JUDIOS Y
JUDAISMO
Tomo II
Diego
Edelberg
Judaísmo Moderno: La historia del pensamiento
intelectual judío del siglo XVI al XXI
Introducción al Judaísmo Moderno ... 3
La Modernidad Judía ... 15
Transformación cultural en el Ghetto italiano ... 27
El impacto de la imprenta en la modernidad judía ... 40
Judíos conversos, marranos y mesiánicos en el siglo XVII... 54
El desafío de Baruj Spinoza ... 68
Moisés Mendelssohn y su generación ... 87
La Ciencia del Judaísmo ... 105
La Historia Judía según Graetz ... 122
El Judaísmo Reformista ... 136 El Judaísmo Ortodoxo ... 155 El Judaísmo Conservador ... 179 ¿Israel o Grecia? ... 195 El Sionismo Judío ... 211 3 visiones Sionistas ... 229
Siglo XX: religión, fe y razón ... 259
Leo Baeck: Misterio y Mandamiento – Misticismo y Ética ... 271
Martin Buber: existencialismo religioso ... 281
El Judaísmo Reconstruccionista: civilización, nacionalidad, religión y ciencia ... 316 Abraham Heschel: místico y activista social ... 333 Respuestas Judías Al Holocausto Nazi ... 347 Feminismo, teología feminista y el rol de la mujer judía en la Modernidad ... 366 El judaísmo hoy: tendencias y problemáticas en el siglo XXI ... 389
Introducción al Judaísmo Moderno
Si bien se ha desarrollado con la historia de la civilización mundial, la historia judía es única en un aspecto: su falta de territorio. Este particular aspecto de la historia judía comienza en el año 586 AC. o AEC (Antes de Cristo o Antes de la Era Común) con el exilio del pueblo judío de la tierra de Israel a Babilonia. En el año 70 D.C o EC (Después de Cristo o Era Común) se exacerba aún más este aspecto con la destrucción del segundo Templo por los romanos y la comunidad judía se esparce por todo el área conocida como la diáspora. En 136 D.C o EC se vuelve aún más compleja la situación con la derrota de los judíos por Roma, la destrucción de una entidad independiente en la tierra de Israel y finalmente los judíos se esparcen ahora a lo largo de todo Medio Oriente y eventualmente hacia Europa, el norte de África y otros lugares. Éste es el más particular y fascinante aspecto de la historia judía. Por miles de años viviendo sin un gobierno común, sin un lenguaje común, sin una tierra común ¿Cómo es que los judíos poseen una historia? ¿Hay realmente algo que los judíos tienen en común desde la Monarquía de Israel (desde el período bíblico digamos) hasta las comunidades judías de hoy? Esta es una pregunta muy interesante ya que sin tener un territorio común y por un gran período de tiempo, los judíos se movieron de un país al otro trayendo con ellos su propia cultura pero al mismo tiempo absorbiendo de la cultura general un remarcado grado de costumbres ajenas a las propias.
¿Qué tienen en común los judíos de Babilonia o los judíos del Imperio Romano con los judíos del mundo árabe o los judíos del Medioevo cristiano o los judíos del Renacimiento italiano o los judíos del siglo XIX en Alemania? Y ciertamente ¿Qué tienen en común los judíos hoy en el siglo XXI entre por ejemplo los que viven en Israel y los judíos viviendo en Argentina? Es más, cada comunidad aspira ser La comunidad pero ¿no hay diferencias en términos de fundamentos, asociaciones e interpretaciones?
No voy a responder a estas preguntas. Es más, no creo que pueda realmente hacerlo. Pero invito a reflexionar: ¿Podría ser que el judaísmo no quiere una definición porque eso le permite encontrar el enunciado que le sea coyunturalmente más conveniente? ¿Existe una sola cosa que todos los judíos tienen en común? ¿Hay alguna práctica que alguien podría decir que todos los judíos realizan por igual? ¿Hay algo que todos los judíos sin excepción cumplen por igual?
Como dije, no voy a responder estas preguntas, pero simplemente quiero remarcar este asunto que es para mí el aspecto más fascinante de vivir sin una tierra común o vivir fuera de una tierra que consideran casa.
Los judíos en este sentido parecerían ser los eternos expatriados. Podríamos decir que la falta de territorio es el componente crucial de la singular experiencia judía.
El impacto de la modernidad
A pesar de la discontinuidad temporal y espacial histórica, los judíos de todos modos siempre actuaron como un grupo definido y consciente de sí mismo. En otras palabras, actuaron como una corporación y eran tratados como una corporación. En la Edad Media por ejemplo los judíos eran considerados una especie de corporación legal. Auto-gobernados por sus propias leyes interpretadas por los Rabinos y “toleradas” por gobiernos locales.
Esa forma de vida estaba determinada por el Calendario Judío (Luaj) y cada acción desde que nacían hasta que morían era de acuerdo a la Ley Judía. En el contexto de los judíos mudándose de lugar en lugar, de cultura a cultura, siempre llevaron su forma de vida a todos lados y llevaban consigo mismos este tipo de relación con sus propias Leyes y su propio Calendario.
Solo en la modernidad se comenzara a utilizar el calendario gregoriano por todo el mundo occidental. Es decir que hablar del año 2011 con tanta naturalidad como lo hacemos hoy es un fenómeno moderno. En la antigüedad, pueblos como los mayas, los Incas, los musulmanes, los cristianos y los judíos (entre tantos otros grupos) usaban sus propios calendarios. Parte de reconocernos modernos es adoptar para nuestra vida cotidiana el calendario gregoriano con los nombres de la semana basados en Dioses mitológicos.
Solo en la modernidad y con la creación de los estados modernos los judíos comenzaron a recibir ciudadanías junto al resto de los habitantes que compartían el espacio geográfico con ellos y necesitaron por lo tanto redefinir su status social y como consecuencia de este proceso perdió fuerza la autorregulación judía por parte de su propia Ley. Recibir ese status de ciudadano fue un fenómeno de la modernidad y es un proceso histórico que sucedió más allá del control que los judíos podían ejercer sobre sus propias corporaciones provocando el debilitamiento de las mismas.
Este es un suceso que hoy ya no puede ser frenado a menos que los judíos renuncien a su ciudadanía (y en consecuencia se cambien de país para no ser arrestados por estar de forma ilegal en el país) o de algún modo desaparezca el concepto de ciudadano. Un ciudadano es alguien que ocupa un territorio determinado, habla una lengua determinada, es representado por un himno y una bandera determinada y tiene derechos y obligaciones para con respecto al Estado y el espacio que físicamente ocupa.
En los tiempos más recientes -nuevamente esto pone en primer plano el asunto sobre qué es lo que le sucedió a los judíos en los últimos cuatro siglos del mundo moderno- con el advenimiento de los estados modernos, el sentido de conciencia de grupo, de afiliación religiosa ha disminuido para muchos judíos. Ese sentido de ser Una comunidad (lo sean o no) parecería haberse extenuado en la actualidad.
Y por lo tanto el problema del judío viviendo en los últimos siglos es justamente el de definir qué es ser judío. ¿Cuál es la naturaleza de esta corporación? ¿Cómo explicarla si la situación ha cambiado en muchos aspectos?
La historia judía no sucede aislada del mundo
Estudiar la historia judía requiere algo que puede resultar obvio para muchos de Uds. pero necesito dejarlo bien claro. Uno no puede estudiar la historia judía aislada de los eventos que suceden alrededor.
El judaísmo Medieval no puede entenderse (ni tampoco el pensamiento de los judíos medievales) sin consultar que sucedía en el mundo medieval global. Maimónides o Rashi no vivieron fuera del espacio y el tiempo y es esencial entender qué sucedía en el mundo y en donde ellos residían para
entender cómo interpretan los textos judíos del modo que lo hicieron. Del mismo modo y tomando otro ejemplo, no se puede entender el Sionismo sin comprender el fenómeno global de los Nacionalismos como un suceso histórico mundial determinado, que sucedió.
