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EL PUEBLO OLVIDADO DE DIOS.

In document 130554436-El-Lado-Oscuro-de-Maria.pdf (página 88-94)

María Dolores Hernández Bullo, de El Ejido, 74 años.

Tenía la cara muy mala. Tenía muchas pupas... y aquí tenía una (se toca un lado del rostro) que no se me curaba. Yo tenía mucho miedo, porque decía yo que no se iba a curar. Le pedí a la Virgen que se me curase, y se me ha curado... Habrá tardado como un mes, en curarse. Llevo cuatro veces que he venido. Y, si pudiera, más venía... Pero yo, las veces que pueda venir, vengo... Ahora, ya cuando me ponga más vieja, que no pueda venir11...

Juana Sánchez González, Santa Amalia (Badajoz), 6 8 años:

...El año pasado (89) me entró un dolor muy fuerte en la cama, y yo digo: «Madre mía, nunca me ha dolido el estóma­ go». Y, bueno, me recuperé un poco y me levanté, y se me quitó. Pero, al levantarme, me entró un dolor también muy fuerte, y digo: «¡Ah! Pos no es el estómago, que es el pecho, y bien fuerte.» Y qué dolor, pero qué fuerte... Tenía el agua allí (se

refiere al agua que trae de El Espinosillo), me bebí un vaso y, al

pasar por el conducto, me repitió cuatro veces en el día y se me quitó, con el agua. Me metieron miedo los vecinos para que fuese al médico, y me mandó unas pastillas que me pusieron

'1 He querido respetar literalmente las declaraciones de los testigos, ya que su forma

de expresión nos aporta datos significativos sobre grado cultural y clase social de procedencia.

respetan a sus padres, ni ¡os sacerdotes respetan a su Dios

(se refiere a los mil escándalos del sistema educativo, con el libertinaje de costumbres, promiscuidad de sexo, droga, falta de piedad, etc., y a las herejías por parte del clero contra las verdades de la Fe, la Moral Católica y las profanaciones y los abusos litúrgicos). ¿Sabes por qué está así España? Por cul­

pa de las almas consagradas (muchas, contrarias a las ense­ ñanzas del Papa). Antes muchas de sus almas estaban lim­ pias. .. pero mira ahora, ¿qué es lo que ha pasado?... España está ciega... pero aquí estás tú para abrirle los ojos... ¡Co­ rre, hijo mío! ¡Corre a salvarla!

Mensaje del Señor del 27 de mayo de 1988:

.. .Escucha mi palabra, hijo m ío... La hora de mi venida ESTA CERCA; pero yo tendré Misericordia del Mundo. UN CASTIGO ESPANTOSO DARÁ TESTIMONIO DE MI PO­ DER. Los ángeles serán los ejecutores... vendrá una lluvia de fuego, sin interrupción, empezando m a noche fr ía ... Los que esperan en M í no deberán tener miedo, porque Yo no los abandonaré...

El Señor y La Virgen piden que se cumplan Los Mandamientos; que se confiesen los Pecados-, que se asista con fervor al Santo Sacrifi­

cio de la Misa; que se rece el Santo Rosario, que se aparten los vicios

y se practiquen La Pureza, La Humildad y El Amor. El Padre Celestial quiere que se reciba el Cuerpo de su Hijo de rodillas y en la boca, que las almas consagradas vistan el Santo Hábiro. Y Cristo dice que «este vidente Librará a España y al mundo del Anticristo. ..»

El resto de los folios eran mensajes completos de algunos días, donde el Padre Eterno, la Virgen y Jesucristo se turnaban para hablar por boca de J. L. M., con el mismo tono apocalíptico y tenebroso que acostumbran a mantener en casi todos los mensajes.

Después de leer aquellos folios hacía ya un calor sofocante y, aun­ que yo me encontraba en la sombra, no podía dejar de mirar a los ancianos y ancianas que, hacía ya horas, esperaban las cuatro de la tarde, momento en el cual se produciría de nuevo el milagro de la

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supuesta comunicación de la Virgen a través de su siervo J. L. M. De repente, me planteé conocer a algunas personas, de entre toda aquella gente, para que me contasen parte de sus experiencias en torno a las apariciones. Saber por qué eran capaces de soportar, muchos de ellos ya más de ocho horas, treinta y pico grados a la sombra; investigar y tratar de entender que los movía; que buscaban, exactamente, allí.

