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El fenómeno arquitectónico desde las instancias del poder

2.4 Hipótesis de trabajo

2.4.4 El fenómeno arquitectónico desde las instancias del poder

Las edificaciones emprendidas desde las esferas gubernamentales admiten un análisis tridimensional, el que las comprende como expresión de habitabilidad, el que las ubica como símbolos de representación y tercero, como construcciones imaginadas hacia el extranjero y al interior del país. Estas categorías son intrínsecas, por lo que sus posibilidades interpretativas van de la mano.

La relación de los arquitectos y artistas con las instancias del poder político ha sido estudiada desde distintas perspectivas. La más ensayada es la que ve a las obras como una imagen que consolida y a la vez transmite, el sentido de la autoridad. Reyes, príncipes, ayuntamientos y presidentes han sabido aprovechar la imagen de ciertas obras como un acto de representación dentro de una colectividad, por lo que hay obras que son más símbolos que satisfactores de habitabilidad. Así, cuando se analiza un hecho arquitectónico proveniente de las esferas desde donde se ejerce el poder hay que preguntarse por qué se edifica, la respuesta deberá tomar en cuenta tanto las demandas habitacionales como el hecho simbólico que representa.

Fachada de la Planta de Bombas # 1. Ingeniero Alberto J. Pani Centro Cultural de Tlalpan, D.F.

Fue aquella la etapa de mayor trascendencia de mi evolución espiritual Alberto J. Pani58

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Los agentes de la producción urbano-arquitectónica en el

porfirismo. El caso de los ingenieros/arquitectos

La figura de Alberto J. Pani como promotor de obras se sitúa a partir de 1922 con la remodelación de las oficinas de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Desde entonces no cesó de actuar como tal en los cargos públicos que ocupó y fuera de la administración pública, en 1933, siguió con esa práctica como empresario particular. La capital mexicana fue el lugar de su actuación aunque esta se extendió hasta la capital francesa. Se podría decir que el ingeniero Pani jamás abandonó la idea de embellecer la capital mexicana con obras que a la vez que satisficieran una necesidad habitacional cumplieran con la expectativa de engrandecer el medio urbano; estaba convencido de que las obras con base en los principios teóricos/estéticos elevaría la calidad de vida de los capitalinos y mostrarían a ciudad de México como las mejores del mundo europeo o estadounidense.

Esta convicción, sin embargo, no fue personal, fue compartida por quienes edificaron el imaginario urbano/arquitectónico revolucionario de los años veinte y treinta del siglo xx. En la medida en que el grupo en el poder político e intelectual compartía con Pani el mismo imaginario, el ingeniero obtuvo su anuencia y los recursos para construir los espacios/imágenes con los cuales este sector se representó como forjador del nuevo México. Como señala Julieta Ortiz, hubo una coincidencia afortunada entre intelectuales y dirigentes políticos que hizo que se mostraran diferentes del régimen que había derrocado, que era a la vez del que provenían, el porfirismo59.

Muchos de los miembros del gabinete del presidente Álvaro Obregón habían alcanzado su edad adulta al inicio de la Revolución de 1910. Su educación e ideología se había conformado a finales del siglo XIX y principios del xx, lo que hizo que hubiera experiencias y puntos de vista compartidos con respecto a aquel periodo, a sus vivencias

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Alberto J. Pani, Apuntes Autobiográficos, México, Librería de Manuel Porrúa, 1951; Arturo Pani, , Una vida, México, s/e, 1947 (1955, 2ª edición)

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Julieta Ortiz Gaitán, Entre dos mundos: los murales de Roberto Montenegro, México, UNAM, Instituto de Investigaciones estéticas, 1994, p. 58

en la revolución armada y el de los años de reconstrucción, esto a pesar de que provenían de distintos estados, familias y circunstancias. Estos personajes se nombraron revolucionarios porque habían participado en la lucha armada, aunque, a veces, apoyando a distintos frentes y defendiendo proyectos contrarios; eran revolucionarios sobre todo porque se sintieron y se re-presentaron diferentes de los porfirianos. ¿Qué tan diferentes eran de sus antecesores si sus raíces culturales estaban hincadas en aquel régimen gubernamental? ¿Qué tanto fueron conscientes de las ideas y proyectos que traspasaron del porfirismo a la fase constructiva de la Revolución? ¿Qué significado tuvo para ellos intervenir o construir en la capital?

