Unidad CINCO. SUGEREnCiaS PaRa La LECTURa
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Resumen
A Campanita no le gustaba la Navidad porque era una época del año en la que su madre –que era costurera– tenía mucho trabajo y ella tenía que ayudar
demasiado en casa, un poco más que de costumbre. Pero un día su padre la invitó a acompañarlo a entregar unos vestidos que había hecho su madre, y Campanita se dio cuenta de muchas cosas.
Conceptos clave
Trabajo, responsabilidad, autoestima, generosidad, valorar lo que cada uno tiene.
Sugerencias
A propósito de esta lectura puede plantearse la idea de que la responsabilidad y el trabajo bien hecho dan muchas satisfacciones, tantas como ser generosos con los demás. Eso también puede hacer que nuestra autoestima se mantenga alta, algo que también nos hará muy felices.
Comprensión lectora
• Lectura del cuento por parte del profesor o profesora con la entonación adecuada.
• Lectura personal en silencio.
• Los alumnos comentarán cuáles son los personajes principales del cuento y qué parte les ha gustado más.
• Preguntas sobre vocabulario.
Expresión oral
1. «Navidad, Navidad, dulce Navidad». Se les puede pedir a los niños que cuenten
sus experiencias sobre la Navidad: si les gusta y por qué, si se reúnen con la familia, si viajan para reunirse con sus familias, quién pone en casa los adornos navideños, qué podemos hacer en esta época del año para que algunas personas sean más felices. Sería bueno recordarles que la generosidad no debe ser solo propia de esta época del año, sino que debemos ser generosos con los demás en cualquier momento que nos necesiten.
2. «Mis regalos favoritos». También pueden comentar qué regalos han sido sus
y si cuando han recibido tantos juguetes, han pensado en los niños que no tenían ninguno y han pensado en regalar alguno de los suyos a alguna ONG que los haga llegar a quienes no tienen.
3. «La palabra más bonita». Se pide a los niños que escriban palabras relacionadas
con la Navidad. Después se escriben todas en la pizarra y se vota cuál es la favorita.
Expresión escrita
1. «¿Por qué me gusta la Navidad?». Los niños deberán contestar a esta pregunta con
una sola frase, que escribirán en un papel y después leerán a sus compañeros en voz alta. Se comentarán las razones más originales o las que les causen más sorpresa.
2. «Yo soy…». A cada niño se le dará una tarjeta con el nombre de un elemento
–humano o material– y escribirá qué hace en Navidad (siendo ese elemento). Ejemplo:
Yo soy… una BOLA NAVIDEÑA y… adorno el árbol con mi brillo y mi color llenándolo de alegría.
Yo soy… PAPÁ NOEL y… soy feliz repartiendo regalos a todos los niños del mundo. Yo soy… UNA ESTRELLA… y estoy en el belén iluminándolo todo.
Expresión artística
1. Los niños pueden dibujar distintas escenas navideñas de las que vivieron el año anterior, los momentos que vivieron y en los que fueron más felices.
2. Se dividirá la clase en grupos de cuatro, y cada uno de esos grupos dibujará una de las escenas importantes del cuento en un mural y después se colocarán los murales en la clase o en el pasillo.
Dramatización
Personajes: narrador, Campanita, su padre, su madre (que no habla, solo cose en una esquina), las tres hermanas (Sandra, Eva y Ana).
Narrador.– Campanita era una niña que había nacido el 24 de diciembre, pero sin embargo no le gustaba nada la Navidad porque su madre era costurera y tenía mucho trabajo en esa época, y ella debía ayudarla.
Campanita.– ¡No puedo más! ¡Odio la Navidad! Tengo que madrugar todas las mañanas para ir a comprar botones, o cintas, o hilos, y por la tarde tengo que estar aquí pasándole los alfileres a mamá cuando las señoras vienen a probarse.
Padre.– Me pongo triste cuando hablas así, Campanita. No deberías enfadarte tanto. La Navidad es muy bonita, aunque alguna gente tenga que trabajar un poco más en estas fiestas.
Campanita.– ¡Pero es que yo nunca puedo disfrutarla porque siempre os estoy ayudando!
Padre.– Tienes razón, hija. Si quieres no nos ayudes más, pero hoy acompáñame a entregar unos vestidos.
Campanita.– Vale, iré contigo hoy. Voy a ponerme el abrigo.
Narrador.– Campanita subió al coche con su padre y buscó en la lista que le había dado su madre la dirección de la primera casa.
Padre.– Ve tú a entregar este paquete, Campanita. Yo te espero aquí. Campanita.– ¡Vale, papá!