Tomamos esto por obvio pero como veremos a continuación, muchos judíos que han estudiado su pasado, lo han hecho como un fenómeno aislado. Para realmente comprender esta comunidad, sus textos y su historia es necesario engancharse con el resto del mundo y ver los patrones de interacción y comunicación entre culturas. Algo que va sucediendo constantemente al definir la identidad judía.
La aproximación judía tradicional
Vamos a presentar 2 formas de aproximarse a la historia judía.
Comenzaremos por lo que podríamos llamar la aproximación judía tradicional (1). La aproximación judía tradicional está incorporada en la asunción básica heredada en la tradición judía per se.
Esa aproximación asume lo siguiente: la historia es un devenir lineal, comenzando con el principio del tiempo y desarrollándose como un Drama divino culminando con la llegada del Mesías en la era Mesiánica y el advenimiento de la historia y el mundo a un tiempo perfecto. Básicamente comprender esta aproximación es comenzar con la Biblia.
¿Qué es la historia para esta aproximación tradicional? Es la historia de Dios y su relación con una comunidad sagrada, la comunidad sagrada de Israel, y el devenir de esa relación es la historia del pasado, el presente y el futuro judío. Los eventos suceden no por factores sociales, políticos o económicos sino por la voluntad de Dios. La voluntad de Dios es el principio gobernador de todo a través del cual determinamos cuales eventos suceden y porque suceden.
Por encima de todo esto, esta aproximación asume que la Biblia es en sí misma un documento divino. Dictado por el mismo Dios y supone los principios básicos por los cuales Dios actúa.
Los causantes de la experiencia que los humanos tienen son dados en su relación con Dios: ¿son buenos, son morales, son correctos? o ¿son malos, son inmorales o son incorrectos? o ¿Hemos desobedecido a Dios? Esta es la pregunta Bíblica y Talmúdica. Un judío que vivía durante el período Bíblico o Medieval se preguntaba “¿qué hemos hecho para merecernos esto?”. Y hay que entender esto para entender cómo pensaba este tipo de judío y ser humano en general.
Los factores sobre la ética y moral humana, es decir el modo en que los judíos se comportaban, definían más que ningún otro factor la naturaleza de la historia y por sobre todo la literalidad de la liturgia y el rezo judío. Para esta aproximación, el exilio o la palabra hebrea galut es causado por los judíos al romper el pacto de compromiso con Dios. Una causa que no va a ser superada hasta que Dios permita que se arrepientan y Él mande su propio Mesías. La noción por lo tanto de exilio y arrepentimiento, de tierra y sin territorio que mencionamos al principio lleva ahora una carga teológica.
Claramente la noción de exilio no es solo estar físicamente fuera de la tierra de Israel sino que implica también una expulsión teológica: Dios está castigando. Has desobedecido, has roto el pacto y por ello Dios te está castigando obligándote a vivir en la diáspora, en el exilio (moral y físico) hasta que en algún punto regresaras cuando te hayas arrepentido de tus pecados. Esta visión particular está impresa en toda la liturgia del libro de rezos judíos: “debido a nuestros pecados fuimos expulsados de nuestra tierra”. Notémoslo nuevamente: no fuimos expulsados por problemas políticos, sociales o económicos tanto internos como externos. Fuimos exiliados porque pecamos. Nuestra moral es la causa principal por la cual Dios interviene en la historia y la transforma para crear esta condición de estar sin territorio.
Esta visión hasta el período moderno era la visión predominante a través de la cual los judíos se habían visto a sí mismos y habían entendido su condición y su devenir histórico. Esta visión le explicaba o justificaba a los judíos las condiciones de persecución, odio y animosidad hacia ellos
como el resultado de Dios poniéndolos a prueba y castigándolos una y otra vez con el exilio, forzándolos a castigarse por los pecados de sus antecesores.
La aproximación judía moderna
La segunda aproximación es la que estamos haciendo nosotros y es la que comienza con la modernidad. Podríamos llamar ésta la (2) aproximación del siglo XIX. Nos estamos refiriendo a los primeros judíos que comenzaron a ver su propia historia desde una perspectiva distinta a la tradicional judía.
Estos judíos era conocidos como la Escuela u Organización de la “Ciencia del Judaísmo” (Wissenschaft des Judentums). Los miembros de la “Organización para la Ciencia del Judaísmo” del siglo XIX eran judíos académicos que intentaban ser lo más objetivo posibles pero no lo eran ya que pre-establecían qué había y que no había que saber del judaísmo tomando esta decisión a la luz de la situación presente en la que se encontraban. Como la Ciencia racional era lo que estaba de moda en su momento estos judíos académicos no querían mostrar ciertos aspectos del judaísmo que resultaban irracionales como el “mesianismo” o el misticismo (Cabalá). Además todos estos intelectuales se encontraban viviendo un período muy peligroso debido al resurgimiento del antisemitismo en Alemania y Europa que estaba aumentando en el siglo XIX y hacía muy difícil la vida de los judíos.
El judío más destacado y pionero en esta área de historia judía según una visión moderna es Heinrich Graetz. Graetz fue un importantísimo historiador judío que escribió 11 volúmenes sobre la historia de los judíos enseñando y delineado a todos los historiadores siguientes sobre cómo entender la historia judía. Para Graetz la historia judía estaba compuesta de dos factores:
1. una historia intelectual compuesta por Rabinos y pensadores sobre el pensamiento judío. No es ni una historia social, ni económica, ni política sobre los acontecimientos que delinearon la historia judía. Lo que le interesa a Graetz es descubrir cómo fueron apareciendo y pasando los textos judíos de una generación a la otra. Tratar de
entender por qué cada judío entendió o interpreto los mismos pasajes bíblicos en forma diferente de acuerdo al tiempo que le toco vivir. Es una historia sobre las ideas judías a través de los siglos.
2. El segundo factor de la Historia según Graetz se basa en “poner las cosas en orden”. Graetz estaba obsesionado en querer responder ¿por qué los judíos han sido tan mal tratados desde tiempos inmemorables? ¿Por qué siempre han sido odiados y perseguidos? ¿Por qué han sido privados de sus derechos? Claramente al querer responder estas preguntas lo que Graetz intentó hacer es demostrar que en realidad los judíos era modernos y debían ser bienvenidos por el mundo occidental. La historia de los judíos debía ordenarse y por ende su versión de la historia intenta “poner las cosas en orden”. La historia debía ser contada con propiedad para que los judíos no sean más vistos como inferiores por el mundo occidental o como ciudadanos de segunda clase.
Y por eso lo que ocurre cuando uno lee a Graetz es que descubre que cada vez que él se enfrenta con algo que no entiende porque no resulta racional o moderno o significativo para la cultura de su propio tiempo decide “meterlo abajo de la alfombra” escondiendo o evitándolo.
Tomando un ejemplo concreto, Graetz no simpatizaba con el misticismo judío. No le gustaba la “Cabalá” o el “Mesianismo”. A Graetz no le gustaba las cosas que resultaban irracionales porque de hecho para Graezt la religión era algo racional y gran parte de su obra intenta entender la historia judía en términos racionales. Por lo tanto si uno quiere conocer la historia del Misticismo judío y la Cabalá el último lugar para buscar es en Graetz porque no publicó aquello que no quería que la gente de su época viera como irracional o sin sentido.
No existe una historia objetiva
Estas son dos posibles aproximaciones a la historia judía: (1) la tradicional judía y (2) la moderna.
Como todas las cosas, las dos aproximaciones tienen cosas buenas y malas y un intento sincero debe considerar y superar las dos aproximaciones.
Decir que todo sucede por causas divinas (más allá que yo pueda estar convencido totalmente de ello) no puede ofrecer un mínima comprensión sobre cómo se comportan las personas y las instituciones. Justificar todo debido a que Dios así lo quiere no estimularía el intento por querer comprender porque sucede lo que sucede y conllevaría de hecho a una constante repetición de los mismos errores o aciertos.
