El dominio de las funciones de los MD léxicos generales y específicos dentro de un tipo de

texto particular fue progresivamente mayor, lo que redundó en el uso de un repertorio

diversificado y canónico. Por ejemplo, en los textos narrativos, los grupos menores (9-13 años) marcaron las agrupaciones de cláusulas de apertura que definieron el orden

cronológico de los eventos a través de MD específicos de carácter temporal,34 lo que

resultaba innecesario al ser el texto narrativo una secuencia de eventos organizada temporalmente y, por ello, este marcaje se consideró no canónico, en tanto que los grupos mayores (16-17 años y adultos) marcaron relaciones menos evidentes entre eventos por medio de MD específicos –no temporales– con una función canónica.

De modo similar, en los textos expositivos, que requieren según lo anterior de un marcaje más explícito que los narrativos, los grupos menores tuvieron dificultades para marcar agrupaciones de cláusulas de apertura por medio de MD específicos y, cuando lo hicieron, recurrieron a una variedad muy limitada de él, sobre todo en textos escritos, mientras que los grupos mayores y, en particular, los adultos marcaron agrupaciones de cláusulas de apertura mediante una amplia variedad de MD generales y específicos –la mayoría de carácter no temporal– con función canónica. Este resultado evidenció que los grupos menores aún no son conscientes de que cada tipo de texto impone distintas demandas de marcaje; por el contrario, los grupos mayores sí lo son y, por consiguiente, han marcado información menos obvia en la narración y más contenido jerárquico y abstracto en la exposición.

Asimismo, a medida que progresa la edad, los participantes fueron cada vez más conscientes de la distinción entre modalidades de producción. Así, los MD léxicos generales y específicos compartidos por ambas modalidades de producción disminuyeron con la edad tanto en textos narrativos como expositivos. Los MD enlistados únicamente en la modalidad de producción oral aumentaron solo en los narrativos y los enlistados únicamente en la modalidad de producción escrita aumentaron con la edad y se constituyeron en prototípicos para los expositivos.

34 Katzenberger y Cahana-Amitay (2002) se refieren a ellos como markers of foreground temporal sequencing (p. ej., later, after, suddently, etc.) y markers of background temporal anchoring (p. ej., one fine day, last year, sometimes, every time, now, etc.). No los hemos tenido en cuenta en nuestra categorización por no considerarlos tipos de MD.

En un contexto idéntico al anterior en lo que se refiere a la muestra y a las modalidades de producción, Katzenberger (2004) analizó, por un lado, la estructura global y el contenido temático de textos expositivos y; por otro, la aparición de MD léxicos generales y específicos en las agrupaciones de cláusulas de apertura, por cuanto los resultados responden no solo a la estructura retórica, sino también al funcionamiento de los MD léxicos en ella.

Para analizar la estructura global y el contenido temático en los textos, Katzenberger (2004) identificó la presencia de, al menos, una agrupación de cláusulas de apertura global,35 lo cual utilizó como parámetro para determinar si un texto estaba estructurado de

forma jerárquica –la información fluirá gradualmente de lo general a lo específico– o no. A partir de este criterio de análisis, constató que los recursos objeto de estudio experimentaron una lenta evolución en ambas modalidades de producción a través de los grupos de edad. Los grupos menores (9-13 años) formularon textos construidos por segmentos sintácticamente lineales (p. ej., un núcleo seguido de, al menos, un complemento) y con un contenido temático limitado a generalidades en vez de generalizaciones abstractas; en cambio, los grupos mayores (16-17 años y adultos) produjeron textos con recursos lingüísticos jerarquizantes. Sin embargo, una diferencia importante entre los adolescentes y los adultos radicó en que los textos del grupo adolescente carecieron de elementos propios de las exposiciones de los adultos, por ejemplo, el uso de MD léxicos para señalar cambios en el flujo informativo.

Asimismo, estos desarrollos tuvieron un avance mayor en la modalidad de producción escrita que en la oral. Katzenberger (2004) observó que los textos escritos producidos por adultos tenían una estructura global más desarrollada que los orales, puesto que mostraban información más jerarquizada; de igual manera, el contenido temático de los escritos estuvo formulado de forma más diáfana que el de los orales, pues estos revelaron muchas dificultades en relación con la planificación y con el procesamiento de la información en tiempo real. Esto quedó patentizado mediante el uso de MD colaterales que evidenció intentos de “edición” o de interacción por parte de los participantes, lo cual es coincidente con los resultados de Cahana-Amitay y Katzenberger (2000).

35 Hemos explicado que la estructura canónica del texto expositivo consta de tres segmentos principales –inicial, intermedio y final–. El segmento inicial es el núcleo de todo el texto porque contiene información esencial que será desarrollada a través de los otros segmentos y subsegmentos; por esta razón, constituye una agrupación de cláusulas global (Katzenberger, 2004).

Igualmente, Katzenberger (2004) constató que alrededor del 25% del total de las agrupaciones de cláusulas de apertura fue introducido por MD léxicos generales y específicos en ambas modalidades de producción y en todos los grupos de edad; no obstante, destacó dos resultados. El primero se refiere a diferencias cualitativas entre los MD léxicos generales y específicos y la variable modalidad de producción. El grupo menor (9-10 años) no usó MD léxicos específicos en los textos escritos, mientras que los otros grupos de edad no solo los utilizaron, sino que, además, fueron cada vez más cuantiosos y diferenciados,como también se observó en el estudio anterior, al punto que las transiciones entre las agrupaciones de cláusulas de apertura fueron más explícitas que en las orales. El segundo alude a la distribución entre los MD léxicos generales frente a los específicos. Al respecto, Katzenberger (2004) observó que en los grupos mayores disminuyó el uso de MD generales y aumentó el de los MD específicos en ambas modalidades de producción: en el caso de los textos escritos para expresar funciones de generalización, contraste y explicación y en el caso de los orales, de explicación y clarificación.

