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CAPITULO 1. INSUFICIENCIAS, RESTRICCIONES Y POSIBILIDADES QUE

1.2. POSIBILIDADES Y RESTRICCIONES EN LOS ENFOQUES

1.2.2. ALGUNAS PERSPECTIVAS LACANIANAS

1.2.2.2. EL MALTRATO COMO ENIGMA SUBJETIVO QUE SE RESUELVE

Por ello, estos trabajos indican que a menudo el niño no logra captar esta función educativa del castigo ejercido por los padres, pues aquel no tiene claramente establecida la diferencia entre las nociones del bien y del mal75. De allí que piensen que el maltrato genera un enigma subjetivo en el niño76, puesto que a menudo éste no puede percibir la diferencia entre un castigo con fines correctivos y un maltrato con fines de goce sádico en el adulto77.

A partir de estas ideas, se plantea la tesis de que este enigma es resuelto en forma particular por cada sujeto78. En ese sentido, estos autores piensan que:

“Para algunos, el golpe recibido es vivido como una afrenta narcisista y como manifestación de falta de amor y reconocimiento; para otros el reproche puede ser vivido como una manera de reconocimiento del padre. Seguramente desde la clínica podrían reconocerse muchas otras formas de relación (…) sólo en la clínica del uno por uno , podrá saberse lo que se fundo en esa dialéctica que se establece con el otro del amor, y los efectos estructurales que tuvieron en el sujeto las demandas de la ley y el deseo agenciadas por los más íntimos. Lo simbólico y lo imaginario, como tejido de realidad para cada sujeto, proporcionan coartadas que sirven a la lógica

74 López, 2002: 19, 80, 96, 121, 125. 75 López, 2002: 86-7.

76 López, 2002: 57, 69.

77 Sin embargo, paradójicamente en algunos pasajes esta autora afirma que “al mismo tiempo estos

ideales le permiten al niño soportar la dureza, la frialdad, el daño físico y psíquico, y volver la culpa contra si mismo. La idea de que se hace por amor y por su propio bien sostiene las relaciones entre padres e hijos, ayer y hoy” (López, 2002: 50-1)

78 López, 2002: 70. En síntesis, desde este enfoque no se puede establecer radicalmente cual será el

efecto del maltrato, si tiende a su repetición o a una formación reactiva. A partir de este último argumento se plantea que: “las experiencias de maltrato en la infancia no son inanes, cuentan en la constitución subjetiva por cuanto se inscriben en esa relación fundamental con la madre o el padre, como Otro del amor o de la ley.

Sin embargo, cada sujeto elabora como realidad psíquica inconsciente lo vivido, por lo cual los efectos del maltrato no son predecibles ni formalizables en una sola vía” (López, 2002: 52-3) Dicho de otra manera: “en todos los casos de maltrato no puede establecerse una representación idéntica de lo sufrido” (López, 2002: 53)

inconsciente para realizar aquello del ser, del deseo y del goce a que el sujeto íntimamente aspira”79.

Así mismo, a partir de estas consideraciones plantean que no es posible examinar los efectos subjetivos del maltrato, sin contar con la palabra del propio sujeto maltratado, que daría cuenta de la singular significación que otorga a estas vivencias en la realidad psíquica, la cual, como se sabe, no es igual a la realidad material80. En ese sentido, estos autores plantean que el maltrato hay que “integrarlo en el orden de la demanda, es decir, en una practica discursiva”81.

Así pues, como desde esta perspectiva se da primacía al orden simbólico que

comprende al significante y a la palabra82, se plantea que de esta significación del

79

López, 2002: 96.

80Gallo, 1999: 22, 162; López, 2002: 71, 115. 81Gallo, 1999: 10.