Tal vez al haber escrito esto debería mencionar algo aún más importante: No existe una Historia Objetiva.
Este es el motivo por el cual tenemos historiadores releyendo a otros historiadores pensando el pasado y lo que sucedió en el contexto del presente. Vivimos en el siglo XXI aunque podamos hablar la Edad Media y por lo tanto debemos aceptar que somos seres subjetivos como cualquier otro ser subjetivo que existió en la historia y nunca podremos evitar entender lo que sucedió desde una perspectiva que está de acuerdo con el tiempo que nos toca vivir y a nuestros propios esquemas de referencia basado en un tiempo y espacio totalmente distinto al de nuestros antepasados.
Lo que uno puede hacer como ser humano es esforzarse para darse cuenta cuando no está siendo objetivo (debido a las propias pasiones y justificaciones que uno necesita para sostener la coherencia de estar de acuerdo con uno mismo en lo que dice y hace) y limitarse al querer presentar ciertos aspectos del pasado que realmente uno ignora.
Dios. Tora. Israel
Nuestro objetivo principal es concentrarnos en la historia judía de los últimos 400 años para poder entender el judaísmo que vivimos hoy. Para poder relacionar y comprender las distintas corrientes que fueron surgiendo en los últimos 400 años como respuesta al fenómeno de la modernidad vamos a utilizar una herramienta que nos va a ser de gran utilidad.
Esta herramienta la llamo la tríada (puesto que está compuesta de tres elementos). Estos tres elementos son Dios, Tora e Israel.
Primero comenzaremos con Dios.
Toda la historia judía está relacionada con Dios. A su vez, Dios es un tema central en el pensamiento intelectual de la historia universal y en especial en la modernidad.
La pregunta principal que resurge en la modernidad es por supuesto: ¿hay un Dios? ¿Cómo sabemos que hay un Dios? Si Dios es quien hace que todo suceda (como vimos en la aproximación judía tradicional), si es Dios el que da la forma y permite que todo lo que tiene que suceder suceda, ¿cómo explicamos el sufrimiento, las persecuciones y aniquilamiento judíos? ¿Cómo se explica Dios en el contexto de un nuevo mundo que se auto-denomina secular? ¿Puedo ser judío y no creer en Dios? Si me reconozco humano y limitado, incapaz de realmente poder entender a Dios o explicar porque suceden las cosas, ¿Debo agradecerle por todo lo que sucede? ¿Debo decirle gracias desde los más profundo de mi ser y con todas las intenciones de mi corazón aun cuando un terremoto seguido de un tsunami aniquila en un día miles niños?
Responder estas interrogantes es hoy no solo un tema para muchos judíos sino para cristianos e incluso musulmanes. ¿Cómo concibo el mundo secular moderno con Dios como parte del mismo si ambos son de algún modo antagónicos? Si Dios estaba en Auschwitz moviendo las piezas cósmicas para que eso sucediera, ¿cómo puedo amar ese Dios? Si Dios fue quien guío a Hitler a hacer lo que hizo, ¿cómo puedo decir que Hitler era culpable si es Dios el que realmente maneja y decide las cosas? Si no es así y el hombre elige o posee libre albedrío, ¿Qué rol o función desarrolla Dios? ¿Un simple y perverso observador? Todas estas preguntas tienen hoy respuestas diferentes y responden a distintas maneras de articular lo judío en la modernidad.
La segunda cuestión es Torá.
Por Torá entendemos literalmente los cinco libros de Moisés (Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio). Pero acá hacemos referencia a la Torá en un sentido mucho más amplio.
La Torá como el fundamento de lo que los judíos hacen, de la actividad judía. O para usar otra palabra, las mitzvot o mandamientos. Mandamientos rituales, mandamientos morales y mandamientos irracionales.
En otras palabras, qué es lo que Dios me pide que haga es la cuestión de Torá. Un judío en la era pre-moderna tenía clarísima la respuesta sobre qué es lo que Dios quería que hiciera: se trataba de cumplir con los 613 mandamientos que habían sido articulados por los Rabinos y puestos en la forma de un código que decía que los judíos deben observar estos mandamientos.
La pregunta que surge en la modernidad es: ¿los judíos deben seguir observando estos mandamientos? ¿Aceptamos aún la tradición de una revelación divina? ¿Los dictados de las leyes rabínicas? De hecho, si respondemos que no a estas preguntas, ¿cómo podemos definir la identidad judía? Si estos requisitos ya no son relevantes o válidos, ¿qué cosas hace un judío para expresar su particularidad judía? ¿Aprende hebreo? ¿Come “comida judía”? O ¿“se siente” judío? ¿Socializa con judíos? ¿Vive en Israel? ¿Qué hace? ¿Va a la sinagoga todos los días y con eso alcanza?
Qué hace a una persona judía es esta segunda cuestión sobre la Tora. Lo que intento decir es cómo definimos la práctica judía. Decir quiero ser judío es una cosa. Hacer algo que es judío se convierte en la modernidad en una respuesta mucho más compleja que los judíos tienen problemas en responder.
El tercer elemento de la tríada es Israel.
Y aquí hacemos referencia a Israel no en el sentido del País, aunque también es parte de la cuestión, sino de todo el tema que por siglos ha atravesado a los judíos y se ha potenciado a partir de la modernidad y es en cuestión la particularidad o singularidad judía.
En un mundo globalizado y universal, ¿por qué deben los judíos permanecer separados y distintos de los demás? ¿Por qué no pueden juntarse los judíos con los cristianos o musulmanes? ¿Quién necesita nacionalismos? ¿Quién necesita diferencias? ¿Quién necesita categorías de separación entre judíos, cristianos, musulmanes? ¿Por qué no pueden los judíos casarse con no judíos? ¿Por qué no podemos romper las barreras? ¿Acaso no es que el amor todo lo puede? Y por lo tanto en un mundo abierto
donde todos somos hijos del mismo Dios, ¿por qué debemos decir que los judíos son diferentes a todos los demás?
Estas son todas preguntas muy difíciles en la modernidad. Antes de la modernidad estas preguntas ni siquiera surgían porque los judíos vivían segregados del resto de las comunidades y los cambios de la modernidad fueron impuestos sobre los judíos más allá del control que ellos mismos podían ejercer. Antes de la modernidad los judíos sabían que eran judíos porque así eran definidos incluso por los no judíos. Los gobiernos cristianos y musulmanes sabían quiénes eran los judíos. Eran ese grupo del libro (este título de “pueblo del libro” se lo pusieron los musulmanes). Pero en la modernidad surge en la historia una necesidad de crear una cultura homogénea donde cualquiera es un alemán, un inglés, un francés o un argentino.
Por lo tanto este tercer elemento de la tríada se pregunta ¿por qué y para qué crear y sostener estas barreras de separación judía? ¿Por qué y para qué preservar el judaísmo?
Y aquí surge la pregunta más difícil: si es realmente la universalidad el ideal que perseguimos como humanidad, ¿para qué crear en la modernidad un estado judío independiente en la tierra de Israel. ¿Cuál es la racionalidad de un estado singular y particular israelí? ¿Por qué miles de judíos sintieron la necesidad de crear un sitio separado para ellos que nada tiene que ver con el judaísmo de la monarquía de David sino con la democracia moderna? ¿Hay justificación para un nacionalismo israelí?
Conclusión de la Introducción
La modernidad es un suceso que aconteció en la historia y cambió drásticamente el tipo de preguntas que el judío comenzó a hacerse. La pregunta más difícil de la modernidad es responder ¿cuál es el particularísimo o singularidad judía? ¿Que lo hace único o diferente? ¿Es acaso algo único o diferente? Dios y la practica judía van a estar relacionados con cómo defino mi identidad judía.
Las preguntas más difíciles que un judío deberá responder ahora son: ¿Por qué tengo que ser distinto? ¿Por qué tengo que estar separado? ¿Cómo hago para justificar esta noción de estar separado o ser diferente en un mundo que me presiona a llevar a cabo una hermandad universal basada en el principio de la globalización y de la valorización de mi ser en un marco capitalista?
