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de un gallo de corral

In document LA-NAVE-2º (página 157-161)

Unidad QUINCE. SUGEREnCiaS PaRa La LECTURa

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Resumen

Un gallo que vivía en una granja despertaba a todos con su canto cada mañana. Pero un día se dio cuenta de que se había quedado sin voz y pensó que si no podía cantar, el dueño de la granja lo echaría al puchero. Todos los animales de la granja se pusieron de acuerdo para ayudar al gallo, aunque él a veces no se había portado bien con ellos, y a partir de entonces, el gallo comprendió el valor de la amistad y de la solidaridad.

Conceptos clave

Amistad, agradecimiento, empatía, solidaridad, compartir.

Sugerencias

Es interesante usar este texto para reforzar el concepto de empatía. Es interesante que los niños aprendan a ponerse en el lugar de los otros para comprender sus problemas.

Comprensión lectora

• Lectura del cuento con la entonación adecuada por parte del profesor.

• Lectura en silencio por parte de los alumnos.

• Los alumnos pueden comentar cuáles son los personajes principales del cuento y qué parte les ha gustado más.

• Comentarios y preguntas sobre vocabulario.

Expresión oral

1. «Mensajes importantes». El profesor puede pedir a los niños que imaginen que

tienen un problema y que los demás no se dan cuenta, pero que podrían ayudarle si lo hicieran. ¿Qué mensajes podrían transmitir para que tomaran conciencia de que con su ayuda le harían un gran favor? ¿Qué le dirían a sus mejores amigos, incluso a los que no lo son tanto?

2. «La palabra más bonita». ¿Cuál es la palabra que le resulta más atractiva al niño

Expresión escrita

«Vaya día el del gallo». El gallo ha tenido un mal día porque ha perdido la voz.

El profesor pedirá a los niños que piensen por qué ellos podrían decir que tienen un mal día, o que cuenten si en algún momento les ha sucedido algo que al final de la jornada hayan podido decir: «¡Vaya día más malo que he tenido!». Pueden escribir un resumen de ese día, o alguna de las cosas que les pasaron para decir eso.

Expresión artística

Proponga a los niños un trabajo en equipo para fomentar actitudes favorables a la colaboración y el respeto a los gustos y opiniones de los demás. Divida la clase en grupos de cuatro, y pida a cada uno de esos grupos que dibuje una de las escenas importantes del cuento como un mural. Al acabar pueden decorar el aula con

los murales realizados.

Dramatización

Personajes: narrador, gallo, vaca, granjero, gato, perro, oveja, cerdo, caballo.

Narrador.– El gallo apagó su despertador y se levantó esa mañana un poco preocupado, pues desde hacía varios días tenía tos. Se subió a lo más alto del tejado y comprobó que el sol estaba a punto de salir. Gallo.– Bueno, no puedo esperar más, tengo que cantar muy bien. Mi trabajo es muy importante. Si yo no canto, el trabajo en la granja no puede empezar. Kikirikiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, coooooooooooof, cooooooooooof, cof. ¡Qué desastre, Dios mío! ¿Cómo es posible que se haya agotado mi chorro de voz? Tarde o temprano el granjero se dará cuenta de que no puedo cantar, y entonces hará conmigo un buen puchero.

Vaca.– Gallo, gallito, ¿qué te pasa? ¿Por qué se te ve tan triste si antes eras tan engreído?

Gallo.– ¿Cómo es que me hablas? Estabas enfadada desde que te canté al oído y asusté a tu ternerito. Pensaba que desde entonces no te caía bien. Vaca.– Y así era, no me caías bien porque has sido un vanidoso

y un bromista. Sin embargo, ahora te veo tan triste que no me queda más remedio que compadecerme de ti. ¿Qué te ocurre?

Gallo.– Que me he quedado sin voz y no puedo cantar, y el granjero se va a despertar tarde por mi culpa, y a este paso, voy a acabar desplumado en la olla de la granjera, ya lo verás.

Vaca.– Bueno, hoy el granjero no se dará cuenta de nada porque es domingo y se habrá despertado tarde.

Gallo.– Bueno, hoy me salvaré pero mañana seguro que acabaré asado.

Vaca.– Bueno, ya veremos cómo lo solucionamos.

Narrador.– Y a la mañana siguiente la vaca hizo lo que pudo para que el granjero no se diera cuenta de nada.

