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En la novena Junta General se acordó que se nombrase una comisión compuesta por 12 vocales más la Dirección y el marqués de las Hormazas. Esta Comisión debía examinar y decidir sobre una serie de puntos que específicamente quedaban señalados88. A nues- tros efectos, el fundamental es que se ocuparía de las demandas del fiscal Gabriel de Achútegui. Además, entre otros temas de interés, también se encargaría de llevar los asuntos relativos a operaciones tales como la prórroga del préstamo a las casas de Gala- toire, Laforé y Juan Bautista Condom, el de Rancés o el de la Compañía de Filipinas.

La Junta de Comisión o simplemente la Comisión, como se referían a ella, a pesar de lo que pudiera deducirse de su denominación, constituyó un órgano colegiado con amplias facultades y con un funcionamiento interno reglado y ajustado por sus propios miembros. Su importancia resultó vital en la vida del establecimiento, ocupando totalmen- te el ámbito de la toma de decisiones y situándose en la práctica por encima de la Junta de Dirección y de los directores.

3.4.3.1 Primer año de actividad de la Junta de Comisión

A los trabajos de la Comisión, inicialmente, no se les fija tiempo de finalización. Durante el primer año se llevarían a la práctica un conjunto de actuaciones, pero, incompletas por diversas razones, deberán ser concluidas, en todo o en parte, en un segundo período en el que la Junta General les amplía sus cometidos y las personas destinadas.

a) Encargos y funcionamiento interno

Por la Real Orden de 24 de noviembre de 1791, el monarca establece que había resuelto que la Comisión pudiese desempeñar sus encargos celebrando sus sesiones en los días y horas que tuviese por conveniente señalar, atendiendo a la urgencia y prontitud que re- querían los asuntos que la Junta General les confió en octubre de 1791.

En ejecución de esa real resolución se convocó a todos los miembros de la Comi- sión para que se sirviesen concurrir al Banco el domingo 27 a las 10 de la mañana, para tratar sobre el modo de evacuar sus encargos con la mayor brevedad89. Reunida la Comi- sión en una de las salas del Banco, se leyeron los acuerdos y los 13 puntos que específi- camente se le encargaron, al tiempo que la Comisión nombró como su secretario al mismo del Banco90.

Respecto a los integrantes de la Comisión, el presidente explicaba que en su proposición había procurado hacer una revisión de todas las clases de accionistas de que se compone la Junta General y entiende que en todos ellos concurrían las circunstancias para que la Comisión cumpliese las esperanzas y deseos de los accionistas. La Junta General aprobó el nombramiento de los 12 miembros propuestos por unanimidad, a los que se adicionarían la Dirección y el marqués de las Hormazas91.

Entre los acuerdos de la primera sesión de la Junta de Comisión se encontraban algunos que afectaban a su funcionamiento interno. Resultan llamativas algunas puntuali- zaciones que señalan. Así, para acelerar al máximo el despacho de los asuntos encomen- dados, después de la misa que se dirá en la Capilla del Banco en los días festivos a las 9 en punto, si hubiese Junta por la mañana —habría otra misa a las 11— se deben empezar

87 Gómez Rivero (2004-2006), pp. 312 y 313.

88 ABE, Secretaría, AJD (31.10.1791), libro 150, fols. 173-178v. 89 ABE, Secretaría, AJC (27.11.1791), libro 209, fols. 1 y 2. 90 ABE, Secretaría, AJC (27.11.1791), libro 209, fols. 2-12v. 91 BNSC, Memoria (1790), pp. 307-310.

las sesiones con los miembros que hubiesen asistido y seguir sin interrupción, aunque concurran luego los demás, decidiéndose los puntos definitivamente por los miembros que entonces hubiera, cuya resolución ha de ser inalterable y como si se hubiese tomado por todos unánimemente y con su asistencia desde el principio de la sesión92.

Otra disposición de orden interno era la relativa a que en las resoluciones que se tomaran no se considere por voto el silencio de los vocales, sino que todos debían hablar dando su voto o siguiendo el de otros y expresarlo así en viva voz, si bien, cualquier vocal podría hacer constar en los acuerdos su voto contrario, en cuyo caso deberá fundarlo y, además, para evitar dudas, deberá entregar su dictamen firmado, de conformidad con el artículo 15.º del Reglamento de la Junta de Dirección93. Para evitar la incomodidad de rubricar los acuerdos por todos los vocales, se nombró a cuatro de sus miembros —Ga- briel de Achútegui, Josef del Río, Juan Piña y Ruiz y Josef Martínez de Hervás— para que llevaran a cabo dicha tarea.

