El descubrimiento de la flauta interna puede convertirse en una experiencia profundamente transformadora. Esto le ocurrió a James, un fotógrafo de renombre internacional, un hombre muy atractivo, que participó en unas cuantas de nuestras sesiones. Se quejaba sobre todo de que estaba obsesionado con seducir o conquistar a las jóvenes modelos con las que trabajaba. Realmente tenía mucho éxito, pero poco a poco se fue dando cuenta de que no podía controlar sus impulsos. No se sentía como un amante, más bien empezaba a sentirse esclavizado por su forma de llevar el impulso sexual. Cuando una mujer le atraía, acto seguido perdía la cabeza, era incapaz de concentrarse hasta que había hecho el amor con ella, luego notaba la disminución de su energía vital. «Sigo a mi pene por todas partes como un perro que intenta morderse la cola», comentaba a los demás participantes. Le explique la posibilidad de transformar esta energía sexual interiorizándola en vez de desperdiciarla en la eyaculación, y canalizándola hacia arriba a través de todo el cuerpo. Le dije que aunque esta práctica le pareciera rara, le permitiría acceder al aspecto más femenino y receptivo de su ser.
Durante las sesiones vi que James luchaba enérgicamente en su empeño de dirigir adecuadamente su impulso sexual. Era un caso difícil, tenía unos hábitos sexuales muy arraigados, pero realmente trabajó duro en los ejercicios, Y lo consiguió: una mañana vino a vernos y nos explicó cómo había disfrutado la noche anterior haciendo el amor con su novia, Elsa, una modelo guapísima, «Me sentí muy relajado cuando se me acercó Elsa y propuso llevar la iniciativa ella, diciendo: «Tú no tienes que hacer nada, yo dirigiré». Enseguida estuve de acuerdo. No es que sintiera una atracción sexual especial, pero con un ofrecimiento de este tipo... la verdad, no me podía negar. Me acarició suave y lentamente el cuerpo y después me hizo un masaje y me besó los genitales. Fue una sensación muy placentera, sin embargo, aunque tuve una erección rápida, en ningún momento sentí la necesidad de actuar de la forma masculina convencional. Me limité a quedarme tendido y dejarme hacer.
»Tenía en mente los ejercicios de la flauta interna que habíamos estado practicando, pero llegado a este punto, me sentía totalmente relajado, abierto a todo, no esperaba nada en especial. Noté que estaba a punto de tener un orgasmo genital, pero en lugar de animarlo como solía hacer siempre, me quedé completamente pasivo. Cuando se produjo el orgasmo, noté un movimiento
La flauta interna, un conducto secreto de energía sexual.
rápido y repentino de energía que me atravesó el cuerpo hasta llegar al cerebro, donde experimenté un orgasmo mucho más intenso como los fuegos artificiales que explotan en silencio mostrando bellos colores en el cielo. Todo sucedió muy deprisa, pero el movimiento de la energía se produjo sin lugar a dudas; se disparó como una bala o quizás sería algo más comparable a una ola en marea baja, fue de los genitales al cerebro. Fue la primera vez que noté la flauta interna, una experiencia emocionante. Finalmente me di cuenta de que todos los ejercicios que había estado practicando habían dado fruto.»
James descubrió que podía combinar el placer del explosivo orgasmo masculino con este nuevo, más interno y tranquilo. A partir de aquel momento se concentró mucho más y experimentó los orgasmos, ya no solamente como reflejo genital, sino como suave vibración de éxtasis que pudo extender a todo el cuerpo.
Una senda sutil
A pesar de que la flauta interna no haya sido reconocida como algo anatómico, sigue a través del cuerpo el mismo camino físico y neurológico que conecta las glándulas endocrinas. Estas siete glándulas -las glándulas sexuales, las superrenales, el páncreas, el timo, las tiroides, la pituitaria, la pineal- regulan la vitalidad del cuerpo y la corriente de energía. Al abrir la flauta interna por medio de los ejercicios «irrigamos» estas sutiles sendas, produciendo una sensación de vitalidad, rejuvenecimiento y de aumento de la energía sexual.
Los maestros tántricos y taoístas conocían bien este tema del rejuvenecimiento y encontramos la idea de la flauta interna en diversos textos antiguos. En el libro Tibetan Yoga and Secret Doctrines, W. Y. Evans Wentz explica un ejercicio en el que el meditador que ha alcanzado un nivel superior, al aprender el arte del autorrejuvenecimiento, consigue la imagen mental de un canal nervioso que se inicia en un punto concreto entre las piernas y circula hasta la cabeza, y que posee las siguientes características: «un color rojo como el de una solución de laca, una brillantez como la llama de una lámpara de aceite de sésamo, una rectitud como la de una planta de llantén, y la oquedad de un tubo de papel vacío».
