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CONFLICTO Y PODER EN LAS ORGANIZACIONES

ORGANIZACIONES

En el ―Modelo formal básico de una organización‖ (1.2), se había explicado cómo la normativa organizacional y la división jerarquizada del trabajo propia de la organización moderna imponen restricciones y prerrogativas sobre los actores. Tales diferencias los ubican en diversos grupos laborales jerarquizados. La diversidad de grupos conlleva una diversidad de intereses, asociada, con frecuencia, a una diversidad en condiciones socio-económicas. Tal variedad de intereses implica, a su vez, una variedad interpretativa dentro del entorno socio-organizacional. De esta manera, las diferencias socio-económicas y las diferentes visiones del mundo presentes en los actores antes de iniciar sus servicios en la organización, se canalizan, de algún modo, dentro del entorno socio-organizacional para aferrarse a las diferencias entre los grupos laborales jerárquicos. Lo anterior resume la respuesta a la pregunta que interroga por el fundamento de la

diversidad interpretativa en las organizaciones. Sin embargo, debemos examinar con mayor detenimiento el asunto para lograr una mejor comprensión del proceso que origina y mantiene la diversidad interpretativa.

De acuerdo con Crozier, la variedad que la normativa impone entre los grupos laborales es fuente potencial de conflicto —que se da en términos de ―lucha por poder‖10— y motor interno del dinamismo propio de una organización. Pero —le preguntamos al sociólogo francés— ¿por qué esta variedad implica conflicto? ¿Por qué lucha por poder? ¿Es que acaso todos los actores quieren tener la máxima posición directiva en la organización? La simpleza de la última pregunta se aclara de inmediato al mostrar la definición de poder que Crozier ha adoptado. Se trata de una noción más amplia que la referente al mero poder formal definido por la estructura jerárquica de la organización. La definición de poder que Crozier toma de Robert Dahl es la siguiente:

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La frase "lucha por poder" resulta un tanto extraña en español. No obstante, la usamos de este modo para evitar equívocos en el significado que le queremos dar. Como se verá a continuación, el concepto de poder que estamos usando (en el contexto de las organizaciones) es más amplio que la idea de poder relacionada con el desempeño de una alta función gerencial en la jerarquía organizacional. La frase más usual es "lucha por el poder". Sin embargo tal frase lleva implícita la idea de un poder previamente definido por un sistema de reglas; lleva implícita la idea de lo que denominaremos poder formal. Por el contrario, el concepto de poder aquí usado no alude solamente al poder único definido por la normativa oficial; antes bien, implica una gran variedad que oscila entre el poder casual que en un momento dado un actor pueda tener sobre otro, hasta el poder formal antes mencionado. Este rango incluye el poder que ciertos grupos ejercen sobre otros de manera informal, pero fundamental en la dinámica de la organización.

El poder de una persona A sobre una persona B es la capacidad que A tiene para lograr que B haga algo que no hubiera hecho sin la intervención de A. (Burrell and Morgan, 1979, p. 214. La traducción es mía), (Crozier, 1963, p. 30)

Con esta definición en mente podemos resumir una respuesta de tipo crozeriano a la pregunta sobre el origen del conflicto y la lucha por poder:

La vida social humana está signada por la incertidumbre ante las acciones del otro. La respuesta individual ante esta incertidumbre es la búsqueda de poder sobre los otros. Para entender este asunto vale la pena revisar muy brevemente su fundamento socio- filosófico, enraizado, a nuestro modo de ver, en una cierta perspectiva de la sociología fenomenológica.

La vida humana, lo que en cada caso es mi vida, apoyada sobre el sedimento de lo que ha sido, se halla siempre tendida, arrojada, en incierta proyección, hacia lo que viene11 (Fuenmayor, 1985, pp. 142-170). El presente, mera ilusión proveniente de una distorsión simplista del tiempo real, es sólo el rastro continuo y efímero de esa dialéctica tendida entre pasado y futuro. Rastro cuyo olor es esencia de incertidumbre hacia lo desconocido, hacia lo amenazador, que es el porvenir.

Ahora bien, la vida de cada cual —digo vida

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Con esto no quiero decir algo tan específico como "planificación", en el sentido ordinario de la palabra, ni ―previsión a largo plazo‖. Éstas son, más bien, características propias de ciertos individuos y sectores dentro de las sociedades occidentales.

humana— se halla inextricable y genéticamente ligada a otras vidas humanas; a otros que me miran y adivinan mi interior como yo los veo y adivino su interior; a otros sobre los que puedo actuar, ejercer poder, así como ellos pueden actuar y ejercer poder sobre mí. Ortega y Gasset, en la investigación que realiza sobre la esencia de lo social en su obra ―El hombre y la gente‖ (1972), nos dice que después de una larga búsqueda,

...resultó que sólo hallamos algo a quien conviniera el sentido puramente verbal de la relación social (...) cuando el viviente que cada uno de nosotros es se encontraba con el Otro a quien desde luego reconoce como un semejante y llamábamos el otro Hombre. El atributo característico y primario de eso que llamo el otro Hombre es que responde, de hecho o en capacidad, a mi acción sobre él, lo cual obliga a mi acción a contar por anticipado con su reacción, reacción del otro en que, a su vez, se ha contado con mi acción. (Ortega y Gasset, 1972, p. 118).

