• No se han encontrado resultados

27 El contraste aspectual entre infinitivo y participio como predicados secundarios

MARÍAJOSÉRODRÍGUEZ-ESPIÑEIRA YJESÚSPENA

(Universidade de Santiago de Compostela)

En construcción predicativa con verbos de percepción (en acepcio- nes de percepción física o sensorial) alternan infinitivos, gerundios y participios: (El barco) lo vi atracar, atracando, atracado. ¿Qué va- lor aspectual aportan infinitivo, gerundio y participio como formas alternantes en esa construcción? En la bibliografía sobre el tema se ha defendido que el participio tiene valor perfectivo, pero esta pro- piedad se describe de dos formas distintas: se dice que (i) presen- ta el proceso como acabado, es decir, focaliza la culminación del evento; también que (ii) indica un estado resultante de un proceso previo. Por su parte, el gerundio, como forma imperfectiva, enfoca el proceso en su desarrollo o progresión. Y el infinitivo muestra el estado de cosas como “evento delimitado”. En la lingüística anglo- sajona se ha adjudicado al infinitivo de We saw the ship sink una conceptualización del “evento en su totalidad”. Di Tullio (1998: 201) afirma que el infinitivo “toma el evento como un todo, sin denotar ninguno de sus momentos constitutivos”. En suma, frente a una for- ma durativa como el gerundio, tanto el participio como el infinitivo conllevarían lectura “perfectiva”, es decir, aportarían un valor as- pectual de cierre a la visualización del evento. Y aquí es donde sur- ge el problema: ¿es perfectivo o perfecto el aspecto gramatical del participio? ¿Coinciden aspectualmente infinitivo y participio, es de- cir, proporcionan similar información aspectual (morfológica)?

El problema se limita al contraste entre infinitivo y participio, por lo que ofrece dos fa- cetas: 1) ¿cómo se explica que una forma no marcada morfológicamente –el infiniti- vo–, que suele tipificarse como neutra en cuanto a aspecto gramatical, produzca un efecto de delimitación y se use para presentar el evento como un todo, es decir, mani- fieste el valor perfectivo o marcado?; 2) ¿expresa el participio un proceso concluido

(perfectivo) o un estado resultante (perfecto)?

Comencemos por el aspecto léxico, modo de acción o cualidad de la acción, que ma- nifiesta el infinitivo en el ejemplo propuesto: con el significado de ‘arrimar a un lugar una embarcación’, atracar es un predicado dinámico aspectualmente télico, pues impli- ca un límite natural o inherente. Frente a él, el valor de atracado es estativo, de forma

192 60 problemas de gramática

que solo puede orientarse hacia la entidad percibida (el barco), cuya situación se visua- liza. Con gerundio e infinitivo, la base de predicación puede ser, bien la entidad afectada por el proceso, como el barco, bien una entidad que actúe con volición, lo que facilita la introducción de predicados transitivos: Vimos al capitán {inspeccionando/inspeccionar}

el barco. En contraste con el valor estativo del participio, en la construcción analizada ni

gerundio ni infinitivo pueden designar estados (cf. Vimos el barco {*estando iluminado,

*estar escorado}).

En la bibliografía sobre el tema ya se ha señalado que las alternancias entre infiniti- vo y participio no son sistemáticas, es decir, que, una vez registrada una de las varian- tes, no es mecánica ni regular la sustitución por la otra. Ello se debe, en parte, a las po- sibilidades estructurales que ofrecen las combinaciones <PREDICADO1 + (a) SN + PREDICADO

2>, según aparezca un infinitivo o un participio. Los infinitivos funcionan

como predicados en un estrato interno de la oración, al margen de cuál sea el análisis de constituyentes considerado más idóneo: (i) tripartito bipredicativo [veíamos] [ale-

jarse] [los barcos]; (ii) bipartito bipredicativo [veíamos] [alejarse los barcos]; (iii) bi-

partito monopredicativo con reanálisis [veíamos alejarse] [los barcos] (RAE, 2009: §26.9-26.10). En varios trabajos se ha defendido que al menos dos de estas segmenta- ciones son necesarias porque explican diferentes facetas de la gramática de estas cons- trucciones en español actual.