A continuación se hará referencia de las condiciones de los agentes de la producción en el porfirismo para enfatizar lo que Pani presenció y aprendió de ese periodo y traspasó al proyecto revolucionario como promotor de obras, ya que uno de los objetivos de la tesis es reconocer cuales fueron las continuidades culturales, si las hubo, aunque éstas hayan sido desestimadas por los propios actores. Pani, como otros miembros de su generación, minimizó lo aprendido de la generación que le antecedió para mostrarse diferente, revolucionario; en un acto de representación. En este acto un individuo construye las identidades y diferencias que lo asocian al colectivo con el cual se identifica o al que pertenece60. Es por eso que al leer sus Apuntes Autobiográficos y los libros de su hermano Arturo Pani, Ayer y Una vida, junto con las memorias de otros personajes de su generación, se encuentran imágenes compartidas y relatos de experiencias similares que responden sin duda a un mecanismo de selección. A pesar de eso, trasmiten rasgos comunes sobre el tipo de vida y la sociabilidad de muchas familias en el porfirismo, como la de los Pani en Aguascalientes, y las condiciones materiales de la capital de la República cuando el futuro Secretario de Hacienda arriba a ella a finales del siglo XIX.61

Estos textos fueron básicos para nutrir este capítulo aunque su escritura se haya efectuado muchos años después de los acontecimientos que narran –sus infancias, el medio porfiriano y la lucha revolucionaria- cuando ya la memoria/olvido es selectiva, lo

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Roger Chartier, El mundo como representación. Historia cultural: entre práctica y representación, Barcelona, Gedisa, 1995 (2ª edición)

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Alberto J. Pani,. Apuntes Autobiográficos, op. cit. Arturo Pani, , Una vida, op. cit.; Arturo Pani, “Ayer” en, Arturo Pani, Tres relatos de sabor antiguo, Aguascalientes, Instituto Cultural de Aguascalientes, Gobierno del Estado de Aguascalientes, 1991

que no se perdió nunca de vista62. Estas narraciones, sin embargo, son notables porque rebelan los flujos e interconexiones, redes y formas de sociabilidad que compartieron quienes serían revolucionarios y constructores de un nuevo régimen.

3.1 Una imagen provinciana y una familia multicultural

Es destacable el hecho que la familia de Alberto J. Pani contara con un reconocido liberal, Jesús Terán. Miembro del sector progresista del país que dio forma a la República a mediados del siglo XIX, que luchó contra el conservadurismo y el poder político de la iglesia. La madre de quien sería futuro Secretario de Hacienda, Paz Arteaga, fue sobrina de este ilustre personaje que se destacó en el mundo de la política desde el año de 1849 cuando ocupó el cargo de jefe de la entidad, cuando Aguascalientes aún no era reconocido como Estado dentro de la federación. Una vez que se conformó como tal, Jesús Terán fue su segundo gobernador en 1857 y fundador del Instituto Científico y Literario del lugar, lo que da cuenta de la veta liberal del medio donde creció la madre de Alberto63. Jesús Terán se desenvolvió principalmente dentro de la diplomacia entre los años de 1862-186664 en el gobierno de Benito Juárez. Uno de los trabajos por los que la historia lo reconoce fue la misión de persuadir a Maximiliano de Habsburgo de no venir a México a gobernar; trabajo que realizó con diplomacia pero sin éxito ya que el emperador estaba convencido de que su presencia en nuestro país era oportuna y requerida por los mexicanos. Los resultados de ese capítulo de la historia de México son por todos conocidos.

