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El empleo como adjetivo determinativo

8 Adjetivos y determinantes: otro y demás

1. Desarrollo del problema

2.3. El empleo como adjetivo determinativo

Como se ha señalado, otros se comporta a veces como determinante y a veces como adjetivo determinativo, mientras que demás solo se utiliza como adjetivo determinati- vo. Cuando ambas piezas léxicas se emplean como adjetivos determinativos, coinciden en algunos rasgos formales pero difieren en otros.

En primer lugar, ambos aparecen obligatoriamente antepuestos al nombre, como el resto de los adjetivos determinativos y frente a, por ejemplo, un adjetivo como restan-

te, de parecido significado pero comportamiento sintáctico diverso:

(12) a. Los {otros/demás} amigos esperaron a María. b. *Los amigos {otros/demás} esperaron a María. c. Los amigos restantes esperaron a María.

En segundo lugar, también coinciden ambos en legitimar la presencia de un sustan- tivo elíptico (e):

(13) a. Los {otros/demás} e esperaron a María.

b. *Los {varios/distintos/escasos} e esperaron a María.

Como es sabido, el artículo definido –frente a los demostrativos– no puede por sí solo legitimar un núcleo nominal elíptico, es necesaria la aparición de un adjetivo pos- puesto restrictivo para que la aparición del núcleo elíptico sea posible:

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(14) a. Este libro rojo y aquel e. b. *El libro rojo y el e . c. El libro rojo y el e verde.

Un adjetivo calificativo prenominal, no restrictivo, no legitima la aparición del sus- tantivo sin contenido fonético, por lo que la oración de (15c) solo tiene la lectura en que pobre aparece pospuesto al nombre y tiene valor restrictivo:

(15) a. Llegó el pobre hombre. b. Llegó el hombre pobre. c. Llegó el pobre.

Cuando un cuantificador aparece en posición interior de sintagma con un determi- nante precediéndolo (los tres niños), puede tener valor o no restrictivo en función de su significado. Tres, otros o demás parecen cumplir con la función de denotar un con- junto definido de elementos y, por tanto, permiten la aparición del nombre elíptico:

(16) a. Los {tres/otros/demás} niños. b. Los {tres/otros/demás} e.

Otros cuantificadores que denotan cantidad indefinida no son capaces de legitimar el sustantivo elíptico, como se observa en (17b), a menos que un complemento restric- tivo pospuesto realice tal función, como ocurre en (17c) con la oración de relativo:

(17) a. Los {pocos/muchos} amigos. b. *Los {pocos/muchos} e.

c. Los {pocos/muchos} e que vinieron.

Un empleo diferente es aquel en que los otros y los demás equivalen a ‘el prójimo’. En este uso lexicalizado no legitiman una categoría vacía cuyo contenido se recupera anafóricamente y, por tanto, estos sintagmas pueden aparecer perfectamente en princi- pio de discurso, sin que haya un antecedente en el contexto lingüístico o extralingüís- tico: Hay que respetar la propiedad de {los otros/los demás/el prójimo}.

En tercer lugar, cuando funciona como adjetivo determinativo, otro puede aparecer en un sintagma nominal encabezado por un cuantificador, un determinante posesivo o uno demostrativo, es decir, puede aparecer en sintagmas determinados o indetermina- dos. Demás, en cambio, solo puede aparecer precedido del artículo o de un posesivo, en sintagmas necesariamente definidos:

(18) a. {Algunos/muchos/los/estos/sus} otros amigos. b. {Los/sus} demás amigos.

c. *{Algunos/muchos/estos} demás amigos.

La razón de esta diferencia está en el significado de demás, que presupone la exis- tencia de un conjunto de individuos contextualmente determinado, del que el sintagma con demás denota la cantidad que resta. Es decir, demás tiene, como se ha señalado antes, un significado partitivo intrínseco, por lo que no puede aparecer en sintagmas encabezados por determinantes no definidos. Otros, en cambio, puede encabezar sin-

tagmas indefinidos (otros regalos). Resta por explicar la incompatibilidad de demás con los demostrativos, incompatibilidad que comparte con el sustantivo resto (*Este

resto de los niños vino) y con otros sintagmas intrínsecamente partitivos (*Este tercio de los presentes)2.

En cuarto lugar, como adjetivo determinativo otro tiene una distribución más amplia que demás, pues es compatible con los cuantificadores en posición interior de sintagma:

(19) a. Los otros {tres/muchos/pocos} niños. b. *Los demás {tres/muchos/pocos} niños.

