proceso de las identidades políticas)
La democracia contemporánea, desde la perspec- tiva de la denominada Teoría de las Identidades Políticas de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, a condición de hacer retornar lo político (Mouffe, 1999), toma la máscara de democracia radical y plural. Desde Hegemonía y Estrategia Socialista. Hacia una radicalización de la democracia (2006), el historiador argentino y la politóloga belga de- dican relevantes esfuerzos teóricos con vistas a un dilucidar un proyecto político. Justamente es ese proyecto el que se liga a la democracia radical y plural que los autores proponen en varias obras, en contraposición con la democracia neoinstitu- cionalista o neoliberal en tiempos de capitalismo globalizado. En su visión, tanto Laclau como Mouffe, denuncian que el tipo de democracia hegemónica en la actualidad, sólo afirma el mo- mento de la política y mantiene por ello un dis- curso apolítico. Por lo tanto, y al igual que Lefort, es de suma importancia hacer retornar al análisis el momento de lo político con vistas de restituir- lo tanto en el nivel del análisis teórico como en el nivel del proyecto político y pensar desde allí la lógica o razón de la democracia contemporánea.
Si seguimos la obra de Chantal Mouffe23, la
democracia actual toma la máscara de la demo- cracia radical y plural. Su propuesta principal
23 No es nuestra tarea aquí hacer explicitas las diferencias teóricas entre la obra de Ernesto La- clau (que enfatiza el antagonismo entre populus y plebs) y la obra de Chantal Mouffe (quien nos propone una teoría agonal o agonística entre adversarios). Por razones de extensión, en esta oportunidad, seguiremos la obra de Chantal Mouffe.
consiste en establecer la discriminación agonista entre adversarios con proyectos políticos y so- ciales distintos (que tienen detrás suyo, distintas concepciones de la comunidad), de tal modo que resulte compatible con el pluralismo de proyectos e identidades de una sociedad en un momento histórico determinado.
Esta perspectiva posfundacional y posmarxis- ta propone pensar la democracia contemporánea a partir de la lógica agonal o agonística, vale de- cir, de la reincorporación al análisis de las pasio- nes, como elementos por lo general considerados como irracionales (la concupiscencia, las emo-
ciones, los afectos, las pasiones, entre otros24). El
objetivo central es hacer retornar de esta manera lo político al análisis del poder en la democracia contemporánea. Sin embargo, si bien se siguen los pasos antes dados por Carl Schmitt, en su obra y particularmente en su libro El concepto de lo político (2009), Mouffe advierte como una precaución de método que, si queremos pensar el poder en condiciones democráticas, debemos ofrecer una tesis diferente a la schmittiana (la dis- tinción amigo/enemigo) que es más plausible en contextos de totalitarismo por su carácter partisa- no y por su lógica de exclusión-incluyente entre amigo y enemigo. En cambio, la teoría agonal o agonística que Mouffe propone, sustituye la ló- gica amigo/enemigo de Schmitt para evidenciar lo que es propiamente del orden de lo político, por la lógica entre adversarios que se reconocen entre sí su existencia legitima. Con ello, respetan a pesar de sus diferencias el proyecto político de cada quien. Sin embargo, no desaparece el carác- ter propiamente agón (lucha, conflicto, división, contienda, desafío, disputa) de la dinámica de la democracia, sino que lo sitúa en un contexto me- nos totalitario y más democrático en tanto que es
24 Para este tema, y desde la perspectiva del pensamiento político posfundacional, reco- mendamos: Mouffe, Ch. (2016). Política y
Pasiones. El papel de los afectos en la perspectiva agonista. Valparaíso: Universidad de Valparaíso
del orden del reconocimiento de las legitimidades de los adversarios existentes. De lo que se tratará entonces no es de exterminar al enemigo en tanto que enemigo público, sino antes bien, de vencer a mi adversario en las elecciones democráticas.