Me levanté, cogí el magnetofón, y ...

EL PUEBLO OLVIDADO DE DIOS.

María Dolores Hernández Bullo, de El Ejido, 74 años.

Tenía la cara muy mala. Tenía muchas pupas... y aquí tenía una (se toca un lado del rostro) que no se me curaba. Yo tenía mucho miedo, porque decía yo que no se iba a curar. Le pedí a la Virgen que se me curase, y se me ha curado... Habrá tardado como un mes, en curarse. Llevo cuatro veces que he venido. Y, si pudiera, más venía... Pero yo, las veces que pueda venir, vengo... Ahora, ya cuando me ponga más vieja, que no pueda venir11...

Juana Sánchez González, Santa Amalia (Badajoz), 6 8 años:

...El año pasado (89) me entró un dolor muy fuerte en la cama, y yo digo: «Madre mía, nunca me ha dolido el estóma­ go». Y, bueno, me recuperé un poco y me levanté, y se me quitó. Pero, al levantarme, me entró un dolor también muy fuerte, y digo: «¡Ah! Pos no es el estómago, que es el pecho, y bien fuerte.» Y qué dolor, pero qué fuerte... Tenía el agua allí (se

refiere al agua que trae de El Espinosillo), me bebí un vaso y, al

pasar por el conducto, me repitió cuatro veces en el día y se me quitó, con el agua. Me metieron miedo los vecinos para que fuese al médico, y me mandó unas pastillas que me pusieron

'1 He querido respetar literalmente las declaraciones de los testigos, ya que su forma

de expresión nos aporta datos significativos sobre grado cultural y clase social de procedencia.

muy mala... He venido aquí, por lo menos, tres años... Y los vértigos también me se quitaron con un litro de agua. Estaba tomando las pastillas, y resulta que me cambiaba la cara, y aquel día fu i valiente, me quité las pastillas y sólo bebí agua...

María Torres Rodríguez, Torremayor (Badajoz), 53 años:

...Yo vine aquí el primer día, el día de las madres, el 1 de mayo.. Yo, las piernas, no sé si será la circulación, pero se me estaban poniendo morás, negras, que lo vio to el pueblo. Entonces, cuando empecé a venir aquí, me lavaba las piernas ahí (señala una pequeña acequia donde el público se afanaba

lavándose los pies), y me se ha quitao... ¡Eso es verdá! ...M e

se quitó a las dos veces o tres...

Diego Rubia Moreno, 45 años:

..M e encuentro enfermo desde el año 86, de los nervios, y estuve aquí el mes pasao, en agosto, y yo me encuentro muy tranquilo y muy sereno... A raíz del agua que me he bebió, y que me estoy echando por la cabeza y por donde tengo los dolores...

Herminia López, El Cortijo, término de Rubite (Granada), 46 años: .. .Me dolía mucho el estómago, el vientre y la cabeza, y de

que vine el día 4 del mes pasao, ya se me ha quitao... Bebien­ do agua, y echándome por donde me duele...

Juana Montes Rey, Torremayor (Badajoz):

... Tenía unos dolores que no podía aguantar las camas (piernas), en los hombros y en las rodillas... Entonces, hará

dos años o así que estoy viniendo, y estoy con el agua, y será que tengo tanta fe , que estoy notando una mejoría exagerá... Los hombros no me han vuelto a doler más; el cerebro, sí, porque tengo una artrosis muy grande en las cervicales, y estoy fatal. Entonces, tengo tanta fe en la Virgen , vine un día y me puse de rodillas allí, delante del Cristo, y las rodillas no me han vuelto a doler... He riotado una mejoría mu grande que yo les estoy diciendo que será del agua...»

