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“…grandes ganancias a sectores reducidos pro- moviendo otra gigantesca fuga de capitales, que servirá para evadir y proteger esas ganancias en los paraísos fiscales y posiblemente, para muchas multinacionales, compensar las pérdidas que la crisis les ha producido en otros lados.”

Prof. Mario Rapoport

La lógica imperante en el modelo macrista, y por lo tanto del neoliberalismo tardío, es la bús- queda y apropiación inmediata de la ganancia a como dé lugar, cubriendo los déficits que ellos mismos generan con endeudamiento, aprove- chando la alta liquidez internacional que, a su vez, es el camino para que los sectores más fa- vorecidos del modelo adquieran las divisas y fu- garlas a posteriori. Devaluaron violentamente no bien asumieron (el dólar pasó a valer de $9,70 el 9 de diciembre de 2015 a $13,90 el 31 de enero, y a $15,80 el 28 de febrero de 2016), y les quitaron las retenciones a las exportaciones (disminuyendo la de la soja), redujeron los im- puestos internos para la compra de autos de alta gama y artículos de lujo, incrementaron fuer- temente las tasas de interés, acrecentaron side- ralmente las tarifas de la luz, del gas, del agua y de las comunicaciones. Se endeudaron irrespon- sablemente, como gráficamente lo expresara el primer ministro de economía de Kirchner, Ro- berto Lavagna: “El kirchnerismo, para resolver 90 mil millones de dólares, emitieron 35 mil. El gobierno de Macri, para resolver menos de 5 mil millones, emite 12.500 millones”. Y hacia el futuro inmediato, en la ley 27.260 que va a per- mitir pagar jubilaciones extraordinarias a costa de todo el sistema previsional, reduce severa y tajantemente el impuesto a los Bienes Perso- nales (patrimonio de las personas), eliminan a partir del año 2019 el impuesto a los activos de las empresas (Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta), derogan el impuesto a los dividendos (ganancias) por la compraventa de acciones en mercados financieros del exterior, permiten un “blanqueo” sin la obligación de repatriar los ca- pitales no declarados y, como postre, para ter-

minar de desfinanciar el sistema, la venta de las acciones del Fondo de Garantía de Sustentabili- dad de la ANSES.

En efecto, la ley ómnibus recorta beneficios a quienes tienen sentencia firme y a quienes es- tán litigando, puede desatar miles de juicios de aquellos que no fueron contra el Estado y ahora ven la posibilidad de obtener un resarcimiento por esa vía –para lo cual, tienen todo el dere- cho–, expulsa de la jubilación plena a quienes fueron víctimas del trabajo “en negro” y no pudieron completar aportes, especialmente a las mujeres, consume la rentabilidad del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), que no podrá utilizarse para otros fines, y comprome- te la sustentabilidad del sistema jubilatorio en su conjunto al asumir compromisos que no se sabe si se podrán cumplir. Paralelamente, la pro- puesta de blanqueo de capitales en medio del descubrimiento de cuentas offshore en Panamá y Bahamas, entre las que figura el Presidente, su familia, y otros funcionarios del gobierno y del partido político que lo llevó a la presidencia, es coherente y se amalgama con la posibilidad de vender las acciones de empresas privadas en po- der de la ANSES a partir de la nacionalización de las AFJP. Entre otras, con acciones en poder de la ANSES, figuran empresas del grupo Techint (Siderar); de Aluar; el 9% del paquete acciona- rio del Grupo Clarín; Molinos Río de la Plata; las empresas distribuidoras de gas; de energía eléctrica; Endesa; Cresud; Central Puerto S.A.; IRSA; Ledesma S.A.; Alpargatas S.A.; Solvay; Quickfood; Consultatio; Holcim; y Mirgor. Y los Bancos Macro (con el 24,6% del paquete accionario), BBVA Francés, Banco Patagonia, Galicia, e Hipotecario, el volumen de acciones en poder del organismo dentro del  Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) superarían, a septiembre de 2016, los $90.000 millones, que indefectiblemente será utilizados para ese fin.

