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3 Los relatos de conversión, una interpretación desde el contexto del cristianismo

3.1 El mundo grecorromano en la época de gestación del cristianismo

3.1.2 Contexto económico del Imperio en el primer siglo

La “organización económica” del Imperio ha sido uno de los grandes interrogantes. No obstante, un estudio realizado por Walter Schiedel y Steven Friesen en 2009222, ofrece unas estimaciones

que nos permiten acercarnos a esta realidad económica con una serie de cálculos basados en el consumo de trigo por persona, usando la cantidad necesaria para la supervivencia, y a partir de allí inferir la producción total en las regiones ocupadas del mediterráneo para ofrecer un PIB per cápita teórico. Este, a su vez, sirve como base para intuir algunos aspectos de las relaciones sociales en torno a esta economía.

219 Meeks, Los primeros cristianos urbanos, 55.

220 Si se tiene en cuenta que no existían edificios construidos en altura debido a la imposibilidad operativa de solucionar el cálculo estructural suficiente para habitar con seguridad estas edificaciones, se hace más palpable el hacinamiento en vista de que las viviendas no podían elevarse más allá de los 20 metros. En su libro, Rodney Stark contrasta diferentes datos frente al constante temor de los habitantes por los derrumbes de las construcciones. Stark, La

expansión del cristianismo, 139.

221 Berger, Los primeros cristianos, 298.

De acuerdo con este estudio, se calculó una producción total equivalente a 50 millones de toneladas de trigo, o una suma cercana a los 20 billones de sestercios por año.223 A partir de estas

estimaciones y cálculos de la distribución de la población, establecieron que el grupo conformado por los más privilegiados en riqueza constituía entre el 1.2 y 1.7% del total de la población, y controlaba entre un 15 y un 30% de este total estimado224. La mayor parte de los habitantes estaba

en la franja inferior de la pirámide, pues constituían entre el 84 y 90% del total. En este grupo se quedaba el 50% de los ingresos y entre un 10 y un 22% vivían en condiciones de hambre extrema.225 Así, el 10% de la población controlaba el 50% de la economía y los demás, el restante

50%.

Scheidel y Friesen calcularon el coeficiente de Gini para el Imperio.226 De acuerdo con sus

estimaciones, este valor estaría entre 0.42 y 0.44, lo que de alguna manera confirma el hecho de que existiera esa franja de pobres extremos que necesitaba ayuda para su supervivencia. Adicional a esto, se evidencia con las investigaciones socio-científicas que ni la caridad ni el cuidado por los pobres eran rasgos prominentes en la cultura grecorromana. Si estos existían, “a menudo se extendían a personas de igual categoría o pertenecientes a las mismas asociaciones voluntarias de gremios dentro de la misma localidad”.227

223 Ibid., 62

224 Lim, “Paul the Economist? Economic principles in Pauline Literature with the Jerusalem collection as a test case”, 20.

225 Ibid., 20.

226 El coeficiente de Gini es una medida de concentración del ingreso entre los individuos de una región, en un determinado periodo. Esta medida está ligada a la Curva de Lorenz. Toma valores entre 0 y 1, donde 0 indica que todos los individuos tienen el mismo ingreso y 1 indica que sólo un individuo tiene todo el ingreso. Mide el grado de desigualdad en la distribución del ingreso o la desigualdad en la riqueza en una región. Como punto de comparación, para el año 2016, el Dane calculó el coeficiente de Gini para Colombia en 0,517. Ver Boletín Técnico – Pobreza Monetaria y multidimensional en Colombia 2016, Página 11. Departamento Administrativo Nacional de Estadística. 227 Lim, “Paul the Economist? Economic principles in Pauline Literature with the Jerusalem collection as a test case”, 21.

Sabemos, por el evangelio, que el salario de un jornalero al día no solía ser de más de 4 sestercios.228 En contraste, las evidencias acerca de los ingresos percibidos por personajes de

cargos públicos muestran la gran distancia que existía entre un campesino y la persona de la ciudad, pues un procurador romano ganaba entre 165 y 820 sestercios diarios, y un centurión 55.229 Los

salarios eran tasados a partir del valor trabajo-costo de un esclavo. En términos de desigualdad, resulta escandaloso, e inalcanzable para la gran mayoría, el precio de una túnica de primera calidad que podía costar cerca de 30.000 sestercios.230

El Imperio romano impulsó el patronazgo, una forma de relacionamiento social y si se quiere comercial, en el que cada patrón tenía a su disposición una cantidad de clientes, quienes a cambio de la protección ofrecida por el patrón, regresaban lealtad y trabajo.231 Esta subordinación de los

clientes a sus patrones era de hecho una forma clara de monopolización de los recursos materiales por parte de una minoría que los ostentaba y a su vez tenía la potestad de determinar su distribución.232 La desigualdad en el derecho de disposición de estos recursos muestra un

desbalance fundamental en la relación que se establecía entre los habitantes de las ciudades del imperio. Disentir con el patrón podía significar perder acceso a los recursos materiales mínimos para la supervivencia.

Los habitantes más afectados con la desigualdad promovida por este sistema resultaban ser, en muchos casos, los campesinos. La predominancia en el sector productivo estaba en el cultivo de alimentos. Esta actividad se llevaba a cabo en regiones habitadas en su mayor parte por campesinos, algunos propietarios de tierra y eventualmente por patrones que por lo general estaban

228 Ver Mt 20, 8-15. 4 sestercios constituían 1 denario. Expresaré todas las cifras en sestercios dado que los cálculos mostrados anteriormente están presentados en esta denominación de transacción monetaria.

229 Ver Arens, Asia menor en tiempos de Pablo, Lucas y Juan. Aspectos sociales y económicos para la comprensión

del Nuevo Testamento, 131.

