Los contextos interpretativos son ―puntos de mira‖ discursivos desde los cuales puede ser ―vista‖ la organización. La visión de la organización desde cada punto de mira es una ―perspectiva‖ de la organización. Recuérdese que, en el campo fenoménico, no hay tal cosa como la organización en sí, si por ella se entiende algo cuya existencia sea independiente de las perspectivas de la organización. Sin embargo, pareciera que no podemos prescindir de una cierta idea nouménica de la organización (la organización en sí): Cuando hablamos de ―varias interpretaciones del sentido de la organización‖ o de ―varias perspectivas de la organización‖, el lenguaje parece forzarnos a pensar una cierta unidad, un algo en común bajo la variedad interpretativa en la que se ofrece el fenómeno. ¿En qué consiste esa unidad en la diversidad —la cual ya no podemos concebirla (como lo hace el interpretivismo natural) como la cosa en sí que afecta los sentidos y produce, a nivel de percepción, diferentes interpretaciones? ¿Cuál es la naturaleza de tal unidad?
Permítaseme re-plantear el problema en el campo metódico de la teoría sistémico-interpretativa de organizaciones:
De acuerdo con lo explicado en los capítulos 5 y 6 de este libro, un estudio sistémico-interpretativo de una organización consiste, grosso modo, en lo siguiente:
Búsqueda de ideas que den lugar a varios contextos interpretativos sobre el sentido de la organización en cuestión.
Elaboración de los contextos interpretativos
Producción de interpretaciones sobre la organización a partir de cada uno de los contextos interpretativos.
Orquestación de un debate de interpretaciones en términos de los contextos interpretativos (―plataforma cognoscitiva interpretativa‖).
La etapa final de orquestación de un debate de interpretaciones en términos de los contextos interpretativos puede ser pensada como una ―perspectiva de perspectivas‖ de la organización bajo estudio, la cual podría ser representada metafóricamente en términos del siguiente dibujo de Escher, titulado ―Otro Mundo‖:
M. C. Escher: ―Other World‖
En su dibujo, Escher compone una ―perspectiva de tres perspectivas‖. La presentación de los contextos interpretativos, la producción de sus respectivas interpretaciones de la organización y el debate final entre éstos, decíamos, es equivalente, en términos discursivos, a esa imagen pictórica de la perspectiva de perspectivas. Ya sabemos que no hay una perspectiva absoluta y que sólo tenemos perspectivas. ¿En qué consiste entonces la perspectiva de perspectivas? ¿Cuál es su punto de mira? ¿Cuál es su naturaleza en el caso que nos ocupa? Esta pregunta puede ser obviada bajo el pretexto de que sólo nos interesa el enriquecimiento proveniente de exponernos a la diversidad interpretativa (para fines prácticos o meramente cognoscitivos). Pero, ¿será esta respuesta suficiente para un proceso inquisitivo que busca la verdad? ¿Podrá evitarse la pregunta por el fundamento de la posibilidad de pensar en esa variedad? ¿No es ese fundamento una unidad que sostiene a esa diversidad y se sostiene por ella? Estas preguntas, no formuladas en el texto original del libro que hemos presentado, dieron lugar, dentro de la sistemología
interpretativa, a una segunda etapa en el modo de realizar sus estudios. A esta segunda etapa la llamamos ―etapa histórica‖. Veamos por qué:
Los contextos interpretativos (el punto de mira de cada perspectiva) son, como dijimos, teorías que le brindan sentido a una cierta interpretación (perspectiva) de la organización bajo estudio. La pregunta por la perspectiva de perspectivas es equivalente a preguntar por lo que hay en común —no en un caso particular, sino en general— entre esas diferentes interpretaciones y los sentidos que las constituyen. Obviamente, hay algo en común porque, en cada estudio concreto, el investigador está pensando esa variedad —si no hubiese algo en común no sería pensable como variedad. El que sea pensable significa, en primer lugar, que el investigador se puede poner en lugar de cada contexto interpretativo (entenderlo) para ver la organización desde su punto de mira y así captar el sentido de una cierta interpretación. Pero significa también que, después de entender la organización desde el punto de mira de varios contextos y de armar la plataforma sistémico-interpretativa, el investigador piensa a todos éstos dentro de una perspectiva de perspectivas. En efecto, si somos cónsonos con nuestros preceptos hermenéuticos fenomenológicos, el simple hecho de haber armado una plataforma sistémico-interpretativa implica el haber adoptado un punto de mira desde el cual dicha plataforma se observa bajo una particular perspectiva. ¿Cuál es esta particular perspectiva —la de la perspectiva de perspectivas?
