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Qué dice la OMS:

En su protocolo de atención al parto normal, la OMS incluye entre las prácticas «que deberían ser abandonadas», el «insistir en el confinamiento insti- tucional universal».

Para saber más:

Artículos:

«Parir en casa, una opción segura.» Asociación El Parto es Nuestro. www.elpartoesnuestro.org «Mortalidad materna. La maternidad segura se

encuentra en el protagonismo de las mujeres mismas.» Marie Lynne Tyndall. www.midwi- ferytoday.com/articles/mortasp.asp

«Cómo se asiste un parto en casa.» Consuelo Ruiz Vélez-Frías. www.partonatural.net

«Naître en enfer, le mythe de la sécurité de l'accou- chement à l'hôpital.» www.midwiferytoday.com/ articles/intofirefr.asp

«El parto natural hace más seguro el parto hospitala- rio.» Enrique Lebrero. www.acuario.org

«Historias de partos en hospital y en casa.» www.par- tonatural.net, www.elpartoesnuestro.org, www. migjorn.net, www.acuario.org, www.dandoaluz. org.ar

«Ventajas de un parto en casa en caso de compli- cación.» Naolí Vinaver. Ob Stare n.º 5, verano 2002.

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«Outcomes of planned home births with certified professional midwives: large prospective study in North America.» Kenneth C. Johnson, Betty- Anne Davis. www.bmj.bmjjournals.com/cgi/ content/full/330/7505/1416

«Parar la matanza de las mujeres: desangrarse hasta morir.» Michel Odent. Primal Health Research Centre.

Libros:

Nacer en casa. Sheila Kitzinger. Interamericana.

Mujeres y salud desde el sur. María Fuentes. Icaria Milenrama. Barcelona, 2005.

Parto seguro. Beatrijs Smulders y Mariël Croon. Me- dici.

El placer de parir. Asociación Nacer en Casa. www. nacerencasa.org

Safer Childbirth? A critical history of materni- ty care. Marjorie Tew. Free Association Books, 1998.

Webs:

Asociación Nacer en Casa. www.nacerencasa.org Red Latinoamericana y del Caribe para la Humaniza-

ción del Parto y Nacimiento. www.relacahupan. org

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La lactancia materna

La lactancia juega un papel muy importante en el estableci- miento del vinculo madre-hijo. El momento más apropiado para iniciar la lactancia es, sencillamente, cuanto antes. Cuan- do la mamá tiene en brazos al bebé después de su nacimiento, este suele encontrar el pezón en la primera hora, especial- mente cuando el parto se ha producido sin ningún tipo de interferencia y el bebé nace bien alerta.

Según se ha podido comprobar, el establecimiento tempra- no del vínculo madre-hijo a través del contacto permanente y la lactan cia precoz es uno de los factores que más favorecen el éxito de la lactancia. Esta es, a su vez, una gran tejedora del vínculo. Con cada toma, la madre segrega oxitocina, prolacti- na y endorfinas, que ingiere el bebé, y que a su vez nutren y renuevan el lazo amoroso que los une.

Las madres que comienzan la lactancia inmediatamente tras el parto son también las que la continúan durante más tiempo, mientras que las que la comienzan horas o días des- pués, la abandonan y sustituyen por la lactancia arti ficial mu- cho más tempranamente, debido a las dificultades que en- cuentran.

La galactogénesis (la secreción de leche) no solamente se favorece por el establecimiento precoz de la lac tancia, sino también por la frecuencia de las tomas. En su libro Materni- dad y lactancia, la doctora Gro Nylander explica por qué a mediados del siglo pasado la lactancia materna casi llegó a su desaparición. Eso se debió no solamente a la presión de las casas comerciales o la creencia en la superioridad de la leche de vaca —algo posteriormente desmentido por la evidencia científica—. El principal motivo fue el traslado de los partos

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de casa al hospital, donde los bebés eran separados de sus madres y enviados al nido durante toda la estancia. Las tomas eran reguladas por prescripción facultativa, cada tres o cuatro horas, diez minutos en cada pecho. Dado que la producción de leche es estimulada por la demanda del bebé, ante tan es- casa demanda, la oferta no se ponía en marcha. Las madres fracasaron en masa y apareció un síndrome poco conocido hasta entonces: «no tener leche suficiente».

Por otra parte, cada día resulta más evidente la estrecha relación existente entre parto y lactancia. Las hormonas que la madre segrega durante el parto y el nacimiento —oxitocina, prolactina— juegan un papel importante también en el inicio de la lactancia. Las mujeres que dan a luz por parto natural, no interferido de ninguna forma, y que disponen de intimi- dad para estar en contacto con su bebé piel con piel desde el principio, establecen y mantienen la lactancia tanto tiempo como desean con mayor facilidad. Las mujeres cuyo equilibrio hormonal se ha alterado durante el parto pueden tener más dificultades para establecerla. Las mujeres que han sufrido una cesárea sin inicio de parto, que además son separadas de sus bebés al nacer e inician la lactancia en pleno posoperatorio, pueden experimentar todavía más dificultades. Pero eso no quiere decir que no sea posible. Con paciencia, mucho con- tacto piel con piel, y lactancia a demanda, las madres que han sufrido una cesárea pueden recuperar el tiempo perdido y, al cabo de unos días o semanas, tener tanta producción de leche como una madre que ha dado a luz de forma fisiológica.