Vaca.– Muuuuuuuuuuuu, muuuuuuuuuuuuu, muuuuuuuuuuu… Granjero.– ¡Qué ruido más raro! ¿Qué le pasará al gallo? ¡Bueno, venga, vamos a trabajar!

Gallo.– ¡Qué suerte que me hayas ayudado! ¿Por qué lo has hecho? ¿Por qué me has ayudado si siempre te he tratado mal?

Vaca.– Porque me he puesto en tu lugar, y he pensado qué ocurriría si dejara de dar leche y cuál sería entonces mi final.

Gallo.– Muchas gracias, señora vaca, muchas gracias de verdad. Por hoy he salvado la vida.

Vaca.– Me alegro de haberte podido ayudar. Y ahora lo mejor es que te tomes una tisana de miel y manzanilla para curarte la garganta. Narrador.– Pero, aunque el gallo se cuidó, la mañana del martes seguía estando mal, y entonces…

Gato.– Miauuuuuuuuuuuuuuuuuuuu, miauuuuuuuuuu, miauuuuuuuuuuuu.

Granjero.– ¡Qué sonido más raro hace este gallo! Cada día canta como un animal diferente, pero bueno, el caso es que nos despierta. ¡Vamos a trabajar!

Gallo.– (Dirigiéndose al gato.) ¿Por qué me has ayudado?

Gato.– Pues porque he pensado qué pasaría si dejara de cazar ratones y no le fuera útil al granjero.

Gallo.– Gracias, señor gato, me has hecho un gran favor.

Narrador.– Pasó el martes y el gallo seguía sin ponerse bien, así que al amanecer…

Perro.– Bueno, pues hoy me toca a mí hacerle el favor al gallo. Guaauuuuuuuu, guauuuuuuuuuuuuuu, guauuuuuuuuuuuuuu. Gallo.– Gracias, señor perro, ¿por qué me has ayudado?

Perro.– Pues porque he pensado qué pasaría si un día dejara yo de ahuyentar a los extraños.

Narrador.– Y el jueves el gallo tampoco pudo hacer su trabajo.

Cerdo.– ¡No se preocupe, señor gallo, que hoy me ocuparé yo de despertar a todo el mundo!

Gallo.– Muchas gracias, señor cerdo.

Narrador.– Y como el viernes tampoco se había recuperado el gallo, los demás animales de la granja decidieron seguir ayudándole y el viernes…

Caballo.– Hoy te voy a ayudar yo. Así que voy a dar un gran relincho. Ihiiiiiiiiiiiiiiii, Ihiiiiiiiiiiiiiii, Ihiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

Gallo.– Gracias, señor caballo. No sé cómo voy a agradecer a todos los animales de la granja lo que están haciendo por mí.

Caballo.– Pues ya ves, estás aprendiendo a ser agradecido, algo que antes no sabías.

Gallo.– Pues sí, estoy aprendiendo muchas cosas estos días. Narrador.– Y cuando llegó el sábado fue la oveja quien le ayudó. Oveja.– Hoy me toca a mí. ¡Ya verás cómo voy a despertar a todos! ¡BEeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee! ¡BEeeeeeeeeeeeeeee! ¡BEeeeeeeeeee! Gallo.– Gracias, señora oveja.

Narrador.– El domingo descansaron todos y el lunes el gallo volvía a estar en forma y además había aprendido una gran lección: no se puede vivir sin los demás y por eso, a partir de aquella semana de afonía, fue mucho mejor compañero y dejó de gastar esas bromas pesadas que antes tanto le gustaban.

Gallo.– A partir de ahora ya sé lo importantes que son los amigos. Gracias a todos. Siempre estaré dispuesto a ayudaros cuando me necesitéis.

PARA EXPRESAR NUESTRAS EMOCIONES Y SENTIMIENTOS

Aproveche el cuento para debatir con los alumnos sobre la importancia de saber ponernos en el lugar de los demás y de recordar que también nosotros podemos necesitar la ayuda de quienes nos rodean en un momento dado.

Haga las siguientes preguntas y trate el tema según las respuestas que vayan dando. 1. ¿Alguna vez has ayudado a alguien que lo necesitara? ¿Cómo te sentiste?

2. ¿Te han ayudado a ti cuando lo has necesitado? ¿Expresaste tu agradecimiento? 3. ¿Por qué crees que es importante ponerse en lugar del otro?

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