• Problemática inicial: “Para Lacan, los seres humanos somos “hablados” por nuestro propio inconsciente porque para él “el inconsciente estáestructurado como un lenguaje”, ¿cómo podemos explicar ésta afirmación?”.
Jacques Lacan fuè un psicoanalista Francés que logro retraducir el psicoanálisis desde los aportes de la lingüística y la antropología. De una sacó las propiedades del lenguaje y del otro, la eficacia simbólica y el orden cultural. Lacan propone una relectura de Freud, una vuelta a los textos de Freud y su descubrimiento del inconsciente.
Considera que el fundamento del aparato psíquico es el Inconsciente definido como la “Otra escena “ y que se articula “como un lenguaje” lo que no significa que se reduzca al lenguaje. Sobre todo habla de su eficacia simbólica para determinar nuestro comportamiento consciente. Para él, somos seres de lenguaje, lo que caracteriza nuestra condición de ser de palabras. La palabra es eficaz para transmitir la verdad (Inconsciente y desconocida) del sujeto, verdad oculta que surge como efecto de sentido del “Otro discurso” que habla más allá del discurso consciente.
Lacan utiliza un modelo matemático(“matemas”) para explicar el funcionamiento del aparato psíquico, en un intento de ir más allá de los personajes y graficar la estructura de la subjetividad.
Para Lacan, la identidad asumida constituye la faz imaginaria que definio como “yo”. Diferencia entre el “yo” y el “sujeto del inconsciente”; sujeto sujetado por sus deseos inconscientes o la verdad de su historia singular ignorada (“saber no sabido” aunque eficaz para determinar nuestro destino).
El nivel del yo y sus relaciones, que llama “eje imaginario”(eje de las imágenes, fantasías, pensamientos, ideas, creencias, etc.), es el eje en que el yo se comunica con otros yoes y es solo el nivel de los malentendidos y conflictos imaginarios del ser humano. Según este mundo imaginario formado por el yo, nos representamos la “realidad” que observamos. Desde éste yo ilusorio, nos localizámos en la mirada del otro, del otro como espejo, como semejante. Es él yo que se identifica o asume cualidades de su semejante, así como el yo que cree pensar, sentir y hacer libremente.
El eje imaginario es especular, el campo de la alienación en la imagen del otro, donde localizamos nuestra identidad. Esta es la paradoja perpetua del ser humano. El ser humano no encuentra su identidad desde su “sí mismo” sino desde el otro exterior. Y esto lleva a desear “ser como el otro”.
Por otra parte, es un campo de tensiones, de identificaciones (excluyentes) donde hay “un solo lugar para dos” lo que lleva a la lucha, la competencia y la agresividad humana. En la agresividad lo que se defiende es la propia identidad, el propio deseo que retorna desde el semejante. Lo que deseamos es el deseo del otro. Como los chicos, deseamos lo que posee el otro. En este eje, solo cabe el “ O yo o el otro”, porque el deseo de uno aparece como el deseo del otro. Lo que funda el campo común de los
conflictos humanos. En éste eje imaginario, de rivalidad básica, la función mediadora y de pacificación le corresponde a la palabra. Él discurso permite superar la rivalidad imaginaria porque posibilita la introducción de “normas preexistentes”(el orden cultural, las reglas sociales, los valores, la moral, etc.) que regulan los encuentros imaginarios, sopena de anulación mutua.
No obstante, el aparato psíquico posee otro eje que permite ordenar e insertar el mundo imaginario del yo en el orden simbólico del lenguaje y la cultura: es el eje simbólico. Es el eje de la “Otra escena”, el Otro discurso que “ habla” a través del yo en sus enunciaciones. Es lo que llamamos “Gran Otro” (el inconsciente) articulado como un discurso ajeno al propio sujeto, pero que habla su verdad reprimida en el Inconsciente. A través de los fallidos de palabras, olvidos, sueños, síntomas neuróticos, chistes, etc., el yo és “hablado” por el discurso del Otro. En otras palabras, el Otro es el “personaje” indeterminado (representaciòn inconsciente) que guia las relaciones imaginarias y reales. Lo nombra “ A “, inicial de “Autre” u Otro en Francés. Esquema del sujeto psíquico en Lacan:
S, sujéto a” semejante a, yo A, Otro Incosciente
Este Otro discurso hace “corte” en el eje imaginario del discurso consciente del yo que cree decir su verdad, cuando ésa verdad, solo se interpreta a través de las formaciones del inconsciente que son los lapsus, olvidos, chistes, lagunas, síntomas, etc, también llamados “formaciones del inconsciente”. Esta tarea compete al psicólogo, mientras que en la vida cotidiana, solo recibimos indicios difusos de nuestro Inconsciente.
En el lugar del Otro, tenemos inscripto nuestro “destino” o “programa de vida”. Así, un hijo/a descubre un día que su vida solo fuè una repetición de la historia paterna o materna, con pocas variantes.
Entonces, él yo, lo que consideramos que somos, és hablado o atravesado por el Inconsciente, el discurso del Otro, la Otra escena, que aparece a través de la palabra y sus equívocos o lagunas.
El inconsciente u orden simbólico inscripto en la subjetividad, se da gracias a la operación del complejo de edipo, la prohibición del incesto resultante, el orden cultural, y los intercambios simbólicos. (Véase El desarrollo psicosexual, en la Unidad IV y “Función paterna” y “materna” en la Unidad IX.)
Para Lacan, el sujeto es efecto de sentido del discurso del Otro. Él yo esta mas del lado de la imagen que se asume. Lo que permite diferenciar cada subjetividad depende de lo que esta “escrito” en el Otro o Inconsciente: es lo que dice si uno es un histérico, un obsesivo, un fòbico entre otros.