1 Los relatos de Conversión Un acercamiento desde Lucas
1.3 Algunos relatos de conversión desde la narrativa lucana
1.3.6 Elementos comunes
En primera instancia es importante notar que el capítulo 11 de Hechos es una repetición, en parte, del capítulo 10 del mismo libro. En éste último se narra el episodio en que sucede la conversión y bautismo de Cornelio y su familia.111 En el capítulo 11 se relata el viaje de Pedro a Jerusalén,
durante el cual es interpelado por cristianos provenientes del judaísmo, a quienes les cuenta nuevamente el episodio de conversión con los detalles que les permitirán reconocer a Dios en lo que sucedió.112
111 Se puede afirmar que Cornelio y su familia (todos los de su casa) se han convertido ya que el fenómeno de glosolalia que se narra en el episodio, sirve como una legitimación irrefutable de la aceptación de los gentiles en la comunidad, dado que éste es interpretado como la “presencia” temporal del Espíritu Santo en la persona, al menos en cuanto a lo que significa para la literatura lucana esta manifestación. De estas afirmaciones se deriva la apertura del cristianismo hacia los gentiles. Ver Esler, “The first christian in their social worlds. Social-scientific approaches to New Testament interpretations”, 37-51.
112 Se identifican la visiones tanto de Hch 9 como del capítulo 10 y 11, como descendidas del firmamento, representando el mensaje recibido como proveniente del cielo, es decir de Dios mismo en la persona de Jesucristo.
Se identifica un llamado de Dios a Pedro en el que le ordena “levantarse, sacrificar y comer”, al que responde que nada impuro o profano entrará en su boca. Eso le exigía responder la exigencia ritual judía. Dios le replica haciéndoles ver, no sólo a Pedro, sino también en persona suya a todos los judeo-cristianos, que aunque el cuerpo de Cornelio no esté ritualmente puro, su corazón ya ha sido purificado por Dios.113 Este episodio evidencia, no sólo el conflicto existente en ese
cristianismo naciente que todavía se justificaba por la ley, sino también la ruptura que supone la evangelización para todos los pueblos, representados en los gentiles.
Entre el capítulo 10 y 11 de Hechos se nombra cinco veces el Espíritu Santo, frecuencia que lo convierte en una categoría clara que desea desarrollar el autor en el relato. Se repite de esta manera el bautismo que han recibido los apóstoles en Pentecostés cuando en Hch 2, 1-13, el Espíritu Santo desciende sobre ellos. Así lo describe Pedro cuando narra los hechos ocurridos en casa de Cornelio a “los de la circuncisión”. También se nombra en el capítulo 9 cuando Ananías le dice a Saulo que el Señor lo envió para que se llenara del Espíritu Santo. Al respecto, se destacan estas referencias para reconocer su presencia en la conformación de la iglesia, pues en Él, a través del bautismo, nos unimos al cuerpo de Cristo114.
Se identifica claramente que la misión en esta etapa de los seguidores de Cristo, que es la de llevar la buena nueva, amplía considerablemente sus horizontes cuando se cubre también a los gentiles. Existe una apertura clara identificable en el Capítulo 9, 10 y 11 de Hechos. Se narra el episodio de conversión de Pablo y será proclamado como el “instrumento elegido por Dios para llevar su nombre a los gentiles115, reyes e israelitas”. En contraposición, el episodio de Cornelio se trata
113 Porque no se ha practicado la circuncisión. Al respecto, F.F. Bruce le atribuye a Cornelio “toda calificación, excepto la de la circuncisión, que podría satisfacer los requerimientos judíos”. Ver Bruce, The book of the Acts, 203.
114 Veloso, “El Espíritu Santo en el libro de Hechos de los Apóstoles”, 100. En este artículo, Veloso hace una observación sobre las menciones al Espíritu Santo en el libro de Hechos. Este trabajo aporta especialmente en el sentido de que vincula la acción del Espíritu Santo en la conformación del cuerpo eclesial como unión de los creyentes en Cristo, y en esa misma dirección, se puede tener una mirada sobre la conversión de Cornelio y de Saulo como institucionalización de la iglesia (ampliada por su cubrimiento no sólo sobre los gentiles sino sobre los enemigos que perseguían a los cristianos) en términos del seguimiento de Cristo.