Cuando el predicado secundario es una forma participial, fuera de contexto los ejem- plos admiten dos lecturas: (i) un esquema de predicación secundaria (Lo vi atracado), donde la información aportada por el participio es focal, parafraseable por ‘vi el barco cuando estaba atracado’; (ii) un esquema transitivo de <predicado + complemento di- recto> (Lo vi), donde la información especificativa proporcionada por el participio es presupuesta por los interlocutores (el estado del barco es consabido).

Para comprender el valor aspectual del infinitivo en este contexto, conviene tener en cuenta los siguientes aspectos:

a) La oposición perfectivo/imperfectivo se matiza con distintos calificativos, cuyo denominador común es asignar al aspecto perfectivo un valor de cierre a la presentación del evento: “concluido”, “completo”, “entero” o “delimitado” (delimitación externa, frente a la delimitación interna o inherente, propia de los predicados aspectualmente télicos). Las formas catalogadas como perfectivas proporcionan un enfoque unitario del evento, lo visualizan en su conjunto con sus límites inicial o final. El enfoque perfectivo provoca efectos distintos según se aplique a predicados léxicamente télicos (delimitados) o atélicos (no delimi- tados): solo con los primeros puede implicar cumplimiento, porque contienen un límite natural o inherente; con los segundos, que pueden prolongarse, el efecto de delimitación se aplica a la fase inicial (Di Tullio, 2008: 111).

b) La interpretación aspectual de los infinitivos se obtiene del verbo de per- cepción al que se subordinan (RAE, 2009: 2.075). Como en el ámbito grama- tical el infinitivo no aporta un perfil aspectual propio, no interfiere con el del predicado regente sino que queda supeditado a él. Ello no impide que el infini- tivo despliegue su propia accionalidad (o aspecto léxico): Lo vio estornudar (puntual), leerse la novela de un tirón (durativo télico), sonreír, protestar, tam-

balearse, etc. (atélicos). Con formas regentes perfectivas, el efecto de delimita-

ción se extiende al predicado secundario. En Lo vio matar y desollar dos cone-

destaca y en Lo vi seguir a Flora (predicado atélico) queda realzado el comien- zo de la actividad.

c) Si el predicado regente aparece en forma imperfectiva, como pretérito im- perfecto o gerundio, desaparece el efecto de delimitación que imprime la for- ma perfectiva: está viendo disfrutar a sus padres, está mirando a los demás co-

mer y almorzar, viendo al niño caminar hacia el taxi, todas las tardes los veía bañarse, desde su ventana veía pasar a la gente, etc. –con ejemplos de corpus

adaptados–. Como se puede observar, se activan, según el contexto, los efectos asociados con la imperfectividad: acciones continuas, habituales o iterativas. Sobre los participios en esquemas predicativos, se afirma que su significado especí- fico, frente a infinitivo y gerundio (cf. Lo vi hundido~hundirse~hundiéndose), proviene del rasgo aspectual “perfectivo”, es decir, se presenta una situación concluida, el hundi- miento se llevó a cabo (RAE, 2009: 2.087). Al asignarle valor perfectivo, las diferencias entre participio e infinitivo (con un predicado regente perfectivo) se difuminan en el pla- no descriptivo. No obstante, otras veces se elige una caracterización que resalta el valor de “perfecto”, esto es, el de “estado resultante de un proceso previo” (RAE, 2009: 2.093). El término perfecto se aplica a formas verbales cuyo significado incluye dos planos temporales: el de precedencia y el de secuencia, con la particularidad de que las situacio- nes que corresponden a estos planos están relacionadas como causa-efecto. Generalmen- te, una de las dos situaciones se focaliza, de modo que la otra queda en segundo plano. Si la situación que se destaca es el plano temporal de secuencia, el significado recibe el nombre de “resultativo” (también el de “perfecto estativo”): un estado causado por un cambio previo. Si lo destacado es el plano temporal de precedencia, entonces de- sempeña un papel central una acción que tiene consecuencias o deja huellas, es decir, una acción anterior que es relevante en el plano temporal secuencial: tal perfecto se co- noce como “perfecto accional”.

