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Consideraciones victimológicas

B) Sobre el concepto de terrorismo

III.- Consideraciones victimológicas

Las organizaciones terroristas suelen arremeter desde su génesis organizacional, en contra de objetivos tales como policías y cabezas políticas; en un primer momento172, esta selección de objetivos busca ampliar el nivel de defraudación de la expectativa y ampliar el campo de choque de la comunicación defectuosa, desestabilizando a la sociedad a través del terror. Ello a causa del rol institucional que ejercen los sujetos pasivos.

Debido a la naturaleza de esta investigación no entraremos al estudio de la Victimología ni a los debates que giran en torno a la cuestión si esta disciplina es

168

LIMA MALVIDO, María de la Luz, Criminalidad femenina. Teorías y reacción social, 3ª. edic. corregida y aumentada, Porrúa, Ciudad de México, 1998, págs. 296-297.

169 L

IMA MALVIDO, María de la Luz, Criminalidad femenina, op. cit., pág. 297. 170

Página de internet, El caminante, por Tomás ENRIC, “Mujeres terroristas, una tendencia a la

alza”, en http://enrictomas.blogspot.com.es/2010/03/mujeres-terroristas-una-tendencia-al.html

171 No tanto en razón del número –que también es considerable- sino en vista de las posiciones de liderazgo y poder al que han ascendido algunos miembros del género femenino. Basta con mencionar el ejemplo de mayor actualidad que es el de la primer mujer jefa de ETA en toda su historia, la etarra IRAXTE SORZÁBAL DÍAZ, misma que la guardia civil le seguía el rastro desde hace muchos años y que hasta hace pocos meses pudo obtener por primera vez, una foto de la misma. De la misma manera es sorprendente la información que existe en la página web de la Guardia Civil, relativa a los sujetos buscados por una posible vinculación con la banda armada; siendo 20 de octubre de 2010, la página muestra los siguientes nombres de mujeres: IRAXTE SORZÁBAL DÍAZ,EKHIRE EIZAGUIRRE

ZUBIAURRE,IZACKUM LESACA ARGUELLES,IORE LOZANO MIRANDA,ITZIAR MORENO MARTÍNEZ,EILER

ZURRIARRAIN MENDIGUREN de 27 fotografías de buscados, seis corresponden a mujeres. 172

DE LA CORTE IBÁÑEZ, Luis, La lógica, op. cit., pág. 345. El hecho de golpear a los representantes busca el debilitamiento del Estado. “La lógica del atentado responde a esta lógica: si la vida del Estado sólo depende de la vida del gobernante, bastará darle muerte para cambiar revolucionariamente el orden social”, en Hans Magnus ENZENSBERGER, Política y delito, traducción de Lucas SALA, Editorial Anagrama, Barcelona, 1987, pág. 266.

independiente o no de la criminología y demás planteamientos similares, limitándonos exclusivamente al ámbito relativo a la víctima del terrorismo.

Las víctimas173 no son sólo aquellas personas que han fallecido, sino que lo son también aquellos que han sobrevivido a un ataque y por supuesto las víctimas de segundo grado, familiares, amigos y allegados de quien ha resentido el ataque.

A la circunstancia anterior, por demás traumática, hay que, añadir que a pesar de los esfuerzos de legisladores y demás funcionarios, la víctima sufrirá un proceso de victimización secundaria, especialmente en el contacto con la policía, porque se la trata como un elemento de prueba y no como una víctima que requiere tratamiento especializado174. Las reacciones posteriores a un evento terrorista suelen ser variadas; por ejemplo, conforme al estudio de IZAOLA, existe un mayor nivel de consecuencias como la ansiedad en sujetos que han estado en un tiroteo que aquellos que han estado en una explosión175. De ahí que el tratamiento sea de máxima importancia para la correcta recuperación de las víctimas.