Una clara muestra de la irresponsabilidad, desconocimiento e improvisación del gobier- no es la Resolución 28/2016 del Ministerio de Energía y Minería por la que se aprobó un nue-

vo cuadro tarifario para la boca de pozo del gas incrementando el Millón BTU de U$S 2,60 a U$S 4,50 ó U$S5, según la cuenca, que sumado al precio de los distribuidores y a la devaluación realizada, implicó un aumento sideral de las tarifas, que al no ser convalidado por la Corte Suprema de Justicia y al no haberse realizado las correspondientes audiencias públicas, tuvieron que frenar, pero es obvio que tienen toda la in- tención de una manera u otra de aplicarlo y así lo hacen subrepticiamente y lo plasmarán en el año 2017, sobre todo después de las elecciones de medio término de este año.

El gobierno de Macri solamente puede su- perar la restricción externa y las inconsecuencias del modelo que aplica, endeudándose y ofre- ciendo pingües negocios al capital más concen- trado, no existen –y en ese marco no pueden existir– proyectos de inversión productiva, ya que se prioriza lo financiero, a costa de un mercado interno que se achica, se concentra y se extranjeriza, con lo que condena a amplias franjas de la población a la desocupación y a la pobreza, con un efecto anestésico por el ingreso de dólares para un sector de la población, pero insustentable en el tiempo.

Se realizó una importante depreciación de nuestra moneda y como las grandes empresas formadoras de precios los acrecentaron, el in- cremento de los mismos absorbió gran parte del ajuste cambiario inicial, de modo tal que, en enero de 2017, el valor del dólar favorece la compra en el exterior de bienes finales (so- bre todo de consumo y de consumo para los sectores más pudientes de la sociedad, como lo demuestra la importación récord de autos de alta gama del año 2016). La administración de Macri busca consolidar un modelo de acumu- lación a favor del gran capital (nacional y ex- tranjero). Posibilita la fuga de capitales, de allí que el 16 de diciembre de 2015, eliminaron el mal llamado “Cepo cambiario” y permiten cada vez más y mayores compras de divisas a parti- culares y a empresas (que el argentino de a pie puede adquirir hasta U$S5.000.000 por mes),

generando una fuerte caída del consumo po- pular (y con ello del Producto Interno Bruto) e incrementando el déficit fiscal y comercial que cubren con un endeudamiento cada vez mayor. Camino que –como se ha dicho y se ha demos- trado en la historia de nuestro país–, solamente sirve para enriquecer a la minoría dominante, y a su vez, los deja a ellos como los únicos contac- tos confiables al capital extranjero para renovar esos créditos que se emplean mal (en realidad, se convierte en el vehículo de la fuga de capitales) y que no se necesitan.

El final de la película, ya lo conocemos. Nos lo dice la historia y lo hemos vivido. En la crisis de 1890 y de 1930, y tras el golpe militar de 1976, se acorta en períodos de siete años pro- medio: 1982, 1989, 1995, 2001/2 y que, por el gobierno de los Kirchner de defensa del mer- cado interno, no se había hecho presente; pero que sí lo será en un futuro inmediato, por las condiciones creadas por la administración ma- crista. La voluntad política expresada por el Pre- sidente actual de llevar a la Argentina a la Alian- za del Pacífico (ahora olvidada por la decisión del gobierno de Donald Trump de los Estados Unidos), un bloque que se caracteriza por sus elevados niveles de apertura a las importaciones, y a un acuerdo del MERCOSUR con la Unión Europea, demuestra que no sólo no se defiende el mercado interno, sino que se obliga a nuestra industria a competir en forma desigual, pro- piciando el cierre y fusión por absorción por grandes empresas, esencialmente extranjeras. Si sabemos que las PyMEs son las principales creadoras de puesto de trabajo, se vislumbra lo mismo que antes fue desocupación y crisis, para obligar a reducir los salarios en moneda dura.

