Grupos de investigación, integración social y
Nota 2. El CSIC es el mayor organismo público de investigación en España A diferencia de los research councils exis-
2. Efectos colectivos sobre la actividad investigadora y el rendimiento individual de los científicos
Existen en la literatura numerosos trabajos que analizan los efectos de los atributos sociales y organizativos sobre la actividad in- vestigadora de los científicos y su rendimiento individual. No debe confundirse éste con el rendimiento grupal, ya que los resultados a escala colectiva pueden ser distintos de los referidos a los inves- tigadores como individuos.
No es nuestra intención hacer aquí una exploración exhaustiva de los estudios y hallazgos en este sentido, sino revisar brevemente los principales factores implicados. Pueden encontrarse revisiones más completas en la literatura disponible [17, 20, 33, 48, 49, 57].
A finales de los años setenta, el volumen colectivo publicado por UNESCO [2] incorpora una serie de artículos en los que se revisan los diferentes factores sociales y organizativos que pueden estar relacionados con el rendimiento de las unidades de investigación y de sus miembros. Factores agrupados en las siguientes categorías: acti- vidades de I+D, métodos de investigación, intercambios y contactos científicos con otras unidades, métodos de evaluación, planificación del trabajo y elección de temas de investigación, disponibilidad de recursos, pautas y niveles de influencia, de supervisión, de remu- neración y de promoción, ambiente de trabajo, y diversas variables demográficas como la edad, experiencia, tamaño de la plantilla, re- novación de personal, sector institucional y disciplina científica. El contexto organizativo, como factor que puede inducir efectos colectivos sobre la actividad y rendimiento individuales de los investigadores, ha sido estudiado por diversos autores [20, 33]. A escala macro, el contexto organizativo viene delimitado por las características del país, de la comunidad científica y del campo o disciplina científica considerados [17, 24, 46], así como por la na- turaleza académica o no académica y el carácter público o privado del contexto institucional [6, 17, 20, 28, 29, 32], entre otros aspectos. Igualmente importantes son, en este ámbito, las prácticas de organi- zación y gestión de la investigación en el seno de la institución [6, 45], el grado de libertad organizativa [20, 24], el prestigio de la unidad o institución a la que pertenece el científico [1, 6, 12, 14, 20, 32], el grado de selectividad y concentración de los recursos [27, 57, 60, 61] y el tamaño de las unidades o grupos de investigación.
Este último factor es quizás el que mayor atención ha despertado entre los estudiosos del tema [3, 6, 9, 10, 11, 17, 27, 28, 29, 30, 36, 52, 53, 57]. Otro factor que puede inducir efectos colectivos es la edad de los equipos, es decir, su mayor o menor antigüedad o longevidad [4, 11, 52].
En otro orden de cosas, el grado de integración social, caracteri- zado a través de factores como la estabilidad, cohesión y sinergia del grupo, pueden determinar la actividad investigadora y el rendimiento de los científicos [52]. Numerosos estudios sugieren que las normas grupales pueden tener una influencia más decisiva sobre la producti- vidad individual que el conocimiento, las habilidades y las aptitudes que los individuos aportan al ámbito de trabajo, y que la identidad grupal puede tener una mayor influencia sobre la productividad que las condiciones laborales [23].
Hasta aquí hemos visto distintas características grupales que pueden influir en la actividad de los investigadores. No obstante, como señalan numerosos investigadores de la dinámica de grupos, el estudio de las características individuales y del comportamiento de los componentes de los grupos es tan importante como el examen de los propios grupos a la hora de comprender la naturaleza de la dinámica de estos [59].
Las características individuales de los componentes del grupo pueden asimismo tener efectos colectivos sobre la actividad inves- tigadora de los científicos. Entre ellas, la estructura del grupo, determinada por la combinación de individuos de diferentes catego- rías profesionales y edades [4, 6, 17]. El mayor o menor rendimiento de los colegas del equipo puede también determinar la productividad individual [36]. Un caso particular es el efecto producido por la presencia en el grupo de «científicos estrella» [13, 17].
Una noción central común a las teorías de la identidad social y de la autocategorización es que la conducta de los individuos se ve trans- formada cualitativamente por su definición de sí mismos en términos de su pertenencia al grupo [56]. La integración social, que refleja «la atracción hacia el grupo, la satisfacción con otros miembros del mismo, y la interacción social entre sus componentes» [44], ha sido objeto de análisis desde distintas disciplinas interesadas en la dinámica de grupos, pero ha recibido escasa atención por parte de los estudiosos de la actividad científica e investigadora, más interesados por las observaciones a escala meso y macro. No obstante, gran parte
del conocimiento conceptual y empírico obtenido de la investigación sobre grupos en ámbitos como gestión, deportes o psicología, puede aplicarse al estudio de los investigadores y sus grupos.
Numerosos autores han asociado la integración social con aspectos como la productividad y la eficacia [25], la moral y la satisfacción de los componentes de los equipos y la eficacia en la coordinación de las tareas [38, 44], la calidad en la resolución de problemas [35] y el éxito en la consecución de objetivos [51].
Por otra parte, hay que tener en cuenta que la integración social y la cohesión son propiedades dinámicas. La situación de los indi- viduos dentro de su grupo, el tipo de relaciones intragrupales que mantienen y su grado de integración en el seno del grupo y con sus colegas cambian a lo largo del tiempo, pasando por distintas etapas o estadios en el transcurso de la historia de los grupos y de los individuos [5, 39, 40, 41, 55]. Worchel y colaboradores [58, 59] han propuesto un modelo de formación y desarrollo de los grupos, anali- zando en qué medida el proceso afecta a las conductas individuales, interpersonales e intergrupales.