Los otros están, pues, en un primer plano de ese espacio incierto del porvenir. La necesidad de asegurar el porvenir, de disminuir la incertidumbre, hace que el individuo busque acumular poder sobre los demás, de manera tal que las posibles acciones de los otros puedan ser contrarrestadas en términos de ese poder.

Nos permitimos citar a continuación uno de los ―nudos‖ descritos por R.D. Laing, en donde el asunto se caricaturiza de manera tal que no hacen falta más explicaciones:

Jack le teme a Jill Jill le teme a Jack Jack le teme más a Jill Jill le teme más a Jack

si Jack piensa si Jill piensa que Jill piensa que Jack piensa

que Jack le teme a Jill. que Jill le teme a Jack. Puesto que Jack teme Puesto que Jill teme que Jill piense que que Jack piense que Jack le teme, que Jill le teme, Jack pretende Jill pretende no temerle a Jill no temerle a Jack de manera que Jill de manera que Jack le tema más a Jack le tema más a Jill.

Así

Jack intenta atemorizar a Jill mostrando que no le teme a Jill y Jill trata de atemorizar a Jack mostrando que no le teme a Jack ...

Laing (1970, mi traducción)12.

Aunque actualmente con frecuencia se considera esta situación como una condición humana básica propia de todas las culturas y de todos los tiempos, creemos que, por el contrario, se trata de una condición histórica particular que se ha ido enraizando en las prácticas organizacionales de los países desarrollados y de aquellos que los imitan. En la Conclusión de este opúsculo discutiremos cómo la pretensión de

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Obviamente la relación con el otro descrita de este modo obedece a una forma de ―Recursividad esencial‖ descrita por Fuenmayor (1985, pp. 119-135).

universalidad de tales condiciones culturales particulares ha sido un factor importante en su diseminación.

Después de esta breve explicación sobre el asunto de la incertidumbre en relación con los otros, estamos en posición de volver a tomar el hilo del argumento (de inspiración crozeriana) referente a la lucha por poder en el entorno socio-organizacional.

El nuevo actor ingresa en un cierto grupo laboral jerarquizado. A través de su nueva socialización va aprendiendo la interpretación organizacional de aquellos que, junto con él, están sometidos a situaciones similares de incertidumbre (situaciones signadas por amenazas y expectativas similares). El iniciado se asocia, de esta manera, no sólo con un grupo, sino con una interpretación organizacional. Se trata, en ambos casos, de una asociación de resguardo cuyo sentido se da en términos del enfrentamiento con un ―enemigo‖ común. El enemigo, a veces, puede ser identificado como otro u otros grupos con situaciones de incertidumbre diferentes; otras veces el ―enemigo‖ es difuso, es algo así como el resto del entorno socio-organizacional.

Como ya se expresó, cuando el individuo comienza a prestar sus servicios a la organización, su interpretación organizacional es suficientemente vaga y superficial como para permitir, sin gran resistencia, un enriquecimiento gradual de la misma. Este enriquecimiento es, principalmente, un producto directo de su nueva socialización en torno a la lucha por poder. Así, la dinámica conflictiva que se desarrolla a partir de su asociación con un cierto grupo es un factor decisivo

en ese proceso de darle forma —como se le da forma a una figura a partir del barro— a su interpretación organizacional. Surge así una especie de lo que, parafraseando a Marx, pudiera llamarse ―conciencia de grupo‖ en la que, en un proceso de nunca acabar, se va afinando su interpretación organizacional. De este modo se explica y fundamenta la diversidad interpretativa en la organización.

Ahora bien, un aspecto de esa interpretación que el actor desarrolla sobre su organización —que ha sido condicionada por la lucha por poder— es la misma lucha por poder. Vale decir, la lucha por poder y el conflicto de intereses que subyace en el entorno socio- organizacional no es —como podría pensarse por lo dicho hasta ahora y como parece traslucirse en la obra de Crozier— una especie de ―substrato‖ o ―infraestructura‖ objetiva, que explica el surgimiento y el desarrollo de la variedad interpretativa de carácter subjetivo. No, no se trata de un substrato objetivo que el investigador simplemente tiene que ―encontrar en la realidad‖ para así poder entender la variedad interpretativa. La lucha por poder y el conjunto de intereses en pugna son también un ―constructo‖ social que forma parte de la variedad interpretativa y que condiciona de manera variada el comportamiento de los actores. Así, diferentes actores pueden tener diferentes nociones de la lucha por poder y de los intereses que la motorizan. El entorno socio- organizacional puede albergar diferentes nociones de lo que es poder en dicho ambiente. El tipo de poder que un cierto actor anhela y trata de conseguir con todas sus

fuerzas, puede ser insignificante y despreciable para otro actor.

La explicación de corte crozeriano que hemos desarrollado hasta este punto podría causar la impresión de que la dinámica interpretativa está sujeta solamente al conflicto por poder que se desarrolla en el interior del entorno socio-organizacional.13 De ser esto así, el fin de la organización se vería sujeto solamente al equilibrio de ese conflicto interno; lo que implicaría que sólo la lucha de intereses de los actores definiría el rumbo y quehacer de la organización. Este no es el caso en la organización típica occidental. Veamos por qué:

2.2 DIALÉCTICA ENTRE LA RESULTANTE DEL