Las formas resultativas están relacionadas con las formas de perfecto, si bien la im- plicación lógica entre ellas es unidireccional: una construcción en un tiempo perfecto, como Luis ha roto el cable, tiene como consecuencia lógica el cable está roto, pero la implicación inversa no es necesariamente cierta. El cable está roto puede ser una con- secuencia de que alguien lo ha roto, pero también de que alguien lo ha cortado, o bien producto de algún otro proceso: el cable se ha roto por efecto del calor, a causa de un

rayo, puesto que roto es una forma resultativa de dos diátesis (acción o proceso). De

una forma resultativa no se deduce lingüísticamente el nombre del evento previo de forma automática, ni se establece una equivalencia mecánica entre esa construcción y la forma de perfecto correspondiente (cf. el pañuelo estuvo extendido en [i] o el cuer-

po estaba plegado en [ii]):

i. Fui abriendo el pañuelo. Estaba plegado rehuyendo la simetría […] Cuando el pañuelo estuvo extendido, vi que en el centro, con tinta negra,

estaba escrita una frase en japonés… [CREA: Jodorowsky, 2001]

ii. El impulso imparable lo estampa contra un plátano del Paseo y el tronco del árbol lo escupe en el acto, lo mete debajo del tranvía y la rueda trase- ra le machaca las costillas y le borra la cara al arrastrarlo sobre el em- pedrado. No veas, gritos histéricos y el tranvía que frena chirriando cin- cuenta metros más abajo. El cuerpo del infeliz estaba plegado bajo el negro laberinto de hierros. [CREA: Marsé, 2000]

194 60 problemas de gramática

En los ejemplos textuales reproducidos, los estados expresados mediante extendido y plegado, respectivamente, son consecuencia de acciones descritas con antelación, pero no existe correspondencia literal entre los resultados y los eventos previos (fui

abriendo el pañuelo, en el primer caso, estampar, escupir, machacarle las costillas, arrastrarlo, etc. en el segundo). No parece, pues, que el evento previo esté representa-

do lingüísticamente en la combinación <estar + participio>.

Las formas resultativas son estativas y pueden considerarse estados secundarios o de- rivados en tanto que son consecuencia de la acción consciente de alguien o resultan de algún cambio. Frente a los estados resultantes, existen estados naturales o primarios, que no se deben al deseo de un agente ni al esfuerzo de una entidad, ni a un proceso previo (joven, liso, nuevo, sano, sólido, suave, etc.). En la bibliografía sobre construc- ciones resultativas suele distinguirse entre formas resultativas genuinas o propias, que expresan un estado que presupone un evento previo, y formas estativas, que no contie- nen ninguna implicación sobre el origen del estado (Nedjalkov y Jaxontov, 1988). De nuevo aquí la terminología complica la distinción, porque existe un uso extendido del término resultativo que cubre ambos tipos de formas, las genuinamente resultativas (sentido restringido del término) y las estativas. Como señalan Nedjalkov y Jaxontov (1998: 7), ambos subtipos comparten un importante número de propiedades, y muchas afirmaciones válidas para las formas resultativas lo son también para las estativas.

Mostraremos algunas diferencias entre formas estativas y resultativas, en consonancia con la línea argumental de Di Tullio (2008) y Varela (2007). Puede observarse que deci- mos Vi entrar el barco en el puerto, Vi el barco entrando en el puerto, pero no Vi el bar-

co *entrado en el puerto, lo que significa que la presencia de unidades con forma parti-

cipial está limitada. Entre las causas de tal restricción deben considerarse las siguientes: a) Los participios de predicados inergativos o intransitivos agentivos están vedados porque: (i) el participio requiere que su base de predicación sea ina- gentiva: una entidad de la que se perfila un estado final (cf. observé al niño

*bostezado, *jugado, *trabajado, *bailado…); (ii) se trata de predicados dura-

tivos de actividad (atélicos).

b) Tampoco son admisibles los participios formados sobre algunos predica- dos inacusativos –intransitivos inagentivos– de carácter léxico télico y puntual (cf. vieron el barco *llegado, *aparecido, *emergido, *chocado contra un ice-

berg, etc.). Estos predicados carecen de la estructura dual que caracteriza a las realizaciones (situaciones durativas y télicas), que combinan un proceso con un

desenlace. La intolerancia señalada parece obedecer al hecho de que los predi- cados citados tienen un límite natural, pero dicho límite no constituye un esta- do de la entidad involucrada en el proceso.