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Pedro González Sánchez12, Soto Serrano, Salamanca:

.. .A m í me tiene hechas cosas muy importantes (se refiere a la V irgen).. .porque yo he visto a la Santísima Virgen también

tres veces, en tres apariciones que a m í m ’ha hecho... En Soto Serrano, en una habitación mía, y ha sido antes de las cuatro de la mañana, las tres apariciones que a mi m ha hecho. Y la he visto en imagen, y es una señora preciosa y con una luz preciosa todo alrededor de ella, y el cielo que bajó encima de ella; preciosa, una señora divina. Y luego, después me he acordao también, una niña de nueve años que no hablaba la operamos de la garganta y me la ha curao perfectamente... ¡Sí, viniendo aquí me la ha curao!... Con el agua, ha estado allí, en casa de nosotros, y de pronto la niña empezó a hablar perfectamente... (En ese momento se acercó un hombre hasta

nosotros portando un magnetofón enorme y, sin mediar ningún tipo de presentación, interpeló a Pedro): «Y la Virgen, ¿cómo

se le apareció a usted, con manto o vestida normalmente?» «Yo la he visto en tres formas, la primera vez ha sido María Magdalena13, María Inmaculada y Nuestra Señora de los Do­ lores. Y la he visto con un manto largo, preciosa, y tenía puestos los ojos así, m irandopa mí, y venía descalza...» «¿De qué color era el manto?» (nueva pregunta del recién llegado). «Pues, de un color azul, y así de color amarillo, vamos, unos colores preciosos... Pero no me habló.» «¿Notó algún calor o bochorno?» «¡Sí! Yo, cuando la he visto, pues la vi la primera vez, ya estaba en la cama, me levanté y me puse de rodillas delante de ella y donde la vi la primera vez, allí en la habita­ ción, se fue, se marchó cuando yo me levanté y me puse de

12 Con relación a Pedro se hace necesario comentar que aparentaba ser un hombre extremadamente débil emocionalmente, y todo lo que contó sonaba a necesidad de llamar la atención por cualquier medio. Observen la similitud del testimoniocon algunas personas de El Escorial (exageración).

13 Cuando escuché lo de María Magdalena, estuve a punto de decirle que se equivocaba, ya que no era la María (Virgen) de las apariciones; pero me ahorré los comentarios. Al hambre el pan duro lo alimenta; y a la necesidad espiritual, también las mayores barbaridades.

muy mala... He venido aquí, por lo menos, tres años... Y los vértigos también me se quitaron con un litro de agua. Estaba tomando las pastillas, y resulta que me cambiaba la cara, y aquel día fu i valiente, me quité las pastillas y sólo bebí agua...

María Torres Rodríguez, Torremayor (Badajoz), 53 años:

...Yo vine aquí el primer día, el día de las madres, el 1 de mayo.. Yo, las piernas, no sé si será la circulación, pero se me estaban poniendo morás, negras, que lo vio to el pueblo. Entonces, cuando empecé a venir aquí, me lavaba las piernas ahí (señala una pequeña acequia donde el público se afanaba

lavándose los pies), y me se ha quitao... ¡Eso es verdá! ...M e

se quitó a las dos veces o tres...

Diego Rubia Moreno, 45 años:

..M e encuentro enfermo desde el año 86, de los nervios, y estuve aquí el mes pasao, en agosto, y yo me encuentro muy tranquilo y muy sereno... A raíz del agua que me he bebió, y que me estoy echando por la cabeza y por donde tengo los dolores...

Herminia López, El Cortijo, término de Rubite (Granada), 46 años: .. .Me dolía mucho el estómago, el vientre y la cabeza, y de

que vine el día 4 del mes pasao, ya se me ha quitao... Bebien­ do agua, y echándome por donde me duele...

Juana Montes Rey, Torremayor (Badajoz):

... Tenía unos dolores que no podía aguantar las camas (piernas), en los hombros y en las rodillas... Entonces, hará

dos años o así que estoy viniendo, y estoy con el agua, y será que tengo tanta fe , que estoy notando una mejoría exagerá... Los hombros no me han vuelto a doler más; el cerebro, sí, porque tengo una artrosis muy grande en las cervicales, y estoy fatal. Entonces, tengo tanta fe en la Virgen , vine un día y me puse de rodillas allí, delante del Cristo, y las rodillas no me han vuelto a doler... He riotado una mejoría mu grande que yo les estoy diciendo que será del agua...»