Ya en la primera sesión se señaló que en la siguiente, fijada para tres días des- pués a las 9 de la mañana, se examinasen los expedientes más urgentes: el de Galatoire, Laforé y Condom; el de Manuel Rancés; el de Verduc, Jolif, Seré y Compañía; los pagarés protestados en la Caja de Cádiz de 1788 y 1789, y el Canal de Manzanares94. Dada la delicada salud del marqués de las Hormazas, la Comisión admitió que acudiera cuando se lo permitiese su enfermedad.

b) Las subdivisiones de la Comisión

Un mes después se encarga a Josef de Ibarra que proponga una división de los expedien- tes que quedaban por examinar, a fin de encargar su análisis a unas comisiones subalter- nas —en que se dividiría la Comisión principal— para facilitar la prontitud de su instruc- ción y, con una propuesta de dictamen, propiciar que la Junta de Comisión pudiera resolver lo que debiera informar a la próxima Junta General95.

En la sesión de 21 de diciembre, Josef de Ibarra presenta un documento aten- diendo a lo solicitado96. Propone formar cuatro comisiones subalternas compuestas cada una por cinco miembros —mezcla de la Dirección y de la Comisión—, con los asuntos de los que pueden encargarse. La propuesta en su totalidad fue unánimemente aprobada por la Comisión. De forma resumida las divisiones, asuntos y personas son:

— La primera, compuesta por Manuel Doz —del Consejo del Rey en el supremo de Castilla—, el marqués de Campollano, Juan Piña —comisario real de Gue- rra—, Juan Morales —diputado por los Reinos por la provincia de Extremadu- ra— y Antonio Ibarrola. Encargados: 1) del arrendamiento de la casa del Ban- co, 2) de la Compañía de Filipinas, y 3) de la revisión de las actas de las dos últimas Juntas Generales para su impresión.

— La segunda, compuesta por Josef Antonio Fita —fiscal del Consejo del Rey en el Supremo de Castilla—, Gabriel de Achútegui, Sebastián Piñuela —del Con- sejo del Rey—, Gabriel de Hevia —canónigo doctoral de la Santa Iglesia de Ciudad Rodrigo— y Miguel de Amandi. Encargados: 1) de las operaciones de la Caja de Descuentos de Cádiz y del comisionado en esa plaza, Juan Manuel de Ligués, y 2) de las demandas del fiscal Gabriel de Achútegui.

— La tercera, compuesta por el conde del Carpio —del Consejo del Rey en el Real de las Órdenes—, Policarpo Sáenz de Tejada, Gregorio Joyes, Pedro

92 ABE, Secretaría, AJC (27.11.1791), libro 209, fols.12v-14. 93 ABE, Secretaría, AJC (27.11.1791), libro 209, fols.13v y 14. 94 ABE, Secretaría, AJC (27.11.1791), libro 209, fol. 12v. 95 ABE, Secretaría, AJC (19.12.1791), libro 209, fols. 41 y 41v. 96 ABE, Secretaría, AJC (21.12.1791), libro 209, fols. 45 y ss.

Galindo —del Consejo del Rey en el Tribunal de la Contaduría Mayor— y Ma- nuel Sanchez Toscano. Encargados: únicamente examinar la Real Cédula y Reglamento del Banco para mejorar su administración y gobierno.

— La cuarta, compuesta por el marqués de las Hormazas, Josef de Ibarra —fis- cal de Real Consejo de Hacienda—, Juan Manuel de Ligués, Josef del Río — cónsul general del Rey en Lisboa— y Josef Martínez de Hervás. Encargados: 1) si convenía la propiedad del Canal de Manzanares; 2) examinar las reglas de la Caja de Cádiz y los objetos de sus inversiones, y 3) examen del empleo de los caudales del Banco.

Estas subdivisiones son designadas internamente en el Banco como las quinter-

nas o divisiones, por cuanto todas ellas están compuestas por cinco individuos. Esta for-

ma de repartir los asuntos encomendados mediante subcomisiones ya se había puesto en práctica en la primera Comisión creada en 1788; por lo tanto, ahora se repite el mismo planteamiento.

c) Reglas de disciplina interna de las subcomisiones

Con la subdivisión en quinternas se complicaba la organización de la propia Junta de Comisión. Josef Ibarra propondrá unas normas para facilitar la coordinación y el orden97. Plantea que la Junta de Comisión empezará sus sesiones en la misma sala, siguiendo el orden que hasta entonces se llevaba, y, si no existen asuntos de resolución común, se separa- rían inmediatamente en las subdivisiones establecidas. En la división en que se halle Manuel Doz, informará a las demás sobre la hora de concluir la sesión. En consecuencia, las quinternas se reunirían todas al mismo tiempo y en los mismos días y horas, sin fun- cionar de manera independiente a ningún efecto.