Hay que establecer qué es lo que la moderna literatura considera como “víctima del terrorismo”. Como suele suceder en prácticamente todos los temas de nuestra disciplina -Derecho penal en sentido amplio- existe un debate acerca de lo que ha de entenderse por víctima del terrorismo. Para BERISTAIN IPIÑA, el concepto es

absolutamente nuevo y lo vincula a otro de igual originalidad que son las llamadas macrovíctimas176.

Las víctimas de terrorismo pertenecen a una categoría que MENDELSHON

denomina como “ideales” o “enteramente inocentes”, clasificación que se integra por personas que son completamente anónimas y ajenas al problema que motiva el acto criminal177. De esta manera el rol de quien sufre el ataque no invade de ninguna manera la esfera de dominio correspondiente a la organización criminal por oposición material. En otras palabras, es aquel sujeto que no tiene ningún grado de involucramiento con el conflicto pero que a pesar de ello recae sobre este él el ataque antijurídico.

NEUMAN señala que las víctimas que cobra el terrorismo entran dentro de la clasificación de víctimas colectivas, y específicamente considera que es la comunidad social quien es vulnerada cuando se llevan a cabo actos de terrorismo subversivo o terrorismo de Estado178.

173 “El concepto del vocablo “víctima” apela a dos variedades. “Vincere”: animales que se sacrifican a los dioses y deidades, o bien “vincere”, que representa el sujeto vencido”, en Elías NEUMAN,

Victimología. El rol de la víctima en los delitos convencionales y no convencionales, Editorial

Universidad, Buenos Aires, 1984, pág. 25. 174 H

ERRERA MORENO, Myriam, La hora de la víctima. Compendio de victimología, Editoriales de Derecho Unidas, Madrid, 1996, pág. 315.

175

PULGAR GUTIÉRREZ, María Belén, Víctimas del terrorismo 1968-2004, Dykinson, Madrid, 2004, pág. 74.

176 B

ERISTAIN IPIÑA, Antonio, Derecho penal y la nueva criminología hacia la victimología

(dignidad ético-mística de las macrovíctimas), Ara Editores, Lima, 2008, pág. 195 y ss.

177 N

EUMAN, Elías, Victimología. El rol de la víctima en los delitos convencionales y no

convencionales, op. cit., págs. 57-58. En el mismo sentido, “El pertenecer o no a una filiación Política

puede tener efectos victimizantes”, en Alfonso SERRANO GÓMEZ, El costo del delito y sus víctimas en

España, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid, 1986, pág. 92.

178

NEUMAN, Elías, Victimología. El rol de la víctima en los delitos convencionales y no

En otro orden de ideas, la víctima no sólo se refiere a los atentados, sino que también lo son de las formas de financiación que implementan las organizaciones criminales. A continuación se exponen brevemente algunos métodos de financiación en relación con las víctimas179:

a) Víctima por impuesto revolucionario: empresarios y pequeños comerciantes, de la zona del país Vasco y Navarra principalmente, aunque se pueden seleccionar blancos de cualquier parte del territorio español.

b) Víctima por secuestro: empresarios, comerciantes y banqueros. c) Víctimas de actividades paralelas: entidades bancarias

La victimización que genera el terrorismo es rotunda, debido a la anonimidad y el azar con la que se suelen escoger a las víctimas180. En este contexto, cualquier persona en cualquier momento puede ser vista por los ojos de la organización, pero este “azar” con el que se eligen las víctimas también puede ser relativo. Ello suele presentarse con mayor frecuencia en casos como los de actividades para financiación dentro de ciertos grupos sociales, es decir, que no hay un azar absoluto. En los atentados se presenta un doble fenómeno en el que o se ataca a ciertas profesiones como policías y Guardia Civil181 o se presenta el fenómeno de la víctima anónima. Por lo tanto, hay determinadas profesiones que implican un mayor incremento del riesgo por ejercicio del rol profesional. En resumen, podemos decir que, sea al azar o sea por selección de un objetivo determinado, el impacto comunicativo del terrorismo será generalizado sobre la población por el miedo finalmente a la muerte donde “el miedo ante las cosas tiene que ver con la amenaza de muerte”182

.