c) Los participios formados sobre predicados transitivos atélicos no indican

per se estados derivados de eventos previos (cf. vi el barco vigilado, remolca- do, perseguido sin más no resultan naturales). Un estado derivado resulta de un

cambio y/o es consecuencia del deseo o del esfuerzo de una entidad, de ahí que se requiera un participio pasivo y algún indicador –adverbio o adjunto– del evento previo o de la entidad que lo origina (vi el barco vigilado por la policía,

remolcado por un buque, perseguido por un bergantín turco, rodeado de pe- queñas lanchas, etc.). Semánticamente la pasiva, sin perder valor procesual,

destaca el resultado originado por la intervención de una entidad, lo que expli- ca que las pasivas sean fuente de formas estativo-resultativas. Obsérvese que la

predicación secundaria, en ejemplos como los citados, admite paráfrasis con

ser: ‘lo vi cuando era remolcado por un buque’.

d) Los participios de predicados durativos télicos encajan en esta construcción:

He visto el barco fondeado en la bahía de Cádiz, anclado en el río –con el signi-

ficado de ‘asegurar el barco con un ancla’–. Esto no implica que todos los predi- cados durativos télicos se acoplen a este esquema: los verbos de creación no per- miten reconstruir un estado previo distinto del objeto creado por el proceso; en

Vimos el barco construido en el astillero gallego, no existe predicado secundario

sino un objeto directo (el barco [que fue] construido en el astillero gallego). e) El esquema que nos ocupa admite también adjetivos episódicos o transito- rios que se construyen con estar. En realidad, cuando coexisten un adjetivo epi- sódico y un participio resultativo, la construcción analizada muestra una marca- da preferencia por los primeros, al igual que sucede con la cópula estar. En este contexto, los adjetivos episódicos, algunos de origen verbal, como contento,

desnudo, despierto, enfermo, limpio, suelto, lleno..., aventajan a los participios

regulares contentado, desnudado, despertado, enfermado, limpiado, soltado, lle-

nado… Obsérvese que resultan naturales las secuencias los vimos desnudos (no

desnudados), los vi molestos (no molestados), te vi enferma (no enfermada), vie-

ron el estanque lleno (no llenado), lo veo limpio (no limpiado), etc. Podría adu-

cirse que es la propia existencia de esos adjetivos la que bloquea la presencia de participios, como sugiere la RAE (2009: 2.217) en relación con similares prefe- rencias de la perífrasis <estar + participio>. Este podría ser un motivo si unos y otros tuviesen el mismo significado, pero no parece que sean formas equivalen- tes (Varela, 2007; Di Tullio, 2008). Conviene hacer las siguientes matizaciones:

(i) Los adjetivos episódicos, como seco, puro, limpio, etc., se comportan como adjetivos graduables (muy limpio, bastante enfermo, poco seco, etc.) y admiten adverbios escalares (casi descalzo, no del todo sano, to-

talmente despierto, perfectamente borracho, enteramente desnudo, bien despierto, etc.). Algunos permiten el prefijo re- con valor de intensifica-

ción: además de repleto, relleno, reseco, existen relimpio (coloquial) y

reharto (desusado), con el valor de grado máximo.

(ii) Estos adjetivos reciben la denominación de perfectivos o resultativos porque “denotan estados que se alcanzan o en los que se desemboca como consecuencia de algún proceso” (RAE, 2009: 918). Según esta ca- racterización, comparten con los participios un valor aspectual, también denominado perfecto estativo, consistente en señalar el estado en que desemboca una acción o proceso. A este contenido aspectual común se atribuye la capacidad de formar construcciones absolutas encabezadas por una vez/ya. La diferencia entre una vez descalzo y una vez descal-

zado o entre ya limpia la piscina y ya limpiada la piscina, consiste en

que únicamente los participios facilitan la identificación lingüística del proceso previo. Dicho de otro modo, los adjetivos episódicos indican es- tados que se alcanzan, pero sin hacer referencia directa a su origen (cf. ‘una vez que estuvo descalzo, que el estanque estuvo lleno, que la pis- cina estuvo limpia’); los participios en construcciones absolutas, en cambio, contienen dicha implicación (cf. ‘alguien se ha descalzado o lo han descalzado, alguien ha llenado el estanque, alguien ha limpiado la

