En su obra “El malestar en la cultura” ([1930] 2006), Freud presenta la función de la cultura en los procesos psíquicos. En ese texto se puede leer una inversión con respecto a las interpretaciones corrientes: no es que hay malestar porque hay cultura, sino que, porque hay una cuota de malestar
58 Los criterios para la selección de contenidos participan de esa construcción social. No es indistinto enseñar que la familia es la célula natural de la sociedad, que concebir su historicidad y pluralidad, enseñar una historia procesual que fáctica, una geografía que concibe al espacio como construcción social que una determinación natural, entre otras distinciones.
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ineludible e irreductible que surge del empuje pulsional, es que hay cultura y hay instituciones. En palabras de Freud:
(…) la cultura se edifica sobre la renuncia a lo pulsional, al alto grado en que se basa precisamente, en la no satisfacción (mediante sofocación, represión, ¿o qué otra cosa?) de poderosas pulsiones. Esta “denegación cultural” gobierna el vasto ámbito de los vínculos sociales entre los hombres; ya sabemos que esta es la causa de la hostilidad contra la que se ven precisadas a luchar todas las culturas. También a nuestro trabajo científico planteará serias demandas: tenemos mucho por esclarecer ahí. No es fácil comprender cómo se vuelve posible sustraer la satisfacción a una pulsión (…) debemos (…) preguntarnos por los influjos a que debe su origen el desarrollo cultural, por el modo de su génesis y lo que comandó su curso. (Freud [1930] 2006: 96)59
La cultura y sus instituciones encuentran su génesis en la necesidad de un tratamiento posible, aunque siempre incompleto de la pulsión (1905, 1914, 1915, 1920, 1930, 1933), y en ello radica que el malestar sea ineliminable por completo, al mismo tiempo que es motor de la cultura. Freud reconoce el aspecto irreductible del malestar en ese factor pulsionante difícil de dominar, que siempre empuja a su satisfacción y, ante la imposibilidad de conquistarla de manera plena, motoriza búsquedas de formas culturales que lo encaucen. La pulsión es un concepto que se presenta en la frontera entre lo físico y lo psíquico, dirá Freud en 1905. Es una fuerza constante, un empuje que no entiende de razones que no sean las de su satisfacción, que se encuentra desde el comienzo con la necesidad de ser interpretado por las figuras de referencia que acogen al cachorro humano. El pasaje de la necesidad de satisfacción por la interpretación de un
otro60 desnaturaliza el instinto humano, que con el objetivo de distinguirlo del de otras especies, Freud denomina pulsión. Es tarea del aparato psíquico ligar esa energía a representaciones.
De acuerdo con las elaboraciones de Lacan dichas representaciones se constituyen en la trama del lenguaje (de allí que sean representaciones significantes). Por lo tanto, la tarea del psiquismo es anudar significante y pulsión. Se avanzará sobre esta idea cuando se despliegue el concepto de transferencia como práctica de discurso (capítulo 5) y la teorización del discurso como lazo social (capítulo 4). Las consecuencias que conllevan
59 Freud vuelve a ocuparse del “proceso” de la cultura en la misma obra ([1930] 2006: 117- 8 y 135 y sigs.). Lo menciona nuevamente en su carta abierta a Einstein, ¿Por qué la guerra? ([1933] 2006).
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algunas formas de no ligazón de la pulsión con la dimensión significante se traducen en dificultades para conquistar una posible regulación subjetiva y del propio cuerpo. El ser humano solo y fuera del lenguaje, librado a las exigencias de la pulsión, se ve llevado a la muerte según Freud y Lacan. Hablar, amar, escribir, pintar, estudiar, jugar, resultan tratamientos significantes de la pulsión, modos de regular y encauzar ese empuje constante, que, sin ese tratamiento que se pone en forma en un lazo social determinado, conduce a desbordes y excesos. En lo escolar, el desenlace entre significante y pulsión se traduce en determinadas formas que adopta el exceso pulsional desregulado, que la doxa llama en la actualidad “violencia escolar”. El discurso psiquiátrico hegemónico61 traduce las manifestaciones de las desregulaciones pulsionales en síndromes, como el “Trastorno por Déficit de Atención y Comportamiento Perturbador”, los “Trastornos Generalizados del Desarrollo” y el “Trastorno bipolar infantil”, entre otros muy difundidos en los ámbitos educativos62. La desregulación es atribuida al sujeto, lo cual abona a la des-responsabilización63 de los agentes escolares, familiares y de salud. Esta tendencia deriva en la patologización de las nuevas generaciones64. A contracorriente de estas tendencias, la perspectiva que se adopta en esta tesis está centrada en una concepción de sujeto que emerge en lazos sociales determinados, que requiere del anudamiento de la pulsión a un orden significante.
Esta tesis interpela el involucramiento y la responsabilización de los agentes cuando se presentan los fenómenos de desregulación subjetiva, que
61 Discurso difundido a través del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (APA, 2013) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría Este manual contiene una clasificación de los trastornos mentales y proporciona descripciones de las categorías diagnósticas. La edición vigente es la quinta, DSM-5, publicada el 18 de mayo de 2013 (Estados Unidos).
62 El psiquiatra infantil y psicoanalista argentino Juan Vasen (2010), que se ha dedicado a investigar este fenómeno, afirma: “En nuestro país ha habido en los últimos años un aumento de la tramitación de los muy mal llamados Certificados de Discapacidad que habilitan para obtener beneficios legalmente resguardados. Como se avienen a tomar los cuadros descriptos en el DSM y reconocidos por la seguridad social como es el caso de los TGD, el ADHD y los TBPI, estas organizaciones terminan llevando adelante una propuesta "tecnocrática" que objetiva trastornos, pone la responsabilidad de los cuadros en los genes y la solución en los recursos biológicos y conductistas con lo que no cuestionan sino que promueven el etiquetamiento y la expansión medicalizadora.”
63 Elena Lacombe (2000) problematiza los efectos de estas prácticas y la operación que supone del lado de los adultos.
64 Se han producido en los últimos años movimientos que estudian y denuncian estas tendencias. Para ampliar este tema puede consultarse el siguiente enlace
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se expresan por ejemplo a partir de la inquietud corporal y de las dificultades para abocarse a la tarea de aprender. Sus fundamentos se encuentran en una perspectiva freudiano-lacaniana, que se emparenta con los planteos de Hegel y Gramsci a los que hace referencia Violeta Núñez (2003).
El trabajo de la cultura sobre la pulsión se funda en la relación entre pulsión y significante. Nos detendremos a continuación en la perspectiva significante en la que se asienta esta concepción de sujeto.