Nosotros también utilizaremos la imagen mental para experimentar la flauta interna, ya que las imágenes constituyen un elemento importante para influir en la fisiología. La ciencia moderna no ha hecho más que empezar a investigar cómo se produce esto, pero mucha gente demuestra, por ejemplo, el poder de la imagen mental a la hora de curar verrugas comunes, y determinados médicos enseñan esta técnica a los pacientes de cáncer a fin de curar las células enfermas del cuerpo.
Nunca experimentaremos la flauta interna a través de la convicción intelectual: sólo por medio de la práctica regular. No puede explicarse científicamente, pero sus resultados demuestran que funciona. Algunos pueden mostrarse escépticos, pero ello no debe impedirles participar de lleno en estos ejercicios. La imaginación es la
capacidad de crear una idea o una imagen mental. En la imagen mental creativa utilizamos la imaginación para crear una clara imagen de algo que deseamos manifestar. Seguimos centrándonos en la idea o imagen con regularidad, transmitiéndole energía positiva hasta que se convierte en realidad objetiva... en otras palabras, hasta que alcanzamos, de hecho, lo que estábamos imaginando mentalmente
Shakti Gawain Visualización Creativa
Aquí también se trata de perfeccionar con la práctica. Muchas personas se niegan el descubrimiento de la felicidad del sexo sublime, simplemente porque son incapaces de imaginar que pueden abrir un canal como éste en su interior. El potencial para experimentar el sexo sublime reside en el interior de cada uno.
Tal como veremos, la flauta interna no desecha nada de lo que hayamos podido vivir y disfrutar en nuestra experiencia con el juego amoroso. Al contrario, le da realce, permitiéndonos modular y extender las sensaciones y capacitándonos para escoger entre una gran variedad de experiencias orgásmicas -implosivo, explosivo, localizado en los genitales, extendido hacia el corazón y el cerebro- que tendremos ocasión de practicar con los ejercicios que proponemos.
Cuando aprendamos a notar y a tocar esta flauta interna, descubriremos que nosotros mismos somos la fuente del orgasmo y que éste orgasmo puede convertirse en una experiencia de energía y éxtasis, ampliada, extendida, sutil, llena de color, como un maravilloso globo que se va hinchando poco a poco y después se eleva en el cielo crepuscular.
Comprensión de los chakras
Como preludio de la apertura de la flauta interna, deberíamos considerar con más profundidad lo que implica abrir un canal entre los genitales y el cerebro. Aprenderemos a tocar esta flauta interna utilizando siete agujeros para los dedos
Las glándulas endocrinas y el cerebro regulan su flujo de energía
que corresponden a los siete chakras o centros de energía del cuerpo. Estos chakras constituyen la representación simbólica de los campos de energía que crean las glándulas endocrinas anteriormente mencionadas.
Para hacemos una idea más aproximada de ello, nos imaginaremos las aspas de un molino de viento agitadas por éste. Hacen girar el molino, moliendo el grano que producirá la harina del pan que comemos. De una forma parecida, la energía que penetra en el cuerpo a través del chakra garganta, por ejemplo, estimulará la glándula tiroides y el crecimiento de las células del cuerpo, y revitalizará el sistema respiratorio.
Algunos médicos, entre los cuales cabe citar al Dr. John Pierrakos, autor del libro Core Energetics y cofundador, junto a Alexander Lowen, del lnstitute for Bioenergetic Analysis de Nueva York, están llevando a cabo una investigación utilizando el sistema oriental tradicional de los chakras como mapa de las energías sutiles del cuerpo. Pierrakos denomina engranaje de energía a los chakras y centros de vórtice en forma de embudos. B. K. S. Lyengar, un contemporáneo maestro indio de hatha yoga, describe la función de los chakras de esta forma: «Al igual que la antena capta las ondas radiofónicas y las transforma en sonido a través de los receptores, los chakras captan las vibraciones cósmicas y las distribuyen a través de todo el cuerpo».
El chakra se considera un intermediario de transmisión y conversión de energía entre dos dimensiones cercanas del ser así como un centro que facilita la conversión de la energía entre el cuerpo y la mente. Al activársele y despertársele los chakras, el hombre se hace consciente de los altos dominios de la existencia y, a la vez, consigue poder para entrar en ellos, así como, por otro lado, para apoyar y dar vida a las dimensiones inferiores.
Hiroshi Motoyama Theories of the Chakras
Conos de energía en los chakras superiores.