La distribución tan amplia de otros se explica en parte por los dos significados, adi- tivo (otro libro, ‘uno más’) y de alteridad (otro libro, ‘uno distinto’), que otro tiene (cf. Eguren y Sánchez López, 2003, 2004). En la interpretación aditiva, otro aporta in- formación cuantitativa, con lo que se espera que sea incompatible con otros cuantifica- dores que aporten el mismo tipo de significado, pero en la de alteridad es compatible con el resto de los cuantificadores en interior de sintagma, pues tiene un significado distinto del de cantidad.

Por último, otro, tanto cuando funciona como determinante como cuando lo hace como adjetivo determinativo, se comporta como los numerales cardinales y como algún, es decir, se combina con nombres contables en singular y en plural, y no acepta nom- bres no contables, a menos que estos se recategoricen como contables: Otro niño/Otros

niños/Algún niño/Algunos niños.

Demás, en cambio, se comporta como los cuantificadores evaluativos (muchos, po- cos, bastantes…), es decir, se combina con nombres contables en plural y con nombres

no contables en singular, y no acepta nombres contables en singular, a menos que se recategoricen como no contables:

(20) a. Los demás niños/?La demás leche/*El demás niño. b. Muchos tenedores/Mucha leche/*Mucho tenedor.

La combinación de demás con los nombres no contables es poco habitual y resulta algo forzada:

(21) a. ?La demás leche. b. ?El demás aceite.

Este comportamiento se explica por el significado inherentemente partitivo de los sintagmas con demás, pues también con los cuantificadores resulta forzado el comple- mento partitivo si el sustantivo que aparece de término de la preposición de es un sus- tantivo no contable:

(22) ?Mucha de la leche. ?Mucho del aceite.

2Es posible que en estos casos el artículo definido funcione como una especie de artículo expletivo, como reflejo o

proyección de la definitud del complemento partitivo, pues se trata de sintagmas cuantificativos (¿Cuántos vinieron?

Muchos/La mitad/Los demás/El resto/Varios). En tal caso, no se esperaría la sustitución del artículo definido por el de-

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3. Conclusión

En conclusión, las palabras otros y demás son intercambiables solo en algunos contex- tos. Hemos visto que la distribución de otros es mucho más amplia que la de demás, en parte porque, además de funcionar como adjetivo determinativo, otros es también determinante, y en parte por el significado de otro, pues al valor puramente cuantitati- vo que comparte con demás, añade un significado de alteridad o diferencia. Por otro lado, hemos tratado de explicar algunas de las diferencias entre estas dos piezas léxi- cas por el significado intrínsecamente partitivo de demás.

Referencias bibliográficas

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FERNÁNDEZ RAMÍREZ, S. (1987), Gramática española. El pronombre 3/2, Madrid, Arco.

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ras cuantificativas», en I. Bosque y V. Demonte (dirs.), Gramática descriptiva de la

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¿Por qué otros {muchos/pocos} sí

y otros {bastantes/demasiados} no?

BRUNOCAMUSBERGARECHE YRAQUELGONZÁLEZRODRÍGUEZ

(Universidad de Castilla-La Mancha)

Como muestran Eguren y Sánchez (2003), algunos de los llamados cuantificadores de cardinalidad vaga o imprecisa en español como mucho y poco admiten una doble distribución en combinación con otro. Pueden efectivamente aparecer tanto delante como detrás de este indefinido no cuantificador:

(1) a. He recibido muchos otros regalos. b. He recibido otros muchos regalos. (2) a. Me quedan ya pocas otras cosas.

b. Me quedan ya otras pocas cosas.

Sin embargo, este no es el comportamiento de otras palabras de la misma clase de cuantificadores como bastante (Eguren y Sán- chez López, 2003: 95; sobre esto también RAE, 2009: § 13.10l). Como se observa en (3), en el español contemporáneo para esta pieza léxica sólo está disponible el orden primero en que precede a otros y no es posible, sin embargo, la posposición de bastante al in- definido:

(3) a. He recibido bastantes otros regalos. b. *He recibido otros bastantes regalos.

Esta inesperada diferencia de combinatoria entre palabras de la misma clase se da también con el otro cuantificador impreciso, de- masiado, que, al igual que le ocurre a bastante, tampoco puede aparecer inmediatamente detrás de otro:

(4) *He visto ya otras demasiadas desgracias.

Pues bien, ¿cómo podemos explicar estas diferencias en la dis- tribución del pequeño grupo de palabras que componen la clase de los cuantificadores imprecisos, por otro lado, perfectamente reco- nocible frente a los demás cuantificadores e indefinidos?

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1. Determinantes cuantificadores y adjetivos de lectura