El constitucionalismo en el Sureste de México
1.5. Las elecciones estatales de 1919: una trama bicolor
Desde 1917, las dos facciones revolucionarias iniciaron su metamorfosis a partidos políticos locales. El grupo liderado por Greene constituyó, el 7 de noviembre de ese año, el Partido Radical Tabasqueño (PRT).341 El uso del término “radical” en el nombre del partido sugiere una filiación tácita al obregonismo y por tanto, cierto distanciamiento del carrancismo civilista, que dicho sea de paso, desde que el Primer Jefe había resultado electo presidente constitucional, en marzo de 1917, paradójicamente su fuerza política iba en descenso, en tanto que los bonos de Obregón ascendían. Un indicador de este fenómeno se dio en la integración de la XXVII Legislatura federal, en la que Carranza ya no tuvo el suficiente control para hacer que se aprobase la credencial de Félix F. Palavicini, carrancista furibundo, a quien no le quedó más que abandonar, derrotado, la sala donde sesionaba el Colegio Electoral. Situación contrastante con lo ocurrido con la aprobación de la credencial del mismo personaje para integrar la anterior legislatura, a finales de 1916, en que gracias a la argumentación del general Cándido Aguilar, nada menos que yerno del Primer Jefe, le valió para ser aprobada. Es claro que el cambio en la correlación de fuerzas entre Presidente de la República y el Congreso estaban cambiado muy rápidamente.
En Tabasco, los miembros del Partido Radical Tabasqueño eran conocidos popularmente como rojos, quienes para contender en las elecciones de gobernador a celebrarse el 2 de febrero de 1919, postulaban como candidato a Carlos Greene, mientras que Luis Felipe Domínguez lo era del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), cuyos miembros eran más conocidos como azules y cuyas bases de apoyo las
340Telegrama de Tomás Garrido a Plácido Aguilera, Villahermosa, Tab., 21-V-1918, en ibid.
341 La mesa directiva del PRT quedó integrada de la siguiente manera: Efrén C. Aleas, presidente; Manuel González Aguilera, secretario; licenciado Eligio Hidalgo Álvarez, asesor jurídico y Pedro Gallegos, Pedro Torruco Jiménez, Bernardo Hidalgo, Salvador Martínez, capitán José Malaquías Álvarez, Alfonso Ruiz de la Llama, Octavio Jiménez, Antonio García, Ignacio Illán y Horacio Payllet, citado en Manuel Cedeño del Olmo, “Historia del Congreso de Tabasco de 1910 a 1935” en Ramón Castellanos Coll (coord.) Historia del Congreso del Estado de Tabasco, 5 vs., Villahermosa, Tab., LIII Legislatura del H. Congreso del Estado de Tabasco, 1991, vol. III, p. 53.
constituían los revolucionarios de Los Ríos. Ambos partidos contaban con periódicos creados ex profeso para desplegar sus respectivas propagandas: El Radical lo fue del PRT y El Liberal, del PLC.342
Después de haber aceptado su candidatura, en diciembre de 1918, Luis Felipe Domínguez acudió a la ciudad de México y se entrevistó con el Presidente Carranza para hacérselo saber y decirle además que él era quien contaba con el apoyo del “pueblo tabasqueño,” mientras que Carlos Greene Ramírez, su rival, estaba sostenido por los generales Salvador Alvarado, Cándido Aguilar, Francisco J. Múgica, Heriberto Jara y Jesús Agustín Castro.343
Después de la entrevista con Carranza, el general Domínguez renunció a su cargo de gobernador el 8 de diciembre de 1917, fecha en que entregó el mando al licenciado Joaquín Ruiz, quien se desempeñaba como secretario de gobierno.
Joaquín Ruiz se mantuvo como gobernador hasta el 4 de julio de 1918, en que presentó su renuncia “sin consultar a sus amigos ‘dominguistas’, por quienes recibía ‘golpes bajos’ y aún ‘altos’ por estar colocado entre el yunque y el martillo…”344 El licenciado Ruiz fue sustituido por el general Luis M. Hernández Hermosillo, enviado por Carranza como gobernador y comandante militar de Tabasco, quien permanecería en ese puesto hasta el 7 de octubre de ese año.