La Modernidad Judía
Vamos a enfocarnos ahora en el concepto más importante para entender el judaísmo actual y eso es la Modernidad. Definir modernidad en términos de la historia universal no resulta demasiado complejo puesto que la Modernidad se refiere a un período histórico marcado principalmente por el fin de un sistema social llamado feudalismo (un sistema piramidal en el cual uno era rey o campesino desde la cuna a la tumba) hacia el capitalismo, la industrialización, la secularización, la racionalización, la creación del Estado o Nación modernos, sus Instituciones y las Constituciones de los países tal cual los conocemos en la actualidad. En definitiva un mundo completamente opuesto al Medieval.
En la historia judía fechamos la Modernidad entre los años 1750 hasta la actualidad (muchos autores ya hablan de un Posmodernismo también en el judaísmo y lo ubican luego de la Shoá (Holocausto) y el nacimiento del Estado de Israel Moderno). Si 1750 marca el inicio de la Modernidad, el período histórico que va de 1492 a 1750 es considerado hoy la “Pre-Modernidad” (también llamado “Modernidad Temprana“). Durante la “Modernidad Temprana” vemos que suceden ciertos eventos muy particulares que demuestran que ya no estamos en la Edad Media (aquel período dominado por el feudalismo) pero tampoco estamos en la Modernidad plena.
Lo más importante que debemos entender sobre la Modernidad es que como cualquier suceso histórico no es un evento sino un proceso. Esto significa que no sucedió una sola cosa que cambió todo de un día para otro sino que sucedieron múltiples cosas a lo largo de varios años que fueron cambiando la realidad histórica mundial y de los judíos.
En palabras más simples, no es que un judío viviendo en 1492 al ser expulsado de España se dijo así mismo “oh! he entrado en la Modernidad
Temprana!” sino que como describiré a continuación, a partir de 1492 comienzan a suceder diversos procesos que son la consecuencia de lo que posteriormente y en forma retrospectiva los historiadores llamarán “Modernidad” y “Modernidad Temprana”.
Hay cinco sucesos irrefutables que claramente modificaron el desarrollo judío en la Modernidad. Estos son cinco sucesos que no existían para los judíos anteriores al año 1492 son sin ninguna duda los determinantes que conforman el mundo judío Moderno que nosotros conocemos en la actualidad.
Vamos a explorar estos cinco sucesos.
1. El primero de estos sucesos acontece debido a un cambio en la estructura de la vida comunitaria judía. Con esto nos referimos a que hasta la Edad Media los judíos funcionaban, como mencionamos en la introducción, en forma corporativa. Vivían bajo la Ley judía mientras que eran “tolerados” por la monarquía del Rey, Príncipe o de cualquiera autoridad local que estaba a cargo del territorio que ellos ocupaban. En la Modernidad esa estructura corporativa parece desarmarse o desintegrarse ya que con la centralización y creación del Estado Moderno, todos los grupos que ocupan el territorio del Estado comienzan a disolverse porque representan ahora una amenaza para el control y poder del Estado. En la Edad Media no le importaba al Rey o Monarca que los judíos tuvieran sus propias Leyes internas y se auto-regulen. Mientras pudieran cobrarles impuestos por ocupar el territorio y beneficiarse con algunas de sus transacciones comerciales o sus conocimientos en finanzas y la importación y exportación, el resto, es decir las decisiones “legales” propias de la comunidad judía era un problema de los Rabinos y la Comunidad misma. Pero con el nacimiento del Estado Moderno, el Presidente o Rey decide ahora que todos los grupos se alineen con el Estado y sus propias reglas: un mismo idioma, mismas las leyes para todos, misma bandera, mismas costumbres, etc. En otras palabras, la Modernidad crea el Estado Moderno al cual no le interesa preservar los particularismos de los grupos sino por el contrario homogeneizar a la sociedad que ocupa su territorio. Con una falta de definición sobre quiénes son los judíos, surge en la Modernidad el problema de definir qué es un judío dentro del nuevo Estado Moderno. Si los judíos ya no son más considerados legalmente como una grupo que se maneja según sus propias leyes, el
Estado Moderno se pregunta por primera vez en la historia: ¿qué son los judíos? ¿son una afiliación religiosa? ¿una sociedad de voluntarios? ¿cuál es la racionalidad para su cohesión grupal? Si no van a responder a las leyes, el idioma, la bandera y las costumbres del Estado Moderno, ¿qué va a definir su identidad? La desintegración de los judíos auto-regulándose por cuenta propia no sucedió de un día para el otro sino que por el contrario llevó siglos y fue variado según en qué región del mapa uno se para. En Europa Occidental tenemos una historia, en Europa Oriental otra y en el Norte de África otra distinta. Y por supuesto tenemos diferentes grupos dentro del grupo judío: hay judíos pobres, ricos, educados, no educados, mujeres y hombres cada uno definiendo estas nuevas interrogantes de maneras distintas. De todos modos desde el momento en que los judíos pueden lentamente comenzar a sumarse o integrarse al Estado y no tienen necesidad de preservar su propia estructura pre-Moderna, los judíos deben responder ¿para qué ser judío? ¿qué significa ser judío? ¿acaso ahora el judaísmo se define del mismo modo que lo hacía en el pasado? Por lo tanto vemos que el primer gran cambio de la modernidad deviene de la creación del Estado Modernos y por ende un cambio en la estructura comunitaria.
2. El segundo suceso que cambia el devenir histórico judío en la Modernidad se debe a los grandes cambios demográficos que afectaron a la comunidad judía. En la Modernidad Temprana, comenzando en 1492, vemos el emergente de enormes migraciones. Grandes cambios demográficos en el colectivo judío. En el 1500 los judíos se movieron en grandes grupos de este a oeste. En el 1700 se movieron hacia el norte. Para el 1800 se movieron nuevamente del este hacia el oeste esta vez llegando hasta América y nuevamente Europa. Claramente en este período vemos grandes cambios demográficos engendrados por expulsiones, pobreza, persecuciones e incluso en nuestra contemporaneidad el riesgo de ser asesinados en masa. Estos grandes cambios demográficos tienen un impacto trascendental en la formación de la nueva Cultura Moderna judía. Esta es una nueva situación para los judíos que se mueven ahora constantemente cambiando de idiomas y enfrentando nuevas situaciones entre una generación y la otra. En cada cambio y lugar que llegan los judíos reestructuran su relación con el judaísmo de acuerdo al lugar al que llegan adaptando sus consumos gastronómicos e incluso
adoptando costumbres del nuevo lugar (piensen en los famosos “gauchos judíos” en Argentina tomando mate por ejemplo). El colectivo judío experimenta al mismo tiempo en este período un crecimiento enorme de su población. Esto significa que durante el 1800 el colectivo judío creció en número de gente mucho más rápido que otras minorías. Durante el período de la Edad Media hablamos de una comunidad de unos cientos de miles. Para el 1800 y 1900 hablamos ya de una comunidad que es hasta tres o cuatro veces más grande de lo que era antes de la Modernidad. Por lo tanto vemos que hasta el año 1939, cuando comenzará el aniquilamiento de millones de judíos, un crecimiento enorme a partir de nacimientos naturales en el colectivo judío. Otro gran proceso que acompaña estos grandes cambios demográficos es el proceso de urbanización. Los judíos se sienten más cómodos en ciudades. Por lo tanto lo que emerge en este nuevo periodo comenzando en el 1500 (en especial en el ghetto de Italia) es el emergente de judíos en grandes espacios urbanizados y el nacimiento de relaciones muy cercanas entre judíos y no judíos tal como sucede en nuestros días. Además como ya sabemos las urbanizaciones tienen sus propias dinámicas con extremos entre ricos y pobres, polarizaciones culturales y sociales y ofrecen dinámicas y desafíos diferentes a la vida rural. Estos tres factores demográficos de la Modernidad (es decir (a) movilidad, (b) crecimiento natural de la población y (c) nacimiento de la urbanización) constituyen el segundo gran suceso que impacta en la naturaleza de la vida judía y su cultura. 3. El tercer gran suceso se debe a las nuevas oportunidades económicas
que surgen para los judíos en la Modernidad. Especialmente con el nacimiento del Capitalismo. Y con esto nos metemos en un tema delicado debido a un argumento publicado por Werner Sombart (http://es.wikipedia.org/wiki/Werner_Sombart#El_fin_de_su_carrera) en el cual se proclama que los judíos son los creadores del Capitalismo. Sombart no era un claro antisemita pero al presentar un argumento de este calibre pone en peligro a los judíos. Para Sombart el Capitalismo comienza con los mercaderes judíos que se movían de un lado a otro, que era comerciantes internacionales, que se dedicaban al préstamo, a los bancos y son el factor clave del surgimiento del mercantilismo moderno. ¿Es esto una exageración o es verdad? La respuesta es sí y no. Esto quiere decir que en un nuevo mundo donde la economía se abre internacionalmente, una minoría como la judía aprovechó esta
oportunidad y entró en el sistema Capitalista. Pero si uno se pregunta si fueron los judíos los fundadores o responsables del capitalismo, creadores absolutos del mismo la respuesta es obviamente no. En un ambiente económicamente abierto para todos por igual, para los judíos Modernos a diferencia de los judíos Medievales, había ahora nueva oportunidades que ellos utilizaron y por supuesto esto impacto es su cultura judía.
