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Jerusalén Parte

In document Judios y Judaismo Tomo II (página 94-97)

El libro Jerusalén contiene dos partes.

La primera parte argumenta sobre la separación de la Iglesia y el Estado y de los derechos políticos de los judíos.

Siguiendo los pensamientos de John Locke esta primera parte del libro es crítica para dejar en claro que los judíos tienen todo el derecho para practicar su religión en la forma que ellos quieran como ciudadanos del estado. Es más, si uno lee esta primera parte del libro uno siente que está en el mundo de Locke y su pensamiento, y no hay nada novedoso en esta parte del libro que Locke no haya dicho antes. Mendelssohn simplemente enfatiza aún más la necesidad de separar la Iglesia o la religión del Estado. Al escribir esto Mendelssohn no tiene en mente la comunidad medieval judía en la cual los Rabinos regulaban la vida cotidiana de los judíos sino una especie de comunidad parecida a la de los judíos sefardíes que vivían en Bordoux en Francia para quienes ser judío era seguir su propia conciencia individual sin Instituciones imponiendo qué es lo que hay que hacer o sin autoridades que regulan el modo de conducirse ni Rabinos diciéndole a la gente que es lo que deben hacer. De hecho según Mendelssohn uno debe observar la Ley judía porque siente una necesidad interior y personal de hacerlo, no porque está obligado debido a una autoridad externa que impone su voluntad sobre uno mismo. Mendelssohn nos dice que no debemos observar los mandamientos judíos por temor u obligación sino justamente por amor y placer.

Y por lo tanto la primera parte del libro Jerusalén sienta las bases de los derechos políticos y cívicos de los judíos. Esta primera parte expone que los judíos, del modo en que estaban viviendo en ese momento, eran ciudadanos de segunda clase y debían recibir derechos civiles y políticos ya que las ideas de secularización que estaban tan en boga en el Iluminismo, esta separación entre la Iglesia y el Estado, le otorgaba a los judíos estos derechos. En pocas palabras el expone que es una contradicción intelectual hablar del estado moderno ideal separado de las instituciones religiosas y seguir tratando al judío del modo en que se lo trataba. Como ya dijimos la emancipación total no era aún una realidad en la época de Mendelssohn. Pero la segunda parte del libro se dedica especialmente a lo que más nos interesa a nosotros en estas publicaciones. Mendelssohn aquí se ve obligado por primera vez en su vida a presentar su propia definición sobre qué es ser judío y como puede esto ser consistente con la filosofía del Iluminismo, es decir la razón absoluta.

Jerusalén Parte II

Para Mendelssohn hay 3 categorías que constituyen la vida judía. Vamos a definirlas cuidadosamente y ver qué lugar ocupan.

Categoría Numero 1 “VERDADES ETERNAS BASADAS EN LA RAZON”

Estas son verdades que según Mendelssohn no están basadas en la revelación Divina sino que son sinónimas con esas verdades eternas articuladas como la base de la religión universal por Spinoza y luego por un grupo de pensadores de la tradición cristiana quienes argumentan una racionalidad llamada Deísmo.

El deísmo es una postura filosófica que acepta la existencia y la naturaleza de Dios a través de la razón en lugar de hacerlo a través de la revelación directa o la fe. En el deísmo Dios se entiende más como un Creador u Organizador ya

que la propia estructura del universo, el equilibrio y la perfección del mismo nos llevarían racionalmente a creer que hay un principio ordenador.

En otras palabra un deísta es aquel que se inclina a creer en la existencia de algún ser superior que creo el universo y luego se retiró del mismo. Es decir que Dios existe y creó el universo físico, pero ya no interfiere con él. Basándose en estos conceptos, para Mendelssohn la primera parte del judaísmo son verdades eternas tales como: honra a tu padre y a tu madre, no robes, no asesines, no desees la mujer de tu prójimo, etc. Es decir los diez mandamientos o mejor dicho los mandamientos morales del judaísmo que según Mendelssohn no están basados en lo que Dios entrego en el Monte Sinaí sino en la pura razón humana. Uno debería llegar a estas verdades usando la razón, usando la mente. Esta es la primera categoría que define el judaísmo para Mendelssohn. Las verdades eternas basadas en la razón.

Categoría Número 2 “VERDADES HISTORICAS”

Estas son Verdades históricas basadas en las narraciones de la Biblia misma, la historia del pueblo hebreo, el éxodo de Egipto, la revelación de Dios y la llegada a la tierra prometida. En otras palabras, Mendelssohn sugiere que no debemos desechar esta historia como historia real que sucedió. Para algunas personas los textos bíblicos eran mitos, cuentos, fábulas o alegorías que habían sido inventadas por los hombres, pero para Mendelssohn la mera existencia del texto, es decir que la historia bíblica y su narración existan, implica una verdad histórica que sucedió porque ahí está escrita y debemos aceptarla por el simple hecho de existir como tal y que existan los judíos como testigos de esa historia milenaria.

Categoría Número 3 “LEYES RITUALES”

Y finalmente tenemos la tercera categoría son las “LEYES RITUALES”, es decir las mitzvot, mandamientos o preceptos. Estas leyes rituales son para Mendelssohn: comer kasher, encender velas los viernes a la noche y decir la bendición correspondiente, decir las bendiciones sobre el vino o el pan, recitar el Shema, rezar 3 veces por día, ponerse tefilin, comer matzá etc. es decir observar todas las practicas rituales del judaísmo desde el día que uno nace

hasta el día que uno muere. Lo curioso es que negando los diez mandamientos o los conceptos sobre moral y ética como algo divino o revelado por Dios, Mendelssohn nos dice que las leyes rituales o mitzvot si son reveladas por Dios y todos los judíos deben observarlas.

En resumen, el judaísmo es según Mendelssohn: “verdades eternas basadas en la razón”, creadas por los hombres sobre qué es lo moral, lo correcto y lo ético; “verdades históricas” que describen las narrativas de la Biblia, y finalmente “las leyes rituales, mandamientos o mitzvot” reveladas por el mismo Dios.

In document Judios y Judaismo Tomo II (página 94-97)