Para Katzenberger (2004) la explicación evolutiva de estos resultados obedece a que los adultos son más capaces de elaborar información y explicitar el “entretejido” de relaciones lógicas. Así, instruyen al destinatario sobre cómo interpretar las partes del texto o el texto en su conjunto, una capacidad que refleja planificación textual previa, sofisticación metalingüística y autorregulación que no se alcanzan antes de la adolescencia.

En una línea afín a los estudios precedentes, Aparici et al. (2014) analizaron el desarrollo de MD (p. ej., conectores –para nosotros MD lógico-argumentativos–, reformuladores, operadores argumentativos –para nosotros focalizadores–, ordenadores y marcadores conversacionales, según la taxonomía propuesta por Martín Zorraquino y Portolés (1999)),36 y exploraron la relación entre los tipos de MD y la demarcación de

agrupaciones de cláusulas de apertura en textos narrativos y expositivos, orales y escritos, producidos por hablantes del catalán37.

36 Esta clasificación comprende (1) estructuradores (comentadores, ordenadores y digresores); (2) conectores aditivos, contraargumentativos y consecutivos; (3) reformuladores explicativos, rectificativos, recapitulativos y de distanciamiento; (4) operadores de refuerzo argumentativo y de concreción y (5) marcadores conversacionales. En nuestra categorización corresponden a estructuradores, que incluyen los mismos subtipos (p. ej., pues, primero que todo, por otro lado, a propósito, por ejemplo, etc.), MD lógico-argumentativos (p. ej., además, no obstante, en consecuencia, etc.); reformuladores (p. ej., es decir, esto es, en otras palabras, etc.) y reformuladores no parafrásticos (p. ej., en conclusión, mejor dicho, de todos modos, etc.), MD de certeza/evidencia

(p. ej., en realidad, de hecho, etc.), MD interaccionales (p. ej., bueno, oiga, pues, etc.) e hiladores (p. ej., este, eh) (véanse Tablas 3, 4 y 6 para revisar repertorio de MD en el capítulo V).

37 Dado que el catalán y el español son lenguas románicas y, por tanto, próximas (Entwistle, 1969), los resultados obtenidos en este estudio son comparables al español.

Los resultados confirmaron la influencia de la variable modalidad de producción en el uso de los MD, que se reflejó en un mayor volumen de ordenadores, marcadores conversacionales, reformuladores y operadores argumentativos en la modalidad de producción oral, en tanto que los conectores proliferaron en la modalidad de producción escrita. Los investigadores indicaron que este contraste podría deberse a que el discurso escrito recluta, especialmente, conectores, o bien, que otros MD de segmentación gráficos (p. ej., la puntuación y distribución general del texto) ejercen las funciones de cohesión realizadas por otros tipos de MD en los textos orales. Asimismo, constataron que el uso de reformuladores y operadores argumentativos constituye un desarrollo tardío, puesto que su frecuencia de uso aumentó conforme avanzó la edad de los participantes. En este sentido, Katzenberger y Cahana-Amitay (2002) y Katzenberger (2004) también han subrayado que a mayor edad crece la variedad de MD.

Otra función discursiva observada fue el rol de los MD en la organización textual, como lo vimos en los estudios precedentes. El hecho de que el 35.1% de las agrupaciones de cláusulas de apertura suelen estar marcadas señala la capacidad de los MD para delimitar segmentos textuales escritos (30.4%), pero sobre todo segmentos orales (39.8%) de grupos jóvenes y segmentos textuales orales y escritos de grupos mayores. En opinión de las autoras, este tipo de marcaje está relacionado con la función de los MD. En la modalidad de producción escrita explicita la organización del discurso e impulsa el acceso a la información contenida en los siguientes segmentos; en la oral, además de desempeñar las funciones anteriores, funciona como estrategia de compensación ante las limitaciones del hablante para procesar la información en tiempo real.

Recapitulando los principales hallazgos expuestos hasta aquí, hemos visto que el uso de los MD se encuentra relacionado con el desarrollo de la cultura letrada, por lo que su

avance se ha consolidado en los textos expositivos escritos de adolescentes y adultos. De un lado, hemos visto que los MD son indicadores de la diferenciación entre tipos de

textos (p. ej., narrativo frente a expositivo) y modalidades de producción. De otro, hemos visto que señalan la segmentación textual al especificar la posición (p. ej., inicio, intermedio, final) y la función de una agrupación de cláusulas (p. ej., generalización, contraste, explicación, clarificación o intentos de “edición textual”), con lo cual representan la capacidad retórica del hablante –o escritor– para construir un texto (Katzenberger, 2004), de ahí que Katzenberger (2004) argumente que un texto expositivo competente mostrará su madurez por medio de la explicitación de tipos de MD. En síntesis, pensamos junto con los investigadores mencionados que efectivamente las funciones que ejercen los MD en el discurso constituyen un desarrollo tardío del lenguaje.

Comentadas las investigaciones sobre los recursos de conexión extraoracional, en el próximo subapartado abordaremos aquellas que contemplan tanto recursos de conexión extraoracional como intraoracional.