4. El cuarto suceso es el nacimiento del antisemitismo Moderno. Y aquí no hablamos de un antisemitismo económico, o religioso. Sino que nos referimos a un antisemitismo que comienza tan temprano como el siglo XV en España y se va exacerbando lentamente hasta su pico más elevado en la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. A lo que nos estamos refiriendo es ahora a un antisemitismo racial. Porque veremos incluso que si un judío decide convertirse al cristianismo en el siglo XIII o XIV va a ser denigrado por la sangre judía que corre por sus venas. Es decir que un nuevo factor racial surge ahora como un nuevo determinante sobre qué es un judío. Nos estamos refiriendo a la aparición social de la noción del judaísmo entendido como una raza y por eso puede ahora ser separada, denigrada e incluso exterminada si es necesario. La idea del judaísmo como raza se consolida en la Modernidad. Y veremos que los judíos van a ser odiados incluso cuando decidan convertirse al cristianismo y por supuesto el caso extremo de esta situación conlleva a la mayor atrocidad del mundo contemporáneo que es la Shoa (o el mal llamado Holocausto). Este último evento en la historia del mundo occidental deja una conmoción y un impacto sin precedentes tanto en lo social como en lo demográfico, lo psicológico y lo humano en el mundo judío y no judío de la Modernidad. Por lo tanto el cuarto elemento que va a modificar el escenario judío en la Modernidad es el surgimiento del antisemitismo Moderno y la idea que los judíos son en realidad una raza.
5. Finalmente el último suceso que modifica claramente el mundo Moderno judío es el nacimiento del nacionalismo judío y junto al él el nacimiento del Estado Moderno de Israel. Debemos recordar que la gran mayoría de los judíos habían vivido desde al año 136 d.C o EC fuera de la tierra de Israel. Siempre hubo judíos yendo y viniendo de la tierra de Israel pero lo que es claro es que la mayoría de los judíos vivían fuera de la tierra de Israel. Pero a partir del siglo XIX un grupo de
pensadores judíos empezaron a hablar de la noción de volver a Israel y de recrear la vida judía nuevamente en un territorio particular que de alguna manera los judíos llamamos “casa”. Al hacer esto los judíos no solo respondían a los dictados de su propia tradición sino al surgimiento de los Movimientos Nacionalistas a través de toda Europa (http://es.wikipedia.org/wiki/Nacionalismo). Esto es claramente una innovación que va a modificar completamente el escenario judío hasta nuestros días. El regreso de los judíos a Israel luego de miles de años viviendo fuera de ese territorio y llevando este regreso la estructura de un Estado Moderno en Israel y acompañando del Sionismo e ideas novedosas sobre lo que un judío es en la Modernidad genera un impacto profundísimo en la historia judía que por supuesto ocurre también en la Modernidad trayendo nuevas interrogantes entre el judío como judío y el ciudadano israelí como parte de un Estado Moderno. ¿Es lo mismo ser judío que ser israelí? Muchos intelectuales declaran que al mundo e incluso a los judíos mismos les resulta muy difícil separar entre las nociones de judío y las nociones de israelí. De algún modo estos 5 sucesos (sin ser los únicos o exclusivos) son los que nos permiten identificar claramente las diferencias del judaísmo en la Modernidad y diferenciarlo del judaísmo Medieval.
Muchos historiadores judíos han debatido sobre el hecho de cuando comienza concretamente la Modernidad judía.
La realidad es que los historiadores no coinciden en cuál es el hecho puntual que dispara la Modernidad judía y es más, de acuerdo a que acontecimiento eligen enfatizar, lo que entendemos como Modernidad judía cambia completamente.
Por ejemplo, para Heinrich Graetz (el gran historiador judío del siglo XIX) el factor crítico de la Modernidad fue el Iluminismo en el hecho que los judíos comenzaban por primera vez en la historia a aceptar leer e integrarse en otras culturas. Para Graetz y el mundo que le toco vivir, la figura que representa al judío Moderno es por supuesto Moisés Mendelsohn y justamente Mendelsohn fue para él el primer filósofo Moderno judío que dominaba la lengua alemana y podía fácilmente pasearse dentro de la corriente filosófica contemporánea y el judaísmo tradicional. Por ese motivo, esta figura representa para Graetz un nuevo escenario en la interacción de judíos y
cristianos donde emerge un nuevo tipo de judío que en un tiempo anterior no podría haber existido.
Otros historiadores han enfatizado otros aspectos como ser la Revolución Francesa y la Emancipación, es decir, permitirle a los judíos sumarse a las sociedades existentes como ciudadanos que profesan una cierta religión. Otro elemento que se ha enfatizado mucho es el hecho del Sionismo como el factor determinante para comprender el judaísmo de la Modernidad y el nacimiento del Estado Moderno de Israel como algo realmente único e inesperado en el devenir histórico de pueblo judío. Para estos historiadores, la necesidad de volver a Israel y llevarlo literalmente acabo es el pensamiento de una mente judía moderna.
Tal vez la más particular visión sobre cuando comienza la Modernidad judía es la que presenta Gershon Sholem, uno de los más grandes historiadores del siglo XX con especialización en Cabalá, la rama mística del judaísmo. Para Sholem la modernidad judía es debida a factores internos en lugar de externos. Con esto se refiere a que él ve un desafío a la autoridad Rabínica (la cual representa la palabra autorizada en el judaísmo) a través de una figura mesiánica que aparece en 1666 conocido como Shabetai Tzvi. Hablaremos de Shavetai Tzvi más en detalle en las próximas publicaciones pero para darles el contexto aquí debemos entender que Shabetai Tzvi es un judío que se declara como Mesías en el año 1666 logrando un número de seguidores e incluso se convierte al Islam cuando es amenazado de muerte haciendo que sus seguidores judíos y no judíos se conviertan también al Islam. Este movimiento de Shabetai Tzvi deja una profunda marca en la cultura judía presentando a una figura que se enfrenta a la tradicional autoridad Rabínica. Todo esto llama poderosamente la atención de Sholem porque pone en tela de juicio todos los fundamentos de la historia y vida judía. Para Sholem este es el principio de una “mirada secular” y ajena a las fuentes tradicionales que lleva paulatinamente a la desintegración de la vida judía generando desequilibrio a través del planteo sobre quién es o quién debería ser ahora la palabra autorizada en el judaísmo. Para Sholem este desafío es el que finalmente crea la conciencia judía Moderna que se opone al liderazgo tradicional.
