• No se han encontrado resultados

CUARTA REFLEXIÓN: EL ENTENDIMIENTO COMO

En la escena 1, la situación vivencial ―encaja‖; el horizonte de remisión intencional opera de manera exitosa y se produce un sentido (significado holístico); el hilo intranscendente de nuestra cotidianidad sigue su curso y, de esta manera, no dejamos de entender. En la escena 2, la situación no encaja; el horizonte de remisión

intencional fracasa; se suscita un problema: aparece ante nosotros un “anti-sentido” (una variedad inconexa), descubrimos que no entendemos, necesitamos entender y comenzamos a realizar un proceso de entendimiento positivo. Es este último proceso positivo de entendimiento lo que queremos examinar en esta reflexión.

Se trata de un proceso activo de síntesis en el que nos embarcamos para alcanzar entendimiento. ―Alcanzar entendimiento‖ no es otra cosa que la pretensión de hallar un sentido o significado holístico que le brinde unidad a la variedad inconexa. Se trata de una pretensión sintética que, por decirlo así, se halla motorizada por la “añoranza” de la unidad fundamental de sentido propia del no-dejar-de-entender. Vale decir, mediante este proceso de síntesis pretendemos recuperar, a partir de la desconcertante variedad inconexa, el ausente sentido primordial —el entendimiento que falta en la falta-de- entendimiento. Note que, al contrario de lo que ocurre en la escena 1, la nueva unidad buscada surge, lógica y temporalmente, después de la presencia de la variedad inconexa. El entendimiento inauténtico que ocurría en la escena 1 era sólo un pasivo, a posteriori y contingente, no-dejar-de-entender. Por el contrario, este nuevo proceso sintético y activo de busca de sentido lleva consigo el telos del entendimiento. Por ello, aunque su pretensión sea reparar el fracaso del horizonte de remisión intencional y recuperar un sentido primordial (manifestado a posteriori por el no-dejar-de-entender), el proceso sintético de entendimiento es muy diferente de

aquel no-dejar-de-entender. Distinguiremos, por tanto, entre estas dos modalidades, llamando a la primera el no- dejar-de-entender y a la segunda reconstrucción de sentido.

La reconstrucción de sentido es un proceso de entendimiento —siempre activo por parte de quien entiende— producto del conflicto entre lo esperado y lo ocurrido. Entender, en esta modalidad de reconstrucción de sentido, es, pues, un acto sintético-dialéctico que sólo puede surgir del no-entender y cuyo propósito es superar (anular) tal no-entender. De este modo, a pesar de su carácter positivo en relación con su propósito de alcanzar entendimiento, se constituye como un proceso de negación de su punto de partida (del no-entender). Para lograr mayor comprensión sobre este proceso sintético y dialéctico, sigamos su devenir en la escena 2.

Cuando, en la escena 2, su sorprendido amigo entra en el recinto en el que usted se encuentra realizando tan extraña actividad, parece enfrentarse a una variedad que no logra amarrar a un hilo conductor de sentido; una diversidad que, al no poder ser sometida dentro de una unidad comprensiva, se manifiesta como inconexa. La reconstrucción de sentido debe, de algún modo, trascender esa variedad inconexa; debe realizar un acto de reducción de esa variedad a una unidad de sentido. Tal reducción, claro está, no implica la eliminación de la variedad, pero sí de su inconectividad. La variedad se orquesta dentro de un concierto de sentido. Deja de ser ―desconcertante‖ para ser ―concertada‖ en torno a una unidad fundamental de sentido. De este modo, el triunfo

del proceso sintético en cuestión depende de su posibilidad de encontrar una unidad con suficiente poder conector (com-prensor) para concertar la variedad inicial. El fin del entender (como reconstrucción de sentido) es, de este modo, el comprender en torno a una unidad fundamental de sentido. Sin embargo, no necesariamente el proceso logra tal cúspide. Es posible que, en lugar de encontrar una unidad fundamental, encuentre una diversidad de unidades conexas en torno a las cuales se comprende la diversidad inicial. En este caso podríamos hablar de una comprensión incompleta. Tal tipo de comprensión incompleta es insuficiente en términos de la añorada unidad fundamental.

