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CORRIENTES POLÍTICAS DENTRO DEL MOVIMIENTO MAYA

M OVIMIENTO INDÍGENA :

3. CORRIENTES POLÍTICAS DENTRO DEL MOVIMIENTO MAYA

Las corrientes políticas que existen dentro del movimiento maya no sólo responden a las diferentes políticas que el Estado ha aplicado “hacia pueblos indígenas”,89 sino tam- bién a la forma en que las organizaciones que conforman el movimiento las asumen.

Desde 1940, cuando se instauró el indigenismo en América Latina90 como política de Estado, también se inició el proceso de asimilar o integrar al indígena a la llamada “cultura nacional”. De la misma manera que el movimiento indígena de ese entonces, asumió ciertos matices de las políticas institucionales del Estado.

En Guatemala, desde la creación de la Academia Maya K’iche’, que diri- gía el intelectual maya k’iche’ Adrián Inés Chávez en 1938,91 hasta lo que podríamos considerar las tendencias mayanistas de fi nales del siglo pasado e inicio de este siglo se van confi gurando ciertas corrientes políticas dentro del movimiento maya, entre las que podríamos mencionar: la economicista, la indigenista, la neoindigenista y, últi- mamente, la tendencia mayanista. Estas últimas dos (neoindigenista y mayanista) se encuentran y desencuentran en la corriente multiculturalista e interculturalista de estos dos últimos años.

89 Utilizo aquí el título de la Agenda Hacia Pueblos Indígenas de la SEPAZ-Guatemala.

90 Kajkok (Máximo) Ba Tiul, “Hacia dónde vamos como movimiento indigenista”, Revista Funda- ción Ford (2003), Santiago Bastos y Manuela Camus, Entre el mecapal y el cielo: desarrollo del movimiento maya en Guatemala (Guatemala: FLACSO y Cholsamaj, 2003); Ba Tiul, (2005); Henri Favre, El indigenismo (México: Fondo de Cultura Económica, 1999).

Tendencias políticas de los mayas92 Tendencia economicista Tendencia indigenista Tendencia neoindigenista Tendencia mayanista • Planteamientos del materialis- mo histórico. • La lucha de clases es el mo tor de la historia. • Los explota- dos son los portadores del cambio. • Los indígenas pasan a ser campesinos. • Dentro de esta corriente hay un grupo mi- noritario de in dígenas que pro mueve la eco nomía de mer cado y el neo liberalismo.

• Nace del plan- teamiento inte- gracionista del Estado. • Los indígenas son comunida- des y grupos étnicos. • Los cuadros son asimilados por las políticas del Estado. • Los espacios

que se abren son presenta- dos como lucha de los pueblos.

• Control del poder político, económico, so- cial y religioso por los grupos hegemónicos.

• Nace de la ideolo- gía multiculturalista e interculturalista.

• La propuesta es conti- nuidad del indigenismo, enfocado al simbolismo cultural.

• En los discursos hablan los idiomas y hacen ejercicios de espiritualidad maya, pero sin práctica profunda. • Quien rige es la norma

jurídica del Estado. Aun- que se hable de pluralismo jurídico.

• Las políticas públicas es- tán relacionadas con la discriminación positiva y acción afi rmativa.

• El modelo educativo es lo bilingüe intercultural para indígenas.

• Los líderes y lideresas son cooptados para puestos medios y simbólicos. • Muchas ONGs mayas que

existen actualmente se si- túan en esta tendencia.

• Lo maya es folklórico. • El modelo de Estado es el de la inclusión. • No aceptan la autonomía. • Lo maya se con- vierte en un con- cepto político. • La identidad maya no ha sido asumida por la totalidad de quienes se les pue- de considerar parte de todo un pueblo.

• Su demanda es la autonomía y la li- bre determinación. Por eso su apuesta no es el multicul- turalismo sino el plurinacionalismo. • Demanda tierra y territorio. • Bajo la visión de pueblo, integra la lucha de clase, et- nia y género. • La cosmovisión maya se convier- te en una apuesta política. • Su lucha no sólo es contra la pobreza sino también con- tra la exclusión y la desigualdad.

92 Gran parte de la información fue tomada del libro: El movimiento maya: sus tendencias y transfor- maciones, de la Asociación Maya Uk’u’x B’e (Guatemala: Editorial Oxlajuj Baqtun, 2005).