Sobre la base de la asunción del presupues- to de contingencia radical, la democracia desde esta perspectiva agonística de la política, afirma el carácter de heterogeneidad social, que vuelve a cualquier intento de supremacía definitiva en el poder, de un poder vitalicio, sin alternancia, fran- camente imposible. Imposible por su carácter de posición reversible, precario y parcial. Pero tam- bién porque la hegemonía como expresión más clara de la política nunca podrá eternizarse en el poder siempre y cuando estemos dentro de las reglas del juego democrático. Una de las caracte- rísticas más distintivas de pensar la relación polí- tica en esta perspectiva agonal es la que vincula al líder (o función de líder) directamente, o casi sin mediaciones, con el pueblo. El pueblo está cons- titutivamente fracturado en dos posiciones de sujeto: populus –o la parte del pueblo que detenta la hegemonía y como tal se considera a sí mis- ma como la parte del pueblo única y legitima– y plebs –esa parte del pueblo menos privilegiada, que produce intentos contra-hegemónicos y que no es reconocida por populus como una parte le- gitima y genuina del mismo pueblo y que por lo tanto no se siente representada simbólicamente por el líder de populus ni tampoco en la cadena equivalencial de demandas populares de esa parte del pueblo–. La democracia radical y plural, así, tiene asiento en el locus que está atravesado por la frontera antagónica que divide al pueblo en dos posiciones de sujeto precarias, intercambiables y reversibles: populus y plebs.
Para Mouffe, entonces, el enfrentamiento agonal no representa un peligro para la democra- cia contemporánea. Es en realidad su condición misma de existencia. El profundo sentimiento de temor que presenta la tradición liberal hacia lo disruptivo, la lucha, el conflicto, el antagonis- mo, el desacuerdo, la disidencia, responde más a los intentos de conservar el statu quo, que a ad-
mitir la pluralidad de posiciones y proyectos po- líticos que toda democracia debe dar lugar para poder llamarse democracia. Por eso, entre otros motivos que se ligan al capitalismo tardío, en lí- neas generales, los países democráticos están su- friendo una tendencia hacia la derecha. Es decir, hacia intentar contener el conflicto social para regularlo y, en lo posible, desalentar la produc- ción de nuevos conflictos y luchas. Con ello se obturaría la emergencia de nuevas voces, de nue- vas demandas, de nuevos reclamos y conquistas que, sin lugar a dudas, volverían menos plural, menos heterogénea, y con menos alternativas y alternancias, a la dinámica democrática.
De esta manera, la perspectiva de Mouffe, y en menor medida también de Laclau, propo- nen una mirada propiamente política de la de- mocracia, entendiendo por ella, el desafío de la permanente creación de cadenas equivalenciales de demandas populares entre las distintas luchas por la igualdad, o bien, por hacer efectivo los de- rechos conseguidos, o por lograr nuevos y mejo- res derechos sociales, civiles o políticos. La visión propiamente política de Laclau y Mouffe, se pro- pone como alternativa a las visiones neoliberales que solamente enfatizan un lado de la moneda del poder: la política (o la policía). Es decir, el carácter pospolítico de la democracia: la repre- sentación política, la democracia procedimental, el institucionalismo, la racionalidad, el diálogo, la comunicación como vía racional y predilec- ta para la resolución efectiva de los conflictos y de los intereses encontrados. En otras palabras, opera como supuesto garante de la paz y de la armonía siempre deseables en una sociedad que supuestamente avanza y progresa. Sociedad ideal en donde ante un conflicto siempre es posible regularlo gracias al consenso puro y racional, o la virtud de la acción comunicativa, que, en nombre de una democracia libre de conflictos, se nos muestra cosmopolita, pacífica y transparente para otras sociedades como para sí misma.
En síntesis, podemos decir entonces que frente a la visión pospolítica de la democracia que presenta la tradición neoliberal, se antepone
la visión propiamente política de la democracia desde la perspectiva posfundacional de la teoría de las identidades políticas de Laclau y de Mou- ffe. ¿Pero en qué consiste la singularidad de la vi- sión pospolítica de la democracia en el contexto del actual capitalismo tardío?