CAPÍTULO II. LA FORMACIÓN INICIAL DEL PROFESORADO (FIPS)
3.3. LA IDENTIDAD DEL PROFESORADO Y EL DESARROLLO PROFESIONAL
3.3.2. Desarrollo Profesional
En la actualidad se habla mucho de desarrollo profesional del profesorado, pero conviene aclarar términos y conceptos en todo lo referente a la formación docente (Manso y Valle, 2013). En el ámbito anglosajón, existe una similitud entre formación permanente y desarrollo profesional. Si aceptamos tal similitud veríamos el desarrollo profesional del profesorado como un aspecto muy restrictivo ya que se vendría a decir que la formación es la única vía de desarrollo profesional del profesorado. El desarrollo profesional del profesorado, no consiste sólo en unir la formación pedagógica, el conocimiento disciplinar, la comprensión de sí mismo y el desarrollo cognitivo, sino que a todo eso se le debe añadir una situación laboral que permite o impide el desarrollo de una carrera docente y que puede suponer obstáculos para el desarrollo profesional (Imbernón, 1997, 2011).
Por tanto, el desarrollo profesional se concibe como el cambio progresivo que experimenta el profesorado con respecto a sus valores, creencias y modos de actuar, con el fin de mejorar la función docente, investigadora o de gestión, a través de procesos de aprendizaje (Imbernón, 2011: Nuñez et al., 2012). El término desarrollo se halla implícitamente vinculado a conceptos como cambio, mejora, perfeccionamiento, aprendizaje, formación, calidad, etc.
De acuerdo con Marcelo (2009), el proceso de desarrollo profesional implica cambios a nivel de pensamiento, conocimiento y acción. Sin embargo, no todo cambio conlleva desarrollo profesional. Para que el cambio influya en el desarrollo ha de sustentarse en procesos de reflexión, toma de decisiones y planificación de la acción. Los resultados del cambio pueden ser positivos o negativos, pero sólo influirán en el desarrollo profesional cuando se medita sobre los mismos y se pongan en marcha mecanismos que permitan mejorar la situación de partida.
Se hace necesario también, distinguir entre desarrollo y perfeccionamiento profesional (Fernández, 2006), puesto que el perfeccionamiento supone la mejora de la profesionalidad a través de la intervención externa, mientras que el desarrollo se promueve primordialmente a través de mecanismos internos.
En definitiva, cualquier desarrollo profesional es consecuencia de la adquisición y asimilación de aprendizajes que moldean o modifican creencias y modos de actuación, creando redes de conocimientos más consistentes y, a su vez, más flexibles (Day, 2005). El desarrollo, por tanto, es posterior al aprendizaje en la medida que es una síntesis reflexiva, valorativa y aplicada de las nuevas adquisiciones (Huberman, 2000).
3.3.2.1. Principios del Desarrollo Profesional
Tras la revisión de la literatura sobre el tema observamos que no existe una única visión del desarrollo profesional del profesorado, sino que éste está ligado al enfoque o la perspectiva que se tenga sobre las funciones docentes. Por lo cual, si el docente prioriza una forma de enseñanza aislada, desarrollará sobre todo actividades aisladas en el aula. En el caso de un profesor que se considera como un aplicador de técnicas, el desarrollo profesional se inclinará hacia la disciplina, los métodos y técnicas de enseñanza. Sin embargo, un profesional reflexivo orientará su crecimiento profesional hacia el desarrollo de capacidades de procesamiento de información, análisis y reflexión.
Ibernón (2011), recoge un repertorio de aspectos que considera fundamentales en el desarrollo profesional del futuro docente:
1. Aprender de forma colaborativa y participativa, lo que implica, analizar, probar, evaluar, modificar... 2. Conectar conocimientos previos con nuevas informaciones; procesos de asimilación y acomodación del
aprendizaje.
3. Aprender mediante reflexión y resolución de situaciones problemáticas de la práctica. Partir de la práctica. 4. Aprender en un ambiente de colaboración y de interacción social: compartir problemas, fracasos y éxitos. 5. Elaborar proyectos de trabajo conjunto y unirlos a los procesos de desarrollo profesional.
6. Fomentar el desarrollo profesional basado en la autonomía y en las mejoras de las condiciones profesionales del profesorado.
Este modelo de desarrollo profesional permitirá al profesorado alcanzar los conocimientos, destrezas y actitudes adecuadas para ser profesionales reflexivos, inquietos, investigadores y preocupados por la formación. Es decir, se trata de formar docentes que interpretan, comprenden y reflexionan sobre la enseñanza y la realidad en la que están inmersos. Pero como recoge Carroza y Travé (2012) en su investigación con profesorado de economía, el escenario donde se desarrolla el profesional, es un factor clave. El profesional se desarrolla en un lugar, con un contexto social e histórico determinado que influye en su naturaleza.
3.3.2.2. Soportes y barreras del desarrollo profesional
Aunque las teorías sobre desarrollo de la identidad profesional expuestas anteriormente nos permiten extraer los aspectos que pueden ser más comunes o destacables en un amplio número de profesores y profesoras, en realidad cada docente experimenta su desarrollo bajo unas circunstancias particulares e irrepetibles Son muchos los factores que influyen en el desarrollo profesional, favoreciéndolo en algunos aspectos y frenándolo en otros. Caffarella y Zinn (1999), establecen cuatro dominios que pueden constituirse como soportes o barreras para el desarrollo profesional:
1. Las personas y las relaciones interpersonales.
Son intrínsecos al profesor o profesora y tienen que ver con su estado físico, psicológico y cognoscitivo. Abarca la edad del individuo y sus condiciones de salud, la personalidad, la experiencia profesional, la motivación, la formación, el conocimiento, el clima que se crea, en las interacciones que se producen en el contexto laboral, el tipo de relaciones interpersonales que se establezcan, etc. Son factores que interrelacionados dan lugar a un sujeto profesional único e irrepetible
2. La estructura institucional.
La estructura sobre la que se apoye el sistema organizativo, favorecerá o dificultará el desarrollo profesional del profesorado de acuerdo a aspectos como: provisión o carencia de recursos, oportunidades para el desarrollo profesional, clima de trabajo, procedimientos y normas institucionales,
3. Los intereses y compromisos profesionales.
Este dominio hace referencia a la influencia del terreno personal, tanto de las personas con las que tenemos vínculos afectivos, como de las circunstancias o eventos que tienen lugar en la vida privada y que afectan a la capacidad emocional o física para afrontar la labor profesional. Los factores que pueden posibilitar o impedir el desarrollo profesional dentro de este dominio pueden ser: apoyo y ánimo de los familiares, carencias o desánimos por parte de los familiares y amigos, transiciones y crisis importantes en la vida, valores culturales y religiosos, etc.
4. Las características intelectuales y psicosociales.
Incorporan la motivación interna y las percepciones que tiene el propio profesor sobre sí mismo y sus funciones. Los factores que pueden favorecer o entorpecer el desarrollo profesional pueden ser: fuertes creencias y valores que demandan excelencia en el trabajo, el sentido de la obligación, carencia de interés y compromiso por el desarrollo profesional continuo, seguridad en el ejercicio de la profesión, desánimo o frustración en el desempeño de las funciones propias del docente, disfrute de los retos y los cambios, entusiasmo con el desempeño de funciones, sentimiento de agotamiento de las diferentes funciones docentes, etc.