82 Lacan, 1953b: 69, 84, 98, 103, 108-9, 115; Lacan, 1953/54: 90-1, 120, 266-8; Lacan, 1958a: 244,

272; Lacan, 1963/4: 24, 30. 203, 210, 212, 214, 251. Por ello, a diferencia de las perspectivas postfreudianas en donde el lenguaje no tiene primacia, Lacan dice que cuando se desconocen los conceptos sobre los que se funda la tecnica analitica, que son los del lenguaje y la palabra, ya no se trata de analizar lo que dice el sujeto, su discurso, y en cambio se busca analizar sus actos y comportamientos observables que darian cuenta de movimientos afectivos, centrandose en los sentimientos, por ello sugiere que no se debe ir a buscar más allá de la palabra una realidad en un gesto (Lacan, 1953b: 65, 68-9, 75, 87, 91, 103, 125, 130-1, 138; Lacan, 1953/4: 34, 39-40, 95, 100-3, 108, 141, 167, 266-8, 336, 408; Lacan, 1956/7: 334; Lacan, 1958a: 234-5, 243-4; Lacan, 1964/5: 131, 135, 138, 198) pues este rechazo de la palabra lleva a cambios en la tecnica que producen desvios, degradaciones (lacan, 1953b: 64, 68; Lacan, 1953/54: 92) De este punto queremos destacar el hecho de que la critica de Lacan se dirige a las manifestaciones afectivas observadas en comportamientos (lacan, 1953b: 72; Lacan, 1953/4: 95, 367-9; Lacan, 1964/5: 198) y no hacia otros medios simbolicos como el dibujo, tal como mostraremos en el capitulo3. En ese orden de ideas, señalamos que es apenas lógico que si Lacan formula la tesis de que el inconsciente esta estructurado como un lenguaje (Lacan, 1953b: 89, 104; Lacan, 1958a: 226; Lacan, 1963/4: 32, 194, 202, 209) entonces plante también que para abordarlo se procede por medio del lenguaje (Lacan, 1963/4: 202) En otras palabras, para Lacan “el inconsciente, son los efectos de la palabra sobre el sujeto, es la dimensión donde el sujeto se determina en el desarrollo de los efectos de la palabra, en consecuencia de lo cual el inconsciente esta estructurado como un lenguaje” (Lacan, 1963/4: 155) De allí que Lacan diga que lo que se encuentra en el inc son mensajes, significantes englobados en un tejido, en una red donde están presos (Lacan, 1963/4: 55) Y es que –como ya dijimos- desde esta perspectiva se piensa que el orden simbólico preexiste al sujeto permitiendo que allí se estructure este y toda realidad humana (Lacan, 1953b: 81, 94, 98, 116, 135-8; Lacan, 1953/54: 90-1, 215; Lacan, 1956/7: 261, 293, 297, 321, 349, 363, 374; Lacan, 1958a: 226, 250; Lacan, 1964/5: 50, 86, 134, 193, 203, 210, 212, 214, 251) Sin embargo, los autores Lacanianos que venimos revisando plantean que el maltrato como forma de saber “sufre una elaboración subjetiva que se expresa en la diversidad de formas que asumen, en cada sujeto, dichas experiencias y que muestran, además, que no siempre lo simbólico gobierna las formas de dirigirse y sancionar al otro” (López,2002:70) En ese orden de ideas ya habíamos señalado que para Lacan la experiencia humana inicia en el plano imaginario, pero se prolonga en el simbólico. (Lacan, 1953/4: 326)

maltrato sólo puede saberse cuando el sujeto hable de ella en un dispositivo clínico

de palabra83. En sentido López dice que “afirmo que el exceso del maltrato no es inocuo

en el forjamiento de la subjetividad, sólo que sus consecuencias patógenas no son predecibles y apenas podrán conocerse cuando el sujeto en un dispositivo clínico de palabra logre saber sobre su verdad inconsciente”84. Por ello sostienen que sólo a través de un dispositivo de palabra puede conocerse la forma en que cada sujeto resuelve este enigma, a pesar de que al tiempo reconocen que el maltrato es una vivencia de la que difícilmente puede hablarse, dado que su significado lo consideran como algo inconfesable y a pesar de que señalen que la palabra no puede atrapar el goce que

derivaría del maltrato, sino tan sólo indicarlo como algo extraño e incomprensible85.

Surge pues el asunto de saber cómo se llega a un conocimiento de las significaciones del maltrato, pues según hemos visto en estos autores, estas significaciones imaginarias sólo podrían ser captadas a partir del discurso del propio sujeto.

Por esta razón nosotros mostraremos –apoyándonos en las enseñanzas del propio Lacan- que en el caso de los niños, estas significaciones imaginarias del maltrato pueden ser conocidas a través de los dibujos, dado que en estos, al igual que en la palabra, también se despliega ampliamente la actividad de los registros imaginario y simbólico, a partir de los cuales se da una primera significación singular a estas vivencias. Por lo tanto, nos daremos a la tarea de demostrar los límites de estas tesis que restringen el conocimiento de las significaciones subjetivas del maltrato al uso de

la palabra. A partir de los casos clínicos que hemos reconstruido mostraremos por

