Señor presidente:
Mis primeras palabras, en esta oca sión, se dirigen al doctor Perotti, quien hoy asume oficialm ente como Acadé mico de Número de nuestra corpora ción, por haberme dispensado el ho nor de ser su presentante, en circuns tancia tan especial, distinción que
mucho agradezco.
íisto no significa preparar unas po cas líneas de compromiso para cum p lir con una práctica corriente, sino, además de repasar su hoja curricu la;', empaparse e interiorizarse en su personalidad y aún penetrar, alqo si quiera, en su intimidad. Por todo ello reclamo indulgencia al doctor Perotti y al distinguido auditorio, pues mis escasas virtudes oratorias y un res tringido manejo del idioma, ju s tific a rían mi inhabilitación. Creo que nues tro nuevo miembro hubiera estado más feliz eligiendo un presentante de ma yor solvencia, selección fácil, por otra pa-te, entre los avezados y distingui dos miembros de la corporación.
Resuelto ya que fuera yo el desig nado dedicado a llenar estas páginas llegué, no obstante, a la siguiente con clusión: presentar ni doctor Perotti significa a la vez algo fácil y difícil y aunque esta dualidad pudiera parecer asaz contradictoria veremos que no es así. Lo '‘fá c il” radica en que siendo su personalidad tan singular, su dila tada trayectoria como docente, inves tigador y hombre de consulta obliga da en su especialidad, vastamente co nocida, bastaba solo mencionar su nombre para que muchas personas lo asociaran automáticamente a sus va lores y condiciones, sin necesidad de agregados. Pero como esto no puede ser así y deberemos hacer un reviso rio de datos y sucesos, especialmente
para los más jóvenes, no conocedores de su trayectoria, aparece pues la par te "d ifíc il".
Volcar en el poco tiempo que dis pongo (y, no siendo quien les habla, de “ pluma ágil"), los logros más no tables de su carrera, constituye un problema de no feliz solución. Trata ré, no obstante, de ser veraz, claro y por sobre todo breve, pues segura mente no es a mí a quien habéis ve nido a escuchar, sino a nuestro cole ga, quien habrá de ilustrarnos, con su probada capacidad, en un tema de !a especialidad que tan bien conoce: la avicultura, esa disciplina que hizo de cir hace poco a Fabricant y Calnek: "La Droducción avícola es actualmen te una operación altamente especiali zada e industrializada. Grandes pobla ciones de aves son mantenidas usual mente en instalaciones separadas, pa ra la cría, reproducción, crecimiento de pollos recién nacidos, producción de huevos o producción de aves para carne. Esta organización económica mente eficiente de la industria avíco la ha sido posible por una serie de medidas interconectadas en cuanto a manejo, nutrición y cría de las aves. Muchos de estos cambios o medidas están asociados con una alta inciden cia e impacto económico de las pér didas por enfermedades o alteracio nes significativas en diversos tipos de enfermedades, que fueron el mayor problema de la industria. Una efectiva utilización de muchos de estos logros dependió de una mejor comprensión de la etiología y epidemiología de las enfermedades aviarias y del desarro llo de los métodos económicamente disponibles para su co n tro l” (J. F. y B. W. C., The Cornell Veterinarian, vol. 75, n? 1, 1985).
Perotti nace en Buenos Aires, don de hace sus estudios prim arios y se cundarios y es en la Facultal local, entonces de Agronomía y Veterinaria, donde cursa con brillantez su carrera profesional, egresando con el títu lo de Doctor en Medicina Veterinaria, con promedios de clasificación excepcio nales, en 1938.
Casi de inmediato, en 1939, se de sempeña en la Inspección Veterinaria del Mercado de Concentración M uni cipal de Aves. Huevos y Afines, lo que podría señalarse como la inicia ción de su orientación.
Se suceden luego actuaciones ais ladas en laboratorios clínicos pero nuevamente es intensa e ininterrum pida su labor en cursos, comisiones, participación en delegaciones, jorna das, programas de extensión, etc., ca si todos en relación a sanidad, mane jo y p'oducción de aves y de animales de granja en general. Su cargo en la Dirección de Granja del M in iste rio de A gricultura y Ganadería de la Nación data de 1956 con la Jefatura de Sec ción. Las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, San Juan, Santa Fe y otras lo cuentan como experto, consultor, in tegrante de paneles en el tema que domina.
Instituciones como INTA, en varias oportunidades, nuestra Academia en 1963 y la FAO en 1962 en la Reunión Interamericana de Santiago de Chile, lo acogen como relator o represen tante.
Es invitado a Venezuela en 1966; en el mismo año a Estados Unidos; a Pe
rú y Paraguay en 1967 y a Uruguay en 1969, a visitas y dictados de cur
sos.
La Cámara de Productores Industria les Avícolas del país lo designa, en 1965, Consultor en Nutrición y Sani dad. Se desempeñó como d irector té c nico o asesor de im portantes empre sas de la producción avícola en nues tro país.
Vuelca su considerable experiencia en numerosos trabajos científicos, en el país y en el extranjero. Hay im por tantes artículos de su autoría y son varios los capítulos que llevan su fir
ma en libros clásicos de la especiali dad.
Trabajos y artículos de divulgación se cuentan por decenas. Hemos nu merado en solo dos revistas unos 170, a los que se agregan varios más en otras conocidas publicaciones, pasan do así los dos centenares.
En el año 1967 la Asociación Perua na de A vicultores le entrega su pre mio “ Al m é rito ” y en 1970 recibe uno sim ilar de Paraguay.
La Universidad Nacional del Centro lo distinguió como Profesor Extraor dinario Visitante.
Perotti accede a la cátedra univer sitaria en la Facultad de Ciencias Ve terinarias de La Plata en 1955, donde organiza e inicia la enseñanza de In dustrias de la Granja. Luego, por con curso de oposición, pasa a ser Profe sor Titular. La cátedra recibe algunas diferentes denominaciones, hasta cul
minar con el cargo de Profesor Emé rito en Zootecnia Especial II Curso de Aves y Pilíferos.
Dicta su m ateria con solvencia sin gular, va formando jóvenes profesiona les, haciendo escuela y abriendo cam pos futuros. Varios de sus ex alum nos ocupan hoy el titu la ra to de sen das cátedras en otras facultades. Es guía y maestro, enseñando la materia, pero quizás lo que es más im portante enseñó a mantener la dignidad y el se ñorío de la cátedra universitaria. Su hija y su hijo asimilaron su vocación y hoy ostentan ambos el títu lo profe sional.
Reconocemos en él afán del traba jo, del estudio, del proceder recto, en tiem pos en que es más notable lo que hace dos siglos ya decía Robespierre: "La virtud está en minoría sobre la tie rra ."
Puede decir con V irg ilio : “ Viví y cumplí la misión que el destino y el deber me habían marcado."
Señor presidente:
Prometí ser breve. Creo, no obstan te, que lo presentado, en apretada sín tesis, es suficiente para afirm ar que el doctor Rodolfo M. Perotti viene sin duda a prestigiar nuestra Academia.
Nada más.