SESION PUBLICA
del
ACADEM IA NACIONAL
DE AGRONOMIA Y VETERINARIA
Fundada el 16 de Octubre de 1909
Buenos A ires
Avenida A lve ar 1711 - República A rgentina
MESA DIRECTIVA
Presidente ... Dr. NORBERTO P. RAS Vicepresidente ... Ing. Agr. DIEGO J. IBARBIA Secretario General ... Dr. ALFREDO MANZULLO
Secretario de Actas Ing. Agr. RAFAEL GARCIA MATA Tesorero ... Dr. ENRIQUE GARCIA MATA Protesorero Ing. Agr. MILAN J. DIMITRI
ACADEMICOS DE NUMERO
Dr. HECTOR G. ARAMBURU Dr. ALFREDO MANZULLO Ing. Agr. HECTOR O. ARRIAGA Ing. Agr. ICHIRO MIZUNO
Dr. RAUL BUIDE Ing. Agr. EDGARDO R. MONTALDI Ing. Agr. JUAN J. BURGOS Dr. EMILIO G. MORINI
Dr. ANGEL L. CABRERA Dr. RODOLFO M. PEROTTI Ing. Agr. MILAN J. DIMITRI Dr. ANTONIO PIRES
Inq. Agr. EWALD A. FAVRET Ing. Agr. EDUARDO POUS PEÑA Ing. Agr. MANUEL V. Dr. JOSE MARIA R. QUEVEDO
FERNANDEZ E. VALIELA Ing. Agr. ARTURO E. RAGONESE Dr. GUILLERMO G. GALLO Dr. NORBERTO P. RAS
Dr. ENRIQUE GARCIA MATA Ing. Agr. MANFREDO A. L. REICHART Ing. Agr. RAFAEL GARCIA MATA Ing. Agr. LUIS De SANTIS
Ing. Agr. JUAN H. HUNZIKER Ing. Agr. ALBERTO SORIANO Ing. Agr. DIEGO J. IBARBIA Dr. EZEQUIEL C. TAGLE Inq. Agr. WALTER F. KUGLER
PRESIDENTE HONORARIO Dr. ANTONIO PIRES ACADEMICO HONORARIO Ing. Agr. Dr. NORMAN BORLAUG ACADEMICOS CORRESPONDIENTES Dr. TELESFORO BONADONNA (Italia) Ing. Agr. GUILLERMO COVAS (Argentina) Ing. Agr. JOSE CRNKO (Argentina) Dr. CARLOS LUIS DE CUENCA (España) Dr. LUIS A. DARLAN (Argentina)
Sir WILLIAM M. HENDERSON (Gran Bretaña) Ing. Agr. ARMANDO T. HUNZIKER (Argentina) Ing. Agr. ANTONIO KRAPOVICKAS (Argentina) Ing. Agr. NESTOR R. LEDESMA (Argentina) Dr. OSCAR LOMBARDERO (Argentina) Ing. Agr. JORGE E. LUQUE (Argentina) Dr. HORACIO F. MAYER (Argentina) Dr. MILTON T. DE MELLO (Brasli)
Ing. Agr. ANTONIO M. NASCA (Argentina) Ing. Agr. LEON NIJENSOHN (Argentina)
ing. Agr. SERGIO F. NOME HUESPE (Argentina) Ing. Agr. RAFAEL PONTIS VIDELA (Argentina) Dr. CHARLES G. POPPENSIEK (Estados Unidosl Ing. Agr. RUY BARBOSA P. (Chile)
Ing. Agr. ALBERTO A. SANTIAGO (Brasil) DIRECTOR DE PUBLICACIONES
APERTURA DEL ACTO POR EL PRESIDENTE
Dr. NORBERTO P. RAS
Venimos aquí a entregar una vez más el Premio Massey-Ferguson, esta vez versión 1985. Este galardón ha a'canzado una posición destacada en el sector agropecuario nacional. Tie ne, en efecto, un historial ya prolon gado, pues ha sido concedido en ocho oportunidades, pero su prestigio deri va prim ordialm ente del hecho de ha ber invariablemente recaído sobre per sonas de relieve extraordinario, ver daderos pioneros y artífices de la grandeza de la producción agraria y constructores de una comunidad ru ral mejor.
