Por Eduardo Martínez
Un recién nacido es capaz de sentir el afecto de una caricia antes de darse cuenta de que alguien le está acariciando, según una investigación desarrollada en la Universidad de Montreal y que publica la revista Nature Neuroscience. Los investigadores han podido determinar la función que desempeña una red de nervios táctiles y neuronas corticales que están especialmente destinadas a descubrirnos no la caricia en sí, sino la emoción depositada en ella por una madre o un amante. Las caricias activan una red nerviosa especializada en los contactos que llevan implícita una carga emocional.
Hasta ahora se conocían bien las redes neuronales asociadas al tacto y que registran la sensación de frío, calor, o dolor, pero se ignoraba la función que desempeñaban las redes de fibras finas conocidas como de conducción lenta.
Estas redes estaban asociadas particularmente a los gatos, pero los investigadores Yves Lamarre, de la Universidad de Monteral, y su colega Hakan Olausson, del Hospital Universitario de Sahlgrenska, en Suecia, han comprobado ahora que estas fibras, activadas por estimulaciones agradables, actúan sobre una zona cortical del cerebro que es responsable de la interpretación agradable del tacto.
Amor sin tacto
El descubrimiento se ha alcanzado gracias a una paciente sometida a tests táctiles mientras se observaba la activación de su córtex por resonancia magnética. Esta paciente había perdido la sensación de tocar, pero podía percibir el calor, el frío o el dolor... y asegurar también que estaba recibiendo una caricia agradable sin poder sentir la mano del investigador.
Comparadas las observaciones de la paciente
activación neuronal estrechamente ligadas a la experiencia.
Una zona cerebral se activa al percibir una relación táctil, pero que en el caso de la paciente enferma sólo reaccionó la región cerebral capaz de percibir la emoción depositada en una caricia, mientras que la especializada en el tacto permanecía invariable, al carecer de sensaciones táctiles.
La carga emotiva depositada en una caricia es registrada por el cortex insular, el cual sólo se activa cuando percibimos sensaciones amorosas o la atracción por el ser amado. Este descubrimiento confirma la enorme importancia de la ternura en las relaciones humanas, así como de las caricias y la comunicación táctil, cargada de emoción, en las relaciones amorosas, ya sean familiares o de pareja, así como en las relaciones sociales.
Bebés amados
Otro dato sorprendente es que los bebés desarrollan desde los ocho meses de gestación la capacidad de interpretar una caricia aunque carezcan de conocimiento táctil hasta después del nacimiento, lo que significa que pueden percibir el amor de sus padres desde el seno materno y descubrir que es amado antes de haber nacido.
Este descubrimiento ratifica asimismo la importancia de las caricias después del parto, ya que la red nerviosa que interpreta las caricias es el único contacto táctil que el bebé tiene con el exterior durante un tiempo después del nacimiento.
Tomado de Tendencias Científicas (http://www.webzinemaker.com/)
Clonación humana
Como ya lo estudiamos en una oportunidad anterior, la clonación de animales y plantas no es nada nuevo en la naturaleza ni en la historia de la sociedad. Los seres humanos hemos venido manipulando los genes de algunos seres vivos con el propósito de mejorar sus características en nuestro beneficio. Lo nuevo radica más bien en que esta manipulación se la realiza ahora in vitro o en el laboratorio, trabajando directamente con el núcleo celular y, particularmente con el ADN. Lo nuevo también consiste en que la clonación se la realiza ahora con seres humanos, generando agrias discusiones filosóficas, religiosas, éticas y morales.
Pero, ¿cuál es el procedimiento que se utiliza en una clonación?
Oveja Dolly
Una de las formas de clonación vegetal que la sociedad había venido realizando por siglos consiste en la no utilización de semillas, sino más bien en cortar una ramita de una planta y sembrarla para que se forme otra con las mismas características de la original. Pero en los animales eso no es posible. Entonces es necesario recurrir al laboratorio para extraer el núcleo de un óvulo de la hembra y “sembrarle” el ADN de otra célula, que puede ser de la misma madre, de otra hembra o de un macho de la misma especie, y volverlo a colocar en el
útero de la futura madre, en el caso de los mamíferos, que puede ser cualquier otra hembra, para que se reproduzca el nuevo ser.
