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El constitucionalismo en Tabasco y los revolucionarios de La Chontalpa

Revolución y destrucción del Estado

1. La actividad del Partido Liberal Mexicano en Tabasco y el Sur de Veracruz

1.2. El constitucionalismo en Tabasco y los revolucionarios de La Chontalpa

Mientras esto ocurría en la campiña de La Chontalpa, en la capital del estado, un grupo de rebeldes urbanos, intelectuales distinguidos, entre ellos Manuel Mestre Ghigliazza, Lorenzo Casanova, Domingo Borrego y Andrés Calcáneo Díaz, desde 1906 manifestaban reiteradamente su inconformidad por las reelecciones de Abraham Bandala a través de la Revista Tabasco, y en la coyuntura de 1910, integraron la Liga Democrática Tabasqueña.

A la caída de Díaz, el gobernador Valenzuela renunció y se desató la pugna por el poder entre los rebeldes urbanos y los del Ejército Libertador. Finalmente se impuso el grupo urbano y Manuel Mestre se convirtió en gobernador provisional del estado el 9 de junio de 1911 y después de las elecciones, en gobernador constitucional. A este mandatario correspondió efectuar la disolución del Ejército Libertador, en cumplimiento de lo establecido por los acuerdos de Ciudad Juárez.

En 1913, después de los sucesos de la Decena Trágica y del pronunciamiento del Plan de Guadalupe contra Victoriano Huerta, La Chontalpa fue escenario de un nuevo levantamiento. Los antiguos antirreeleccionistas de Huimanguillo, empezaron de nuevo a reunirse y decidieron, ante las presiones y amenazas de muerte de Miguel Martínez, jefe político de ese lugar, con Isidro Cortés a la cabeza, levantarse en armas el 5 de abril de ese año. Así lo hicieron y después de una escaramuza tomaron Huimanguillo, allí hicieron prisioneros al jefe político, al alcaide de la cárcel y al comandante de la policía, quienes, acto seguido fueron pasados por las armas por

247Ibid., p. 81.

órdenes de Aurelio Sosa Torres. Dos días después de ocurridos estos acontecimientos, los revolucionarios atacaron Cárdenas y la mantuvieron en su poder breve tiempo.

El día siguiente, 8 de abril de 1913, en el vecindario de Arroyo Hondo del municipio de Cárdenas (en la región de La Chontalpa) se formó “la Brigada Revolucionaria de este Estado” a cuyo mando estaban: Isidro Cortés, coronel en jefe; Ramón Sosa Torres, teniente coronel; Aurelio Sosa Torres, mayor de órdenes; Pedro Torres, capitán primero de caballería; Áureo L. Calles, capitán segundo entre otros.248 De inmediato, se envió un correo a Carlos Greene Ramírez, a su rancho denominado San Pedro y que a decir de Calzada, poco después se convertiría “en el apoyo económico y estratégico de la revolución de La Chontalpa.”249 Carlos Greene acudió a Arroyo Hondo en compañía de Manuel Adriano, Silverio Torres, Nicolás Olán y Tiburcio Gutiérrez, “más toda su peonada, [que] se declaró también en rebeldía en el vecindario de El Santuario, no sin antes comunicarlo a Fernando Segovia, que se agitaba en el pueblo Sánchez Magallanes, por la barra de Santana”.250

El día 7, en el vecindario de Chicoacán, una columna de federales intercambió disparos contra la gente de Pedro C. Colorado, Aurelio Sosa Torres, Aquiles Calles y Ernesto Aguirre, sacando éstos la peor parte. Como consecuencia, el grueso de las huestes revolucionarios se dispersó y los jefes que la comandaban, se quedaron con escasos 40 hombres. La columna tuvo que retroceder a San Pedrito, donde tuvo lugar una entrevista entre Pedro C. Colorado e Isidro Cortés.251 De acuerdo con Taracena, Colorado dijo a Cortés: “Don Isidro: Venimos a hacer la unión de las tropas y a que demos forma a la Revolución, porque los Greene y Aurelio Sosa se quieren hacer los jefes del movimiento”. Isidro Cortés estuvo de acuerdo con la propuesta y agregó que desde hacía algunas semanas venía trabajando en ello, además estaba herido en la cabeza por lo que sería conveniente que Colorado se hiciera cargo del mando.

248 Manuel González Calzada, op. cit., pp. 135 y 136.

249 Memorias del general Carlos Greene dictadas al licenciado Francisco J. Santamaría, citada en Ibid., p. 137.

250 Alfonso Taracena, Historia de la Revolución en Tabasco, 3ª ed., 2 vols., México, Consejo Editorial del Estado de Tabasco, vol I, 1981, p. 240.

