4 Aportes de los relatos de conversión a la gestión del cambio en las empresas
4.1 La empresa entendida como “empresa ciudadana”
La empresa hoy es una institución que estructura su funcionamiento a partir del capitalismo. Ello la separa de la realidad del Reino de Dios, por cuanto su motivación suele ser entendida únicamente como la generación de riqueza en un sistema que ha dejado huellas concretas de su salvajismo. Somos testigos de los efectos de las leyes del mercado en términos de desigualdad e injusticia social. Parece como si su realidad organizacional no estuviera llamada a ser también responsable de la construcción de un mundo con derechos humanos.334 Existen lógicas en esa realidad del
mercado en el que opera, que no evidencian resultados en el mayor bienestar del ser humano.335
333 Benedicto XVI, Carta encíclica “Caritas in Veritate”. 38. “Se requiere, por tanto, un mercado en el cual puedan operar libremente, con igualdad de oportunidades, empresas que persiguen fines institucionales diversos. Junto a la empresa privada, orientada al beneficio, y los diferentes tipos de empresa pública, deben poderse establecer y desenvolver aquellas organizaciones productivas que persiguen fines mutualistas y sociales. De su recíproca interacción en el mercado se puede esperar una especie de combinación entre los comportamientos de empresa y, con ella, una atención más sensible a una civilización de la economía.”
334 Declaración de los Derechos Humanos. “La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un documento que marca un hito en la historia de los derechos humanos. Elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con diferentes antecedentes jurídicos y culturales, la Declaración fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948 en su Resolución 217 A (III), como un ideal común para todos los pueblos y naciones. La Declaración establece, por primera vez, los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en el mundo entero y ha sido traducida en más de 500 idiomas”. http://www.un.org/es/universal- declaration-human-rights/
335 Giroux, “El neoliberalismo y la crisis de la democracia”, 72-73. “El mundo está presenciando la más virulenta y brutal forma de capitalismo de mercado. Se lo llama capitalismo neoliberal… …Unido a la creencia de que el mercado debe ser el principio rector de todas las decisiones políticas, sociales y económicas, el neoliberalismo está empeado en librar un ataque constante a la democracia, el bien común y los valores que todavía no se han mercantilizado. Con el neoliberalismo todo está a la venta o ha sido saqueado para lograr alguna forma de lucro.”
De esta manera, debe existir una comprensión de la empresa en otro marco de referencia.336 No es
posible legitimar la acción de una institución social, cuyo origen no sea la consecución de condiciones de vida más justas y equitativas para el hombre. La realidad de la empresa es tan dinámica como la vida humana. Por ello mismo, es necesario pensar la empresa no dentro de un concepto estático, sino como otro actor en la historia de la humanidad, que en cada momento de su evolución debe responder a unas necesidades de bienestar contingentes. No quiere decir esto que esta empresa sea inexistente sino que repensarla es la primera condición de posibilidad para esa urgente recomprensión de las organizaciones actuales y aquellas que apenas están naciendo.
En este sentido, la posibilidad de encontrar aportes desde la teología, específicamente desde la conversión, está supeditada a la comprensión de empresa que se tenga. En ella se configura el trabajo como realidad para muchos individuos. Para este efecto, resulta útil el marco de comprensión de la empresa como una institución social. No se reduce la función de empresa a la tarea de generar ingresos, pues ese mismo indicador no dice nada sobre el proceso humano que ocurre en ese camino. Es necesario así resignificar la empresa a la luz de su función social, es decir, del servicio que como institución presta para el ser humano.