Si entendemos que esta pregunta está siendo formulada en relación con un estudio particular, buscar la respuesta es equivalente a iniciar un estudio sistémico- interpretativo en un segundo nivel. La perspectiva de perspectivas (la discusión realizada sobre la plataforma cognoscitiva interpretativa) se entiende como una posible interpretación de esa variedad interpretativa y se comienzan a buscar nuevas interpretaciones —nuevas perspectivas de perspectivas. Se puede armar así una plataforma cognoscitiva interpretativa de segundo nivel donde se expondrán y discutirán varias perspectivas de perspectivas. Pero, siguiendo la misma lógica, se podría pasar a un tercer nivel, y a un cuarto, y así sucesivamente... Con esta idea en mente escribíamos en las páginas anteriores que un estudio sistémico- interpretativo es siempre incompleto. Y hasta aquí, precisamente, llegaba nuestra reflexión en el momento en el que se escribió por primera vez la teoría sistémico- interpretativa de organizaciones.
Sin embargo, la pregunta por la perspectiva de perspectivas puede ser también pensada en general: ¿Qué es, ya no en cada caso particular, sino en general, una perspectiva de perspectivas? Mejor aún: ¿Cuál es ese espacio que hace posible tal cosa como una
perspectiva de perspectivas? Como veremos en un
momento, el lado general de la pregunta por la perspectiva de perspectivas condujo a pensar de manera un poco diferente su lado particular. Pero antes de esto retomemos la pregunta bajo la siguiente formulación: ¿Cómo es posible, en general, que el investigador tenga
ante sí una perspectiva de perspectivas?
Es posible, primero, porque las diferentes interpretaciones que el investigador expone (aunque no esté de acuerdo con algunas de ellas) no le son del todo ajenas, ya que las puede entender. Una interpretación totalmente ajena sería invisible para nosotros. ¿En qué caso un contexto interpretativo nos sería tan ajeno que fuese completamente invisible? La respuesta parece simple: cuando ese contexto proviene de una cultura totalmente ajena a la nuestra. Por contraposición, podríamos decir que la posibilidad de comprender varios contextos radica en su existencia dentro de una forma cultural que no me es completamente ajena. ¡He aquí, en esta simple observación, la posibilidad de encarar la pregunta por la condición de posibilidad de la perspectiva de perspectivas!: En un estudio sistémico- interpretativo, la variedad interpretativa (las diferentes interpretaciones y sus correspondientes contextos interpretativos) se asienta en la unidad de la cultura que permite tal variedad. ¿Qué significa esto? En aras de la brevedad de este epílogo, permítaseme una respuesta esquemática sobre el asunto:
1) La forma de cualquier cosa que sea el caso viene dada en términos de la cultura (en particular, del lenguaje) donde ocurre lo que es el caso. El ser de un martillo, de una piedra, del amor, de una organización, de la bondad y hasta del hambre está necesariamente mediado por la cultura donde ocurre lo que ocurre; la cultura es el fondo sobre el que se dibuja su contorno. Ello implica que cualquier cosa que sea el caso puede ser
vista como una ―interpretación‖ cuyo supra-contexto interpretativo es, en general, la cultura del caso. En este orden de ideas, los contextos interpretativos y las interpretaciones de un estudio sistémico interpretativo específico son ―interpretaciones‖ fundadas en ese supra- contexto interpretativo que es la cultura del caso.
