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En este apartado se presentan los cuatro algoritmos que escriben cada uno de los discursos con sus nombres respectivos. Si se leen de derecha a izquierda el segundo respecto del primero, y el cuarto respecto del tercero, se podrá apreciar que hay un giro de un cuarto de vuelta contrario al sentido de las agujas del reloj.

Formalización Nº 4

Los cuatro algoritmos que escriben cuatro discursos

(a partir de un cuarto de giro en dirección contraria a las agujas del reloj)

DM (Amo) DU (Universitario) DH (Analista) DA (Histérico) S1 S2 S2 a a $ $ S1 --- --- --- --- --- --- --- --- $ # a S1 # $ S2 # S1 a # S2

Cada discurso tiene su dominante, localizada en el lugar del agente

y destacada con un recuadro en las formalizaciones:

S2: el saber en el DU (Discurso Universitario)  S1: el significante amo en el DM (Discurso Amo)  $: el sujeto dividido en el DH (Discurso Histérico)  a: el objeto a en el DA (Discurso del Analista)

Cada uno da cuenta de un ordenamiento del lazo social que es propio del lugar dominante desde donde se plantea ese lazo. Reproducimos nuevamente qué función tiene cada lugar, para que sirva de referencia a la hora de visualizar qué elemento lo ocupa en cada discurso.

En la columna izquierda del cuadro que se presenta a continuación figuran los cuatro discursos de acuerdo a cómo los denomina Lacan con su algoritmo correspondiente. En la columna derecha figuran las operaciones

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predominantes del agente, en función de nuestro interés específico acerca de la manera en que se configura el vínculo educativo de acuerdo a cuál sea la dominante. El orden en que se presentan responde al modo en que los iremos desplegando en los sucesivos apartados.

Cuadro Nº 7: Cuatro discursos y operaciones predominantes del agente

Discursos Operaciones predominantes del agente

Amo (DM) S1 S2

--- --- $ # a

La operación dominante del agente es la de producir un ordenamiento para que las “cosas marchen”, a partir de un S1, significante amo, significante de referencia. El agente busca dominar desde ese significante el saber hacer (S2) del otro a quien se dirige. El saber está del lado del otro. El lugar de la verdad, en la que se sostiene el agente, está ocupado por el sujeto dividido ($) debajo de la barra, que se deja representar por ese significante amo. De allí que sea un discurso que instituye la subjetividad, la cual requiere de este régimen de representaciones para que emerja el sujeto. En el lugar de la producción se ubica un resto que no alcanza a ingresar en ese dominio, representado por el objeto “a” en su condición de condensador de un plus de goce. Ese plus se asienta en la expropiación del saber del otro por parte del agente y en la inadecuación inevitable entre la orden que produce y lo que recibe a cambio. Su fijación genera como respuesta predominante la rebeldía. La identificación de muchos sujetos con el mismo significante amo constituye la masa, de allí que sea un discurso también necesario para la organización de lo colectivo. No es el discurso hegemónico en la actualidad, lo cual compromete la constitución subjetiva y la constitución de lo colectivo. Universitario (DU) S2 a --- --- S1 # $

La operación dominante del agente es la de dominar a partir del saber, del S2. En un cuarto de giro, el saber del otro apropiado por el amo en el DM pasa al lugar del agente como

episteme en tanto saber de amo, como saberuniversal. El significante amo, ubicado ahora debajo de la barra, deja al saber de-subjetivado, ya que no es posible identificar el lugar de enunciación y se constituye en la tiranía del saber. El agente ubica al otro a quien se dirige como objeto a, receptor de ese saber. Su potencialidad radica en la posibilidad de situar un objeto para la sublimación. Encuentra su límite en su carácter totalizante, que produce

ajenidad y desinterés. Segrega al sujeto que queda ubicado debajo de la barra, al igual que el significante amo desde donde enuncia el agente. El efecto que produce su fijación es una relación burocratizada, en tanto agente y otro quedan invisibilizados. Es un discurso que

predomina en la actualidad.

Histérico (DH) $ S1 --- --- a # S2

La operación dominante del agente es estimular el trabajo de aquel a quien se dirige. Pone a trabajar al significante amo que comanda al otro. Se legitima en la pregunta que causa su propio deseo de saber y busca regular las relaciones a partir del mismo. Su potencialidad radica en la promoción del deseo del otro a partir de su propio deseo, promoviendo la

producción de un nuevo saber. Encuentra su límite en la insatisfacción con la respuesta que recibe del otro, quien es llevado a producir cada vez para satisfacer su deseo. Su fijación genera impotencia y queja en tanto renueva el ciclo de insatisfacción. Es un discurso que produce saber e interfiere la burocratización del DU.

Analista (DA) a $ --- --- S2 # S1

La operación dominante del agente es la de impulsar al sujeto a la producción de sus propios significantes singulares. Se hace agente de lo segregado de los otros discursos (el plus de goce del DM, el sujeto del DU, el saber del DH). Se legitima en su saber referencial acerca de la singularidad en la que se constituye el sujeto del deseo. Como reverso del DM, regula la relación a partir de constituirse como Agente en a, objeto causa de deseo de aquel a quien se dirige. Su potencialidad radica en intervenir en la fijación de los otros discursos, al situar un vacío encarnando como agente al objeto “a” causa de deseo, que no tiene nada predefinido. Esa falta busca relanzar el deseo del otro, en cuyo lugar se ubica al sujeto. Es un discurso fugaz y necesario para el giro entre discursos. Su fijación hace imposible el sostenimiento del lazo social, ya que deconstruye los ideales que obturan la emergencia del deseo de cada sujeto.

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En los apartados que siguen iremos desplegando lo que hemos enunciado en el cuadro precedente. Ampliaremos cómo se constituyen las dominantes en cada discurso, que es desde donde el profesional interpreta los hechos con los que le toca lidiar, construye sus problemas y obra en consecuencia, no por lo que entiende racionalmente sino por la manera en que ocupa –inconcientemente– el lugar del Agente en la estructura discursiva. Cada discurso define una modalidad de regulación del goce que se pone en juego en todas las relaciones. Esto se funda en el malestar ineludible que es producto de la imposibilidad de regular completamente la pulsión en los carriles de la cultura. Este malestar es al mismo tiempo motor de búsqueda de su aplacamiento, y por esa vía, productor de la cultura.