Al ser una institución social, en tanto compuesta por seres humanos y con un papel determinante en la sociedad, modela y establece normas de comportamiento. Ese “marco institucional y cultural será más eficiente, cuanto mayores sean las posibilidades de acción individual que genere”.337 El
336 Benedicto XVI, Carta encíclica “Caritas in Veritate”. 40. “Las actuales dinámicas económicas internacionales, caracterizadas por graves distorsiones y disfunciones, requieren también cambios profundos en el modo de entender
la empresa. Antiguas modalidades de la vida empresarial van desapareciendo, mientras otras más prometedoras se
perfilan en el horizonte… … Aunque no todos los planteamientos éticos que guían hoy el debate sobre la responsabilidad social de la empresa son aceptables según la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia, es cierto que se va difundiendo cada vez más la convicción según la cual la gestión de la empresa no puede tener en cuenta
únicamente el interés de sus propietarios, sino también el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la empresa: trabajadores, clientes, proveedores de los diversos elementos de producción, la comunidad de referencia.”
Las empresas hoy ya empiezan a incorporar otro tipo de indicadores que no se limitan a la productividad financiera, o al rendimiento del capital. Hay una nueva manera de concebir a la empresa en la que se han resignificado e incorporado nuevos indicadores articulados desde la responsabilidad social empresarial y nuevos enfoques de
stakeholders y multistakeholders. Estos enfoques han hecho posible pensar en marcos regulatorios y normativos que
exijan una acción que se corresponda a nuevos modelos de entender las organizaciones. 337 Aranzadi, “La dimensión social de la empresa”, 28.
bienestar como valor compartido, es directamente proporcional a la posibilidad de acción individual en ese proceso social. No obstante, se debe tener en cuenta que la empresa como institución no se define por su función, tanto como por la acción humana, y en ese mismo sentido, dado que hay necesidades humanas que son cubiertas aún sin la intermediación de una institución, tampoco puede reducirse a la satisfacción de las mismas.338
La implicación de estas consideraciones para la noción de empresa, es que en tanto es una institución social que resulta como consecuencia del proceso de construcción comunitaria de la realidad, también lo es de la capacidad creativa del ser humano. La empresarialidad (es decir, la operación propia a la empresa) se constituye como el “despliegue de la capacidad creativa de la persona sobre la realidad que le rodea”.339 En esos términos, la función de la empresa es
precisamente fomentar la empresarialidad, y ese potencial creativo del ser humano se ve representado en la capacidad subjetiva de utilizar el conocimiento objetivo para resignificar realidades y originar nuevas maneras de existir. 340
La empresa en ese sentido entonces tiene una responsabilidad social, en tanto institución que sirve a la necesidad humana de empresarialidad, pues de esa manera fomenta la acción individual para ofrecer soluciones a necesidades sociales y a aspiraciones colectivas de bienestar. Es necesario entonces comprender la empresa en un marco normativo y cultural más amplio. Por ello aludimos a la expresión «empresa ciudadana» que usa Lozano como “marco de referencia para entender el nuevo papel que la empresa puede desempeñar en la sociedad contemporánea”.341 Se cuestiona
desde las características que debe tener una empresa en términos de lo que ha implicado la preocupación, evolución conceptual y práctica de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).
338 Ibid., 18. 339 Ibid., 33.
340 Benedicto XVI, Carta encíclica “Caritas in Veritate”. 41. “En realidad, la iniciativa empresarial se ha de entender de modo articulado. Así lo revelan diversas motivaciones metaeconómicas. El ser empresario, antes de tener un significado profesional, tiene un significado humano”.
Lo primero que hay que destacar en esta comprensión que expone es que se trata de un término de aplicación metafórica. Ello posibilita su interpretación más rica y variada. Finalmente se trata de encontrar caminos abiertos para develar condiciones de posibilidad en la función social de la empresa, sin condenarla a estar enclaustrada en conceptos estáticos. Pensar la empresa así, tiene una “función hermenéutica (en la medida en que contribuye a su comprensión y a generar un relato sobre ella) y una función heurística (en la medida en que facilita la indagación innovadora en su actuación)”.342
La pregunta fundamental sobre la empresa tiene que ver con los cuestionamientos sobre el tipo de sociedad que queremos construir y los posibles aportes de la empresa a esa construcción. Allí la RSE termina siendo el génesis de la comprensión de empresa como ciudadana. Listar esas responsabilidades sociales concretas no es posible. Por ello en la Declaración de Lisboa de marzo del año 2000, “El Consejo Europeo hace un llamamiento especial al sentido de responsabilidad social de las empresas con respecto a las prácticas idóneas en relación con la formación continua, la organización del trabajo, la igualdad de oportunidades, la integración social y el desarrollo sostenible”.343
Se destacan tres aspectos en este pronunciamiento del Consejo Europeo: 1. Que se hable de sentido de la RSE, no de una definición, 2. Que debe impulsar las mejores prácticas, entonces no existe al margen de estas, y 3. La pretensión no es alcanzar objetivos únicamente empresariales sino objetivos sociales.344 No se trata entonces de que las empresas abandonen sus objetivos y