2) Una cultura no es estática; por el contrario su ser es el de un proceso histórico. La cultura va cambiando de modo tal que su condición de ―supra- contexto interpretativo‖ va variando en el tiempo.43
Los contactos con otras culturas pueden tener un efecto muy importante en este proceso de transformación. La cultura Occidental es un muy complicado fenómeno cultural producto de la confluencia de muchas formas culturales a lo largo de dos milenios y medio. En su seno alberga esta cultura una gran variedad de formas culturales identificadas en mayor o menor medida con su línea central devenida de la antigua cultura griega. Esa variedad de formas culturales se sostiene sobre una base común que permite que se presente como variedad y que aloja la posibilidad de su comunicación.44 Por ello,
43
Así por ejemplo, la palabra ―razón‖ aparece en ―Don Quijote de la Mancha‖ bajo una familia de usos (Wittgenstein, 1978) que difiere, en un grado considerable y por obra del tiempo, de la familia de usos que rige la palabra en, digamos, ―Cien años de soledad‖ de Gabriel García Márquez.
44
Cuando escribo esto, pienso en esa unidad en la diversidad bajo la influencia de dos formas metafóricas: Una, la más cercana al lenguaje que estoy usando, es la de un río que se va alimentando de afluentes cuyas aguas presentan diferentes colores. A lo largo de su curso, el río va incorporando las aguas de los afluentes; y, puesto que los colores de estas aguas no se diluyen con facilidad, el río presenta un aspecto policromático que va variando a lo largo de su curso. La
podemos decir que los diferentes contextos interpretativos en un estudio sistémico-interpretativo se asientan en la unidad cultural que define la posibilidad de su variedad.
3) La base común cultural es de naturaleza histórica en un doble sentido: Primero, porque toda forma cultural es de naturaleza histórica en el sentido más profundo del término: Su condición de ser es la de un devenir que se activa ante lo que es el caso y lo posibilita. Segundo, porque las diferentes formas culturales que subyacen en los diferentes contextos interpretativos se han incorporado al flujo cultural a lo largo de la historia. Ello implica que, en principio, es posible rastrear la conformación histórica de la forma cultural que subyace a cada contexto interpretativo. Y aquí llegamos a un punto fundamental en la crítica y enriquecimiento de la teoría sistémico-interpretativa de organizaciones: El despliegue de la conformación histórica de las bases culturales de los diferentes contextos abre la posibilidad de la comprensión del fondo común donde se asientan. La razón es simple: comprender el surgimiento, incorporación y efecto de una forma cultural significa comprender cómo esa forma cultural se inserta en y deviene con otras formas culturales sobre esa base común que sostiene la variedad
otra forma metafórica es la aportada por Wittgenstein (1978) para pensar en la relación en la que se mantienen los diferentes ―juegos lingüísticos‖ en un lenguaje: la de los diferentes suburbios de una ciudad en crecimiento en relación con el viejo centro de la ciudad.
cultural.
La lección inmediata que se puede aprender de esta última reflexión es que los contextos interpretativos deben ser de naturaleza histórica.
En la teoría sistémico-interpretativa presentada en este libro, los contextos interpretativos son constructos lógicos que explican lógicamente (en el mismo sentido que la mecánica clásica explica el movimiento de los cuerpos) un modo de ser organizacional. La investigación brevemente reseñada en las líneas anteriores nos ha enseñado que su condición lógica debe mostrarse como el estado presente de un devenir de carácter histórico. Es decir, cada contexto debe dar cuenta histórica de cómo llegó a ser el fenómeno organizacional del caso y de cómo se constituyó el contexto mismo. De esta manera se abre la posibilidad de comenzar a exponer el punto de mira de la perspectiva de perspectivas.
En conclusión y en relación con la pregunta que movió el desarrollo discursivo de este último punto del epílogo que nos ocupa, podemos decir que la naturaleza de la perspectiva de perspectivas es histórica; que el espacio donde se constituye es histórico; que más allá de las comparaciones lógicas entre las interpretaciones (a partir de los contextos interpretativos que los fundamentan), la relación básica entre estas interpretaciones se encuentra en el devenir histórico de la cultura.
de modo muy condensado lo que considero son las principales regiones que, en la formulación original de la teoría sistémico-interpretativa esquematizada en este libro, son susceptibles a las críticas más profundas. Sobre tales regiones y a partir de las críticas formuladas se abren caminos de pensamiento y desarrollo para este intento, ojalá nunca acabado, por introducir un modo de pensar y hablar de las organizaciones de actividades humanas desde ese proceso de investigación que es la sistemología interpretativa.
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