No es poco poder señalar este acierto, esta precisión en las deci siones de un premio, cuyo jurado a lo largo de los años ha sabido selec cionar personalidades indiscutidas en la valoración del público.
No está de más señalar que es un destino ineluctable de los premios que van adquiriendo repercusión e im por tancia, el ir cayendo bajo un análisis público cada vez más severo, del que no salen siempre bien librados. Baste señalar la repercusión y comentarios muy dispares que suscitan algunos premios de trascendencia mundial, co mo es el Nobel de literatura, para ejem plificar lo que señalo.
Los jurados del premio Massey-Fer guson, siempre han alcanzado dictá menes unánimes, alrededor de nom bres de notable significación. Perso nalidades cuyo perfil resultaba un pa radigma de excelencia universalmente reconocido, cuyas virtudes trascen dieron ampliamente la inevitable li mitación humana. Todos ellos satis ficieron ampliamente la exigencia del reglamento del premio, o sea "haber hecho alguna contribución valiosa al desarrollo agrícola nacional” .
En 1977, en su prim era versión, un jurado presidido por el Académico Gastón Bordelois, elegía al Ing. Agr. Raúl Firpo M iró. Es am pliam ente co nocida la acción de este visionario en e! m ejoram iento ganadero, en el cultivo del maíz, como un abridor de huellas en la pampa, investigador, d i vulgador, innovador de todos los mo mentos.
Lo siguió al año siguiente el A rq u i tecto Pablo Hary, hombre legendario, profeta de la producción, líder nato y creador de un m ovim iento como es el CREA, que concita los mayores elogios y, lo que es muy raro en un país de envidias y envidiosos, cierra la boca, con su solo prestigio, hasta a los más protervos.
Luego fue D. V íctor Elias Navajas Centeno y los continuadores de su obra. Legión laboriosa y abnegada que desde los tiem pos del iniciador des bravaron las tierra s del Noreste co- rrentino, organizando un verdadero im perio de trabajo y solidaridad.
Lo siguió D. Desiderio Echeverz Harriet, otro patriarca, esta vez un dom esticador de la pampa subhúmeda, que dem ostró durante muchos años los milagros de ingenio y de trabajo que pueden realizar los productores argentinos, ilustrados, incansables, op tim istas, sacrificados.
En 1980, la nómina del Premio Mas- sey-Ferguson continuó con el Ing. Agr. Oscar A. Klein y los continuadores de su obra. Técnicos ilustres y produc tores de avanzada que quedaron vin culados estrechamente a cualquier "m ila gro argentino” de que puede enorgullecerse nuestro cultivo cerea-
lero.
Recibió luego el premio D. José Buck y los continuadores de su obra,
otro inmigrante ejemplar, actor de una vida aventurera hasta poder organizar el extraordinario sem illero en que hoy continúan la tarea sus sucesores.
Y por último, en la última entrega efectuada, el Premio Massey-Fergu- son recayó sobre los sacerdotes y religiosas de la Orden Salesiana. En aquel momento pudimos cantar la obra de estos seres abnegados, como una verdadera antinomia de la guerra im pía que había desolado por tres siglos y medio los desiertos del sur. Su obra de amor prosigue a diario.
Señores y señoras, en esta nueva edición del Premio Massey-Ferguson yo me despido, no sin nostalgia, créanme, del jurado académico que presidí a lo largo de seis entregas sucesivas. Al ocupar hoy la presi dencia de la Academia, nueve pre mios reclaman por igual mi atención. Sólo me conforta conocer profunda
mente la abnegación y la capacidad de los miembros del jurado que dejo y la seguridad de ser magníficamente sucedido en su conducción por el Académico Ing. Agr. y Abogado Diego J. Ibarbia. A él le corresponderá pre sentar ante ustedes las razones por las cuales el Ing. Herminio Arrieta y los continuadores de su obra fueron postulados unánimemente para recibir la entrega 1985.
El Premio Massey-Ferguson nos brinda año a año motivos de alegría. Nuestra Academia valora plenamente el acto positivo y generoso de esta firm a industrial vinculada tan estre chamente al desarrollo del sector agropecuario argentino, al in stitu ir el galardón, y lo agradecemos en nom bre de la comunidad argentina que recibe su estímulo y sus enseñanzas.
Auspiciamos a este premio una vida larga y fecunda, con todos sus pro pulsores.