La victimización indirecta también representa un problema de considerable gravedad. El terrorismo de forma por demás incisiva trasciende en su dañosidad a los allegados de la víctima principal. Diversos estudios, como el practicado por BECA y CABANAS en 1997, arrojan resultados sorprendentes respecto a la alta probabilidad de que los familiares de víctimas primarias de terrorismo padezcan importantes trastornos psiquiátricos183. La magnitud de dicha afectación puede llegar incluso a tener la misma intensidad-a nivel familiar-que el perjuicio experimentado por la víctima directa184. Es posible que el fenómeno se presente con cierta lentitud y se manifieste como una sensación de zozobra así como con la presencia de pensamientos contradictorios en el

determinados colectivos, la comunidad o el Estado pueden ser víctimas (…) se destaca así la despersonalización, colectivización y anonimato que caracterizan las relaciones entre delincuente y víctima (…)”, en Gerardo LANDROVE DÍAZ, La moderna victimología, Tirant lo Blanch, Valencia, 1998, pág. 46.

179 P

ULGAR GUTIÉRREZ, María Belén, Víctimas, op. cit., págs. 68-69. 180 S

ERRANO GÓMEZ, Alfonso, El costo del delito y sus víctimas en España, op. cit., pág. 92. 181 S

ERRANO GÓMEZ, Alfonso, El costo del delito y sus víctimas en España, op. cit. pág. 92. 182

RABINOVICH, Silvana, “La mirada de las víctimas, responsabilidad y libertad”, en José M MARDONES / Reyes MATE (eds.), La ética ante las víctimas, Anthropos, Barcelona, 2003, pág. 53.

183 B

ACA BALDOMERO, Enrique / CABANAS ARRATE, María Luisa / BACA GARCÍA, Enrique, “El

proyecto Fénix: un estudio sobre las víctimas del terrorismo en España. Resultados preliminares”, en E BACA / M L CABANAS (eds.), Las víctimas de la violencia, Triacastela Instituto de Victimología Fundación Archivos de Neurobiología, Madrid, 2003, págs. 160-161.

184 B

ACA, E / CABANAS, M.L, (eds.) Las víctimas de la violencia, op. cit., pág. 160. En un sentido más moderado se pronuncian otros investigadores al considerar que lo que experimentan las los familiares de la víctima directa es un proceso paralelo y matizado. Cfr. María Belén PULGAR GUTIÉRREZ,

momento en el que el familiar recibe la noticia de que un familiar potencial o verdaderamente se encuentra envuelto en un evento terrorista185.

En las categorías que la victimología emplea como herramientas para el esclarecimiento y ordenación científica de su objeto de estudio, existe una clasificación a la que debemos prestar especial atención, debido a la temática que estamos abordando. Dicha clasificación se refiere a las llamadas víctimas especialmente vulnerables, referente a personas que poseen ciertas características que las hacen más propensas a sufrir graves estragos en su persona como resultado de la actividad terrorista186. El nivel de vulnerabilidad comprende desde factores físicos como la edad y la fortaleza, hasta elementos de tipo económico, social, académico, residencia etc., esto sin considerar ciertas profesiones donde debido al rol que se ha de jugar, existe un evidente incremento del riesgo como en el caso de la policía o guardia civil187.

La clasificación de víctimas especialmente vulnerables no se salva de algunas consideraciones críticas. La cuestión que más interesa es que el nivel de vulnerabilidad es igual para cualquier persona que se encuentre en una situación de víctima frente al terrorismo. Lo importante no es la fuerza, la edad o la condición social, sino que es de tal nivel desestabilizador y destructor el terrorismo que realmente todos los sujetos participantes en la sociedad se encuentran en un plano de igualdad en relación a la vulnerabilidad. El gran problema del binomio víctima-terrorismo radica en que el nivel de violencia es inconmensurable e impredecible, de ahí su peligrosidad y la necesidad de una represión contundente a través de mecanismos penales especializados.