La mentira de la productividad y de la nece- sidad de la economía de escala nace de la misma debilidad ideológica del macrismo: no defender el mercado interno y el trabajo nacional, creyen- do en la perogrullada de las leyes del mercado. El mercado por definición es donde se unen oferentes y demandantes de un mismo bien o servicio, sin tener en cuenta la magnitud de uno

y otro. Por ende, en una economía abierta como la nuestra, donde existen grandes operadores (tanto para la compra como para la venta), los precios de todos los bienes y servicios, incluidos los factores de producción (trabajo, máquinas y equipos, insumos, energía, etcétera) quedan de- terminados por los capitales más importantes. La única lógica que conocen los capitales es la de generar la mayor tasa de ganancia, y en el caso del capital financiero, que la misma se obtenga en el menor tiempo posible, por ende se supedi- ta lo que vamos a producir, cómo, de qué modo, cómo juega en ello nuestra fuerza de trabajo, nuestra inserción en el mundo, nuestro presente y nuestro futuro (e incluso la lectura del pasado) en esa lógica primaria, elemental, casi secreta, donde la primacía la determinan esos grandes capitales que sólo ingresan al país si se le asegura (de allí la confianza de los mercados y la segu- ridad jurídica que propician) el cumplimiento estricto de la maximización de la ganancia y la minimización de los costos. En esa lógica la tasa de interés es decisiva y fundamental. Sólo se emprenden aquellos proyectos de inversión que superen la tasa de interés (con lo que se supedita la economía real a la financiera), lo que se agrava porque, paralelamente, la tasa de interés de la deuda es mayor que la tasa de crecimiento de la economía en dólares, con lo que es inexorable el crecimiento del peso de la deuda sobre el PIB, entonces, el “alegre” endeudamiento que incu- rre el gobierno, debe pagarse con un PIB que no crece, por un lado, y por el otro lado, nos preguntamos: ¿qué proyectos de balance comer- cial positivo hay detrás de cada esquema de fi- nanciamiento que “alegremente” se obtiene? De otro modo no se puede pagar la deuda y menos pagar las importaciones necesarias, con lo que el modelo es insustentable, dura mientras no se deba hacer frente a los servicios de una deuda cada vez mayores y asfixiantes. La apariencia de equilibrio y de generación de negocios persiste

mientras ingresan capitales22, y se puedan can-

celar y renegociar títulos de deuda. Pero una vez agotada las ventas de activos públicos (por ejemplo, la venta de la participación del Estado en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES) y privados, el ingreso de blanqueos y condonaciones de todo tipo, presionar a las provincias para facilitar y ampliar la compra de tierras por empresas extranjeras; después de esos ingresos, como pasó con las privatizaciones de Menem y Cavallo, queda un modelo incapaz de sustituir importaciones y de producir bienes con alto valor agregado. Ingresan dólares financieros (deuda, blanqueo de capitales, extranjerización de la economía), pero en forma sistemática, las importaciones superan a las exportaciones y, a la vez, se debe hacer frente al cada vez mayor pago de los intereses del endeudamiento, con lo que se incurre en un déficit cada vez mayor de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos, que, como ha pasado en el año 2001, por más reno- vación de deuda y/o plan canje que presenten, los acreedores impondrán peores condiciones y mayores tasas de interés, hasta que llega un mo- mento en que se retiran en bandada.

