• No se han encontrado resultados

1. INTRODUCCIÓN

1.5. E STADO DE LA CUESTIÓN

2.1.2. Literatura intercultural en lengua alemana

2.1.2.5. El lector intercultural

Según Chiellino, las obras ‘interculturales’ requieren de lectores ‘interculturales’. En este sentido, define a un lector intercultural como cualquier lector capaz de leer la lengua de escritura y la lengua latente, y al mismo tiempo seguir el intercambio dialógico que se produce entre las mismas. Esto es, un lector capaz de leer las diferentes lenguas de trabajo en las que se ha gestado la obra y el diálogo que se produce entre ellas. En caso contrario, según él, en el mejor de los casos se producirá un intento ‘monocultural’ de leer la ‘interculturalidad’.

Chiellino cree que no se ha reflexionado lo suficiente sobre el sentido de esa ‘ruptura’ en la comunicación intercultural y menos aún sobre el potencial estético de este proceder lingüístico. Y se pregunta qué función formal desempeña la memoria de la cultura de procedencia en la lengua extranjera, cómo se comporta la lengua ajena frente a la lengua de procedencia y la memoria de la cultura de procedencia en la fase de la creatividad. Y constata que, en la génesis de la lengua escrita, las dos lenguas se comportan de forma dialógica: el comportamiento dialógico entre las lenguas posibilita dar a conocer la memoria de la cultura de procedencia en la lengua del país.

La última frase de la cita de Herta Müller «Una rosa de doble sentido siempre dice más de sí misma y del mundo que una rosa monolingüe» (Müller 2002, 16, citado en Hergheligiu 2009, 227), expresa muy bien la contraposición que Chiellino hace entre los adjetivos ‘intercultural’ y ‘monocultural’.

Mientras que, al leer el título del libro de Herta Müller, El hombre es un gran faisán

en el mundo, el ‘lector monocultural’ alemán asociaría «faisán» a la representación

simbólica del fanfarrón, del engreído, es decir, interpretaría el título del libro como una afirmación, por parte de la autora, de que el hombre es un gran fanfarrón en el mundo, o lo que es lo mismo, el ‘lector monocultural’ alemán no percibiría la intención innovadora de la autora, reduciría a un pensamiento de uso común la proposición de Herta Müller, anulando la compleja interculturalidad que ésta brinda y su oferta de diálogo interlingüístico, el ‘lector intercultural’ sería capaz de comprender el diálogo que la autora realiza entre ambas lenguas desde una posición paritaria. En palabras de Chiellino, «el lector de lengua materna sigue creyendo que quien vive en su país está, en cualquier caso, obligado a comunicarse en la lengua del país en el que vive. Y no se da cuenta de que, para ser escritor, un escritor no necesita la lengua de la sociedad de acogida; le sobra con su lengua materna. En ese caso, para un escritor intercultural […], tener lectores en la lengua escrita significa tener lectores que todavía no están preparados para leer las operaciones dialógicas

[…] con las que el poeta hace intercultural la lengua de sus obras.»63

(Chiellinio 2009, 20)

En el caso de un ‘traductor monocultural’, es decir, un traductor que dominara el alemán (pero no el rumano ni la memoria cultural rumana) como lengua de partida, además de cualquier otra lengua (su lengua de llegada), éste se limitaría a traducir literalmente el título quizá realizando la misma interpretación que el lector monocultural o, quizá con algo de suerte, sería capaz de analizar la latencia lingüística del título como una simple traducción literal de una expresión coloquial rumana, en suma, «como algo carente de identidad autónoma propia, reducida a la suma de dos mitades monoculturales.»64 (ibid., 20).

