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EFECTO DE LA PALIPERIDONA EN EL SISTEMA ENDOCANNABINOIDE (ECS).

COMPENSATORIOS ANTIINFLAMATORIOS/ANTIOXIDANTES 4 EFECTO DE LA PALIPERIDONA EN EL SISTEMA

4. EFECTO DE LA PALIPERIDONA EN EL SISTEMA ENDOCANNABINOIDE (ECS).

Nuestros resultados apoyan la idea de que los antipsicóticos atípicos son capaces de modular las alteraciones del ECS inducidas por el estrés, aunque de todas formas es necesaria la realización de futuros estudios para dilucidar su beneficio terapéutico. Por otro lado, nuestros resultados también sugieren la posibilidad de que el amplio rango de alteraciones en el ECS descritos en la esquizofrenia se pueda deber a la medicación antipsicótica crónica. Este posible factor confusor puede ser uno de los causantes de la gran variabilidad de alteraciones descritas en el ECS (Ferretjans et al., 2012). Una de las implicaciones inmediatas es la importancia del estudio del ECS en pacientes con enfermedades psiquiátricas sin tratamiento antipsicótico.

Los resultados obtenidos nos sugieren que el ECS reacciona ante la exposición a estrés (Crowe et al., 2014). Algunos autores han encontrado que los efectos del estrés

en la señalización del ECS en el cerebro está mediada por el receptor glucocorticoide (Hill et al., 2011). El uso de modelos animales basados en el estrés es relevante en el estudio de posibles mecanismos implicados en la fisiopatología del estrés. Incluso, gran parte de los modelos animales usados para el estudio de la depresión se basan en la exposición a estrés crónico. Además, muchos de los antipsicóticos atípicos son usados como adyuvantes en el tratamiento de depresiones resistentes a antidepresivos y en el estrés post-traumático (Rogoz, 2013; Wang et al., 2013).

Las alteraciones encontradas en esta serie de estudios, dependen principalmente de la presencia o ausencia de estrés, pero también de la duración del estímulo. Las ratas expuestas a estrés agudo que no recibieron el tratamiento con PALI mantuvieron los niveles expresión de los receptores CB1/CB2 sin alterar, pero disminuyó la expresión proteica nuclear del receptor PPARα. Además, se observó un aumento en los niveles de mRNA de las enzimas de degradación FAAH y MAGL, al igual que un aumento en los niveles proteicos de FAAH, mientras que las enzimas de síntesis no sufrieron cambios a nivel de la corteza prefrontal, pero sí se observó una disminución en los niveles de DAGL a nivel periférico en PBMC. Estos resultados sugieren que el estrés agudo disminuye la disponibilidad de endocannabinoides, pero también podría corresponder a una respuesta coordinada como mecanismo regulador a la liberación de AEA y 2-AG durante el inicio de la exposición a estrés. Dicho incremento del tono de eCB está ampliamente descrito por otros autores frente al estímulo de estrés agudo y subcrónico (Gorzalka y Hill, 2011; Dlugos et al., 2012) y podría depender de la liberación de dopamina y/o glutamato inducido por el estrés, con la finalidad de inhibir la sobreactivación del eje HHA inducido por el estrés (Patel et al., 2003). En esta línea, se ha descubierto que RSP protege contra las alteraciones en la neurotransmisión dopaminérgica y serotoninérgica inducida por estrés (Krishnamurthy et al., 2011).

Desde un punto de vista terapéutico, PALI aumenta los niveles de CB1, y la expresión de las enzimas de síntesis de eCB NAPE y DAGLα, esta última también a nivel periférico, y además previene el incremento de los niveles de FAAH. Estos cambios se pueden considerar como un intento de normalizar los niveles de eCB. Puede que el resultado del incremento en los niveles de AEA y 2AG sea la causa del aumento de los receptores CB1 y TRPV1 en los animales tratados con PALI bajo condiciones de estrés agudo (rev. en Ross, 2003). Recientemente, hemos observado

una disminución en los niveles de CB2, NAPE y DAGLα, y por otro lado un aumento en las principales enzimas de degradación de eCB, FAAH y MAGL en PBMCs de pacientes con un primer episodio psicótico (Bioque et al., 2013). Estos resultados podrían sugerir un decaimiento en los niveles de eCB o al menos de la disponibilidad de ellos durante un episodio psicótico, e incluso podría representar un mecanismo de respuesta frente a la síntesis y liberación previa de eCB. Es por ello que cobra importancia el rol normalizador que posee PALI en nuestro modelo animal.