Mi intención al presentar todas estas miradas no es darles la versión correcta puesto que es imposible poner una fecha o evento que determine el comienzo del pensamiento judío Moderno. La Modernidad es un proceso
y no un evento o un año determinado. Claramente el proceso de esta reestructuración de la vida judía debido todos estos sucesos en la Modernidad es más complejo de lo que lo muchas veces se cree. Cuando hablamos de Modernidad judía tenemos que fijarnos a qué comunidad hacemos referencia, si hablamos de judíos en Alemania o judíos en Rusia, si hablamos de hombres o mujeres, de ricos o pobres, etc.
Hay un elemento más al que debemos prestar atención al hablar de la modernidad judía y resulta fundamental para el pensamiento judío Moderno. En la era pre-Moderna, el judío definía su ser judío en relación a su relación con Dios.
En pocas palabras, los judíos hasta la era Medieval estaban preocupados por vivir una vida divina siguiendo la Tora como texto revelado y siguiendo a las autoridades Rabínicas en materia de vida social. Las mitzvot o mandamientos eran la base y la guía que había que seguir. El factor sobre qué es lo que Dios quiere de mí jugaba un rol esencial en la conciencia judía pre-Moderna.
Lo sorprendente es que en el mundo Moderno, el juez de las acciones judías deja de ser Dios y comienza a ser el mundo no-judío.
Es decir que lo que el no-judío o el mundo general dice u opina ahora de mí, define quién soy o lo que soy. En la Modernidad lo que soy depende más de lo que el otro dice de mi de lo que yo digo de mí mismo. Esto no quiere decir que anterior a la Modernidad los judíos no estaban interesados en lo que los no-judíos decían de ellos ni tampoco quiere decir que los judíos dejaron de interesarse en Dios y las mitzvot en la Modernidad. Siempre estuvimos interesados en estas cosas. Pero lo que sucede es que debido a la integración de los judíos en la cultura global de los nuevos Estados Modernos los judíos se volvieron más sensibles a las percepciones que otro no-judíos tenían sobre ellos. Y por eso en el mundo moderno poder proveer de una racionalidad al por qué seguir siendo judíos frente a un mundo no-judío se convierte en un tema central. La pregunta Moderna en esencia es cómo soy en relación a lo que la gente piensa que debería ser. Esto va ser crucial para comprender como los diferentes pensadores y Rabinos delinearon los movimientos judíos Modernos desde la Ultra-Ortodoxia hasta el Reformismo. Y esto hay que dejarlo en claro desde un comienzo: el judaísmo y todas sus vertientes actuales son una respuesta a la Modernidad. Antes de la Modernidad nadie hablaba de Jasidismo, ni
Ortodoxia, ni Reformismo, ni Conservadurismo, ni de Sionismo Religioso, etc. Solo se hablaba de judaísmo.
Si el mundo no-judío se convierte en la Modernidad en un punto fundamental de referencia para definir que quién es o qué es ser judío parecerían haber tres posturas posibles que los judíos asumieron o deciden asumir frente a los nuevos desafíos de la Modernidad para llegar a responder sobre su propia identidad y pertenencia judía.
Estas tres posturas judías representan tres clases de judío: el interno, el externo y el rechazador.
Comencemos con el judío interno.
• Este judío se plantea lo siguiente: en el mundo en el que vivo hoy yo quiero mantener mi identidad y practicas judías. Pero debido a cómo está estructurado el paradigma de mundo en el que me toca vivir estoy forzado a la necesidad de alterar el judaísmo de su forma anacrónica para que pueda encajar en la cultura occidental y al tipo de mundo y situación histórica que me toca vivir. El judío interno es la persona que quiere ser judío pero comprende que vivir en esta nueva realidad social (digital, globalizada, capitalista, secular, industrial, racional, científica, en esencia Moderna) y ganarse además el afecto del mundo no-judío tiene que de alguna manera redefinir su judaísmo para encajar en la cultura general. El problema del judío interno no es simplemente cómo hacer que mi judaísmo tenga sentido dentro del mundo occidental, sino la verdadera pregunta es responder por qué el judaísmo es algo único. Por qué y para qué debe mantener su identidad. Y por lo tanto el judío interno se ve constantemente forzado a redefinir la naturaleza de su ser judío para ser aceptado tanto para sí mismo como para la sociedad toda. La mayoría de los judíos que hoy existen son internos.
Así como hay un judío interno existe claramente un judío externo.
• Generalmente estos judíos no se cuestionan ni sufren desafíos tan difíciles como los judíos internos. La cuestión judía para ellos no tiene ninguna importancia. El judío externo en contraposición al interno es el
que cree que en este nuevo mundo, el mundo de la Modernidad y el “universalismo de valores” no hay espacio para los particularismos y menos para el particularismo judío. Los particularismos deben ser superados en nombre de una “nueva cultura global y universal”. Y para este judío externo el problema sobre la identidad judía se resuelve al eliminar cualquier particularidad en nombre de una nueva cultura que es judaísmo o cristianismo o incluso post-religiones. El ejemplo más claro de esta postura comienza con el pensador que es el último de los Medievales y el primero de los Modernos: me refiero a Baruj Spinoza. Para Spinoza la necesidad de superar el judaísmo, de crear una cultura donde cualquier ser racional puede compartir su saber y su hacer con el resto de la humanidad es la solución al problema judío. Podríamos mencionar también a Karl Marx quien propone una manera de superar las diferencias en religiones y transpolarlas a las clases sociales. Y hasta podríamos incluir como un judío externo a Sigmund Freud y su compleja relación con su pasado y presente judío.
Finalmente debemos presentar al judío rechazador.
• El rechazador es aquel judío que rechaza cualquier tipo de relación y dialogo con el mundo occidental en general. Lo que estoy haciendo referencia es una extrema postura hacia la particularidad judía que surge también como respuesta a los fenómenos de la Modernidad. Esta es una postura que emerge y se potencia luego de los terribles sucesos del Holocausto donde ciertos grupos de judíos dicen que el problema de la interacción entre judíos y cristianos ha sido que los judíos han intentado por años ser aceptados por parte de la cultura general. Estos grupos tienen miradas que son difíciles de digerir para la mente Moderna cuando por ejemplo aseguran que el Holocausto o la Shoa o cualquiera de los actos antisemitas que suceden son el modo que Dios utiliza para despertarnos y hacernos volver al estudio de la Torá. Esto nos recuerda a la aproximación Judía tradicional que hablamos en la publicación anterior donde el modo en que estos judíos viven su vida judía es preguntándose “¿cómo hemos desobedecido a Dios? o ¿qué hemos hecho para que Dios nos haga esto?”. Por
supuesto que muchos de estos grupos no participan de los actos públicos como Yom Haatzmaut (el día de la Independencia de Israel) o Yom Hazikaron (Día del Recuerdo de los Caídos en los Conflictos Israel, y de las Víctimas de Actividades Terroristas) por de hecho están en contra del Estado Moderno de Israel y hasta alguno de ellos han públicamente participado en charlas junto con Ahmadinejad -el presidente de Irán-, manifestándose en contra del Sionismo Moderno e incluso llegando a negar el Holocausto. Estos judíos rechazadores por lo tanto proponen finalmente y después de tantos esfuerzos en vano a lo largo de la historia, rechazar completamente los intentos pasados y hacer sólo cosas que consideran como judías “reales o auténticas” y que no están salpicadas o manchadas de interacción con el mundo no-judío. Por supuesto que esto presenta una paradoja absoluta y finalmente crea un nuevo judaísmo o algo nuevo en la tradición judía y que o existía hasta la Modernidad que lo que hace es tomar cierto punto en la historia como referente de lo judío y “rechazar” lo que sucedió de ahí en adelante en el mundo. De ese modo vemos como algunos grupos eligen por ejemplo alguna ciudad de Rusia, Polonia o Lituania de 1800 y se visten como esos judíos vestían en ese período determinado, comen alimentos tradicionales que los judíos comían en esa región e incluso hablan la lengua que allí se hablaba. De este modo su intención es claramente manifestar que “ese es el punto de referencia y que de algún modo debemos permanecer o remitirnos a él como determinante de lo judío ideal”. Por supuesto que la paradoja es que el devenir histórico y el avance de nuevas tecnologías y sistemas económicos no pueden ser frenados. Es imposible negar el cambio en la historia y mucho más en la historia judía donde hay claras evidencias que nuestra tradición ha cambiado muchas veces. Los eventos y el devenir histórico acontecen y uno puede elegir no usarlos ni participar en ellos y vivir bajo un sistema social, político y económico diferente al del mundo occidental, de ese modo rechazando cualquier tipo de relación con el mundo no-judío. Siguiendo este mismo pensamiento otra persona podría elegir en lugar de Rusia en el 1800, vestirse como los judíos del Medioevo español siendo así más fieles a un judaísmo más antiguo, “real”, “auténtico” o tradicional.
