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Dr Alfredo Manzullo

In document Anales | Tomo XL | 1985-1986 (página 55-58)

Señoras y señores:

La Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, ha convocado hoy a Se­ sión Pública, con el objeto de hacer entrega del Premio "B ayer” en Cien­ cias Veterinarias, correspondiente al año 1984, distinción ésta, que de acuer­ do a su actual reglamentación, se otor­ ga a profesionales veterinarios, que se hayan destacado en la disciplina de Sanidad Animal en el medio rural.

La prim itiva reglamentación tenía por objeto, estim ular a esos profesionales, que impulsados por su exquisita sen­ sibilidad, abordan los amplios campos de la investigación científica, y abra­ zan con veneración y fervor, la difícil tarea de buscar la verdad como culto, en la trascendente virtud de realizarse intelectualmente, para cum plir con los hondos anhelos de perfección que se­ ñaron en su juventud.

Lamentablemente, la rápida evolución de los sistemas de vida y el avance inexorable de los cambios, desvían a muchos jóvenes, de su" prim itivos sueños de superación, y dejándose atrapar por los tentáculos falsamente promisores de esa sociedad de masas, rompen el delicado equilibrio que debe e xistir entre lo material y lo espiritual y subordinan su vida a la superficia­ lidad del arte lucrativo, sin reparar que van cayendo en tareas rutina“ias que no solamente empobrecen y limitan sli

accionar, sino también los conduce erróneamente a confundir las hermo sas realidades que les ofrece el ejer­ cicio cierto de la profesión veterina­ ria, que lleva im plícita en sí, el men­ saje imperativo de superarse, para

ocupar dentro de la escala de valores, un lugar protagónico en los destinos de su comunidad.

Sin embarro, so encuentran aún mu­ chos profesionales que practicando al­ guna virtud, luchan, se orientan y evo­ lucionan, a fin de cum plir éticamente con su profesión. Colegas, que con cabal responsabilidad y sin reservas, se entregan a la difícil misión de educar cultural y técnicamente al hom­ bre del medio rural predicando la im­ periosa necesidad de m odificar su mentalidad de artesanos e incentiván­ dolos a incorporar en sus tareas, nue­ vas tecno’ogías, que les perm itirán se­ guramente mejorar su nivel de vida.

Son esos profesionales, los que con natural rebeldía y gran dosis de sacri­ ficio. abren huellas civilizadoras en los lugares más inhóspitos, donde la ignorancia y la desidia entrelazadas con los arcaicos conceptos de fata li­ dad agravan su vocación de flaqueza, sumergiéndolos en esa desesperanza, que los hace incapaces de elevar sus va'ores morales.

El enérgico esfuerzo, de abrir nuevas sendas y acrecentar obras que be­ neficien a la comunidad, son atributos inquebrantables que el profesional ru­ ral debe poseer como filosofía de su accionar, y esos fueron los valores que el Jurado presidido por el que habla e integrado por los Académicos doctores Emilio G. Morini y Guillermo G. Gallo y los doctores Elias Alvarez y Mario Casas, han tenido en cuenta, para seleccionar y proponer al doctor Selfero Nelson Audisio, como candi­ dato al Premio “ Bayer” en Ciencias Ve­ terinarias 1984.

Las m últiples actuaciones del doc­ to r Audisio en el medio rural, nos han mostrado una vida profesional llena de inquietudes, dedicada por com pleto a idealizar su profesión, nos ha demos­ trado que a pesar de las desiguales fortunas obtenidas en las diversas ta­ reas que le tocó actuar, nunca lo ami­ lanaban, muy por el contrario, esos contratiem pos lo estimulaban y le da­ ban más bríos para procurar nuevas conquistas. Porque, sus ideales no murieron frente a los fracasos, sino que de ellos supo sacar experiencias que lo llevarían a desempeñarse con solidez en su profesión, y cuando al­ guna adversidad obscurecía su accio­ nar, renacía en él su tem ple de lucha­ dor nato y afloraba con más firmeza el resorte inquebrantable de su ideal.

Y así, entre la desesperación del no poder y su afán pujante del querer, fue hilvanando su hoja de vida, que es un ejemplo de sus propias exigencias pa­ ra alcanzar logros significativos que dignifican nuestra profesión.