Narrador.– Y Campanita cogió los tres paquetes envueltos en papel de seda de colores y llamó a la puerta de la casa.
Sandra.– (Muy alegre.) ¡Hola! ¡Feliz Navidad! Campanita.– (Sonriendo.) ¡Hola! ¡Feliz Navidad! Sandra.– ¿Nos traes los vestidos?
Campanita.– Sí, aquí están.
(Sandra sale corriendo por el pasillo llamando a sus dos hermanas.)
Sandra.– ¡Eva! ¡Ana! Venid corriendo, que nos han traído los vestidos para la Navidad.
(Las otras hermanas aparecen corriendo por el pasillo.)
Sandra.– ¡Qué bonitos! Eva.– ¡Son preciosos! Ana.– ¡Son divinos!
Sandra.– Estamos muy emocionadas y muy contentas. Por favor, quédate un momento que nos los queremos probar para que nos los veas.
Eva.– Mientras, te vamos a traer chocolate caliente y turrón.
Narrador.– Y Campanita se quedó tomándose el chocolate y el turrón mientras ellas se probaban los vestidos. Al poco tiempo salieron las tres sonrientes y muy guapas.
Campanita.– Estáis preciosas, de verdad.
Sandra.– Danos un beso y un abrazo. ¡No sabes cuánto te agradecemos que nos hayas traído estos trajes tan preciosos! Toma, una propina para ti. Te la mereces.
Campanita.– Muchas gracias también a vosotras.
Narrador.– Cuando llegó al coche, Campanita le contó a su padre por qué estaba tan contenta. Durante toda la tarde recorrieron una docena
de casas y en todas los recibieron igual que en la primera. Al terminar el recorrido, Campanita y su padre estaban muy contentos.
Padre.– ¿Ves como valía la pena venir conmigo? Mira qué buenas propinas te has llevado.
Campanita.– Sí, pero el dinero no es lo más importante. Lo mejor de todo es que me he divertido mucho viendo a la gente muy guapa y feliz, y dándome cuenta de los vestidos tan preciosos que sabe hacer mamá. Lo mejor de todo ha sido hacer feliz a la gente. Hoy me he sentido como un Rey Mago. No está tan mal la Navidad después de todo.
Padre.– Es verdad, también los tres Reyes Magos y Papá Noel tienen que trabajar todas las Navidades para entregar sus regalos.
Campanita.– Sí, es verdad. Seguro que terminan cansados como nosotros, pero desde luego ahora sé que merece la pena.
PARA EXPRESAR NUESTRAS EMOCIONES Y SENTIMIENTOS
Dialogaremos con los niños sobre la lectura incidiendo sobre los valores que se resaltan en ella, como la solidaridad, como la que hace que el padre de Campanita y ella misma repartan los vestidos y ayuden a su madre; la responsabilidad de terminar las tareas impuestas aunque sea una fecha especial y nos apetezca hacer otras cosas;
y la autoestima, que puede quedar reflejada cuando se haga reflexionar a los niños sobre cómo se sentiría la madre de Campanita cuando ella la felicitara por lo bien que había hecho todos los vestidos y por lo contenta que estaba la gente a la que se los había llevado.
El texto es apropiado para insistir en los valores nombrados anteriormente, y también, si se cree oportuno, para hablar del consumismo por el que a veces nos dejamos llevar en estas fiestas, y que quizás no es solo lo material lo que nos hace sentirnos felices, que a veces lo más importante no se valora demasiado, como es, por ejemplo, el poder estar toda la familia unida –algo que no pueden tener las personas que no viven
en su país o, incluso, las que se encuentran en esos momentos en un hospital–. Se puede intentar a través de estas reflexiones que los niños aprecien lo verdaderamente importante.
Para que ellos participen con su opinión y expresando sus emociones y sentimientos se les pueden realizar las siguientes preguntas:
1. ¿Te gustan las fiestas navideñas? ¿Por qué? 2. ¿Qué sueles hacer tú cuando llega la Navidad?
3. ¿Crees que todo el mundo puede celebrar la Navidad de la misma manera que tú? 4. ¿Quiénes crees que celebrarán la Navidad con más alegría? ¿Y quiénes la celebrarán
con más tristeza?
5. ¿Qué familiares visitan tu casa en Navidad?
6. ¿Te gusta visitar o que te visiten tus abuelos en Navidad? ¿Qué te gusta hacer con ellos?
7. ¿Te resulta agradable que la gente te diga lo que haces bien? ¿Cómo te sientes en esos momentos?
8. ¿Les dices alguna vez a tus padres, a tus hermanos o a tus abuelos lo que hacen bien? ¿Les das las gracias de vez en cuando por lo que hacen por ti?