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Pedro González Sánchez12, Soto Serrano, Salamanca:

.. .A m í me tiene hechas cosas muy importantes (se refiere a la V irgen).. .porque yo he visto a la Santísima Virgen también

tres veces, en tres apariciones que a m í m ’ha hecho... En Soto Serrano, en una habitación mía, y ha sido antes de las cuatro de la mañana, las tres apariciones que a mi m ha hecho. Y la he visto en imagen, y es una señora preciosa y con una luz preciosa todo alrededor de ella, y el cielo que bajó encima de ella; preciosa, una señora divina. Y luego, después me he acordao también, una niña de nueve años que no hablaba la operamos de la garganta y me la ha curao perfectamente... ¡Sí, viniendo aquí me la ha curao!... Con el agua, ha estado allí, en casa de nosotros, y de pronto la niña empezó a hablar perfectamente... (En ese momento se acercó un hombre hasta

nosotros portando un magnetofón enorme y, sin mediar ningún tipo de presentación, interpeló a Pedro): «Y la Virgen, ¿cómo

se le apareció a usted, con manto o vestida normalmente?» «Yo la he visto en tres formas, la primera vez ha sido María Magdalena13, María Inmaculada y Nuestra Señora de los Do­ lores. Y la he visto con un manto largo, preciosa, y tenía puestos los ojos así, m irandopa mí, y venía descalza...» «¿De qué color era el manto?» (nueva pregunta del recién llegado). «Pues, de un color azul, y así de color amarillo, vamos, unos colores preciosos... Pero no me habló.» «¿Notó algún calor o bochorno?» «¡Sí! Yo, cuando la he visto, pues la vi la primera vez, ya estaba en la cama, me levanté y me puse de rodillas delante de ella y donde la vi la primera vez, allí en la habita­ ción, se fue, se marchó cuando yo me levanté y me puse de

12 Con relación a Pedro se hace necesario comentar que aparentaba ser un hombre extremadamente débil emocionalmente, y todo lo que contó sonaba a necesidad de llamar la atención por cualquier medio. Observen la similitud del testimoniocon algunas personas de El Escorial (exageración).

13 Cuando escuché lo de María Magdalena, estuve a punto de decirle que se equivocaba, ya que no era la María (Virgen) de las apariciones; pero me ahorré los comentarios. Al hambre el pan duro lo alimenta; y a la necesidad espiritual, también las mayores barbaridades.

rodillas. Y luego, ya, la segunda aparición ha venido justa­ mente donde me he ido a vivir hasta ahora...» «Pero ¿usted no ha recibido bochorno?» «¡Sí, sí, sí!, cuando ya me hizo las tres apariciones en la habitación, ya que se marchó, de medio cuerpo pa bajo me quedé helao de frío, y me eché a llorar en la habitación, yo solo. ..Y o la he visto perfectamente la imagen, y no en grande, que quede claro, en persona, en imagen peque- ñita... Y entonces ella con la luz que traía, no luz eléctrica, era más bien de sol. Y entonces venía con una luz alrededor de ella y sobre la pared, y con la misma luz que traía se form ó una capilla y venía ella en el centro puesta así (el hombre juntó las

manos como si estuviera rezando), mirando pa mí, la he visto

de las dos formas. Y luego, de medio cuerpo pa arriba, cuando fu e la última aparición, pero esa ya no se iluminó a todo alrededor sino, más bien, el velo envuelto, y luego se descubrió la cara perfectamente... O sea que la he visto, mejor ya no puedo verla... Lo que sí pasaba por la habitación era un foco que venía de arriba, que era lo que enfocaba a ella y, allí, el techo no impedía para nada. Pasaba perfectamente...»

— ¿Que entraba un foco? — no pude evitar preguntar. — Un foco, que era lo que enfocaba a ella...

