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4.2. Sobre la lógica de producción de los diferentes discursos

4.2.1. Cuatro lugares

4.2.3 Un orden determinado entre los elementos

4.2.4 Cuatro desplazamientos de los elementos entre los cuatro lugares

4.2.1 Cuatro lugares

El algoritmo donde se disponen los cuatro lugares permite visualizar cómo se estructura un discurso. Recordamos al lector la estructura básica de cada algoritmo:

Según qué elemento se ubique en cada uno de los lugares se obtendrá como resultado un tipo de discurso diferente. Los cuatro lugares corresponden al agente, al otro, a la verdad y a la producción. La función de cada lugar variará según el elemento que se ubique en cada uno. Por ejemplo, el agente cumplirá una determinada función si su lugar es ocupado por el saber o por el sujeto.

81 Freud (1926) plantea la cuestión de los imposibles cuando se pregunta por los límites que tiene la propia práctica para ser ejercida.

82 Lacan (1970) retoma y formaliza la teoría de los cuatro discursos y argumenta el punto de imposibilidad estructural de todo discurso.

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Si se homologa este esquema al de la comunicación, en tanto se trata de una escritura del lazo social, obtendremos la siguiente formulación (Cevasco, 2010):

Formalización Nº 3 Esquema de la comunicación

Se puede apreciar en ambos esquemas que entre la verdad y la producción, entre qué se quiere decir y qué se produce, hay un signo (#) que indica la existencia de una separación necesaria entre esos dos lugares de la estructura del lazo, del discurso. Que esa unión sea imposible es una condición para que funcione el lazo social. El esfuerzo de Lacan consiste en plantear que la estructura tiene un agujero, que siempre le falta un lado, y que representa que hay una barrera, que siempre algo falta y que siempre hay impedimentos (Álvarez, 2006). Se puede establecer una relación entre esta cualidad que contempla un vacío en la estructura del discurso, es decir del lazo, y la que fue señalada respecto del triángulo que escribe el vínculo educativo, una de cuyas condiciones es mantener la apertura en la base del triángulo. Admitir la incongruencia, la diferencia, el vacío, el punto de imposibilidad en todo discurso, en todo lazo social, como un dato de estructura contribuye a que algo devenga posible, en tanto sean admitidos los matices que introducen las contingencias.

En cambio, el rechazo de la imposibilidad ante lo que se presenta como no congruente, ni coincidente en el vínculo, permite leerlo como parte de la lógica de producción de las segregaciones. La respuesta de lo segregado, no reconocido y fijado como tal, retorna de manera virulenta con su diferencia, tal como se advierte en el caso de Victoria cuando irrumpe con su desborde en la primera escuela. Siguiendo esta argumentación, el modo en que se estructura el triángulo que representa el vínculo educativo puede leerse en alguna medida como efecto de determinadas estructuras

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discursivas y de posibles giros entre las mismas. Se avanzará en esta dirección al transitar la lectura de las diferentes experienciasen la Parte III.

Nos detendremos ahora en una descripción más detallada de los cuatro lugares que componen el algoritmo que representa un discurso. En primer término, el agente es el lugar donde se localiza el propósito dominante de quien enuncia y de su apariencia, es decir, del semblante83

desde el cual lo hace. Se puede situar la cuestión de la apariencia y del semblante como un modo de nombrar la discrepancia que hay entre la

función y alguien que ocupa el lugar. La apariencia muestra una cierta inconsistencia, que no es sinónimo de debilidad, de quien está encarnando la función, y por eso mismo es el agente de la función, y no así la función misma. Nadie puede ser idéntico al lugar que ocupa en la estructura, es decir, a la dominante de la misma (Álvarez, 2006), y en eso radica su límite, su punto de su imposibilidad.

Susana Brignoni (2010), al igual que Moyano (2010), introduce otra discrepancia asociada al lugar del agente y referida a la diferencia entre el encargo social que se le formula y el modo en que es asumido. Advertir esta diferencia tiene consecuencias para la asunción de la propia responsabilidad, sin desconocer otros factores que inciden en las limitantes para el ejercicio de la función, como son las condiciones materiales, salariales, políticas, sociales e institucionales. Según el discurso del que se trate, el lugar del Agente podrá estar ocupado por cualquiera de los cuatro elementos que Lacan representa con letras,que intervienen en la producción de un discurso lo cual tendrá sus consecuencias en el tipo de lazo que se establezca y en el modo de afrontar las realidades que se presentan.

En segundo término, el otro es el lugar de aquel a quien se dirige el agente, lugar del trabajo y/o del goce, según el discurso del que se trate. Varía de acuerdo a qué elemento ocupe el lugar del agente, que es el que define la dominancia de la relación y estructura el modo en que se dirige al

83 SEMBLANTE: Como señala Rabinobich (2004), el uso que le da Lacan al término

semblante coincide con la acepción que se encuentra en el Diccionario de Autoridades (1737): Semblante: la representación exterior en el rostro de algún interior afecto del ánimo (...) Es natural que venga del verbo antiguo semblar que significa ‘parecer’. Metafóricamente vale la apariencia y representación del estado de las cosas sobre el cual formamos el concepto de ellas. Usado como adjetivo vale lo mismo que semejante. Semblar: semejar o ser semejante”.

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otro. Estees el interlocutor que se constituye a partir del lugar desde el cual se le dirige el agente. Victoria es el “otro” al que se dirigen los profesores como agentes en dos estructuras discursivas diferentes. La construyen como interlocutora de maneras diversas: en la escuela que la expulsa Victoria queda ubicada en el lugar de un goce desregulado, en cambio para los agentes de la escuela que la recibe, ocupa el lugar del trabajo.

En tercer término, la verdad es el lugar en el que se sostiene y legitima el agente aun sin estar advertido de ello, razón por la cual se encuentra ubicada por debajo de la barra en el algoritmo, lo que connota su carácter inconciente. Es el lugar de aquello que se quiere decir. Todo discurso es siempre movido por una verdad que opera como un engranaje propulsor. Este engranaje se revela por los efectos que produce y no a través de las palabras que enuncian sus intenciones. Un discurso siempre busca establecer un lazo social, pero a costa de una verdad que jamás se articula ni se revela totalmente: es una verdad “barrada”, debajo de la barra del agente que pretende enunciarla. ¿En qué verdades los directivos y profesores de la escuela expulsora se sostienen como agentes ante Victoria? ¿En qué verdades se sostienen los profesores de la escuela receptora como agentes, con sus ofertas educativas? Son preguntas que apuntan a advertir que además de las intenciones formuladas hay verdades que intervienen de manera silenciosa, pero que no son por ello menos eficaces.

Por último, la producción es el lugar ocupado por aquello que es un efecto producido por el otro en un tipo de lazo particular. Es lo que se segrega de cada discurso. Victoria produce una actuación injuriosa hacia su profesora de matemática, indicio de su condición de sujeto que no se deja tomar pasivamente por las representaciones circulantes y estandarizadas que la segregan como sujeto (“violenta”, “manzana podrida”, “peligrosa”, etc.). En cambio, Victoria encarnando a un otro abierto a nuevas significaciones que puedan surgir, se produce ante nuevos significantes: “ser una buena persona”, “ser pensante”. Se trata de dos producciones diferentes en el marco de dos discursos diversos.

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