115 Al respecto Alexander Weddernburn anota que no necesariamente hace parte de la revelación que le ha sido dada a Pablo en el camino de Damasco, sino que fue ulterior, como lo afirma Hch 22 “en el que Pablo atribuye la
sobre la conversión de un gentil y la ruptura que hace Pedro al reconocer que no hay nada impuro o profano para Dios. Se afirma que para Él es grata cualquier persona que “le teme y practica la justicia, sea de la nación que sea” y que también a “...los gentiles les ha concedido Dios la conversión que conduce a la vida!”.
Resulta interesante considerar el caso de Cornelio que en su condición, no sólo de gentil sino de soldado empleado por el ejército romano (centurión del regimiento italiano), se encuentra excluido; pues los judíos escrupulosos consideraban la vida militar romana y la observancia de los preceptos judíos como incompatibles.116 Así, el hecho de que Pedro, a pesar de hacer la advertencia
en el versículo 28 respecto a la prohibición para los judíos de “juntarse” con un extranjero, bien le sirve a Cornelio y se sirve de él, para comprender la misión evangélica expandida al mundo pagano.117
Lucas hace distintas e insistentes referencias a la visión y a la posibilidad de ver y sobre cómo se les “abrieron los ojos” a quienes tenían el encuentro con El Resucitado. Al respecto se puede notar una relación entre el conocimiento que se tiene de alguien y la visión como la utiliza Lucas. En el
comunicación de este objetivo a una revelación independiente y posterior en Jerusalén (22, 17-21)”. Para los efectos de esta monografía, se entiende este mensaje como contenido de la revelación que recibió Pablo, y de esa manera parte de su conversión que no fue inmediata sino procesual. Weddernburn, Una historia de los primeros cristianos, 141. 116 Kern, “Paul’s conversion and Luke’s portrayal of Character in Acts 8-10”, 69.
117 Se puede observar que todavía existen elementos del paganismo en el comportamiento de Cornelio. Al respecto, Philip Kern se refiere al v. 25 en el que Cornelio sale al encuentro de Pedro y cae “postrado a sus pies”, razón por la que Pedro lo manda levantar y le recuerda que sólo es un hombre más. La secuencia de eventos configurada en este capítulo muestra a Cornelio como un “extranjero” que necesita la conversión antes de entrar en la familia de Dios. No obstante, el ángel del señor que le anuncia la visita de Pedro (v. 4), reconoce que sus “oraciones y limosnas” son agradables a Dios, condiciones que reconocen la purificación que ha hecho del corazón de Cornelio. Ibid., 69
pasaje sobre Saulo/Pablo118 en el camino de Damasco usa la palabra ἔβλεπεν·119 para referirse a
“lo que vio cuando se levantó de la tierra”, y advierte que aunque tenía “bien abiertos los ojos” no veía nada. Usa la palabra θεωροῦντες120 para referirse a lo que “veían” los hombres que lo
acompañaban cuando escucharon la voz y lo que vió Pedro en su visión antes de que llegara Ananías a sacarlo de su ceguera. En Hechos lo utiliza para referirse al encuentro de Jesús con Pablo, en la visión de Pedro sobre lo impuro y lo profano, y para describir la visión de Cornelio. También lo usa para explicar lo que vio Bernabé cuando llegó a Antioquía. En el evangelio, Lucas utiliza la palabra εἶδον121 para referirse a los discípulos que fueron al sepulcro buscando a Jesús y
“no lo vieron”.