Al presentar estas tres categorías de distintos judíos debiendo responder a su judaísmo en la Modernidad, también obtendremos tres respuestas diferentes a la tríada que presentamos en la publicación anterior (Dios, Tora e Israel). Para preparar el terreno que permite explorar y entender el judaísmo en la Modernidad debemos siempre tener en mente estas tres categorías (judíos internos, externos y rechazadores) y las tres respuestas (Dios, Torá e Israel) que devienen de acuerdo a la postura asumida.
Transformación cultural en el Ghetto
italiano
En nuestra publicación anterior mencionamos que es imposible determinar un día o evento exacto para indicar cuando comienza el judaísmo de la modernidad e incluso cuándo comienza el pensamiento judío moderno. Pero de todos modos vamos empezar desde algún punto y nuestro punto de partida no es el punto elegido por la mayoría de los historiadores pero hay algo que podemos aprender del punto de partida que vamos a elegir nosotros. Así que vamos a hablar de Italia y especialmente el período del ghetto. Y voy sugerir que de alguna manera todas las situaciones que en las que los judíos de la modernidad van a reflexionar ya se encuentran presentes en el contexto de los siglos XVI y XVII, es decir del 1500 y el 1600. E incluso en nuestras próximas publicaciones cuando ya hablemos del 1700 y el 1800 vamos a observar mayores desarrollos que vamos a poder ubicar perfectamente con los eventos que suceden ya en el 1500 en el ghetto mostrando una continuidad, un marco de referencia para comprender el contexto en el que surgen los desafíos y las nuevas situaciones en las que los judíos serán desafiados intelectualmente por los cambios sociales, políticos, económicos. Vamos a comenzar hablando de la experiencia judía en “Italia” y especial esa experiencia singular de la vida en el ghetto.
El punto de partida es alrededor el año 1492. Este es el año donde los judíos que residían en lo que actualmente llamamos Italia reciben una inmigración en masa de judíos que venían de lo que actualmente llamamos España1. Estos judíos “españoles” son expulsados de la Península Ibérica y en un contexto de variadas expulsiones judías en “Francia”, “Alemania” y ahora en “España”, la comunidad judía que reside en “Italia” se torna mucho más compleja con esta nueva inmigración. El tema de la identidad y definición sobre quiénes son los judíos se exacerba en este período por el hecho que
ahora no estamos hablando de una comunidad de cientos de judíos sino de miles que se juntan es un solo lugar. “Italia” se convierte en una especie de ubicación central donde los judíos que van de Norte a Sur, de Este a Oeste y viceversa, pasan por “Italia” redefiniendo su espacio judío en una nueva forma.
Y por supuesto debemos tener presente que cuando hablamos del siglo XV estamos hablando de un mundo que está sufriendo cambios radicales: el descubrimiento del “nuevo mundo”, el Renacimiento, la Reforma, la Contrarreforma. El comienzo del siglo XVI y su desarrollo posterior está claramente influenciado por el período de gran inestabilidad resultante de lo que está sucediendo a finales del siglo XV. Este es un período que se dedica a una profunda reflexión acerca del significado de la cultura y la vida en general. En este contexto insertaremos la vida judía.
El primer ghetto que se conoce en la historia emerge en Venecia en el año 1516. La palabra ghetto posee generalmente una connotación negativa en el inconsciente judío. Hoy en día usamos poco esa palabra y en forma inadecuada. Claramente el término ghetto sugiere una condición social donde la gente es forzada a vivir dentro de límites físicos bien definidos. Deben vivir separados de los demás y están obligados a vivir en un espacio particular. Pero quiero hacer notar desde un comienzo que la palabra ghetto de por sí, en su significado, no tiene nada que ver con esto.
La palabra ghetto proviene del italiano gettare. En español nos suena más parecido a nuestro “quitar”. La palabra gettare en italiano también significa fundir (en relación a la fundición como el acto de quitar algo) y hace mención a la fundición de acero, hiero o metales. El Ghetto de Venecia de hecho está ubicado en el área llamada actualmente Cannaregio y es donde había una planta de fundición metalúrgica. En 1516 el Concilio de Diez en Venecia confinó el área para los judíos y les dio este espacio donde originalmente estaba la fundidora.
Por lo tanto resulta curioso como esta palabra se utiliza hasta la actualidad con un sentido de aislamiento y separación. Por ejemplo hablamos hoy del ghetto de Varsovia utilizando una palabra italiana que literalmente designa una planta de fundición metalúrgica y dándole un sentido literal que no tiene nada que ver. Y lo más interesante es que, como ya mencionamos, para mucha
gente la palabra ghetto implica separación y aislamiento y eso algo que justamente en este artículo veremos que no fue así.
Algunos historiadores (con los que no coincido) han definido esta palabra desde el hebreo mismo: guetto suena parecida a la palabra hebrea guet que significa divorcio, sugiriendo que hay un divorcio entre judíos y cristianos. Sin importar el modo en que nos guste interpretarlo, el guetto creó una nueva situación para los judíos. La Iglesia Católica suponía que bajo una intención de encerrar y segregar a los judíos ella misma estaba escudándose de la contaminación judía.
La historia que no fue así
El período del ghetto ha sido descripto por muchos historiadores como un período de distancia y alienación de la minoría judía de sus vecinos no judíos. Un período donde la cultura judía se volvía más aislada y se alejaba de lo que sucedía social y culturalmente.
Estos historiadores hacen esta descripción en oposición al período anterior conocido “occidentalmente” como el Renacimiento (ubicado a finales del siglo XV y principios del XVI). Según estos historiadores, durante el Renacimiento los judíos eran invitados a las cortes renacentistas e incluso les enseñaban a los cristianos humanistas algunos conocimientos como la Cabalá y las tradiciones místicas y de hecho lo que vemos según los historiadores del siglo XX es una postal de un mundo judío ideal donde la relación entre judíos y cristianos era “perfecta” (al menos para una elite).
Y de repente estos historiadores hacen aparecer la Contrarreforma simbolizada en el período de la ofensiva católica en contra de los Protestantes y judíos; la quema por primera vez del Talmud como un modo de asesinar el aprendizaje de una forma de vida que tiene esta minoría; y finalmente la creación del ghetto, primero en Venecia y luego expandiéndose por el resto de “Italia” en Roma, Padua, Florencia, Mantua, etc. Para finales del siglo XVI toda la península itálica está llena de ghetti, es decir, comunidades de judíos segregados y aislados de la gran mayoría.
Debido a este nuevo espacio judío que estos historiadores nos presentan, lo que vemos emerger es una nueva cultura judía aislada, herméticamente cerrada del resto de la cultura occidental donde los judíos se encierran en sí mismos involucrándose con aspectos más íntimos como la Cabalá o misticismo judío. De hecho hay un crecimiento importante en la vertiente del misticismo judío en el siglo XVI que casualmente coincide con la creación del ghetto.