342 Ibid., 86.
343 Consejo Europeo de Lisboa. 23 y 24 de Marzo de 2000. #39. En francés, el #39 amplía su significación de horizonte temporal “a lo largo de la vida”: “Le Conseil européen fait tout particulièrement appel au sens des responsabilités
sociales des entreprises en ce qui concerne les meilleures pratiques en matière d'éducation et de formation tout au long de la vie, d'organisation du travail, d'égalité des chances, d'intégration sociale et de développement durable.”
344 Lozano, La empresa ciudadana como empresa responsable y sostenible, 90. Aclarando su enfoque, lo que propone es que “la acción social se refiere a las relaciones y las contribuciones de la empresa a la comunidad; la RSE se refiere a la gestión (a ser posible desde una aproximación estratégica) de las relaciones de la empresa con todos sus
stakeholders, teniendo en cuenta todas las dimensiones de dichas relaciones; La ERS [Empresa Responsable y
sostenible] se refiere a un enfoque de la gestión empresarial que tiene en cuenta a la vez la visión y los objetivos empresariales y los retos sociales y ambientales más generales que se hallan involucrados en la consecución de dichos objetivos; y la empresa ciudadana se refiere a una visión de la ERS desde la perspectiva de la gobernanza social.”
finalidades para sustituir a los gobiernos, sino de que contribuyan a la gobernanza social.345 La empresa ciudadana está concebida desde la “gobernanza democrática”, que se define por los
procesos de participación e involucración ciudadana – es decir, comunitaria – en la acción pública.
Se amplía de esta manera la posibilidad de acción sobre la gestión pública y la construcción conjunta, sin restringir esta responsabilidad al sector estatal. Las empresas han trascendido a los gobiernos, pues una consecuencia de la apertura a los mercados globales, es que su capacidad de acción quedó fuera de los alcances fronterizos. Con la alusión a la ciudadanía, se reconoce su participación en los procesos sociales, incluso si ellos no están normados, por cuanto la empresarialidad (creatividad humana en concreción) desarrollará nuevos marcos de acción. Ello demuestra que la gobernanza es incluso un camino que la empresa debe desarrollar tarde o temprano, colaborativamente, como respuesta a su propia evolución.346
No se trata de afirmar que la respuesta a los problemas sociales que vive la humanidad está en manos de la empresa. Pero sí es preciso reconocer su papel en la estructuración de las condiciones de vida en tanto institución social que se ha constitutido “para el hombre”347 y en la que una gran
cantidad de seres humanos se proyectan existencialmente hoy. Llamar a la empresa “ciudadana” desde una aproximación metafórica, permite resignificarla desde las nociones de ciudadanía. Así, en lo que respecta a esta idea “no se pone el acento en las cuestiones referidas a su estatus legal, sino en el tipo de de pautas de actuación que hacen posible la emergencia de buenos ciudadanos, sin los que no es posible la «buena sociedad»”.348
345 Gobernanza desde el punto de vista descriptivo “se refiere a la manera como de hecho se adoptan y ejecutan las decisiones públicas, teniendo en cuenta a los diversos actores involucrados y la diversidad de reglas y procedimientos que llevan a cabo. Desde el punto de vista normativo se refiere” a 1. Gobernanza eficaz, 2. Buena gobernanza y 3. Gobernanza democrática. Ibid., 95
346 Es el proceso que ocurrió con la entrada en operación de internet y de las transacciones online. Estas nuevas condiciones exigieron hacerse la pregunta por la legislación y las reglas de juego en ese nuevo marco social. Exigió un nuevo marco normativo.