Los problemas de unidad que padecían los revolucionarios de La Chontalpa, en opinión de Greene, los provocaban ciertas actitudes de Isidro Cortés. De hecho, en esta región ya operaban tres grupos revolucionarios relativamente independientes: el de Ramón Sosa Torres e Isidro Cortés; el de Carlos Greene y Aurelio Sosa Torres y el de Pedro C. Colorado y Ernesto Aguirre Colorado. Sin embargo, Pedro C. Colorado insistía en la necesidad de fortalecer la unidad revolucionaria y por ello en las reuniones realizadas en la hacienda San Fernando creyeron conveniente hacer algunos ajustes y finalmente se levantó un acta, el 24 de mayo de 1913 en que los jefes revolucionarios acordaron que todo ejército que opere en esa comarca llevaría el nombre de Ejército Constitucionalista de Occidente de la Chontalpa en Tabasco, cuyo jefe sería electo por votación de los jefes de los grupos o columnas. Al jefe así nombrado se le otorgaría el grado de general brigadier. Acto seguido, en esa misma reunión, se efectuó la votación por escrutinio secreto, Pedro Cornelio Colorado quedó como general brigadier del mencionado ejército; el segundo en el mando sería Aquileo Juárez. Además, se otorgó a Isidro Cortés el nombramiento de caudillo de la revolución en todo Tabasco, cargo más honorífico que operativo, por ser el de mayor edad y en reconocimiento por haber sido uno de los pioneros del movimiento. También en una de estas reuniones efectuadas en la hacienda San Fernando, se acordó que era necesaria la elaboración de un plan revolucionario, cuya redacción la realizó el 30 de abril el propio Pedro Cornelio Colorado con el apoyo de Antonio Domínguez Olán y Ernesto Aguirre Colorado. A continuación se presentan los puntos más importantes del mencionado plan:

• “Derrocar al infame gobierno de la traición” y establecer un gobierno “legítimamente constitucional.”

• Hacer que los revolucionarios de La Chontalpa se sujeten “a un acuerdo con los demás jefes revolucionarios de la República.”

• Procurar llevar a la práctica los principios de Sufragio Efectivo No Reelección. • Suprimir las jefaturas política y la contribución personal.

• Garantizar el respeto y cumplimiento de las leyes y constituciones. La justicia deberá basarse en las leyes.

• “Todo el ejército revolucionario de Tabasco se interesará porque el gobierno general de la República nombre una comisión para que estudie y dictamine acerca de la servidumbre en los estados en que la hubiere.”

• Respetar las garantías individuales.

• Otras sobre la conducta y comportamiento que deben observar los soldados y oficiales del ejército revolucionario.

Al final del texto del acta se le colocó una curiosa apostilla que reza: “este programa, a pesar de haber sido hecho el 30 de abril de 1913, se le puso fecha 5, y como firmado en Cárdenas, para así legalizar el movimiento iniciado allí al amanecer del día 6”.252

Carlos Greene reagrupó su ejército, quedando como segundo al mando Aurelio Sosa Torres y como capitanes primeros los hermanos Pedro, Encarnación, Juan y Silverio Torres, así como Alejandro Greene. Utilizó como cuartel general un sitio denominado Cerro Prieto, de donde partió a la cabeza de sus tropas, hacia Cunduacán, y el 3 de mayo, simulando un ataque a esa población, se dirigió a su verdadero objetivo que era Comalcalco, en donde sostuvo un intenso combate donde murió la mayor parte de los que defendían la plaza, misma que finalmente cayó en su poder. Entre quienes pelearon junto a Greene estaban Aurelio Sosa Torres, Aquileo Juárez y Ernesto Aguirre Colorado. Cayeron prisioneros el capitán Irineo Pizarro y cuatro soldados federales.253

En La Chontalpa la lucha continuaba en aquel año de 1913. El 2 de julio, los federales atacaron a los rebeldes en el rancho Las Mercedes, los derrotaron y les causaron 40 muertes. De igual manera, los federales recuperaron Paraíso el 21 de julio. El 23 de ese mes, se dio un feroz enfrentamiento en la hacienda Santa Ana, en Pichucalco, Chiapas, en los límites con Tabasco, allí se combatió por 25 horas y finalmente los revolucionarios de Pedro C. Colorado, alcanzaron la victoria.

252 Manuel González Calzada, op. cit., p. 145. 253 Alfonso Taracena, op. cit., p. 257.