Cualquier decisión que deba contar con la conferencia de toda la Junta se podrá proponer al principio de la sesión y antes de separarse en las subdivisiones. A medida que se vayan concluyendo los puntos, cada división dará cuenta a la Junta de Comisión para que pueda destinarse a los individuos libres al auxilio de otras subdivisiones.

Un asunto trascendental serían las instrucciones para el comisionado en Cádiz, así como la representación al Rey para las órdenes de recomendación y auxilio, las cuales serían aprobadas por la Junta de Comisión. A ella se dará cuenta de los progresos del citado comi- sionado, con el dictamen de la quinterna encargada sobre los puntos en que convenga pre- venirle, siendo las contestaciones y órdenes dadas siempre en nombre de la Junta.

d) Fin del primer año: se informa a la Junta General

En la presentación de la Memoria de la décima Junta General de Accionistas de 1792, encontramos que, junto con la composición de los miembros que forman la administra- ción del Banco, aparecen detallados los «Señores que con los de la Direccion componen la Junta de Comision nombrada por la última Junta General», situándolos en el último lu- gar y justo antes del tenedor, el cajero y el secretario. Sin embargo, podemos destacar que sea equiparada como un órgano de la institución y en la cual deba ocupar un lugar propio.

De sus actuaciones se da cuenta en la Junta General en la segunda sesión de 31 de julio de 179298. Se informó acerca de sus primeras ocupaciones, que se relacionaron con las operaciones conflictivas en la Caja de Descuentos de Cádiz, y se determinó ne- cesaria la presencia de un comisionado —el director de Giro Juan Manuel de Ligués—, para que realizase los desembolsos pendientes y se tuviera verdadero conocimiento de la situación.

97 ABE, Secretaría, AJC (21.12.1791), libro 209, fols. 48 y ss. 98 BNSC, Memoria (1791), pp. 115 y ss.

Resuelto este punto decisivo en su preferencia, la Comisión, para facilitar la pron- titud y acierto de los asuntos encomendados, se subdividió en comisiones particulares, para posteriormente proponer sus dictámenes al pleno de la Comisión. Se explica a la Junta General la distribución de los miembros de la Comisión en las cuatro quinternas y los trabajos encomendados a cada una de ellas. Se hace constar que, a pesar del esmero de sus trabajos, no habían logrado completarlos totalmente.

Además, eran incidencias que afectaban a la Comisión tanto el resto de ocupa- ciones que tenían sus miembros —Juan Morales, Josef Antonio Fita y Sebastián Piñuela— como los problemas de salud del conde del Carpio y del marqués de las Hormazas. En definitiva, la Comisión, si era deseo de los accionistas que siguiera, debería nombrar nue- vos miembros.

3.4.3.2 Segundo año de actividad de la Junta de Comisión

La Comisión en su primer año de actividad no había concluido los asuntos encargados por la Junta General de 1791, tanto por falta de tiempo como porque se esperaban noticias del comisionado en Cádiz, Juan Manuel de Ligués. La decisión de la Junta General de 1792 es que continúen sus trabajos.

La Comisión había solicitado el reemplazo de dos de sus miembros —Josef Anto- nio Fita y Juan Morales Guzmán—, y que se aumentasen otros tantos individuos por en- contrarse ausentes el conde de Carpio y el marqués de las Hormazas99, así como por haber quedado la Dirección exonerada de entender de las demandas del fiscal Gabriel de Achú- tegui. Por estas razones, la Junta General nombra a Josef de Mazarredo —teniente general de la Real Armada—, a Pedro Flores Manzano —del Consejo de S.M. en el Supremo de Castilla—, a Luis Melgarejo Rojas —del de Órdenes—, a Antonio Porcel —oficial 2.º de la Se- cretaría del Despacho de Gracia y Justicia—, a Manuel Sixto de Espinosa y a Joaquín Cano —abogado de los Reales Consejos—100.

La incorporación de nuevos miembros a la Comisión iba a producir la redistribución de los componentes de las quinternas, así como a replantear los asuntos encomendados a cada una de ellas. A partir de ahora, las quinternas se denominarán divisiones101 y en lugar de existir cuatro, tan solo habría dos. Sin embargo, en nada variará su fundamento ni significado.