A la hora de leer una obra intercultural es necesario partir de la idea de que la composición misma de la lengua incluye una información esencial para descifrar aquellos contenidos que podrían parecer extraños a la lengua. Pero aunque se pueden identificar latencias lingüísticas y operaciones de intertextualidad, eso no quiere decir que se lea más allá de lo que se puede captar a través de la lengua que se está leyendo. Para llegar a hacer una lectura exhaustiva de las obras interculturales, es necesario saber leer a través de las dos lenguas: ya sea a través de la lengua escrita, ya sea la que dialoga con la que se escribe justo en el momento de la escritura...65 […] Sólo quien es capaz de leer en las dos lenguas podrá establecer el nivel de autenticidad intercultural, establecer si la obra, además de ser un producto de la lengua en la que se ha escrito,

63

Trad. del italiano de Mª Antonia Yélamos. Original en italiano: «Mentre gli scrittori interculturali attraverso una tale scelta evidenziano fino all’impossibile la loro completa disponibilità al dialogo, il lettore madrelingua continua a credere che chi vive nel suo paese debe comunque comunicare per forza nella lingua del paese in cui vive. E non si rende conto che lo scrittore per diventare scrittore non ha bisogno della lingua della società d’arrivo, gli basta e gli avanza la sua lingua materna. In tal caso, avere lettori nella lengua scritta, per uno scrittore interculturale […], significa avere dei lettori che non sono ancora in grado di leggere quelle operazioni dialogiche […], con cui il poeta rende interculturale la lingua delle sue opere.»

64 Original en italiano: «come qualcosa privo di una sua identità autonoma, vederla ridotta alla somma

di due metà monoculturali.»

65 Original en italiano: « Nel leggere un’opera di letteratura interculturale bisogna partire dall’idea che

la composizione stessa della lingua include informazioni essenziali per decifrare quei

contenuti che sembrerebbero estraniare la lingua. Ma se latenze linguistiche e operazioni d’intertestualità sono individuabili, ciò non vuol dire che si legga più in là di quello che si riesce a raggiungere attraverso la lingua che si sta leggendo. Per giungere a una lettura esaustiva delle opere interculturali, bisogna saper leggerle attraverso entrambe le lingue: sia attraverso quella scritta che quella che dialoga con quella che viene scritta proprio nel momento in cui ciò avviene…»

puede considerarse también parte integrante de la literatura de la lengua de partida del escritor.66 (ibid., 37)

Precisamente a este tema alude Miguel Sáenz, doctor honoris causa en Traducción e Interpretación por la Universidad de Salamanca, Premio Nacional a la Obra de un Traductor en 1991 y traductor de importantes autores en lengua alemana como Günter Grass, Peter Handke o Thomas Bernhard, además de académico de la Lengua desde 2012, en su breve ensayo Tradición y cultura en el ámbito literario (2009), cuando comenta las traducciones que ha realizado de las obras de la autora turco- alemana Emine Sevgi Özdamar:

Yo he traducido al español a Özdamar, lo que ha sido un placer infinito, y he podido suplir en parte mi ignorancia del turco y la cultura otomana gracias a la disponibilidad de la autora para responder a mis preguntas. Sin embargo, hay en sus obras todo un mundo de imágenes y metáforas que he tenido que ir asimilando lentamente. Mi consuelo es que el lector de habla española, en principio, tampoco dispone de ese bagaje cultural y, por lo tanto, mi recepción como traductor es tan ingenua como la suya. Sin embargo, hay un problema secundario: en ocasiones, el alemán de Özdamar es "incorrecto". Y ella se ha negado siempre a que se corrigieran sus errores, porque esos errores, decía, eran precisamente ella. (Sáenz 2009)

En su ensayo, Miguel Sáenz se refiere también al «exotismo» que, según él, estos escritores tratan de presentar:

Esos escritores poscoloniales son, en realidad, traductores de una cultura a otra. Más aún, utilizan estrategias para hacer que sus textos parezcan traducidos. Lo mismo que los antiguos traductores coloniales británicos, [los escritores poscoloniales] tratan de presentar la cultura india como "exótica"... a unos lectores de habla inglesa que no pertenecen a esa cultura. […] No se trata en este caso de una literatura poscolonialista, sino de una literatura de la emigración. Turcos, italianos, checos, sirios, portugueses, búlgaros, yugoslavos, japoneses, españoles (el magnífico poeta José F.A. Oliver, andaluz de la Selva Negra)... están hoy colonizando el idioma alemán, al obligarlo a decir cosas que ningún