Si a todo lo dicho, le sumamos el accionar del Banco Central bajo la presidencia de Fede- rico Sturzenegger, de fijar metas inflacionarias y que se readecue toda la economía a las mis- mas, en la creencia que al restringir la cantidad van a limitar el crecimiento de los precios, sin contemplar que los que fijan los precios son los

22 Paradójicamente, el ingreso de capital financiero hace que se atrase sistemáticamente el valor del dólar, que es superado por los precios y por la tasa de interés, lo que favorece la compra de productos importados llegando al ridiculez de comprar latas de granos de choclo de Francia, naranjas de España, o frutilla de Polonia, lo que no sólo compite deslealmente con nuestra producción, sino que distorsiona todos los precios relativos y hace que la Cuenta de Capital financie las importaciones y los intereses de la deuda.

grandes empresarios que tienen mercado cau- tivo o semi-cautivo, como son los casos, por ejemplo, de los combustibles o el de la genera- ción y distribución del gas o de la electricidad. Que dicha esterilización de dinero se sostiene colocando títulos de deuda del Banco Central de la República Argentina para absorber liqui- dez, y que implementó el gobierno anterior para financiar al Tesoro de la Nación; en cambio, el macrismo, aun endeudándose para subir artifi- cialmente las reservas internacionales, esterilizan al 28/12/2016, según datos oficiales, el 77,52% de la base monetaria (que es la cantidad de di- nero creada y puesta en circulación por el Banco Central de la República Argentina), sólo para que el mismo no vaya al público, ya sea para el consumo (lo que subiría la inflación en su mentalidad), o a la compra de divisas. Las LE- BAC -Letras del Banco Central de la República Argentina-, totalizan al 28/12/2016, la suma de $629.320 millones, cuando la Base Mone- taria a esa fecha era de $811.800 millones, y se incrementaron en ese lapso en un 112,5% (las LEBAC totalizaban, al 09/12/2015, la suma de $296.181 millones). Es por eso que en lo inme- diato, en el día a día, la administración de Macri trata de frenar la inflación con endeudamiento (externo e interno) y colocando las LEBAC a tasas astronómicas, incrementando exponen- cialmente la deuda externa e interna del Gobier-

no23. Trampa generada por ellos mismos, por

su propia concepción e impericia, el ejemplo de las LEBAC (que comenzaron con una tasa del 35,25% el martes 24 de mayo 2016), y va descendiendo paulatinamente (el 31/08/2016 cortó a 28,25% anual para el plazo de los 35 días, y al 28/12/2016 lo hizo al 24,75%) y no puede ser menor porque en el mercado a fu- turo del ROFEX (Mercado cerealero de Rosa- rio) está acordado el valor del dólar a $17,90 para julio de 2017 y de $19,35 para noviembre 2017, cuando el valor tipo vendedor del día

23 Amén de que se toma la tasa que pagan las LEBAC, como interés piso para los créditos.

28/12/2016 fue de $16,15. De allí se despren- de que la tasa anualizada de las LEBAC debe ser mayor que la depreciación esperada punta contra punta, de 12,5% para julio 2017 y del 21% para noviembre 2017, para garantizar que se vuelva a comprar dólares a un precio que debe ser menor que la tasa de interés.

En síntesis, en un año de la gestión que tie- ne como Presidente de la República a Mauricio Macri, se ejecutó una brutal transferencia de ingresos a favor de los que más tienen a través, primero, de la combinación de la devaluación y la quita y/o reducción de las retenciones a los grandes productores y comercializadores de gra- nos, y a las empresas mineras. Segundo, durante este primer año se viene beneficiando al capital financiero con las LEBAC y otros activos púbi- cos con tasas de interés mayor que la deprecia- ción del dólar (por ejemplo, las LEBAC pagaron en promedio en el año 2016 una tasa cercana al 32% anual y el dólar punta contra punta se in- crementó solamente el 21%). Y, tercero y funda- mental, a las grandes empresas que subieron sus precios en torno al 50%, castigando a la pobla- ción y a las PyMEs que deben comprarle insu- mos a ese valor y/o venderle a precio vil (acero, aluminio, petroquímica, cemento, gas, electri- cidad, combustibles, el precio a la población de la leche, de la carne, de la harina, de la yerba, del aceite, de los medicamentos, etcétera). En ese marco, la economía cayó fuertemente (no menos del 3% del PIB como se lo quiera me- dir), se perdió riqueza por un valor equivalente a no menos de U$S16.500 millones, pero como hubo puntuales beneficiados por la transferen- cia de ingresos –como dijimos en el primer pá- rrafo–, es claro que el resto de la población, la Argentina de a pie, perdió lo que ganaron los otros, más la caída del PIB.

