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La destrucción del Estado porfirista y sus consecuencias en Yucatán

Revolución y destrucción del Estado

2. La destrucción del Estado porfirista y sus consecuencias en Yucatán

El intenso crecimiento de la explotación henequenera en Yucatán produjo consecuencias diversas: creó de manera indirecta un proletariado constituido por personas que trabajaban, primero en talleres artesanales de curtimbre, fundición, herrería y otros igualmente necesarios en la industria de la fibra.

El crecimiento de la red ferroviaria trajo consigo la constitución empresas ferrocarrileras, tal como ocurrió con la creación de Ferrocarriles Unidos de Yucatán en 1902, cuyos obreros, a raíz de la crisis económica norteamericana de 1907, en Mérida formaron la Unión Obrera de Yucatán, que en sus inicios actuaba de acuerdo a ideales de solidaridad mutualista, pero pronto giraría hacia el anarcosindicalismo con pronunciamientos abiertamente anticapitalistas. Hacia 1908, esta unión contaba con un aproximado de 300 agremiados, año en que fue disuelta por el jefe político de Mérida, Agustín Castillo.266

Las elecciones que se celebrarían en 1910 en todo el país tuvo repercusiones específicas en Yucatán. Una de ellas fue la división del grupo porfirista en dos facciones, las que apoyaban a sus respectivos candidatos para gobernador del estado, una de ellas, a la pertenecía Olegario Molina Solís y toda la oligarquía que le rodeaba y que se había beneficiado, con su política y sus negocios, estaba a favor de la reelección de Enrique Muñoz Aristegui, gobernador en funciones. La otra facción porfirista se denominaba Centro Electoral Independiente (CEI) y reunía a los descontentos e inconformes de la política molinista, a los heredero del viejo partido conservador que tenían como figura representativa al general Francisco Cantón y contaban con el apoyo de grupos importantes de la clase media y sectores populares que habían sido víctimas de los

266 Sergio Quezada, op. cit., p. 180.

abusos de los jefes políticos y otras autoridades del régimen. El candidato de esta facción era Delio Moreno Cantón, por lo que también se les conocía “morenistas”.267

La campaña política que a nivel nacional encabezaba Francisco I. Madero en 1909 para contender en las elecciones a celebrarse el año siguiente, hizo que en Yucatán tuviera también presencia el partido Antirreeleccionista, que apoyaba a José María Pino Suárez como su candidato a gobernador. Los antirreeleccionistas fueron también conocidos como “pinistas” y éstos, al igual que hacían los morenistas, sostenían alianzas con los sectores medios y populares.

Durante su visita de campaña a Mérida, Madero instó, sin éxito, a ambos candidatos oposicionistas a que saldaran sus diferencias y que unidos, presentaran un frente único a Muñoz Aristegui. Más allá de los discursos propagandísticos, ambos partidos eran moderados e incluso ambiguos en sus pronunciamientos políticos. Los pinistas eran un poco más específicos en cuanto a la cuestión social, pero ninguno de los dos grupos planteaba cambios en la estructura económica regional de monocultivo. La diferencia entre estos grupos radicaba en la relación que cada uno de ellos establecía en relación con la aceptación del liderazgo de Porfirio Díaz. En este tenor, los morenistas estaban más dispuestos a trabajar con el sistema porfiristas, siempre que éste no les afectara. Además, eran poseedores de un capital político construido por más de una década de organización en que habían integrado clubes en las comunidades rurales y habían obtenido el apoyo de las mujeres de clase media y alta, tanto de la capital como del puerto de Progreso. Por su parte, los pinistas constituían el componente yucateco del movimiento nacional maderista y su objetivo principal consistía en la salida pacífica de Porfirio Díaz.

Sergio Quezada da cuenta de dos rebeliones campesinas ocurridas entre 1910 y 1911: la primera, a mediados de 1910 encabezada por Maximiliano R. Bonilla con el Plan de Dzelkoop que apoyaba a Delio Moreno Cantón y lanzaba mueras a Muñoz Aristegui y a Olegario Molina. Este movimiento logró levantar de manera espontánea alrededor de 1500 campesinos de las comunidades vecinas, lo cual da una muestra del

267 Allen Wells y Gilbert M. Joseph, Summer of Discontent, Seasons of Upheaval. Elite Politics and Rural

Insurgency in Yucatan, 1876-1915, Stanford, California, Stanford University Press, 1996, pp. 187 y 188,

tamaño de la inconformidad latente entre el campesinado yucateco. Con esta fuerza, Bonilla tomó el cuartel y la comandancia militar de Valladolid. Sin embargo, poco después la rebelión fue sofocada por las fuerzas del gobierno.

Por sucesos como el que se acaba de mencionar, por persecuciones y encarcelamientos de cantonistas y pinistas, las campañas electorales se desarrollaran en medio de un ambiente violento que finalmente hizo que el triunfo fuese para Muñoz Aristegui, quien rindió protesta como gobernador para un nuevo período, en febrero de 1910.