Vale la pena insistir en la diferencia entre el sentido obtenido en la escena 1 y el que se podría obtener en la escena 2 como producto de un proceso sintético- dialéctico de reconstrucción de sentido. En la escena 1 aparece instantáneamente un sentido dado. Aparece sin esfuerzo consciente, sin gloria ni pena. En la escena 2, por el contrario, después de un proceso inquisitivo de búsqueda de sentido, puede aparecer un sentido construido. Cuando se logra alcanzar, el sentido construido está irremisiblemente acompañado por la consciencia de haberlo alcanzado. Tal consciencia no es otra cosa que una consciencia de entendimiento, o, mejor aún, simplemente entendimiento. Este entendimiento es —a diferencia de aquel entendimiento derivado del no- dejar-de-entender y asociado a posteriori con el sentido dado— constitutivo del sentido construido.

proceso cotidiano de entendimiento, puede surgir a partir de un proceso muy rápido e intuitivo mediante el cual se ―atan los cabos sueltos‖; o, en el otro extremo de un amplio margen de posibilidades, puede ser el producto de un concienzudo proceso de reflexión. En el primer caso (primer extremo), es posible que no detectemos la presencia de un pensamiento discursivo en medio de la rapidez de nuestra intuición. En el segundo caso, hay una clara presencia del pensamiento discursivo. La expresión de este último proceso se constituye en una ―explicación del sentido construido‖.29

Ahora podemos volver a nuestro punto de arranque en relación con el problema del entendimiento; a saber, el concepto de entendimiento de la acción social dentro del contexto de la sociología interpretativa.

29

Debe resultar claro para el lector (después de haber leído nuestra reflexión sobre el asunto del entendimiento cotidiano), que el concepto de "explicación" que acabamos de definir es más amplio que aquel referente a la construcción de cadenas causales (causalidad eficiente) propio de las ciencias naturales. Más adelante encontraremos de nuevo este concepto de explicación dentro del contexto del entendimiento científico de la acción social.

Capítulo 4

EL ENTENDIMIENTO CIENTÍFICO DE

LA ACCION SOCIAL

En la introducción de la Parte II habíamos escrito que, según Dilthey, entender es el “proceso mediante el cual reconocemos un contenido interno a partir de los signos recibidos por los sentidos”. Independientemente de la posición ontológica sobre la que Dilthey se impulsara para formular esta definición,30 a continuación vamos a interpretarla en términos de los conceptos formulados en el capítulo anterior sobre el ―entendimiento cotidiano‖. De este modo podremos dar una respuesta a las preguntas que condujeron a la apertura de tal capítulo.

Lo que Dilthey denomina un ―contenido interno‖ es, de acuerdo con lo aprendido sobre el entendimiento cotidiano, un sentido o significado holístico. Los ―signos

30

Algunas ideas expresadas por Dilthey y Max Weber sobre el problema del entendimiento, son más coherentemente interpretables dentro de una concepción "interpretivista natural" que en una "interpretivista fenomenológica" como la que debe fundamentar este trabajo. Sin embargo, para nuestro propósito inmediato epistemológico, podemos re-interpretar algunas ideas expresadas por estos autores dentro del interpretivismo fenomenológico que guió la sección sobre el "entendimiento cotidiano". En el epílogo de este libro retomaremos este tema.

recibidos por los sentidos‖ son los elementos de una diversidad inconexa que requiere ser comprendida en torno a un sentido construido. ―El proceso mediante el cual reconocemos un contenido interno a partir de los signos recibidos por los sentidos‖ (Dilthey, 1976, p. 248, la traducción es mía) es, por tanto, el proceso dialéctico de entendimiento mediante el cual buscamos un sentido construido de carácter holístico, que permita comprender una variedad inconexa.

Hasta ahora hemos hablado de un entendimiento no sistemático, ni metódico; un entendimiento cotidiano y casual de la acción de un individuo humano. ¿Cómo podemos, a partir de esta posibilidad del entendimiento de la acción humana, construir un concepto de entendimiento científico de la acción social (no meramente individual), conducido dentro de un cauce metodológico que garantice su refutabilidad y sistematicidad? Obviamente este entendimiento científico debe buscar expresión para así tener acceso al carácter público y a la condición de refutabilidad de cualquier ciencia.31 La expresión representativa de un sentido construido (producto de un proceso de entendimiento) había sido llamada explicación. Así, el entendimiento científico de la acción social pretende producir explicaciones. Pero, ¿cómo son estas explicaciones? ¿Cómo se producen? ¿En qué estriba su carácter científico? ¿Qué diferencia guardan las

31

Recuerde que el entendimiento cotidiano, por el contrario, no necesariamente busca expresión.

explicaciones de la acción social con las explicaciones propias de las ciencias naturales?

Cuando volvemos la mirada sobre la sociología interpretativa en busca de respuestas, lo primero que encontramos es la diferencia entre el entendimiento propio de las ciencias sociales y el de las ciencias naturales. La diferencia en cuestión nos permitirá lograr mayor precisión en la demarcación del concepto de entendimiento de la acción social.

4.1 LAS POSIBILIDADES DEL ENTENDIMIENTO