118 Una idea interesante de conversión como transformación es precisamente el cambio de nombre de Saulo a Pablo en la versión lucana. Este “segundo nombre”, de carácter romano, podía ser común en judíos y orientales. En Hch 13, 9 es en el primer sitio en el que Lucas indica este “segundo nombre” grecorromano, que de allí en adelante sería su único nombre. Ver Biblia de Jerusalén, nota v. 13, 9. 1610. Al respecto indica Antonio Piñero que “es este un cambio muy curioso y llamativo: de tener nombre de un monarca de Israel… …pasa el apóstol a utilizar un nombre que significa el «Pequeño»… …Pablo parece ser el sobrenombre que él mismo se da como un signo del cambio de su persona cuando acepta su llamada o vocación mesiánica por parte divina en el camino de Damasco. Este cambio de nombre indica que él, judío tradicionalista, antiguo perseguidor de lo seguidores de Jesús, que veían en él al Mesías de Israel, pasó de perseguidor a «esclavo» especial de Dios -este vocablo castellano corresponde mejor al griego
doûlos que el de siervo- para la salvación de los gentiles.” Ver Piñero, Guía para entender a Pablo de Tarso. Una interpretación del pensamiento paulino, 74.
119 El verbo es βλέπω, que se refiere a la visión física. De alguna manera, con este verbo se refiere al primer nivel d e comprensión, en el que solamente se alcanza una descripción física de lo que se sitúa delante de los ojos. “In the NT,
too, βλέπω denotes sense perception, e.g., being able to see as distinct from blindness… … βλέπω is very much in place seeing processes in the world of empirical phenomena as distinct from religious certainty, which has to do with things invisible… …It is rare for visionary seeing… …is hardly meant to show that the event could be perceived by the senses, but rather, in alternation with ἀτενἱζω, to denote the full and tense participation of the disciples. Nor is βλέπω used for vision of escathological fulfilment.” Ver Kittel y Friedrich, Theological Dictionary of the New Testament V.5, 343-344.
120 El verbo en su forma normal es θεωρέω y se refiere a la acción de percibir. Implica una visión con alguna teleología, con un cierto grado de profundidad, es un reconocer que permite describir algo más que lo que está visible físicamente.
“θεωρέω is not a tt. For visionary seeing in Lk 24:37 (cf. Mt 14:26 and par.) nor in Ac. 9:7; 10:11 (in 7:56 it is chosen as a pres.). The chief sense in Ac. is «to perceive», «to recognise» 4:13; 17:16,22 etc.” Ibid., 345-346
121 El verbo al que se refiere es ὁράω, e implica una observación más profunda. Esta utilización permite describir con mayor conocimiento algo que se ve, permite tener una idea más compleja de una realidad. Es poder ver tanto mental como espiritualmente. “ὁράω and εἰδον are often used for spiritual perception. In the sense «to establish», «to
observe», «to note»… …seeing is often the basis of spiritual perception, though other senses, e.g., hearing, are also mentioned”. Más adelante mencionan también su carácter como vision profética visionaria-extática, “ὁράω and εἰδον are the carachteristic words used for visionary ecstasic prophetic seeing…”. También significa una vision de tipo
spiritual para Filo, “But ὁράω denotes esp. the spiritual seeing which is so important for Philo… …Even when he
compares seeing and hearing he takes seeing in this sense… …the words and voice of God are described as visible, so that seeing is to be regarded as the instrument of the knowledge of God’s world. For «to see God» he uses ὁράω (and θεωρἑω)”. Para Josefo representa también una vision de tipo mental, “In Josephus, in keeping with the nature of his works, the verbs of seeing are predominantly used for sensual or the related mental perception”. En el nuevo
Es importante observar las distintas formas de los verbos que se remiten a la “visión”, con el fin de comprender que no se refiere únicamente al acto físico de percibir la luz122 y hacer diferencia
óptica entre formas y colores, sino que tiene niveles de profundidad que de una u otra manera describen el momento y la finalidad de cada narración. El encuentro con el resucitado no se trata solamente de una experiencia de éxtasis que tiene manifestaciones físicas, sino de una comprensión que sobrepasa el plano material y afecta toda la existencia.