347 La empresa, en tanto que social, me remite a la sentencia de Jesús sobre el “sábado”, una de las instituciones más representativas del mundo judío. “Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado»” Mc. 2, 27-28
En cuanto a las limitaciones para que la empresa exista como ciudadana, en consideración a la complejidad de la sociedad, nos remite a la idea republicana de libertad como “no dominación”. En ella, es vital la elaboración intersubjetiva para la construcción de las relaciones entre los diferentes actores y sectores. Esta participación activa de la empresa en la vida de la comunidad le exige operar bajo unos compromisos cívicos para que, en consecuencia, se oriente por la búsqueda del bien común en un mundo que en sus relaciones de interdependencia extiende su acción desde lo local hasta lo global. Ser un buen ciudadano en ese sentido, reclama una producción de responsabilidad sobre sus acciones, a la luz del mayor valor comunitario.
Como institución social que estimula activamente la creatividad humana, se puede afirmar que la empresa resulta benéfica para el hombre. La permanencia de la empresa como institución humana es deseable en tanto su impacto en la vida de las personas tenga efectos plenificadores de la existencia. La empresa ciudadana se abre a la posibilidad de comprender que la relación con los
stakeholders349 no se reduce a la negociación de aspectos medibles y cuantificables. Debe haber
un reconocimiento holístico que integre todas las dimensiones inherentes a la existencia del hombre como individuo y como integrante de comunidades interrelacionadas.350
La mayor implicación que reviste esta nueva categoría de empresa, es que se abre el espacio para atribuir la justa carga de responsabilidad (en su sistema de relaciones) y de corresponsabilidad (al
349 Lozano propone una visión de los stakeholders que ya no se reduce a la “gestión” de las relaciones uno a uno en el binomio “afectar/ser afectado”. Se debe pensar en clave de interdependencia, lo que permite pasar de hablar de responsabilidad a corresponsabilidad. La empresa deja de ser el centro y se convierte en un nodo más en el complejo sistema de redes interrelacionadas. En este sistema de redes las relaciones deben construirse responsablemente con los retos que ello implica. Ya no existe un “enfoque platónico” sobre las relaciones con los stakeholders, sino que siempre es contextual. Finalmente deja abierta la discusión sobre esta construcción conjunta desde dos aproximaciones: repensar los valores (como una oportunidad para crear sentido y orientación y, sobre todo, si lo que se pretende con ellos no es tanto que sean sumisamente aceptados como que sean libremente compartidos), y repensar la accountability (responsabilidad representada en indicadores construidos para la gestión, el diálogo y la construcción de relaciones). La visión de los stakeholders se sostiene sobre la asunción de una sociedad red, en la que el modelo de empresa debe ser “relacional”, constructora de esas relaciones y no solo como gestora. Ibid., 120-127
350 Alfaro, Hacia una teología del progreso humano, 48. “La dimensión comunitaria de la existencia humana es inseparable de su dimensión intramundana. La persona humana no puede lograr su plenitud sino en la comunicación interpersonal. La comunión de conciencias es en el hombre una exigencia de su misma conciencia personal y comporta una experiencia tan inefable y primordial como la experiencia del propio «yo»… …La presencia de los «otros yo», esencialmente incluida en la progresiva transformación del mundo por el hombre, introduce dentro de la relación del hombre con el mundo una nueva dimensión de trascendencia.”
verla como un actor inscrito en un sistema de relaciones más amplio). Su gran reto es pensarse de manera que su razón de ser y fines específicos no entren en contradicción con ese proyecto de bien común local y global. Que sea un reto sobre la gobernanza, es una manera de poner sobre la mesa la democratización de la actividad social de la empresa. Exige dejar a un lado las individualidades para pensarnos como comunidades en sistemas de relaciones de comunidades más grandes.