Bajo condiciones de estrés crónico, también se produjeron cambios específicos en los componentes del ECS. En primer lugar, se observó en la corteza prefrontal, una disminución en los niveles de mRNA de los principales receptores, CB1 y CB2, lo cual está en concordancia con estudios anteriores, donde en modelos de estrés crónico o de administración crónica de corticosterona se había presenciado la disminución en los niveles de CB1 (Hong et al., 2011; Hu et al., 2011; Xing et al., 2011; Bowles et al.,

2012). Incluso se ha observado que los ratones deficientes de CB1 presentan un

comportamiento de tipo depresivo (Valverde y Torrens, 2012). Similares resultados se obtienen al administrar antagonistas de CB1 (Beyer et al., 2010), aunque también se ha observado el efecto contrario en modelos animales expuestos a estrés crónico no predecible (McLaughlin et al., 2013). Luego, en cuanto a las enzimas de degradación de los eCB se observó una disminución de FAAH tanto a nivel de mRNA como de expresión proteica, y de igual manera se apreció una disminución en los niveles proteicos de MAGL. En cuanto a las enzimas de síntesis, se apreció una disminución en los niveles de mRNA de DAGLα, pero curiosamente a nivel periférico se observa un aumento en los niveles proteicos de DAGLα. Algunos autores que usaron el mismo modelo animal de estímulo repetitivo durante 10 días, encontraron un aumento en los niveles de 2-AG, mientras que al mismo tiempo AEA se encontraba reducida (Patel et

al., 2009). De todas formas nuestros resultados a 21 días de estrés pueden ser

consecuencia o respuesta frente al estímulo, lo cual es difícil de determinar, teniendo en cuenta la gran reactividad del ECS en relación a la duración del estrés.

Por último, en el modelo animal de esquizofrenia inducido por infección prenatal encontramos que existe un aumento en los niveles de mRNA y de expresión proteica de las enzimas de degradación FAAH y MAGL en la corteza prefrontal, y que PALI tiene la capacidad de normalizar dichas alteraciones. Lo cual, nuevamente nos sugiere la

disminución del tono endocannabinoide o bien un mecanismo regulador en respuesta a la liberación de AEA y 2-AG frente a estímulos previos.

En vista de estos resultados, es necesario realizar futuros estudios incluyendo un curso temporal de los niveles de endocannabinoides en estos animales, fundamental para comprender la dinámica del sistema endocannabinoide y su interacción con paliperidona. De la misma manera es necesario estudiar con mayor profundidad posibles mecanismos reguladores no sólo en los modelos animales sino también en pacientes con esquizofrenia o psicosis.

La mayoría de los estudios realizados en modelos animales relacionados con el efecto de algunos antipsicóticos se centran en la actividad del receptor CB1 en áreas cerebrales específicas como estriado y corteza prefrontal (McPartland et al., 2014). Además, se han detectado polimorfismos en el gen del receptor CB1, CNR1, los cuales pueden actuar como un factor protector frente a la esquizofrenia, o bien inducir una mejor respuesta farmacológica a los antipsicóticos atípicos (Fernández-Espejo et al.,

2009). Por otro lado, PALI es capaz de regular PPARα, receptor que es activado por PEA

y OEA, y que recientemente ha sido relacionado con la modulación de la actividad de células dopaminérgicas a través de los receptores nicotínicos, lo cual podría ser relevante para el tratamiento de enfermedades psicóticas (Melis et al.,2013). Además, PALI también regula la maquinaria enzimática necesaria para la síntesis de OEA y PEA, las cuales se han propuesto como parte del mecanismo homeostático de neuroprotección en diversas patologías del SNC relacionadas con el estrés (Fidaleo et

al., 2014).

Finalmente, cabe mencionar que el ECS parece jugar un papel importante en la polarización M1/M2 de la microglía. Se ha observado que el receptor CB2 tiene una expresión disminuida en la microglía en reposo, pero que aumenta substancialmente cuando se activa hacia el fenotipo M2. También se ha comprobado que ante la administración de 2-AG se incrementa la activación microglial M2 en modelos de encefalomielitis autoinmune (Lourbopoulos et al., 2011). En esta misma línea, se ha observado que la inhibición de la enzima de degradación de 2-AG, MAGL, en modelos animales de Parkinson aumenta el número de células microgliales que secretan la citoquina antiinflamatoria TGFβ en ciertas áreas cerebrales como el estriado y en la

sugerido que el aumento de los niveles de AEA induce que la microglía M1 pase a una polarización M2; de hecho la administración de PF3845, un inhibidor de FAAH, en modelos animales de daño cerebral suprime la expresión de iNOS y COX-2, y aumenta la expresión de Arginasa 1, marcador de M2 (Tchantchou et al., 2014).

Aún queda mucho para dilucidar la relevancia de las alteraciones en el ECS que participan en la fisiopatología de las enfermedades psiquiátricas, y determinar si son causa o consecuencia de la enfermedad.

En resumen, los resultados aquí expuestos sugieren que PALI podría modular al menos parcialmente la maquinaria del sistema endocannabinoide, lo cual podría presentar una posible nueva estrategia terapéutica en el tratamiento de algunos de los cuadros clínicos de la esquizofrenia.