Pierrakos explica que los centros tienen como objetivo atraer la energía del entorno hacia el organismo para cargarlo. «Ellos (los chakras) son órganos de energía, al igual que los riñones y el corazón son órganos físicos, y para la salud humana son tan vitales como éstos. El organismo metaboliza y distribuye la energía que atraen a través de todo el cuerpo hasta el nivel de las células.» Probablemente comprenderemos mejor nuestras propias sensaciones mientras practicamos si captamos las posibles vías de transformación de la energía sexual al circular a través de los chakras mientras abrimos la flauta interna. Para beneficiamos de esta práctica, empero, no es imprescindible creer en la existencia de los chakra. Podemos dejar en suspenso confianza o desconfianza, seguir las indicaciones y limitamos a observar nuestra propia experiencia. Es difícil encontrar personas que, como Pierrakos, sean capaces de ver los chakras. En cambio todo el mundo podrá notar las sensaciones que producen a pesar de no comprender su origen. Entre éstas podríamos citar la sensación de vacío en el estómago cuando estamos nerviosos o asustados; la tensión de un nudo en la garganta cuando nos emocionamos, queremos decir algo y no encontramos las palabras para expresarlo; la calidez, la sensación erótica, de derretimiento en la parte inferior del vientre cuando estamos excitados sexualmente.
La parte central del pecho es el punto indicado para experimentar sensaciones, por cuanto allí se encuentra el corazón del chakra. Recordemos, por ejemplo, una época en que habíamos pasado largo tiempo sin ver al amante; y llegó el día de ir a recogerle al aeropuerto. La multitud de pasajeros iba saliendo por la puerta, teníamos que estirar el cuello para distinguirle. Finalmente apareció, nos dirigió una sonrisa; tuvimos la sensación de que el corazón nos iba a estallar, parecía que se había dilatado terriblemente. En realidad aquello que notábamos no era el corazón en el sentido físico, si bien es verdad que latía con más intensidad, sino el corazón del chakra, el que también nos hace sentir el dolor cuando se rompe una historia amorosa.
Un mapa de los siete centros
En este apartado ofrecemos un conciso mapa de los caminos de los chakras a la vez que describimos algunas de sus cualidades a fin de tener una perspectiva de la ruta que emprenderemos al desplegar la práctica.
Al circular la energía sexual a través de la flauta interna, se adapta y transforma a medida que transcurre entre los chakras, produciendo distintas sensaciones, sentimientos y colores. Cada uno de los colores expresa y refleja el ánimo de determinadas energías: por ejemplo, la alegría y luminosidad del amarillo. Con el tiempo, conseguiremos entrever y gustar las sensaciones derivadas de los siete chakras.
EL CHAKRA DEL SEXO. El primer chakra corresponde al centro sexual y se relaciona con el dar a luz y demás sensaciones de vida y supervivencia. Cuando
Este secreto del alto nivel del yoga consiste en el estímulo y utilización de los centros latentes del sistema nervioso y del cerebro, los núcleos de los centros espirituales, denominados chakras en la filosofía del yoga, así como la utilización del único combustible absolutamente indispensable para este objetivo: la energía sexual. Elisabeth Haich
la energía circula libremente a través de este chakra, nos sentimos inflamados de deseo sexual, ansiamos el frenesí, necesitamos liberamos o ser colmados. Algunos explican que han tenido una imagen mental de esta ardiente energía en forma de un color rojo oscuro que se va extendiendo por la parte inferior del cuerpo, algo parecido al fenómeno de «vedo todo rojo» cuando alguien se enfurece. En el chakra del sexo se consigue una sensación de vitalidad, un brío que podría simbolizarse en el personaje de Zorba el griego.
Cuando este chakra no está completamente relajado y abierto, la energía no puede circular libremente y la persona experimenta sensaciones negativas como de extrañeza, de culpabilidad frente al sexo, temor a la carencia sexual o a no ser capaz de conseguir un orgasmo pleno. Algunos pueden también sentirse privados de algo, a nivel físico y emocional, e incapaces de hacer frente a la situación sin el concurso de un parten aire.
Mapa de los siete chakras: los centros de energía vital.
EL CHAKRA DEL BAJO VIENTRE. El segundo chakra se sitúa bajo el ombligo. Se trata del centro natural de equilibrio y movimiento del cuerpo. En la tradición china y japonesa, donde se denomina hara, se considera la fuente de vitalidad del cuerpo y el centro de gravedad para las artes marciales. Al fluir libremente la energía de este centro, nos sentimos fortalecidos, llenos de vitalidad, notamos un vigor que emana del cuerpo saludable, relajado. «En este punto -precisaba uno de mis profesores-, el tao del sexo es fluidez y movimiento.» La energía sexual se expresa por medio del movimiento de la pelvis, como en una danza, en gran euforia física.
