• No se han encontrado resultados

El primer libro de Hirsch: Las 19 Cartas de ben Uziel

In document Judios y Judaismo Tomo II (página 165-167)

¿A qué nos referimos cuando decimos que Hirsch es Neo o Moderno Ortodoxo? Y aquí quiero referirme al primer libro que Hirsch publica que es tal vez el más accesible y el más interesante llamado “Las 19 cartas de ben Uziel”.

Lo que Hirsch está haciendo en este libro es complicarse y poner sobre la mesa todos los desafíos y problemáticas que hay allí fuera. Él sabe muy bien cuál es el problema del crecimiento del secularismo y de los judíos que están abandonando el judaísmo tradicional. Él sabe que está perdiendo a los jóvenes del mismo modo que Geiger estaba perdiendo gente joven que abandonaba las sinagogas. Por este motivo Hirsch necesitaba construir un argumento que pudiera persuadir y argumentar con estos judíos modernos. Lo hace en el contexto de un libro que posee 19 cartas todas escritas por él mismo.

La primera carta es de hecho una carta escrita como si un joven estudiante le escribiera a su Rabino. Este joven estudiante le escribe luego de tomar su primer curso de filosofía en la Universidad y ahora sabe que Dios no existe, que no existe la religión, que no existe el judaísmo, que es todo un invento y que realmente no existe nada y todo fue creado por hombres y ahora este estudiante es un pensador libre. Y le escribe a su Rabino con el que estudio desde chico y le dice algo así como “Rabino, todo lo que me ha estado enseñando Ud. es un absurdo. Realmente no tiene sentido y no significa nada para mí. El judaísmo es una molestia. No puedo hacer lo que quiero, no pudo comer lo que quiero, ni puedo salir con cualquier chica que quiero. No puedo tener una vida social normal con cualquier persona que conozco por la calle, ¿para qué necesito ser judío?”

Por lo tanto esta primera carta es muy preciada porque realmente presenta todo el argumento y la problemática que tanto los Reformistas como ahora Hirsch eran conscientes. Hirsch por supuesto que no va achicarse y por el contrario nos va a poner argumentos cada vez más difíciles sobre porque y para qué ser judío y va a intentar responderlos. Es decir que la primera carta va a presentar, en la voz del estudiante, el argumento sobre para qué seguir siendo judío y en las 18 cartas restantes va a responder el porqué.

Permítanme que les lea un poco sobre el contenido de la primera carta que es para mí fascinante para luego ver los argumentos que Hirsch va a construir y luego responder.

Leo un fragmento alrededor de la mitad de la página. El estudiante dice

“…la religión debería llevar al hombre a hacia el objetivo más importante. ¿Qué otra finalidad más importante puede tener un hombre que la felicidad y la perfección? ¿Pero qué felicidad le otorga el judaísmo a quienes lo practican? La miseria y la esclavitud han sido nuestro destino. Siempre hemos sido incomprendidos o atacados por las otras naciones. Mientras el resto de la humanidad trepa cada vez más alto en la cumbre de la cultura, la prosperidad y la riqueza, el pueblo judío ha permanecido pobre en todo que hace de los seres humanos seres grandiosos y nobles. La Ley misma prohíbe todo regocijo. Es como tener una cadena en el cuello que no permite disfrutar la vida. Por dos mil años hemos sido arrancados del camino de la felicidad. Y con respecto a la perfección ¿qué conquistas, qué logros pueden los judíos reclamar en contraposición de los fenicios, los egipcios, los griegos, los romanos, los italianos, los franceses, los ingleses o los alemanes? Cada uno de nosotros tan solo por haber nacido judíos está condenado a formar un eslabón en esa cadena interminable de miseria. Es la Ley Judía la responsable de todo esto y es la que fuerza a que estemos aislados y separados y recibamos solo sospechas y hostilidad por parte de los demás. La Ley Judía lleva solo a la mediocridad, sumisión y descarta el enriquecimiento de las artes. Sus dogmas no nos permiten ser pensadores libres y esto refuerza aún más el aislamiento llevando a evitar cualquier incentivo en las ciencias y las artes. ¿Y qué hay de nuestro Dios? Dios perturba las mentes de todos sus seguidores hasta que los hace incapaces de tener simples pensamientos y opiniones. Y por eso siempre me he preguntado cómo Ud. Rabino que siempre me ha hablado de la belleza de las obras de Virgilio, Tasso, Shakespeare y ha penetrado las ideas de Leibniz y Kant puede encontrar placer en los crudos y aburridos escritos del Antiguo Testamento o en las intrincadas construcciones racionales del Talmud. Y aún más, ¿qué clase de efecto tiene esta Ley en nuestra vida emocional? Los principios más elementales sobre la moral universal son reducidos a insignificantes preocupaciones por detalles absurdos, nada se enseña de verdad sino solo temerle a Dios” esto sigue y sigue…

Pero como ustedes pueden ya ver es un argumento muy poderoso. Hirsch no está ocultando nada aquí. Este es claramente el argumento y la problemática de la modernidad. En esencia la pregunta es ¿para qué necesitamos esta Ley? ¿Por qué tenemos que tener esta soga en el cuello? ¿En qué sentido esto agrega algo a nuestras vidas? ¿Por qué es la literatura judía más interesante que la literatura de la civilización occidental? ¿Por qué no puedo ser un gran ser humano educándome solo en ese mundo y no en el judío?

Y acá esta la respuesta de Hirsch. Obviamente que no voy a leer las 18 cartas que van respondiendo a todos los argumentos de la primera. Pero quiero de algún modo resumir las 18 cartas restantes en dos respuestas que se repiten y sobresalen a lo largo de lo restante del libro y que además creo que son muy interesantes en sí mismas y nos sugieren una estrategia sobre cómo lidiar con ser un judío que quiere observar todos los mandamientos o mitzvot en el contexto de nuestro mundo moderno.

In document Judios y Judaismo Tomo II (página 165-167)