Si comenzamos a entretejer los vínculos de los personajes que participaran con Pani en la edificación de obras, hay que anotar que a partir de este momento se detectan ya que el abuelo del arquitecto Carlos Obregón Santacilia, Pedro Santacilia, fue secretario particular de Benito Juárez al mismo tiempo que Jesús Terán ejercía su cargo como diplomático. Ignacio Mariscal, tío de los arquitectos Nicolás y Federico Mariscal,

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En la lectura de las biografías y autobiografías de otros personajes relacionados con Alberto J. Pani, como la de José Vasconcelos y Carlos Obregón Santacilia por ejemplo, se observan coincidencias que no son más que apreciaciones comunes vistas desde una perspectiva y distancia histórica considerable, pero aún así son apoyos para recrear la experiencia porfiriana y revolucionaria de estos personajes.

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Beatriz Rojas, Jesús Gómez Serrano, Andrés Reyes Rodríguez, Salvador Camacho y Carlos Reyes Sahagún, Breve historia de Aguascalientes, México, El colegio de México, Fideicomiso Historia de las Américas, Fondo de Cultura Económica, 1994 (2ª ed. 2000), pp 79-105

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A finales de 1863, Jesús Terán fue nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario ante S.M.Victoria, reina de Inglaterra, y ante A.M.C. Isabel II, reina de España

también fue miembro del gabinete de Juárez, se desempeñó como su Secretario de Relaciones Exteriores entre 1871 y 1872 cuando acontece el fallecimiento del presidente65.

Paz Arteaga, madre de Alberto, consideraba a su tío como un padre adoptivo “amoroso y tierno, [y a veces como] el hermano comprensivo y generoso, el maestro inteligente y dúctil” de quien recibió una educación esmerada. Como hija “adoptiva” del funcionario le acompañó a sus misiones diplomáticas por Europa. Por dos años, entre 1864-1866, Paz vivió en varias ciudades de Francia, Inglaterra, España e Italia, lo que le permitió entender varios idiomas como el inglés, francés e italiano y con ello adentrarse a las ideas del mundo occidental, las modernas. En sus recorridos por estos países conoció museos, parques, avenidas y barrios que le dejaron honda huella por tratarse de lugares acordes con la experiencia urbana de la modernidad. De cómo fluyen las imágenes y son reapropiadas por quienes viven en lugares distantes y ajenos a ellas, lo revela el hecho de que la madre de Alberto J. Pani, después de muchos años de haber regresado de Europa, describía a sus hijos esos lugares. Les mostraba imágenes para que sus hijos conocieran Roma, Paris, Madrid y Londres, sus edificios histórico/artísticos, sus amplias avenidas, jardines y camellones, etc.66 transmitiéndoles el imaginario de ciudad moderna compartido entre los sectores educados.

Por otro lado, el padre de Alberto, Julio Pani Letechipía, fue hijo de un médico inmigrante italiano de nombre Ricardo Pani del cual se sabe que vivió en la ciudad de Zacatecas donde se casó y nacieron sus primeros hijos. Dejó este lugar para trasladarse con su familia a París y de ahí se mudó a una provincia italiana cerca de Florencia donde vivió por años. El mayor de sus hijos varones, el referido Julio, además de una educación esmerada y del dominio de varios idiomas, estudió una de las profesiones más prácticas y demandadas del siglo XIX, ingeniería, en la Escuela Central de París. Ciudad donde conoce a Paz, sobrina de Jesús Terán.

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Ignacio Mariscal volvió a ser Secretario de Relaciones Exteriores con el gobierno de Porfirio Díaz y Manuel González. En su segundo periodo presidencial Porfirio Díaz ratificó su nombramiento y de ahí en adelante lo conservó hasta el 16 de abril de 1910.

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. “Cuando mi madre solía hablar de Paris, recordaba con placer sus hermosas perspectivas, sus avenidas, sus edificios notables, sus jardines…el río. Hablaba de los Campos Elíseos; de la Avenida y de la Plaza de la Ópera –había ya pasado el Barón Haussmann-; de la Rue de la Paix con la Plaza Vendome; de la Plaza de los Vosgos; de Nuestra Señora…¡De tantos y tantos sitios inolvidables!” Arturo Pani, Una Vida…op.