Para estas fechas las cosas se le complicaban más a Tomás Garrido Canabal, que como se ha dicho, se desempeñaba como juez de distrito en Tabasco. Las acusaciones del partido rival resonaban en las altas esferas del poder federal. Por esta razón, Garrido envió, previniéndose, un telegrama al Secretario de Acuerdos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el 3 de octubre de ese año en que le dice:
… ciertos individuos vienen atacándome calumniosamente desde antes [que] tomara posesión [de] este Juzgado. Mismos se han dirigido [al] Presidente República haciéndome acusaciones falsas y calumniosas con [el] fin de obtener mi remosión [sic]. Si ese Honorable Tribunal conceptúa deben tomarse en cuenta [esas] imputaciones calumniosas, ruégole se ordene desde luego [al] Magistrado [de] Circuito practicar
342Ibid., pp. 53 y 54.
343 Pepe Bulnes, op. cit., p. 138. 344Ibid., p. 141.
cuantas averiguaciones juzgue oportuno para deslindar responsabilidades. [El] Gobernador Estado, General Hernández consignó hoy [ante el] Juez [del] Ramo Penal [el] periódico Liberal órgano [del] Centro Constitucionalista, por imputaciones [que] háceme, [estoy] convencido de [su] labor obstruccionista y [en oposición al] proceder honrado [de] parte mía.345
Además de defenderse de las supuestas calumnias de las que dice ser víctima Garrido, el telegrama revela con bastante claridad la parcialidad con la que actuaba el gobernador “preconstitucional” general Luis M. Hernández para favorecer a los rojos.
Con toda seguridad, conforme se aproximaba la fecha de las elecciones y los ánimos se calentaban, las presiones por destituir a Garrido de su cargo también subían de tono, al grado que el propio general Salvador Alvarado, en su calidad de Jefe de las Operaciones del Sureste (región militar en que estaba incluido Tabasco) tuvo que salir al paso para apoyarlo y expidió un documento en que hace constar que la labor de Garrido como juez de distrito ha sido más que encomiable, pues ha aplicado la ley y por ello ha sido objeto de ataques y que si las demás autoridades federales “procedieran como el Juez de Distrito Lic. Garrido, cooperando en forma tan activa, enérgica en pro de la pacificación, y por el sostenimiento del Gobierno, la obra de la pacificación sería más pronta y más eficaz en toda la República.”346 Este documento, además de probar la amistad y simpatía personal de Alvarado hacia Garrido, por tratarse de un documento oficial, debió haber contado con la anuencia no sólo de Obregón, a cuyo grupo pertenecía en ese entonces Alvarado, sino también con la del propio Primer Jefe. Sin embargo, los oponentes de Garrido, Greene y los rojos que operaban en la Ciudad de México no cejaban en su intento por destituir a Garrido y aunque no consiguieron tal propósito, lograron al menos que éste fuera trasladado a la ciudad de Puebla para hacerse cargo del juzgado de distrito de esa entidad, el 4 de diciembre de ese año, y en su lugar fuese nombrado el licenciado Francisco Sousa.347 Garrido regresaría a ocuparse
345Telegrama de Tomás Garrido al Secretario de Acuerdos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Villahermosa, Tab., 3-X-1918, AGN, Fondo TGC, secc. Actividad Pública, serie Gobernador, Caja 1, exp. 10, año 1917.
346 Constancia expedida por el general Salvador Alvarado en apoyo de Tomás Garrido, Jefe de las Operaciones del Sureste, México, D. F., 20-XI-1918, en ibid.
347 Oficio enviado por el Secretario de Acuerdos de la suprema Corte de Justicia de la Nación a Tomás
del juzgado de distrito de Tabasco nuevamente en mayo de 1919, en donde permaneció breve tiempo, pues las presiones de sus enemigos políticos, señaladamente Rafael Martínez de Escobar y Aquileo Juárez conseguían que Manuel Aguirre Berlanga influyera en la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que una vez más lo removieran y lo enviaran a Monclova, Coahuila, sin embargo consiguió que la orden fuera revocada.
