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Los incipientes partidos políticos El pragmatismo se impone.

El constitucionalismo en el Sureste de México

1.1. Los incipientes partidos políticos El pragmatismo se impone.

A diferencia de Carranza que daba al ejercicio del poder un carácter personalista, los sonorenses “a fin de construir una base propia y legítima de poder frente a los poderes fácticos” (entiéndase ejército e Iglesia) se inclinaron hacia la vía de la construcción y organización de partidos políticos y sindicatos.318 Surgió así el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) como el primero creado bajo esa perspectiva y con el apoyo del general Álvaro Obregón, a través de uno de sus colaboradores más destacados, el general Benjamín Hill, y de un amplio grupo de civiles adictos a Carranza, alguno de ellos miembros del “grupo renovadores”. Los llamados “renovadores” eran

… aquellos que pertenecieron a la XXVI Legislatura de la Cámara de Diputados maderista y que después de la traición de Huerta, continuaron desempeñándose en el cargo, y ahora se declaraban amigos leales de Carranza. Entre este grupo se encontraba el mismo Palavicini [diputado por el primer distrito de Tabasco]; Alfonso Cravioto, José Natividad Macías, Luis Manuel Rojas, Enrique O’Farrill, Carlos M. Esquerro y Gersayn Ugarte.319

318 Pedro Castro, Álvaro Obregón. Fuego y cenizas de la Revolución Mexicana, México, Ed. Era-CONACULTA, 2012, p. 131.

319 Salomón Díaz Alfaro, “La composición del Congreso Constituyente de Querétaro de 1917” en www.biblio.juridicas.unam.mx/libros/2/649/10.pdf, p. 66.

Durante el proceso de creación del PLC había un asunto de carácter eminentemente práctico que debía resolverse: instalar el Congreso y para ello había que elegir a los diputados; una vez resuelto el carácter provisional del Congreso Constituyente, habría que elegir a los diputados congreso constitucional propiamente dicho (XXVII legislatura), así como al propio presidente de la república y demás cargos de elección popular conforme a lo que la Constitución que habría de elaborar, o bien reformar la de 1857, la restaurada XXVI legislatura. Por todo ello era muy importante no sólo para los sonorenses que habían prohijado al PLC, sino también para el propio Carranza contar con un partido que postulara sus candidaturas, incluyendo la suya y particularmente que abanderara la causa constitucionalista. Ya para entonces, el 14 de septiembre de 1916, don Venustiano había expedido un decreto con la convocatoria para integrar el Congreso Constituyente (diputados para instalar nuevamente la XXVI Legislatura) y cinco días después, lanzaba la convocatoria para las elecciones de los diputados a ese congreso, así como la respectiva ley electoral a que habría de apegarse dicho proceso. Con base en lo anterior, las elecciones se celebrarían el 22 de octubre de 1916.320

Muy lejos de ser éstos unos comicios limpios y auténticamente democráticos, desde las alturas del poder y por órdenes del propio Primer Jefe, las elecciones fueron manipuladas para garantizar la presencia de la mayoría constitucionalista en la cámara. Sin embargo, una vez instalados los diputados, éstos se dividieron en dos facciones, llamadas respectivamente civilista y militarista.321 Los civilistas, como el término supone, eran personas, por lo general de clase media, intelectuales, abogados, periodistas, que no habían participado activamente en el movimiento armado y que habían llegado, desde su permanencia en Veracruz, a formar parte del “primer círculo” de colaboradores de Carranza, incluso desplazando a jefes militares que desde el inicio le acompañaron. Los militaristas, por su parte, eran aquellos que habían ascendido

320 Manuel Cedeño del Olmo, Estado y partidos políticos en el período constitucional de la Revolución

Mexicana (1916-19120), Villahermosa, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, 1988, p. 132.

321 L. Melgarejo Randolph y J. Fernández Rojas, El Congreso Constituyente de 1916 y 1917, México, Depto. de Talleres Gráficos de la Sria. De Fomento, Colonización e Industria, 1917, pp. 749 y 759, citado en Arnaldo Córdova, “La asunción del populismo” en Lorenzo Meyer (coord.), Revolución y sistema. México 1910-1940, México, Secretaría de Educación Pública (Cien de México), 1987, p. 246.

hasta los escaños que ahora ocupaban, gracias a sus méritos logrados en campaña. El general Álvaro Obregón, a la sazón Secretario de Guerra y Marina era la cabeza más representativa y visible de este grupo, y al que la juventud revolucionaria congregada en Querétaro, “sentíase inspirada indirectamente por las irradiaciones de la magnética personalidad” del general invicto.322 En cierta forma puede decirse que este fenómeno que aflora en el Constituyente de Querétaro no es más que la fractura del constitucionalismo, en sus dos vertientes: el obregonismo y el carrancismo propiamente dicho, apoyado éste, fundamentalmente por los civilistas. Los obregonistas hacían planteamientos que implicaban cambios más profundos que el deseado por los carrancistas, por eso se les identificaba como “radicales”. Entre ellos destacaban Francisco J. Múgica y Heriberto Jara.

Aunque el establecimiento formal del Partido Liberal Constitucionalista data del 25 de octubre de 1916, las reuniones preparatorias se empezaron a realizar desde mediados del año en la Ciudad de México. Una vez constituido, su mesa directiva quedó integrada por: Eduardo Hay como presidente; Jesús Urueta como primer vocal; Luis G. Cervantes y José I. Lugo como segundo y tercer vocales respectivamente; así como por Manuel García Vigil, Vidal García, Luis Rivas Cruz, Juan Zurbarán Capmany, Eduardo Herrera, Álvaro Pruneda y Rafael Múzquiz. En esta ocasión no se presentaron ni elaboraron los documentos programáticos del partido, ni se hizo explícita declaración de principios alguna, sino simplemente se declaró formado el PLC con el objetivo central de presentar “..la postulación del C. Venustiano Carranza para Presidente de la República en el próximo período constitucional”, lo cual debería ocurrir el año próximo venidero de 1917.