Como lo señala Saríah Acevedo, estas corrientes también responden, por un lado, cómo el Otro (no indígena, ladino o mestizo) caracteriza al indígena (maya y xinka) y, por el otro, cómo el indígena ve al Otro, caracterizado éste por el Estado y la sociedad en su conjunto. De allí que Acevedo reconoce que existen diferentes posturas en relación con la diversidad cultural, entre ellas la homogeneizante segregacionista, la homogeneizante universalista, la homogeneizante nacionalista, la multiculturalista segregacionista, la multiculturalista relativista, la intercultural aconfl ictiva y la inter- cultural crítica.93

De allí es como se comprende que las relaciones entre indígenas, Estado, democracia, partidos políticos y sociedad están en constante tensión. Es por eso que para los indígenas y los movimientos indígenas resolverlas no sólo implica una simple inclusión, sino también una transformación profunda de las estructuras del Estado y la sociedad.94

Para esto es necesario comprender las demandas de los pueblos indígenas y de los movimientos desde el modelo de reconocimiento y redistribución.95 Estas de- mandas están contenidas en diferentes documentos, comunicados, conferencias, agen- das que los pueblos indígenas y sus movimientos han presentado a la cooperación, a los Estados y a los mismos pueblos desde 1970.96

Lo que hoy hemos denominado como movimiento maya no puede com- prenderse sin tomar en cuenta que lo maya, en estas últimas décadas, se transforma en un “concepto político”97 que no sólo reproduce al “sujeto socio-cultural”,98 sino que obliga a la construcción del sujeto político99 que transformará las estructuras del actual Estado guatemalteco.

93 Acevedo, 2007. Ciepac, San Cristóbal de las Casas, México, Boletín No. 388.

94 Nina Pacari, líder indígena y ex Ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador, “La inclusión de los indígenas es irreversible en América Latina”, entrevista publicada en www. Intichaski.org/enero 2007.

95 Charles Frazier, 1997. Montaña fría, Prensa mensual atlántica. Santos, de la mano de Alicia; Decla- raciones de los pueblos indígenas. Gustavo Castro Soto, 13 enero 2004.

96 José Juncosa, Documentos indios: declaraciones y pronunciamientos, Tomo II, Colección 500 Años (Quito, Ecuador: Ediciones Abya Yala, 1992); Matías Alonso Marcos, Voces indígenas en foros internacionales (México: INI/PYV, 1999); Kajkok (Maximo) Ba Tiul, “Pueblos indígenas: Estado, democracia y partidos políticos en el continente de Abya Yala”, en Virgilio Álvarez Aragón y Ricar- do Sáenz de Tejada, compiladores, Izquierdas y construcción de orden democrático en Guatemala: una aproximación a las elecciones de 2007 (Guatemala: Friedrich Ebert Stiftung/Editorial de Cien- cias Sociales, 2008).

97 Bastos y Camus, Entre el mecapal y el cielo: desarrollo del movimiento maya en Guatemala; Bas- tos y Camus, 2008. Mayanización y vida cotidiana: La ideología y el discurso multicultural en la sociedad guatemalteca, 2007. Cholsamaj, Flacso/Cirma.

98 Mendizábal, 2008, en Mayanización y vida cotidiana: La ideología y el discurso multicultural en la sociedad guatemalteca, 2007. Cholsamaj, Flacso/Cirma.

Este sujeto político que se denomina “maya” (taller con Oxlajuj Ajpop 2008 y Líderes Mayas 2008) actualmente tiene defi ciencias para la articulación y la ejecución de acciones conjuntas como, por ejemplo, no se entiende por qué después de la Cumbre Continental del año 2007 realizada en Guatemala, en vez de fortalecer al movimiento maya, se secciona de manera más rápida (taller sobre el movimiento maya con CONIC 2008).

Esto puede obedecer a un sinnúmero de situaciones como, por ejemplo, la agenda de la cooperación internacional, la desideologización y despolitización de las demandas indígenas, las estrategias del poder o lo que comúnmente hemos deno- minado la oenegización del mismo movimiento (ver cuadro sobre las principales redes nacionales).

Principales Redes Nacionales Indígenas

• Convergencia Maya Waqib Kej

• Convergencia Maya del Partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) • Movimiento Maya Kaji Imox y Belejeb Kat

• Naleb’

• Movimiento de Jóvenes Renoj • Movimiento de Mujeres Moloj • Iniciativa E’

• Movimiento Winaq • Asamblea Permanente

• Colectivo de Organizaciones para la Educación

• Consejo de Organizaciones para la Observancia de los Derechos Colectivos • Colectivo de Organizaciones Sobre la Salud

• Confederación de Principales de la Espiritualidad Maya • Consejo de Ancianos Mayas

• Parlamento Xinka • Movimiento Garífuna

• Programa Forestal Maya (PAFMAYA) • Consejo de Educación Maya (CNEM) • Asociación de Mujeres Mayas (MOLOJ) • Asociación de Mujeres Mayas (TZUNUNIJA) • Defensoría Indígena Wajxaqib’ N’oj

• Defensoría Maya (DEMA)