83Gallo, 1999: 10; López, 2002: 114. Ya se vera más adelante (en el capitulo 3) que aun cuando en

algunos momentos de su enseñanza Lacan equipara lo simbólico con el lenguaje (Lacan, 1953/4: 120; Lacan, 1953b: 141) dando una primacía a la palabra en la teoría y en la clínica (Lacan, 1953b: 69, 84, 98, 103, 108-9, 115; Lacan-1953/54: 90-1, 120; Lacan, 1958a: 244, 272; Lacan, 1963/4: 24, 30) que le llevo a considerar que al desconocer el lugar de la palabra como el agente terapéutico se producen desvíos técnicos (Lacan, 1953b: 75, 84, 87, 91, 103, 131; Lacan, 1958a: 243; Lacan-1963/4: 135) en otros dice claramente que el orden simbólico y el significante no se reducen a la palabra, y que por tanto el dispositivo clínico Psicoanalítico no se limita al uso de la misma comportando otros sistemas simbólicos que se sirven de imágenes más que de palabras (Lacan, 1953b: 91-2, 95-8, 135-6; Lacan, 1955: 176-7; Lacan, 1956/7: 272-4; Lacan, 1958a: 227, 250, 271-2; Lacan, 1958b: 284-5; Lacan, 1960a: 320-1, 331)

84López, 2002: 135. 85López, 2002: 120.

qué aun cuando la palabra aparezca con dificultad, este enigma subjetivo generado por el maltrato puede ser resuelto principalmente por medio de cambios de posiciones fantasmáticas frente al maltratante sirviéndose del dibujo en conjunto con la palabra.

En ese orden de ideas, en el capitulo 3 retomaremos esta restricción para articularla a las concepciones del fantasma, del mito y del significante de J. Lacan, así como a las tesis de otros psicoanalistas y lingüistas sobre la relación palabra-imagen-dibujo, con el ánimo de mostrar que se trata de un falso problema, pues la tesis de Lacan en realidad no implica restringir el trabajo clínico al uso de la palabra, ni excluye el uso de otros medios como el dibujo86; ya veremos por qué. En ese sentido, nuestro

trabajo no sólo extrae nuevas posibilidades explicativas de los estudios psicoanalíticos sobre el maltrato, sino que también aísla ciertas insuficiencias explicativas para abordar los fenómenos clínicos que observamos con estos niños maltratados que dibujan en la psicoterapia. Vamos ahora a continuar presentando algunos planteamientos de estos trabajos Psicoanalíticos de orientación Lacaniana que abren nuevas posibilidades explicativas sobre el maltrato.

86 Por ello señalamos la necesidad de revisar la tesis de Lacan según la cual –al referirse a la hipnosis

y la rememoración- afirma que “si la originalidad del método esta hecha de los medios de que se priva, es que los medios que se reserva bastan para constituir un dominio cuyos limites definen la relatividad de sus operaciones”(lacan, 1953b: 78) Ya veremos que aun cuando en algunos textos este autor afirma que los medios son los de la palabra, pues esta engendra sentidos, y su dominio es el del discurso (lacan, 1953b: 78) o que “a pesar de todos los esfuerzos que hacemos para olvidar la palabra o para subordinarla a una funcion de medio, el analisis como tal es una tecnica de la palabra, y la palabra es el ambiente mismo en el que se desplaza. Unicamente respecto de la funcion de la palabra pueden distinguirse entre si los diferentes resortes del analisis, y adquirir su sentido, su lugar exacto” (Lacan, 1953/4: 380) en algunos textos y seminarios Lacan explica que las imágenes (entre ellas los dibujos de los niños) también comportan dicha función y dominio y por ende también son medios validos (Lacan, 1953b: 91-2, 95-8, 135-6; Lacan, 1955: 176-7; Lacan, 1956/7: 113-132, 236-7, 248-68, 269-84, 285-302, 303-318, 319-36, 354, 355-372; Lacan, 1958a: 227, 250, 271-2; Lacan, 1958b: 284- 5; Lacan, 1960a: 320-1, 331; Lacan, 1962/3: 102) Así pues demostraremos que aun cuando Lacan afirma en algunos pasajes que la palabra es el agente de curación, de formación, de sondeo, y en general es el único médium del psicoanálisis (Lacan, 1953b: 69) en otros momentos relativiza esta posición y le da un lugar simbolico al uso de las imágenes en la praxis psicoanalítica. Ya veremos que cuando Lacan plantea que la praxis psicoanalitica se ocupa de tratar lo real por lo simbolico, pues sus fundamentos son los del lenguaje (Lacan-1953b: 60, 64, 103; Lacan, 1953/4: 266-8; Lacan, 1964/5: 18, 135) esto no quiere decir que no se utilicen otros medios que los de la palabra.

1.2.2.3. ACTUALIZACION DE LA AGRESIVIDAD IMAGINARIA, ANGUSTIA Y