66 Original en italiano: « Solo chi è in grado di leggere tutte e due le lingue potrà stabilire il grado di

autenticità interculturale, stabilire se l’opera, oltre a essere un prodotto della lengua in cui è stata scritta, può essere considerata anche parte integrante della letteratura della lingua di partenza dello scrittore. Il fatto che Vladimir Nabokov e Samuel Beckett abbiano riscritto alcune delle loro opere nella loro lingua madre, russo e inglese, fa pensare che entrambi gli autori ne hanno intuito l’autenticità interculturale, che a sua volta ha garantito l’autonomia creativa dell’atto della scrittura in lengua madre.»

alemán diría. Son autores que escriben directamente en ese idioma, pero, lo quieran o no, están también traduciendo su cultura. (ibid.)

Al respecto, resulta necesario recordar la diferenciación que Lengl realiza entre ‘obra intercultural’ y ‘exotismo’:

Si las lenguas del autor, de la autora o de las figuras literarias sostienen un diálogo, se produce una obra intercultural. En caso contrario, se produce únicamente exotismo.67 (Lengl 2009, 17)

El lector ‘intercultural’, en este sentido, dispone de recursos para evaluar si una obra es realmente intercultural o simplemente exótica. Pues a diferencia del ‘lector monocultural’, el ‘lector intercultural’68

ejercitado es capaz de intuir las estrategias con las que la autora ha creado un código estético personal así como de comprender el diálogo que la autora sostiene en la lengua alemana desde una posición paritaria, es decir, «limando la lengua para no excluir sino, precisamente, expresar la diversidad».

67 Original en alemán: «Treten die Sprachen des Autors bzw. der Autorin oder der literarischen

Figuren miteinander in ein Gespräch, ensteht ein interkulturelles Werk. Ist dies nicht der Fall, findet lediglich Exotismus statt.»

68 En relación con el planteamiento de Chiellino y con su noción de ‘lengua latente’ y de ‘latencia

lingüística’ como elemento clave en sus análisis, cabe señalar que en la segunda fase del presente trabajo de investigación, en la que se procedió a la lectura atenta de las primeras obras de Fatah y a su descripción, análisis e interpretación, una de las mayores dificultades con que se encontró esta doctoranda para la aplicación del planteamiento fue, como ya hemos mencionado, su desconocimiento de la lengua kurda, concretamente del dialecto sorani del kurdo. Pues, como acabamos de mencionar, el planteamiento ‘intercultural’ de Chiellino requiere también de un lector ‘intercultural’, entendiendo como tal aquel capaz de reconocer las latencias lingüísticas de los textos literarios interculturales y, por consiguiente, capaz de leer la lengua latente que aflora en ellos y seguir el diálogo que se establece entre esta y la la lengua de escritura utilizada. El lector intercultural ideal para un análisis intercultural de la obra de Fatah, según Chiellino, sería, por tanto, aquel que dominara no solo la lengua y la memoria cultural alemanas, sino también la lengua y la memoria cultural kurdo-iraquíes. Al objeto de suplir nuestro desconocimiento de la lengua y de la memoria cultural kurdo-iraquíes ha sido imprescindible, por un lado, la inmersión en la memoria histórico-cultural del Kurdistán iraquí a través de numerosas obras de referencia sobre el origen de los kurdos (étnico, cultural, histórico, político, religioso), sobre su lengua (dialectos), así como la consulta a diversas fuentes: el periodista especializado en el Kurdistán iraquí Martorell y su amigo kurdo Abdlsattar fundamentalmente, pero también Zinar Ala (del blog Actualidad Kurda), así como la Representación en España del Gobierno Regional del Kurdistán (cuyo presidente es Masoud Barzani) y el iranista, germanista y lingüista kurdo Dr. Zaradachet Hajo.

[…] también es cierto que el proyecto de Europa como identidad intercultural común a todos los habitantes europeos al oeste de Rusia necesita [de] todas sus lenguas, pero desde una relación de diálogo entre ellas. Una lengua se hace dialógica cuando no excluye la diversidad, sino cuando aprende a expresarla. Pero ¿cómo limar una lengua hasta el punto de no excluir, sino de expresar, la diversidad? Ésta es la pregunta clave de la que nace la literatura intercultural.69 (Chiellino 2009, 35-36)