El movimiento maya entra en crisis alrededor del año 2000, es decir, a principio de siglo.100 Como se señalaba anteriormente, esta crisis tiene muchas ex- plicaciones, pero lo que afi rman algunos líderes y algunas lideresas del movimiento maya es que cada actividad, en vez de articular a las organizaciones, se disgrega, como afi rmaron Juan Tiney y Domingo Hernández en una reunión del Waqib Kej, “después de la Cumbre Continental de Pueblos y Nacionales de Pueblos Indígenas, realizada en el año 2007 en Guatemala, en vez de fortalecernos, aparecieron otras expresiones más del movimiento maya como el Movimiento Kaji Imox y Belejeb Kat y la Coordinadora de Mujeres Tzununija”.

Lo mismo pasó después de la participación de Rigoberta Menchú en las elecciones presidenciales del año 2007. Esta participación generó y sigue generando muchas refl exiones.101 Lo que nos parece importante es que este proceso generó dife- rentes opiniones sobre la participación política de los pueblos indígenas y posiblemente acrecentó la ansiedad de participación. Como resultado, ahora, además del movimiento Winaq, en el escenario actual hay diferentes propuestas para formar partidos políticos indígenas, que van desde lo local hasta lo nacional.

Lo anterior hace necesario apresurar la articulación entre el movi- miento maya ofi cial, o sea aquel que está construido desde la ciudad y por indíge- nas líderes y dirigentes ubicados en las grandes ciudades como la capital, Quet- zaltenango y Cobán, y el movimiento rural, que tiene otra forma de organización y otras demandas.

Como afi rmó una mujer uspanteka entrevistada para este trabajo cuando se le preguntó por qué no había votado por Rigoberta, sabiendo que Uspantán es su tierra natal: “cómo íbamos a votar por ella, si a ella casi no la conocemos y además quienes venían con ella no se acercaron a nosotros”. En Cobán, un líder q’eqchi co- mentó que querían hacerle alguna propuesta y ella respondió: “dénselo a mi secretaria y luego lo voy a leer porque no tengo tiempo”.102

Esta situación del movimiento maya lo ha llevado muchas veces a perder oportunidades para ser el referente que Guatemala necesita para iniciar un proceso

100 Ba Tiul, “Hacia dónde vamos como movimiento indígena”.

101 Ricardo Falla, “Rigoberta Menchú: ¿estrella fugaz en el cielo electoral?”, Revista Envío, 2007, Ni- caragua. Máximo Bá Tiul: “Movimiento Winaq, la controversia: Ni a la izquierda, ni a la derecha”. Documento de trabajo del seminario “Izquierdas y construcción del orden democrático en Guate- mala, organizado por FLACSO-Guatemala y la Friedrich Ebert Stiftung, julio 2007. Documento borrador impreso. Luis Mack: Cuaderno No. 8, “Entre lo fáctico y lo teórico: Midiendo la institu- cionalidad partidaria en Guatemala”, FLACSO, Área de Estudios Socio-políticos, Guatemala 2007. Edelberto Torres Rivas: “Las elecciones en 2007, 8 refl exiones para una conclusión”, en Izquierdas y construcción de orden democrático en Guatemala: una aproximación a las elecciones del 2007, Virgilio A. Aragón, Ricardo Saénz Tejada, Fundación Ebert, Guatemala 2008.

de transformación. En el área rural, sin embargo, la dinámica está relacionada con la defensa de los recursos naturales. Como ejemplo podemos citar las diferentes movili- zaciones en relación a las consultas comunitarias en contra de las concesiones mineras, las hidroeléctricas y otros proyectos que representan el despojo de los recursos natura- les en los territorios indígenas. No obstante, hasta el momento no existe un movimien- to que le haga eco y que lo convierta en un elemento de lucha para iniciar el camino hacia lo que se ha denominado “de la resistencia al poder”.103

El líder de la Asociación Sank de Chisec, Alta Verapaz, en una visita que se le hizo en el 2007 dijo: “Nosotros estamos haciendo nuestra lucha por retirar a un ciudadano francés que se ha adueñado de las Cuevas de Candelaria, pero nadie nos apoya desde la ciudad y cuando le hablamos a alguien que nos ayude, nos dicen si son de izquierda sí, o si quieren que les ayudemos se tienen que afi liar a nuestros partido o busquen plata porque no podemos venir sin que nos reconozcan los gastos”.

Este nivel de desarticulación que está padeciendo el movimiento maya, como lo han reconocido algunos líderes y algunas lideresas, nos ayuda a comprender por qué, a pesar de que sus demandas son válidas, no ha podido insertarlas en un pro- yecto común o en una agenda común. Por eso es importante que lo analicemos a la luz de su relación con el Estado, la democracia y los partidos políticos.

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