La clonación de la famosa oveja Dolly que nació en 1997, básicamente consistió precisamente en la extracción del núcleo del óvulo de una oveja, fue reemplazado por el núcleo de la célula de otra oveja hembra e implantado en el útero de una tercera oveja. De tal suerte que Dolly no tuvo padre propiamente hablando, porque no fue el producto de la unión de un espermatozoide con un óvulo, pero en cambio tuvo tres madres. Claro que para lograr el éxito alcanzado con Dolly, los científicos tuvieron decenas de experimentos fracasados.
En el caso de la clonación de seres humanos, como el de cualquier otro mamífero, las técnicas son semejantes. Aquí los problemas se derivan más bien de las implicaciones filosóficas, religiosas, éticas y morales que este tipo de manipulación genética arrastra consigo. Se empiezan a resquebrajar esquemas de pensamiento sobre la naturaleza, la condición y los fines humanos. Se trastocan los conceptos sobre lo bueno y lo malo. Pero sobre todo se
cuestiona los intereses de las transnacionales que controlan estas tecnologías, cuyo propósito no es precisamente el bien de la humanidad.
¿Acaso los medios de comunicación masiva no tratan también de clonar todos los días nuestras mentes?
RESUMEN DEL TEMA
Una vez fecundado el óvulo por el espermatozoide se forma el cigoto, cuya célula se va subdividiendo primero en 2, luego en 4, en 8, en 16, y así sucesivamente, hasta que se forma la mórula que es una masa compacta de células parecido a una mora. Aproximadamente a los 5 días de la formación de la mórula, sus células interiores se van agrupando en un extremo de la misma, dejando una cavidad que la llenará un líquido llamado blastocele. Ahora la mórula pasa a llamarse blástula.
A este agrupamiento de células en uno de los extremos de la blástula se lo denomina embrioblasto, del que irán apareciendo tres capas de células que cubrirán la blástula, denominadas ecotodermo, mesodermo y endodermo, de donde, en el desarrollo del embrión y el feto, se formarán los distintos órganos, aparatos y sistemas. Del ectodermo, por ejemplo aparecerá el sistema nervioso. Una vez formadas estas tres capas, la blástula pasa a llamares gástrula.
Hacia la tercera semana, al plegarse sobre sí mismo, el ectotodermo va formando el sistema nervioso, formándose en su orden la placa neural, el surco neural y el tubo neural. Ahora a la gástrula se la denomina ya embrión y se asemeja mucho a un diminuto renacuajo.
Del segundo al cuarto mes, del tubo neural, en el que se forman unas bolsitas llenas de una sustancia líquida llamadas vesículas, se irá formando el sistema nervioso, desde la médula espinal hasta el cerebro. A partir del tercer mes ya se puede distinguir con facilidad las partes fundamentales del nuevo ser humano, denominándosele ahora feto.
En el feto observamos una cabeza mucho más grande que las otras partes del cuerpo, y a partir del quinto mes la vaina de mielina empieza a recubrir las neuronas de la parte inferior de la médula, avanzando progresivamente hacia la parte superior, hasta el momento del nacimiento en el que ese recubrimiento habrá llegado ya hasta algunas partes de los hemisferios cerebrales (no a todas), cubriéndolo completamente hacia los dos años aproximadamente, logrando a su madurez total a la edad de 15 años.
Con el descubrimiento del genoma humano, la sociedad tiene la oportunidad de desarrollar nuevas tecnologías que permitan mejores condiciones de vida, así como con la manipulación genética y la clonación. Lamentablemente son descubrimientos científicos y tecnologías que no están a la disposición de la humanidad, sino de unas cuantas empresas transnacionales a quienes sólo les interesa sus ganancias, así como sus intereses políticos y militares de dominación global.