Cuando se cierra este chakra, impidiendo el fluir de la energía sexual la persona se siente agarrotada, tensa, crítica respecto a su pareja, insatisfecha, celosa y desafiadora, dispuesta a la agresión subita. En este estado de cerrazón, tambIén se vive el síndrome del «estira y afloja» tan corriente en las relaciones: «Te quiero, pero vete». El orgasmo se limita a un acto que implica el ejercicio físico, la consecución y la descarga. Se pone tanto empeño en el gran «¡Oh!» que a menudo se escapa de las manos.
Este centro se asocia con el color naranja, que expresa la sensación de vitalidad.
EL CHAKRA DEL PLEXO SOLAR. Este chakra está situado en el hueco central, inmediatamente debajo de la caja torácica. En él experimentamos la energía sexual corno poder personal, como carisma, confianza en uno mismo: capacidad de proyectarnos en el mundo y conseguir que todo se desarrolle según nuestros planes. Cuando este chakra se halla abierto y relajado, el amante se siente dueño de sus emociones, capaz de establecer una relación de igualdad con su pareja. En el acto amoroso expresa el poder de transformar y conquistar, volcando la energía en el otro. El orgasmo se vive como la más alta expresión del poder personal: «eres mío».
Cuando este centro está en tensión o bloqueado, el sexo se ve como algo amenazador; tememos que el orgasmo nos robe energías o que no estemos dispuestos para él, que no saldrá bien, que irremediablemente se dará la eyaculación precoz.
Este centro va asociado al color amarillo, que expresa alegría y resplandor.
EL CHAKRA DEL CORAZÓN. Este chakra se sitúa en la parte central del pecho, entre pezón y pezón. Aquí, la energía sexual se vive como un deseo de fusión, de dilución con la otra persona: una sensación de formar parte del otro. Crea la pasión de compartir el amor, la alegría y la risa; de convertirse en un niño juguetón; de dar por mero placer. Cuando el centro se halla relajado y abierto, experimentamos confianza, enternecimiento, benevolencia. Si está cerrado. se plantea la duda, el cinismo, nos sentimos polémicos.
Este chakra marca asimismo el punto decisivo en e1 recorrido de la energía a través de la flauta interna. Hasta aquí, la energía estaba orientada hacia el cuerpo a nivel físico, atraída por la fuerza de la gravedad hacia la tierra, necesitaba ser liberada a través de la eyaculación. Al encontrarse amor y sexo, vivimos algo cualitativamente diferente. Planteémonos la diferencia que hay entre la relación sexual y el hacer el amor. Si no interviene el corazón, el sexo es algo puramente físico. Experimentamos la satisfacción momentánea de la liberación, pero sigue siendo algo unidimensional. Con el amor, el sexo se transforma en una experiencia elevada, más renovadora, de éxtasis.
Este chakra se asocia al color verde, que expresa esperanza, renacimiento primaveral de la frescura y la creatividad.
EL CHAKRA DE LA GARGANTA. Cuando se abre este chakra, sabemos quiénes somos y qué queremos, y somos capaces de expresarlo. Nos sentimos en paz con nosotros mismos y conseguimos mantenemos así aunque ello implique ser diferentes de los demás, tomar iniciativas nuevas, incluso mostramos primarios y antisociales. Podemos disfrutar, por ejemplo, gritando o diciendo cosas delirantes sobre nuestros sentimientos al hacer el amor. A este nivel, sabemos perfectamente el tipo de juego amoroso que deseamos y el estilo de amante que esperamos. Cuando el centro está cerrado, nos preguntamos qué es lo que debemos sentir y tendemos a colmar los deseos y necesidades de nuestra pareja en vez de seguir los propios. Como resultado, procuramos imitar a los demás y podemos simular el orgasmo por miedo a parecer incorrectos. Las sensaciones orgásmicas se quedan a flor de piel, como si las experimentara otra persona y no nosotros. Este chakra se asocia al color violeta, expresa la profundidad de la sabiduría.
EL CHAKRA DE LA FRENTE. Esta misma energía, transformada y purificada a su paso por la flauta interna, alcanza un punto en el centro de la frente, detrás de las cejas, entre ambas. En este punto, nos sentimos como el que ha ascendido hasta la cima de una montaña tras una larga escalada. La energía es vivificante, fresca, limpia, notamos una creciente sensación de espacio y libertad. Descubrimos el potencial de la intuición y de la imaginación, creamos imágenes mentales; precisamente por eso en oriente se denomina tercer ojo a este chakra. Nos dejamos llevar por los presentimientos y comprendemos directamente las cosas sin tener que recurrir a la razón o a la lógica. En este centro, normalmente se experimenta la energía como una luz interna.
Cuando el centro está cerrado, las experiencias sexuales pierden el punto de misterio y emoción, la vida parece monótona y carente de cualidades de grandeza. Parece que no existe una conciencia superior o una inteligencia que impregne el universo más allá del sentido del «yo» y del «mío».