El general Hernández Hermosillo gobernó Tabasco hasta el 7 de octubre de 1918, en que fue reemplazado por el general Heriberto Jara, quien permanecería en dicho cargo hasta el 11 de enero de 1919, fecha en que fue sustituido por el general Carlos A. Vidal.348 Ya que Garrido tuvo que trasladarse a la capital poblana, recibió del general Heriberto Jara una recomendación dirigida a los dirigentes de la Cámara del Trabajo de Orizaba, Ver., para que pudiera visitar y conocer el tipo de organización que tenían los obreros de las fábricas de aquella ciudad.349 Poco después de la llegada del general Vidal a Tabasco, el 2 de febrero de 1919, se celebraron las elecciones en medio de una violencia desmedida que produjo numerosos enfrentamientos, trifulcas y muertos en varias partes de la entidad. Los candidatos del Partido Radical Tabasqueño fueron declarados triunfadores. Pero antes de tomar posesión, se empezaron a advertir algunas señales discrepancias en el interior del Partido Radical Tabasqueño, mismas sobre las que F. Rosado advierte a Garrido que tome precauciones.350 Pese a ello, el 10 de marzo el general José Domingo Ramírez Garrido en su calidad de presidente del congreso local tomó protesta al general Carlos Greene Ramírez como gobernador constitucional de Tabasco. Un mes después, el 5 de abril, se promulgaban la nueva Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Tabasco, en cuya elaboración tuvieron una participación muy importante los diputados Rafael Martínez de Escobar, José Domingo Ramírez Garrido y Francisco J. Santamaría. Tomás Garrido, desde su juzgado de distrito en la Ciudad de Puebla, envió una propuesta a esos legisladores para que fuera incluida en el texto constitucional, consistente en los siguientes puntos:
348 Alfonso Taracena, La Revolución Mexicana en Tabasco, op. cit., p: 400.
349Carta de recomendación para Tomás Garrido expedida por el general Heriberto Jara dirigida al Sr. José
Dorantes, Villahermosa, Tab., 27-XII-1918, en ibid.
350 Carta de F. Rosado a Tomás Garrido, Villahermosa, Tab., 18-II-1918, en AGN, Fondo TGC, secc. Actividad Pública, serie Gobernador, exp. 9.
• Prohibir la pena de muerte, corridas de toros, peleas de gallo, así como la fabricación y venta de bebidas embriagantes, inclusive las cervezas. • Equiparar la esclavitud a la servidumbre adeudada.
• No permitir que sean gobernadores a las personas que rebasen los 50 años de edad.
• Inhabilitar por 10 años a todas las personas que hayan aportado servicios al huertismo y al felicismo.
• Permitir que haya en cada región un cura de cada religión.
• Los integrantes de los ayuntamientos deberán ser nativos de las regiones y con residencia mínima en ella de seis meses antes de la fecha de la elección.351
La propuesta no fue tomada en consideración, y el diputado Benito Hernández Olivé escribió a Garrido informándole que cuando ésta llegó a manos de la comisión, “ya estaba hecho el proyecto de Constitución de este Estado” pero
Afines como somos en ideas, no era posible que pensáramos de modo distinto, de manera que las reformas que usted me indica, constan ya en el proyecto respectivo, pero si algo faltare, cuente usted, que como me ha tocado ser uno de los componentes de la comisión que dictaminará acerca de dicho proyecto, allí lo haremos constar y sabremos fundar y defender nuestro dictamen. Creo que nada faltará , pues el proyecto viene calzado con las firmas, nada menos que por un coronel J. D. Ramírez Garrido, por un Lic. Rafael Martínez de Escobar y un Liberal de abolengo Fernando Aguirre Colorado.352
Cuando Tomás Garrido desempeñaba cargo de juez en Puebla, el general Salvador Alvarado le escribió una breve carta para informarle de manera privada que tenía informes de que a mediados de ese año regresaría a Tabasco para hacerse cargo nuevamente del juzgado de distrito.353 Efectivamente, Garrido recibiría un oficio de la
351Borrador del telegrama enviado por Tomás Garrido al secretario del Congreso de Tabasco, Puebla, Pue., 26-II-1919, en ibid., exp. 11.