2.1. El contexto de los grupos de investigación en España y en el CSIC
En España persiste un problema estructural que afecta a la formación y consolidación de los grupos de investigación en el sistema nacional de ciencia y tecnología. La necesidad de promoción individualizada y la ausencia de incentivos para la creación de grupos mayores o fuertemente relacionados entre sí tienden a favorecer su fragmen- tación, evitando que alcancen el tamaño suficiente y la masa crítica necesaria [7, 8]. Un aspecto no menos importante es el relativo a la estabilidad y consolidación de los investigadores pertenecientes a estos grupos. España, además de disponer de un reducido número de investigadores en relación con otros países de la Unión Europea, cuenta con un sistema de ciencia y tecnología en el que los jóvenes investigadores encuentran múltiples dificultades para el desarrollo de una carrera de investigación, lo que retrasa la posibilidad de establecer y consolidar nuevos grupos y líneas de investigación en los que aplicar la formación y experiencia adquiridas durante su formación pre y postdoctoral [7, 22, 31, 43].
En el CSIC, el departamento ha constituido tradicionalmente la principal unidad estructural dentro de sus centros e institutos. Sin embargo, las unidades funcionales para los investigadores y el
resto del personal ligado a la investigación son, de hecho, los gru- pos de investigación. De tal modo que, como ocurre en muchos otros organismos de investigación [42], el proceso de socialización orga- nizativa ocurre principalmente dentro de los grupos. La dinámica de la investigación en el CSIC se enmarca en un sistema caracterizado por la libertad de cátedra (en el sentido de libertad de creación intelectual) y por un esquema de financiación de la investigación basado casi exclusivamente en fuentes externas y en la capacidad de captación de recursos por parte de los grupos de investigación [19]. Sistema cuyo modelo organizativo ha sido definido por López Facal [34] como «fundamentado en una federación de institutos y de éstos en una federación de grupos de investigación», en el que los inves- tigadores tienen una amplia capacidad para elegir sus propias líneas de investigación, para autorregular la organización de su trabajo y para asociarse funcionalmente en grupos.
En este contexto organizativo se enmarca la actividad de los grupos durante el periodo aquí analizado, que cubre el quinquenio 1998-2002. Periodo previo a la transformación del CSIC en agencia estatal y al establecimiento de sus planes de actuación 2006-2009 y 2010-2013, los cuales plantean una serie de acciones de gestión que conciernen directamente a los grupos de investigación. Entre ellas, la consigna a los investigadores para que generen las sinergias oportunas para agruparse en torno a líneas de investigación, definidas como elementos verticales destinados a agrupar diferentes investigadores, grupos de investigación y recursos, en base a una coherencia temática.
3. Metodología
El método utilizado en el presente estudio consiste en la combinación de una encuesta al personal científico-investigador del CSIC, y un análisis del contenido de sus curricula vitae. La encuesta se reali- zó mediante un cuestionario digital accesible a través de Internet, durante los meses de marzo a junio de 2003. Se preguntó a los inves- tigadores acerca de distintos aspectos de su actividad científica e investigadora, relativa al período 1998-2002. Además de los datos personales y profesionales de los encuestados, se recabó información relativa al nivel de consolidación del grupo de investigación al que pertenecían, a su nivel de integración en dicho grupo y al número de
colaboraciones mantenidas durante el periodo analizado. Asimismo, se solicitó a los investigadores que adjuntaran su curriculum vitae junto con la encuesta.
3.1. Universo objeto de estudio
El universo objeto de estudio está constituido por el personal científico-investigador del CSIC. Está compuesto por un total de 2.161 investigadores activos en los distintos centros, institutos y unidades de investigación del CSIC, a fecha de diciembre de 2002. Se encuestó a la totalidad del universo, sin realizar ningún tipo de muestreo, obteniéndose una tasa de respuesta global del 34,1%.
Se analizan aquí los datos correspondientes a la población de 357 investigadores adscritos al área de Biología y Biomedicina del CSIC3. Se obtuvieron un total de 123 cuestionarios debidamente cum- plimentados (tasa de respuesta del 34,5%). Por su parte, 113 de los encuestados adjuntaron su curriculum vitae con información completa correspondiente al periodo analizado. La tasa de respuesta es li- geramente superior entre las mujeres (38,2%) que entre los hombres (32,8%) y desciende ligeramente con la edad (32–40 años: 38,6%; 41–50 años: 35,5%; >50 años: 31,3%). Asimismo, es más reducida en el caso de la categoría profesional más alta (profesores de investigación: 26%; investigadores científicos: 36,8%, científicos titulares: 36,5%).
3.2. Variables
Se han analizado las siguientes variables o indicadores4:
a) Indicadores de actividad científica, rendimiento y prestigio. Tomando como fuente de información la encuesta (en el caso de las colaboraciones) y el curriculum vitae de los investigadores (para el resto), se obtuvieron los siguientes indicadores de:
1. Actividad investigadora: participaciones en contratos y proyectos de I+D financiados.
2. Colaboración científica: colaboraciones de los investiga- dores con otros grupos de investigación de instituciones públicas o privadas.