Un año de gestión y se generan graves problemas en las economías regionales. Lo de- muestran los cierres de tambos, el “regalo” des- esperado o dejar que la planta se pudra de los pequeños y medianos productores de la fruta y de las hortalizas y verduras ante los precios me-

nores que los costos por la suba del combustible y demás insumos. Son 190.000 despedidos for- males (trabajo en blanco con aportes previsio- nales y sociales) en este primer año de gobier- no (unos 122.000 puestos en el sector privado –industria, construcción, comercio, etcétera– y unos 68.000 en el sector público nacional, pro- vincial y municipal), sin contar las suspensiones, vacaciones anticipadas, reducciones de horas de trabajo, eliminación de las horas extras, etcétera, que suman personas de a miles. La caída en la Inversión Bruta Interna Fija que perforó el piso del 18% del PIB; caída del consumo (y de las ventas); las exportaciones se mantuvieron gra- cias a que sabiendo la devaluación de más del 40% del inicio de la gestión de Macri (un dólar de $9,70 al 9 de diciembre de 2015 a $13,90 al 31 de enero y de $15,80 al 28 de febrero de 2016) se vendió parte de la cosecha retenida, pero las importaciones crecieron más (y sobre todo de bienes finales lo que compite con nues- tra producción).

En ese marco ¿cuál es la prioridad del go- bierno? Por un lado, y a través del Comunica- do “A” 6128 del Banco Central de la República Argentina, les permite a las entidades financie- ras incrementar la tenencia de dólares del 15 al 25% de su patrimonio. Por otra parte, ni bien asumió, Mauricio Macri le autorizó a las em- presas exportadoras tomarse hasta 365 días para liquidar una operación, ahora y desde el primer día hábil de 2017 (primero, las exportadoras de servicios –royalties o patente, turismo, ser- vicios profesionales de todo tipo, correo, fletes, seguros, etcétera– y no tienen ningún límite de tiempo para ingresar al país los dólares que reciben por esos servicios), y después los ex- portadores de mercancías (bienes) que tienen hasta 10 años para liquidar sus exportaciones en el mercado local (pasar de divisas a pesos). Por Comunicación A 6137 de enero 2017 del Banco Central, se eliminó el tope que impedía comprar más de U$S2.500 por ventanilla al mes, pagando con pesos en efectivo para resi- dentes y de U$S10.000, en caso de no residen-

tes. El punto anterior se agrava porque ni bien asumió Federico Sturzenegger a la presidencia del Banco Central de la República Argentina, se eliminó el requisito de validación y de registra- ción fiscal previa en el Programa de Consulta de Operaciones Cambiarias de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para poder efectuar las transacciones. Y se resolvió que las personas físicas y jurídicas podrían comprar li- bremente moneda extranjera y otros activos ex- ternos, primero por hasta 2 millones de dólares mensuales, y después en mayo 2016, se elevó el monto máximo mensual de compra de dólares a 5 millones. Finalmente, como regalo de fin de año, el gobierno de Macri le reconoce y le paga a TRASENER S.A. (donde tiene participación el Estado y también EDENOR del grupo Mind- lin) la suma de $2.014 millones, y a las distri- buidoras de gas (Metrogas, Litoralgas, Gasnor, Gasnea, Gas Natural Ban, Gas del Centro, Gas Cuyana, Camuzzi Gas del Sur y Camuzzi gas Pampeana) le transfiere $3.450 millones por no haber podido ajustar las tarifas todo lo que las mismas pedían.

Por supuesto que semejante dislate y mues- tra cabal de incompetencia de la administración

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