Es conveniente mencionar que Delio Moreno Cantón dirigía entonces La Revista Mérida, que bien servía a sus intenciones proselitistas y a él se vinculó tempranamente el inquieto Felipe Carrillo Puerto, originario de Motul, quien anteriormente había desempeñado trabajos en el gremio ferrocarrilero y luego se dedicó por algún tiempo al transporte de mercancías en el oriente del estado. En su pueblo natal y ya vinculado con Moreno Cantón, se dedicó al periodismo y dirigió el Heraldo de Motul, que utilizaba para hacer severas críticas a las autoridades y a los personajes más influyentes de la región. Por esta razón fue acusado de “ultrajes a funcionarios públicos” y en consecuencia, fue encarcelado en la penitenciaría “Juárez” de la capital del estado, de donde saldría con sentencia absolutoria, en junio de 1907.268

La primera vez que Carrillo Puerto participó en política fue justamente durante la campaña de Moreno Cantón, ocasión en que sería uno de los dos delegados enviados de Yucatán a San Luis Potosí a participar en el Tercer Congreso de la Prensa Asociada. El otro delegado fue Carlos R. Menéndez, quien ya para entonces se había convertido en director de La Revista Mérida, en sustitución de Moreno Cantón. Los delegados yucatecos aprovecharon la oportunidad para promover que el congreso, interviniera a favor de los presos políticos que habían apoyado a Moreno Cantón o a Pino Suárez en las campañas de 1909.269

La segunda fue un levantamiento de aproximadamente 400 personas en Peto el 4 de marzo de 1911 que lanzando vivas a Madero asaltaron la casa del jefe político y el ingenio de Catmís, en donde liberaron a los peones acasillados y causaron destrozos.

268 Jaime Orosa Díaz, Felipe Carrillo Puerto, 2ª ed. Mérida, Maldonado Editores, 1991, p. 21 y 23. 269Ibid, p. 24.

Al mismo tiempo, en Yaxcabá, gritando también “Viva Madero”, tomaron Sotuta, robaron y asesinaron a funcionarios públicos. También en la hacienda San Diego, en el partido de Tekax, 100 sirvientes se rebelaron, mataron al mayordomo y huyeron, dedicándose después a asaltar caminos. Otro grupo de rebeldes descarriló el tren entre Tunkás y Temax, liberó a los sirvientes de la hacienda de Santa Rosa, para luego robar comercios y asesinar funcionarios públicos de Temax, continuar hacia Dzindzantún y a su paso, asaltaban las haciendas y liberaban a los peones.270

Las campañas política y las elecciones de 1910, con la posterior caída de Díaz, el triunfo del maderismo habían venido provocando un debilitamiento del gobierno de Yucatán, lo que con toda seguridad alentaba a los movimientos sociales, y fue en 1911, cuando aproximadamente 400 trabajadores ferrocarrileros hicieron un paro de labores en demanda del pago de los salarios que no habían sido cubiertos, disminución de la jornada y mejor trato. En medio de esta lucha, los trabajadores fundaron la Unión Obrera Ferrocarrilera. La huelga ferrocarrilera, pese a que con ella los trabajadores no obtuvieron la satisfacción de sus demandas, sirvió de ejemplo para que otros grupos crearan sus propias organizaciones como ocurrió con la Alianza Mutualista de Empleados Ferrocarrileros. Poco después, la Unión y la Alianza se integrarían en la Liga Obrera de los Ferrocarriles. Por su parte los mecánicos que daban mantenimiento a la maquinaria que operaba en las haciendas henequeneras formaron el Sindicato de Obreros Mecánicos. Actitud similar adoptarían los obreros del puerto de Progreso, quienes en 1913 harían su propia huelga para demandar aumento de salario y disminución de la jornada de trabajo.

La renuncia de Porfirio Díaz a la presidencia de la República trajo consigo las de los gobernadores de los estados. El de Yucatán no fue la excepción a la regla y Muñoz Arístegui fue sustituido por el general Luis C. Curiel nombrado gobernador interino por el congreso local, el 13 de marzo de 1911. Tocó a Curiel hacer frente a la huelga de los ferrocarrileros, que a decir de Orosa Díaz, fue la primera huelga que hubo en la entidad. Además este general porfirista concedió amnistía a los presos políticos e invitó a colaborar a quienes habían sido acusados anteriormente de rebelión, como el caso del

licenciado Alfonso Cámara y Cámara quien había dirigido la campaña de Moreno Cantón.271

El 11 de junio de 1911, José María Pino Suárez relevó al general Curiel en el cargo, por designación que hiciera el congreso local, cargo al que renunciaría para entregar el mando al licenciado Jesús L. González Zambrano quien en calidad de gobernador interino tenía la encomienda de realizar nuevas elecciones para elegir al gobernador constitucional y así lo hizo. En estas elecciones efectuadas en septiembre de ese año, contendieron nuevamente Delio Moreno Cantón y José María Pino Suárez, mismas que, dicho sea de paso, resultaron muy apretadas y en la que el favorito era Moreno Cantón. Sin embargo el resultado favoreció a Pino Suárez que asumió el cargo de gobernador constitucional de Yucatán el 17 de octubre de 1911 y el 15 de noviembre de ese mismo año, pediría licencia indefinida para asumir la vicepresidencia de México. Sería el último vicepresidente que ha habido en el país, cuya encomienda concluiría con su asesinato ocurrido el 22 de febrero de 1913, durante la llamada “decena trágica”.

En las elecciones de septiembre de 1911 en las que contendieron Moreno Cantón y Pino Suárez, Felipe Carrillo Puerto, tal como lo había hecho anteriormente, apoyó decididamente al primero. Por desgracia, al calor de las campañas políticas, fue agredido en el mercado de Motul por un “pinista” de apellido Arjonilla. Carrillo Puerto reaccionó de inmediato ante la agresión, logró desenfundar primero y le asestó un balazo en el corazón a su agresor. Por esta causa, Carrillo habría de purgar una condena en la penitenciaría “Juárez” de Mérida.272 Pese a las gestiones presentadas ante el gobernador Pino Suárez, no fue posible la liberación de Carrillo Puerto. Sería hasta marzo de 1913, en que el futuro líder yucateco obtendría su libertad.