Paz y Julio contraen matrimonio en Londres el 30 de agosto de 1864 y debido a los múltiples viajes de Jesús Terán viven en diversas ciudades europeas hasta que el ilustre liberal fallece en Paris en 1866. La pareja decide entonces radicar en Aguascalientes y se traslada a México cuando el país se hallaba en plena confrontación con los franceses. Doce años después de su regreso de Europa nace Alberto Pani Arteaga el 12 de junio de 1878 en la ciudad de Aguascalientes, fue el noveno de once hijos.

El traslado de la familia Pani Arteaga a la ciudad hidrocálida no interrumpió la comunicación ni los vínculos con el viejo continente. Los parientes cercanos del padre de Alberto, hermanos, tíos, y el abuelo, iban y venían de Italia a la capital hidrocálida, por lo que siempre hubo extranjeros en la familia que se encargaron de trasmitir ideas, noticias y novedades en cuanto a objetos, arte, moda, publicaciones y literatura se refiere. Algunos de esos parientes extranjeros radicaron permanentemente en la capital de República en donde recibían a los familiares de Aguascalientes cuando visitaban la ciudad de México, tal y como aconteció cuando Alberto y Arturo Pani deciden estudiar ingeniería en la capital. 67

Si el referente de las ciudades modernas lo representaban urbes como Paris y Londres ¿Qué era Aguascalientes hacia 1860? Era “entonces, un pueblo grande” 68 Cuando los Pani se instalan la ciudad hidrocálida contaba entonces con poco más de 20 mil habitantes69. Compartía junto con otras ciudades del Bajío la característica de que su población estaba conformada por mestizos y criollos siendo la población indígena escasa si se compara con la que había en otras ciudades70. La conformación racial daba un panorama homogéneo a la población mismo que se acentuaba porque la mayoría de las

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A esto hay que agregar que la familia Pani recibía, aún en 1955, una pensión vitalicia del gobierno italiano. “Esta pensión italiana que todos los Pani cobramos, procede de la Opera Pía Scarsellini, de Faenza, fundada por Sebastiano Scarsellini según testamento ante el notario florentino Tomasso Danelli”. Arturo Pani, Ibidem. p. 134

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Arturo Pani, Ayer, …op. cit. p.176

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Aguascalientes contaba en 1861 con 22,543 habitantes. En 1873 con 20,327; en 1900 con 35 052 y para 1910 con 45 198 habitantes. Este crecimiento hizo que la ciudad de Aguascalientes fuera a finales del porfirismo “la novena ciudad más poblada de toda la república, por encima de urbes tradicionalmente más importantes, como Querétaro, Saltillo y Guanajuato” en Breve Historia de Aguascalientes….op. cit. p. 131 y 132

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“El departamento disponía de una sola ciudad –la capital- de tres pueblos de criollos y mestizos, de dos pueblos de indios y de una villa”, datos registrados en el Primer cuadro estadístico del departamento de Aguascalientes de 1837, cuando Aguascalientes aún no era considerado Estado de la República. Para entonces el número de habitantes de todo el departamento era de 69 693 siendo la población indígena de 3 137 que era la que conformaba a los dos pueblos de indios de entonces: Jesús María y San José de Gracia.

familias aguascalentenses eran pequeñas y medianas propietarias de huertas, ranchos, granjas y haciendas sin llegar a ser poseedoras de grandes latifundios71. Esta característica va a ser propia del Bajío y al igual que la familia Pani va a ser compartida por la de Obregón Santacilia quien poseía una hacienda en la zona de San Juan de Pan de Arriba en Guanajuato. Los hermanos Mariscal y Piña, por su lado, eran oriundos de una zona muy próxima de Querétaro.