230 Un jornalero, tendría que trabajar así, durante 20.5 años todos los días, sin gastar nada de su salario, para poder obtener uno de estos artículos.

231 Ver Meeks, Los primeros cristianos urbanos, 29, Arens, Asia menor en tiempos de Pablo, Lucas y Juan. Aspectos

sociales y económicos para la comprensión del Nuevo Testamento, 64, Miquel, El contexto histórico y sociocultural,

64-67.

ausentes, aunque poseían los terrenos en que vivían y trabajaban los agricultores. En este sistema, los campesinos se veían sometidos muchas veces a obtener créditos para lograr la supervivencia. Al no existir tecnificación en el cultivo que le hiciera frente a los eventos naturales que pudieran dañar los cultivos (como sequías), se ocasionaba con frecuencia la pérdida de tierras o el sometimiento a la voluntad de los prestamistas.233

En el gobierno de Herodes Antipas se desarrolló Caesarea Maritima, que contrastaba con los puertos de Tiro y Sidón. Esta obra estimuló el acceso a mercados extranjeros así como el movimiento económico a partir de la recolección de dinero con ocasión de los aranceles por la importación de bienes.234 Este desarrollo urbanístico parece ser que influyó en el enriquecimiento

de las aristocracias locales, además de algunos campesinos ricos que tenían tierras y, a su vez, impactó negativamente al campesino. Este es uno de los motivos de la preocupación por las deudas que se observan en los textos neotestamentarios.235

Así, pues, hay una clara relación de desigualdad y explotación frente al campesinado. Esta franja social se encargaba de suministrar los recursos para las élites de la ciudad y para los grupos militares que se encontraban en las urbes. Por otro lado, existen evidencias de desarrollos viales para rutas comerciales, infraestructura que impulsó el intercambio de productos y dinamizó la economía urbana.236 En esa franja de comerciantes también se pueden encontrar personajes que

233 Miquel, Qué se sabe de… El Nuevo Testamento desde las ciencias sociales, 81-84. Allí afirma que “…en el marco global del Imperio romano, la entrada de una región en las redes de comercio supra local, la sustitución del patronazgo y la beneficencia rural por la práctica del préstamo a interés, y la acumulación de tierras en manos de la élite revelan una misma deriva socioeconómica que siempre tenía como consecuencia la destrucción del campesinado libre tradicional.”

234 Ver Esler, Modelling early Christianity, social-scientific studies of the new testament in its context, al respecto anota Sean Freyne en el primer capítulo de la obra citada (Herodian economics in Galilee, searching for a suitable

model) que “The development of the port of Caesarea… …shows his recognition of the value of having direct access to a larger foreign market as well as to the income derived from tariffs and similar charges. This achievement in terms of economic forward-planning can be contrasted with the reluctance of both Augustus and Tiberius to build a proper port at Ostia for the grain imports to Rome, a task only completed at enormous expense by the emperor Claudius”

235 Miquel, Qué se sabe de… El Nuevo Testamento desde las ciencias sociales, 85-90.

236 Esler, Modelling early Christianity, social-scientific studies of the new testament in its context, 28. “Roads were

also developed and hitherto under-occupied agricultural lands were planted with veterans from his own army (Gama in the Great Plain) or with Babylonian and Idumean settlers (Batanea and Trachonitis)”.

son mencionados en textos neotestamentarios como vendedores o trabajadores en otros oficios artesanales.237

Se puede evidenciar una prerrogativa en cuanto a los beneficios materiales y sociales de la ciudad respecto al campo. El lenguaje fue otro aspecto diferenciador, pues en las ciudades se hablaba griego mientras que en el campo se podían encontrar distintos dialectos. El campo era conservador y tradicional, mientras que la ciudad, al estar atravesada por influencias provenientes de diferentes geografías, era el lugar de contacto con la nueva civilización. En ella había un espacio para buscar el cambio.238 No obstante, también era en donde se veía de manera más clara que la política

administrativa estaba guiada por el “favoritismo, particularmente en beneficio de personas acaudaladas, y se guiaba por intereses económicos”.239

En las urbes, donde floreció el cristianismo, existió otra fuente de ingresos consistente en la estimulación comercial, que se podía percibir por cuenta del flujo de personas quienes visitaban los grandes templos. Las celebraciones de tipo religioso, los eventos “deportivos” (como era el caso de las luchas de gladiadores) o simplemente alguna feria eran motivo para atraer personas.240

Este tipo de eventos, por supuesto incentivaba la producción de riqueza, pero de igual forma, hacía que estos centros urbanos fueran el lugar en el que se congregaran muchos de los más pobres (que eran la mayoría).241 Esto hacía palpable y cercana la miseria humana contrastada con la opulencia

de la pequeña aristocracia local.

237 Ver por ejemplo, a Priscila, que se menciona en Hch 18, 3., cuyo oficio era “fabricar tiendas” junto con su esposo Aquila. En Hch 16, 14 se menciona a Lidia como “vendedora de púrpura”.

238 Meeks, Los primeros cristianos urbanos, 34.

239 Arens, Asia menor en tiempos de Pablo, Lucas y Juan. Aspectos sociales y económicos para la comprensión del

Nuevo Testamento, 65.

240 Ibid., 117

241 Al respecto, Arens refiere que en la ciudad “se entrecruzaban pordioseros, esclavos, charlatanes, mercachifles, cambistas, a lo largo de las áreas con lugares públicos (ágora, mercadillos, plazas, baños, servicios higiénicos) y de tiendas o talleres, como todavía se puede observar en ciudades del Cercano Oriente, o en zonas como la «ciudad vieja de Jerusalén»”. Ibid., 118.