196 60 problemas de gramática

piscina’, etc.). Obsérvese, además, que una vez no solo admite formas resultativas, como participios o cláusulas absolutas, sino también otras expresiones estativas, que no derivan de formas verbales (una vez en tie-

rra, allí, frente al fuego, a salvo, bajo su control…) y carecen de mor-

fología resultativa (una vez disponible, una vez catedrático, una vez

monjita [CREA, 1977]). En la Nueva gramática de la lengua española

se recoge esta diferencia entre adjetivos episódicos y participios:

En algunos casos, existe junto al participio derivado del verbo (enfer-

mado, llenado, secado) un adjetivo con rasgos perfectivos (§13.2t) que ex-

presa exclusivamente su estado resultante (enfermo, lleno, seco). Cuando se desea hacer referencia solo a dicho estado, se emplea el adjetivo per- fectivo (un niño enfermo, una vez seco el río o El depósito estaba ya lle-

no). Es necesario emplear el participio, en cambio, si se quiere hacer refe-

rencia al proceso del que se obtiene el estado resultante, como en un

apartamento limpiado a fondo, secado el río poco a poco a base de tras- vases, etc. (RAE, 2009: 2.093).

La misma divergencia de significado (estado final, frente a estado resul- tante + proceso previo) se observa en otras construcciones, donde los participios dan acceso al proceso previo: recién despertado, secado,

limpiado… En cambio, los adjetivos episódicos presuponen un estado

previo diferente, pero no permiten reconstruir el proceso que ha origi- nado el cambio de estado: recién despierto, recién limpia, son combina- ciones documentadas. En la misma dirección apuntan otros datos, como la combinación con adverbios de modo orientados al agente: dientes

meticulosamente limpiados (no limpios), césped escrupulosamente cor- tado (no corto), actriz violentamente despertada (no despierta), etc.

Todo indica que los adjetivos episódicos no incluyen como parte de su significado el componente procesual, accesible en los participios. (iii) Compárese el efecto que produce el adverbio todavía (o aún con idéntico

valor) en combinación con adjetivos y participios: podemos decir lo vi to-

davía desnudo, con la interpretación de estado vigente en el momento de la

percepción y sujeto a cambio. No resulta apropiada, en cambio, la expre- sión lo vi todavía desnudado, porque el participio focaliza el proceso pre- vio al resultado (compárense también los vi todavía vacíos/??los vi todavía

vaciados, la vi todavía enferma/??la vi todavía enfermada, los vi aún mo- lestos/??los vi aún molestados). Kratzer (2000), con datos del alemán, rela-

ciona la aceptación y el rechazo de immer noch, ‘todavía’, con la distinción entre estados meta (target states) y estados resultantes (resultant states). (iv) La negación de una forma resultativa genuina supone la ausencia tanto del

estado final como del proceso previo, lo que explica que con frecuencia se prefiera como forma negativa de una resultativa la negación de dicha acción. El español emplea para negar un estado resultante la combinación <sin + infinitivo> (Bosque, 1991: 196), por lo que recurre justamente al pro- cedimiento de negar la fase previa, el proceso. Con el sintagma <sin + infi- nitivo> se crean los antónimos de participios (cántaro llenado/sin llenar,

soltado/sin soltar, recipiente calentado/sin calentar, estanque limpiado/sin limpiar, etc.) pero no los correspondientes a adjetivos, que tienen antó-

nimos léxicos (lleno/vacío; seco/húmedo; enfermo/sano; maduro/verde;

corto/largo; junto/disperso; suelto/atado, caliente/frío, limpio/sucio, etc.,

en las acepciones pertinentes en cada caso).

(v) Las formas con significado resultativo están sujetas a cambios diacróni- cos en los que, o bien se focaliza el evento previo –originando “perfec- tos accionales”–, o bien se desfocaliza dicho evento previo, de modo que el estado final se consolida como componente semántico único. Esto parece haber sucedido con los adjetivos episódicos procedentes de formas verbales (Di Tullio, 2008: 105).

Todo ello invita a pensar que la unidad que conmuta con infinitivo y gerundio en los esquemas predicativos analizados es una forma estativa, preferentemente un adjetivo, que alterna con participios concordados. Con algunos predicados, especialmente los de