352Carta de Benito Hernández a Tomás Garrido, Villahermosa, Tab., 12-III-1919, AGN, Fondo TGC, secc. Actividad Pública, serie Gobernador, Caja 1, exp. 11, año 1919.
353Carta de Salvador Alvarado a Tomás Garrido, México, D. F., 27-II-1919, AGN, Fondo TGC, secc. Actividad Pública, serie Gobernador, Caja 1, exp. 11, año 1919.
Suprema Corte de Justicia fechado el 8 de mayo de 1919 en que se le comunicaba que debía trasladarse nuevamente a Villahermosa para hacerse cargo del juzgado de distrito de Tabasco.354 A pesar del regreso de Garrido a Tabasco, es indiscutible que los azules habían logrado neutralizar la actividad que pudo haber desarrollado a favor de los rojos pues cuando las elecciones se celebraron, este abogado ya estaba fuera del estado.
Dos días antes de los comicios, en una calle céntrica de Villahermosa fue asesinado de un balazo por la espalda el señor Pomposo Vidal, padre del general Carlos A. Vidal, a la sazón gobernador “preconstitucional” de Tabasco nombrado por Carranza. Todo apuntaba a que el asesinato era en venganza por la parcialidad mostrada por el hijo del difunto a favor de los rojos. El primer sospechoso del crimen fue el capitán Miguel Orrico de los Llanos, quien junto con su hermano Rodolfo, fueron perseguidos pero terminaron por escapar de la ciudad. Sin embargo fue detenido el general Luis Felipe Domínguez, de quien eran partidarios los hermanos Orrico. Domínguez fue trasladado por el jefe de la plaza de Villahermosa, coronel Toribio Beltrán, alias “El Kilómetro”, a la Ciudad de México y hospedado en el hotel Los Embajadores en donde se le dijo que permaneciera y “esperase órdenes”, las cuales nunca llegarían.355
Pepe Bulnes, quien declara haber sido simpatizante de los rojos, hace una larga recopilación de los nombres de las personas que apoyaron a cada uno de los partidos contendientes y al término de ésta, señala que a Luis Felipe Domínguez “También lo respaldaban y sostenían los ricos propietarios, finqueros y terratenientes, toda la Colonia Española, los aristócratas, la alta sociedad, el poderoso clero y la Zona de los Ríos…” además de un grupo de artesanos de Villahermosa cuyos nombres enumera, y de quienes comenta “sin imaginarnos cómo se sentirían alternando con la oligárquica ‘Casta Divina’; distinguida y orgullosa aristocracia…” Acto seguido, continúa Bulnes señalando a los que el llama rojos grinistas y al respecto dice:
pertenecíamos –según ellos [es decir, según los azules]- a la plebe, al polvo de barriada; a los descalzos y descamisados; a los parias de la vida, pero orgullosos de marchar
354Oficio del magistrado Enrique M. de los Ríos a Tomás Garido, México, D. F., 8-V-1919, en ibid.
355 “Así de triste fue el fin de su vida política. Fue dado de baja en el Ejército, para morir injustamente olvidado de la Revolución el 28 de diciembre de 1928.” Pepe Bulnes, op. cit., pp: 162 y 163.
alineados junto al general Carlos Greene, el hombre del populacho, que contaba con La Chontalpa donde tremoló la bandera que estremeció el alma tabasqueña al conjuro de la Revolución.
El mismo Bulnes estima que los azules contaban con el apoyo del 90 por ciento de los ciudadanos tabasqueños y los rojos con sólo el 10 por ciento restante y aventura la hipótesis de que el respaldo que finalmente brindó Carranza a los rojos no fue por “la cantidad eleccionaria, sino [por] la calidad revolucionaria.”356