En breves palabras, estos historiadores sugieren que los judíos no tienen contacto alguno con el mundo exterior al ghetto porque ahora están encerrados y solo construyen su destino en forma personal y aislada de lo que sucede fuera del ghetto.
La verdadera historia
Vamos a ver lo que realmente sucedió. La situación del ghetto es mucho más compleja e interesante. Así que vamos a hablar de la experiencia en el ghetto de un modo diferente al tradicional. Y para poder hacer esto voy a presentarles tres retratos o escenas y usaremos estas escenas como pruebas para demostrar la experiencia del ghetto que quiero compartir. De esta forma reconsideraremos la experiencia de la vida en el ghetto y su importancia cultural desde una perspectiva totalmente distinta a la que presenté recientemente. Así que después de hablar del ghetto como algo abstracto vamos a ir ahora a lo concreto. Hablaremos principalmente de la vida en el guetto de Venecia pero en un caso puntual lo haremos en el guetto de la ciudad de Módena. Les presento las 3 escenas y luego las analizamos.
Escena N° 1 – Simone Luzzato y su panfleto
La escena numero 1 acontece en 1638 (la primera parte del siglo XVII en plena era del ghetto).
Un rabino de Venecia llamado Simone Luzzatto o Simja Luzzato escribe un panfleto en italiano cuyo título en español sería “Discurso sobre las condiciones de los judíos en la justa ciudad de Venecia”. Este ensayo fue
escrito en italiano junto con otros trabajos que este rabino escribe en italiano (resulta interesante notar que Luzzato no está escribiendo en hebreo ni está escribiendo textos rabínicos) y la audiencia a quien está dirigido en este caso no son los judíos sino a los líderes venecianos.
Luzzato argumenta en este texto muy interesante por qué los judíos no deben ser expulsados de Venecia y sus territorios. Aparentemente ha habido una amenaza de expulsión (como se vivía en otros lados) y los judíos que habían vivido en Venecia por varios siglos (creando un importante mercado principalmente como prestamistas y negociantes) siendo una parte vital de la economía de Venecia, quieren ser echados.
El rabino Luzzatto en lugar de rezar decide agarrar una pluma y expresarse en un elocuente italiano y escribirle a sus contemporáneos diciéndoles que están cometiendo un grave error. Luzzatto explica que los judíos deben permanecer en Venecia porque allí es donde pertenecen. Han contribuido con esta cultura veneciana tanto en lo social como en lo económico. El “Discurso sobre las condiciones de los judíos en la justa ciudad de Venecia” ofrece argumentos económicos y políticos del porque los judíos deben permanecer en la ciudad y como han contribuido a lo que Venecia es. El rabino Luzzatto es exitoso y convence a la sociedad veneciana de olvidar este edicto de expulsión y convence al público veneciano de la utilidad de los judíos para Venecia logrando que la crisis sea evitada.
Quiero que pensemos un instante en un rabino escribiendo semejante sentencia política, utilizando argumentos económicos y políticos expresados en perfecto italiano que defienden los derechos civiles de los judíos en Venecia mientras él vive en un ghetto.
Escena N° 2 – Yosef Jamitz y la Universidad
La escena número 2 acontece en 1624, 14 años antes que Luzzato escribiera el panfleto.
Un hombre llamado Yosef Jamitz egresa de la Escuela Médica de Padua y su maestro, otro renombrado rabino veneciano conocido como León de Módena, le organiza una fiesta.
En Padua estaba la Universidad donde los nobles venecianos estudiaban, era la gran Universidad de ciencia y medicina de los siglos XV, XVI e incluso en el siglo XVII. Padua era el Harvard, Yale o Stanford de la cultura universitaria Europea. Tener noticias de judíos yendo a la Universidad en el siglo XVI es una novedad que no puede pasar desapercibida. Sabemos gracias a todo lo que escribió León de Módena (junto con los registros académicos que se conservan de la Universidad de Padua) que los primeros judíos en cursar una carrera académica, en obtener un permiso para estudiar en la Universidad, fueron en Padua.
Y por lo tanto lo que surge para finales del siglo XVI son cientos de jóvenes judíos que estudian en la Universidad. Recordemos que en rasgos generales estamos hablando de un sistema de universidades católicas con departamentos en teología cristiana. La ley para quien quiera ser abogado y para quienes tienen algunas materias teológicas es la ley canónica, es decir la ley de la Iglesia y por lo tanto el único lugar relativamente neutral (ideológicamente hablando y donde menos teología hay) es en la Universidad de medicina. Las escuelas médicas que van surgiendo por toda Europa posteriormente es donde la mayoría de los judíos harán sus carreras Universitarias. Lo que tenemos entonces es el nacimiento de una larga tradición de judíos que se dedican a las ciencias médicas y adquieren un amplio conocimiento académico secular al egresar de estas Universidades. Claro que las prácticas curativas existían desde hace mucho (basta con solo recordar a Maimónides), pero la sistematización de una institución académica que otorga títulos de reconocimiento social en medicina es novedoso y también es destacable ver que los judíos están interactuando con el mundo no judío a través de la concurrencia a dichas instituciones.
Yosef Jamitz es uno de estos egresados. León de Módena, su maestro y rabino, publica en homenaje a su discípulo Yosef un panfleto con poemas en hebreo escrito por otros judíos médicos egresados también de Padua. Estaban muy orgullosos de Yosef y hasta nos resulta simpático que celebren este gran acontecimiento (que un joven haya finalizado sus estudios académicos y no solo rabínicos) escribiendo poemas en hebreo en su honor. El fenómeno simboliza una realidad de talentosos estudiantes judíos egresando de Universidades Católicas a través del campo de la medicina y a través de una educación que incluye tanto conocimientos humanísticos como científicos. En resumen esta elite intelectual, conformada por conocimientos seculares, es una novedad que surge en la era del ghetto.
Lo más interesante de toda esta segunda escena es que Yosef Jamizt se fascina luego con el estudio de la Cabalá, es decir el misticismo judío, y hasta se delira con la figura mesiánica que surge en 1666 conocido como Shabetai Tzvi
produciendo una tristeza enorme en León de Módena que ha perdido este talentoso y racional estudiante de las ciencias.
Pero lo más importante que debemos captar de esta segunda escena es la noción de una celebración, de un festejo organizado por el rabino del ghetto por el recibimiento de un estudiante judío en la Universidad Católica de Medicina. Todo esto sucede, como he mencionado, en plena era del ghetto.
Escena N° 3 – León de Módena, Salomone de Rossi y la Música
En la escena numero 3 el mismo rabino León de Módena (quien nos dejó una hermosa autobiografía) convoca a su talentoso amigo y compositor musical de origen judío Salomone de Rossi para que componga música para la sinagoga de Venecia utilizando textos en hebreo pero introduciendo por primera vez en la historia musical judía la polifonía, es decir, música coral. León de Módena se propone hacer más agradable (según su criterio) la música del rezo e invita a Rossi que está escribiendo para la corte de Mantua y Venecia. Contratan a Rossi, juntan un grupo de solistas y el producto final es música similar a la Iglesia Barroca. Por supuesto que esto no pasa desapercibido y León de Módena debe escribir una responsa rabínica justificando que lo que propone es noble y “kosher”. Rossi compone sus obras (principalmente salmos) que se han ejecutado y grabado muchas veces incluso hasta hace poco y lo que esto consigue es meterse en la sinagoga del ghetto convirtiendo los hábitos culturales estéticos de los judíos haciéndolos más parecidos a los de la sociedad católica. Lo más interesante que surge de todo esto es que cuando uno escucha la música de Rossi, las palabras en hebreo la hacen judía, pero la música en sí es claramente barroca y es la misma que se está ejecutando (siguiendo los mismos procedimientos técnicos musicales que hacen a la forma compositiva) en la Iglesia Católica. Y esto ya nos muestra la idea del ghetto que se supone está totalmente aislado, cerrado y distante de la sociedad cristiana mientras que lo que realmente