—Pero, ¿cómo era? — volví a insistir.

— Un foco, ¿cómo te diría yo?, pues como cuando enchu­ fa s una linterna...

— Un foco dirigido hacia... —apostillé. — Hacia donde ella está.

— ¿Y eso se lo hizo a usted todas las veces? — inquirió el hombre del magnetofón.

— ¡No! A mí, eso, me lo hizo sólo una vez y ya no lo ha

vuelto a hacer nunca más, ni la he visto tampoco. Ni la he sentido tampoco.

— ¿El fin a l de ese foco era la Virgen? —traté, de puntuali­ zar, para aclararme.

—¡Sí! Del foco p ’ abajo se desprendió toda, toda entera. Y

lo que sí quedaba encima de ella, un cielo azul, todo precio­ so. .. U na señora pero precio ja, preciosa...

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Después de la conversación mantenida con Pedro, donde al final no sabíamos si la Virgen era de luz, si la luz la iluminaba tan sólo de medio cuerpo o si tenía una capilla luminosa en la cabeza en forma de peineta, el hombre del magnetofón empezó, también, a contarme algu­ nas cosas que habían ocurrido en El Espinosillo:

.. .El primer día de mayo también hubo una curación aquí,

de El Ejido: una mujer que la había tocado un paralís en las cuerdas vocales... (es necesario comentarles a ustedes, que

estábamos rodeados de gente que asentía gesticulando, e in­ tentando contar, al mismo tiempo, sus propias experiencias).

Esta mujer, el marío, pos no creía en esto, decía que era una mentira y una tontería. Cuando llegó a Toledo y a la provin­ cia de aquí, empezó a hablar en el autobús. Cuando llegó aquí el marío, se hincó de rodillas a pedirle perdón a la Virgen. Que le perdonara, por haber dudao de ella...

Poco a poco se fueron incorporando a la conversación otras perso­ nas de alrededor, y al final ya nadie se entendía de forma clara y concreta sobre lo que estábamos charlando:

«...Yo sí la he visto; hoy, tres veces, y la otra vez, tres veces... La he visto en la ventana (decía una señora) con la frente blanca y los ojos negros...». Otro hombre, en la pared grande, también había visto a la Virgen y hasta yo, si llego a permanecer mucho rato en aquel círculo de bendecidos por Dios, no estoy seguro de no terminar topándome, en cual­ quier rincón, con la sagrada imagen de la Madre de Cristo.

Dejé aquel pueblo olvidado de Dios que siguiese viendo a la Vir­ gen en los cuadros, en las matas, en el sol, en las paredes o en el cielo, y me decidí a dar una vuelta por el interior de la casa, para conocer el entorno donde la aparición tuvo lugar.

La gente había llegado de casi todas partes de Castilla-La Mancha y Extremadura, así como de la zona norte de Andalucía. Las mujeres con el pañuelo en la cabeza y los hombres sin pitillo en los labios, ambas cosas por respeto, se dedicaban a rezar enganchándose a cuan­ tos en la fila iniciaban, por aquí o por allá, un rosario o un vía crucis.

rodillas. Y luego, ya, la segunda aparición ha venido justa­ mente donde me he ido a vivir hasta ahora...» «Pero ¿usted no ha recibido bochorno?» «¡Sí, sí, sí!, cuando ya me hizo las tres apariciones en la habitación, ya que se marchó, de medio cuerpo pa bajo me quedé helao de frío, y me eché a llorar en la habitación, yo solo. ..Y o la he visto perfectamente la imagen, y no en grande, que quede claro, en persona, en imagen peque- ñita... Y entonces ella con la luz que traía, no luz eléctrica, era más bien de sol. Y entonces venía con una luz alrededor de ella y sobre la pared, y con la misma luz que traía se form ó una capilla y venía ella en el centro puesta así (el hombre juntó las

manos como si estuviera rezando), mirando pa mí, la he visto

de las dos formas. Y luego, de medio cuerpo pa arriba, cuando

In document 130554436-El-Lado-Oscuro-de-Maria.pdf (página 88-94)