Egresado con el títu lo de Doctor en Ciencias Veterinarias en la Universidad Cacional de La Plata en el año 1955, de inmediato emprende la d ifícil tarea c!e Veterinario Rural, desempeñándose en diversas zonas de la Provincia de Buenos Aires, de Córdoba y del sur de nuestro país; en ellos adquirió ex­

periencias, pero también le desperta­ ron inquietudes que lo llevaron a reali­ zar diversos cursos, los cuales además de aumentar sus conocimientos, le hi­ cieron vislum brar nuevos horizontes y lo pusieron en contacto con el medio, lo que le perm itió incorporarse a esa pléyade de hombres que honran a cual­ quier profesión, no solamente por sus conocimientos, sino también porque se entregan espiritualm ente a educar el intelecto de sus conciudadanos.

Es con esta filo sofía que acepta in­ corporarse como docente en la Escue­ la Inchausti y d irig ir pasantías de 5-6 alumnos para orientarlos en la prác­ tica de veterinaria rural, disciplina és­ ta que nunca abandonó.

Posteriormente, es designado Profe­ sor de Práctica Veterinaria y Explota­ ción de Tambos para peritos ganade­ ros, en la Facultad de Ciencias Vete­ rinarias de la Universidad Nacional de La Pampa. Su labor educativa en esa área fue muy intensa, pues se impuso

como meta m odificar la mentalidad de muchos productores, que obrando por impulsos accidentaleá, desechaban ele­ mentos y tecnologías válidas y caían en las lagunas irreparables de la inep­ titud.

Su carrera de docente universitario se inicia en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacio­ nal de La Plata como Jefe de Trabajos Prácticos, para trasladarse luego a su sim ilar de General Pico de la Univer­ sidad de La Pampa, donde va esca­ lando posiciones hasta llegar a Profe­ sor Titular en 1978,

La am plitud de sus conocim ientos trasciende los lím ites de su esfera de acción, siendo requerido por profesio­ nales de d istinto s puntos del país y de la hermana República de Bolivia, para tra n sm itir su experiencia y dar soluciones a los distinto s problemas que se presentan en el mantenimiento de la Salud Animal.

Asiduo concurrente a Congresos, Jor­ nadas y Conferencias, sus conceptos sen respetados por la profundidad de sus conocim ientos y la humildad de sus exposiciones. Y así, fue lemamen- te afirmando su jerarquía y cosechando distinciones, entre las cuales merece citarse la Medalla de Oro otorgada por el V Seminario M ilita r de V e te ri­ naria del Ejército Argentino y las me­ dallas de plata de la M unicipalidad de Buenos Aires y del Rectorado de la Universidad Nacional de La Pampa.

Esta breve reseña de la labor del doctor Audisio, resume la vida digna y destacada de un profesional que im ­ pulsado por el enorme sentido de res­ ponsabilidad y amor por su profesión, se ha entregado sin reservas al pro­ greso de su comunidad con esa riqueza espiritual tan propia de los hombres que buscan en la perfección la virtud de sus ideales.

Señoras y señores, los privilegios de la cultura y de la honestidad impo­ nen una lealtad ejemplar consigo m is­ mo, y así lo demuestra el doctor Au­ disio cuando concluye su hoja de vida con estas reflexiones: "Han transcu­ rrido 25 años de mi vida como vete­ rinario rural, con inquietudes docentes a nivel de productores y universitarias, he cosechado éxitos y distinciones, pero lo más im portante es sentirse que se fue útil a la comunidad, y que

pese a las adversidades, el ser hu­ mano puede encaminarse hacia una meta, que aunque no se cumpla to ta l­ mente por los avances de la tecno­ logía, lo hacen sentirse bien espiritual­ mente aunque insatisfecho profesional­ m ente” .

Doctor Audisio, sus ideales se han ido cristalizando por su pasión com­

bativa, por sus luchas y sus pujas. Los sueños de su juventud se fueron cumpliendo como lógica consecuencia de sus sacrificios, de la fina agudeza de sus reflexiones y de la justeza de sus juicios, virtudes éstas que sólo po­ seen los hombres que aspiran forjar los destinos de paz, seguridad y gran* deza, que nuestro país reclama.

In document Anales | Tomo XL | 1985-1986 (página 55-58)