A diferencia de otros estados de la República, el reparto de tierras en Aguascalientes, después de la Independencia, se había realizado con mesura, sin propiciar las grandes extensiones que caracterizaron a los estados del norte como Coahuila, Durango y Chihuahua. De esa época provienen las propiedades de la familia de la mamá de Alberto conformadas principalmente por un rancho al norte de Aguascalientes, otro hacia el rumbo a Zacatecas, y una hacienda, herencia directa de Jesús a su sobrina, en Tamaulipas. Esta última fue vendida y el producto de su transacción permitió a la familia vivir con holgura por muchos años.

Estas características ubicaban a los Pani Arteaga dentro del sector próspero de la región, pero su situación no prevalecerá así por mucho tiempo. A finales del porfirismo una parte de sus propiedades agrícolas y fincas se perdieron, entre otras razones, por los excesivos gastos de la familia, por una mala administración de la producción, pero sobre todo por la introducción del capital extranjero a la región y por el uso de la tecnología avanzada que rompió con las estructuras económicas/sociales prevalecientes.

Antes de la construcción del ferrocarril, Aguascalientes se caracterizaba por las huertas que la rodeaban y por sus manantiales cuyas aguas tenían las propiedades termales que dan nombre a la ciudad. Las descripciones señalan a la ciudad hidrocálida como limpia y la vida de los aguascalentenses giraba en torno a la captación y conducción de las aguas para el riego de sus huertas y a los paseos a los baños de manantiales. Alberto J. Pani desde pequeño comprendió la necesidad de dotar a la región del vital líquido para el fomento de la agricultura y no es de extrañar que cuando fue Secretario de Hacienda y Crédito Público en sus dos gestiones haya impulsado la

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La población extranjera en la ciudad de Aguascalientes era de 156 habitantes. Los Pani Arteaga eran de nacionalidad mexicana aunque sus raíces fueran italianas.

edificación de dos grandes presas en la zona, la Plutarco Elías Calles (1926-1929) en San José de Gracia y la presa Abelardo Rodríguez (1934).

Zona urbana de Aguascalientes y huertas que le rodeaban, 1855

Fuente: El desarrollo histórico de la vivienda en Aguascalientes, Elizabeth Buchanan Martín del Campo, Jesús Gómez Serrano, coordinadores, Aguascalientes, Gobierno del Estado de Aguascalientes, Instituto de Vivienda Aguascalientes, 1998

Baños de Ojocaliente, ca. 1910

La entrada del ferrocarril en 188472 afectó sobremanera la vida cotidiana y apacible de los aguascalentenses pues la ciudad creció en población y se convirtió en centro neurálgico del tránsito de numerosas mercancías y de personas que se dirigían del centro al norte del país y a los Estados Unidos. De los 20 mil habitantes que contaba la ciudad hacia 1860 pasó a 63 mil en 1895, tres veces más en un plazo de 30 años a lo que habría que sumar la población de paso73. Con el arribo del ferrocarril se instalaron varias fábricas como la gigantesca fundidora de metales conocida con el nombre de La Fundidora, propiedad de los hermanos estadounidenses Guggenheim74. Entre los extranjeros que vivían en Aguascalientes los estadounidenses conformaron un nutrido grupo por lo que era usual interactuar con ellos como vecinos, compañeros de escuela, socios de negocios, propietarios de terrenos, fraccionadores de colonias o dueños de fábricas como los de La Fundidora que dio trabajo a cientos de aguascalentenses. Arturo Pani fue uno de sus empleados y cuenta que dentro de sus instalaciones se percató de las condiciones de trabajo de los obreros.

Con la instalación del ferrocarril y la edificación de toda la infraestructura para su funcionamiento, talleres, patios de maniobras y estación de pasajeros, junto con la apertura de fábricas, el aumento de la población y el arribo de extranjeros, se dio paso a la expansión de la ciudad, al negocio inmobiliario y a la planeación urbana. En todo lo cual participaron políticos de la región, empresarios nacionales y extranjeros y los pocos profesionistas de la construcción que había en la localidad, todos ellos agentes de la producción arquitectónica75. Aguascalientes fue una de las primeras ciudades en México que contó con planes para un crecimiento controlado, lo cual no impidió que muchas

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Año en el que se inaugura el ferrocarril México-Paso del Norte