• No se han encontrado resultados

ELCHE DE LA SIERRA.

In document 130554436-El-Lado-Oscuro-de-Maria.pdf (página 142-144)

Pequeña localidad albaceteña donde, en el año 1989, la Virgen acertó a aparecerse en la pared de un muro a una vidente cuyo nombre omitiré, atendiendo a su petición cuando me relató el suceso. La apari­ ción le pidió que comenzase a curar enfermos de la mente y el cuerpo, para lo que debía entregar a cada paciente tres pequeños rodados (piedras). Ella debía rezar con las piedras en las manos pidiendo por el mal que acuciaba al enfermo, que se las había de poner sobre el cuerpo más tarde, como amuleto. Aquello me pareció extraño; sin embargo, cuando en 1990 volví a El Escorial, en una visita a un personaje vinculado a las apariciones marianas de Prado Nuevo y ex­ fiscal del Estado, recordé las palabras de la vidente de Elche de la Sierra, cuando D. José me hizo entrega, como regalo, de tres piedrecitas que, según él, poseían propiedades curativas.

DENIA.

Durante algunos meses, Denia, bello pueblo turístico-pescador de la provincia de Alicante, se convirtió también en testigo mudo de otra aparición mariana. Desde el comienzo se presentó como algo muy interesante, hasta el punto de que la TV3 catalana, en un progama llamado «La nit Rruixa», tuvo como protagonista esta aparición rodea­ da de emocionantes prodigios.

Periódicam ente sangraba la imagen de un Cristo; la vidente, Antonia, entraba en trance e incluso, según sus testigos, se materiali­ zaban formas supuestamente consagradas. Sin embargo, después de una breve investigación llevada a cabo por dos buenos amigos catala­ nes, José MLi Ibáñez y Josep Guijarro, se descubrió palpablemente que todo había sido un montaje económico. A los pocos meses, la vidente y algunos de sus seguidores fueron detenidos por la Guardia Civil. La supuesta Virgen — con Hijo sangrante incluido, en este caso nos había salido, una vez más, «listilla».

torno a las apariciones marianas, como si sólo el miedo fuese el arma para convencer, en el contexto de la Nueva Era, a los miles de segui­ dores de este fenómeno.

E Z Q U IO G A .

Una pequeña localidad llamada Ezquioga en la provincia de Guipúzcoa, cerca de lo localidad de Zumárraga, fue el escenario de una curiosa aparición de la Inmaculada Concepción ante numerosos testigos, el 2 2 de junio de 1931.

Sobre aquellos hechos el sacerdote Amado Burguera escribió un libro de cerca de setecientas páginas, que fue editado en Valladolid en el año 1934. Esta aparición fue divulgada en los años anteriores a la

guerra civil, tal vez intentando copiar el modelo de Fátima, o el de Medjugorje en la actualidad, ambas nacidas a su vez en regímenes

comunistas y que han sido, sin lugar a dudas, utilizadas como puntas de lanza.

FENOLLET.

Un pueblo de la provincia de Valencia vivió también, a mediados de los ochenta, una aparición protagonizada por cuatro niños que, junto a una higuera, dijeron ver una luz blanquecina que se agrandaba poi momentos, mostrando en su interior una imagen de rasgos huma­ nos. Los niños: Soraya y Emilio, de 9 años, Rosa Ma, de 8, y Marina, de 6, estuvieron manteniendo el fenómeno durante algún tiempo hasta que, en mayo de 1988, decayó. Sin embargo, en la actualidad todavía hay peí sonas que se acercan hasta aquel lugar, tratando de conseguir algún pequeño milagro casero.

Si hasta Fenollet hubieran llegado en aquellos días algunos de esos personajes tan interesados en sostener las apariciones, seguramente hoy contaría la región con un nuevo Garabandal.

144

ELCHE DE LA SIERRA.

Pequeña localidad albaceteña donde, en el año 1989, la Virgen acertó a aparecerse en la pared de un muro a una vidente cuyo nombre omitiré, atendiendo a su petición cuando me relató el suceso. La apari­ ción le pidió que comenzase a curar enfermos de la mente y el cuerpo, para lo que debía entregar a cada paciente tres pequeños rodados (piedras). Ella debía rezar con las piedras en las manos pidiendo por el mal que acuciaba al enfermo, que se las había de poner sobre el cuerpo más tarde, como amuleto. Aquello me pareció extraño; sin embargo, cuando en 1990 volví a El Escorial, en una visita a un personaje vinculado a las apariciones marianas de Prado Nuevo y ex­ fiscal del Estado, recordé las palabras de la vidente de Elche de la Sierra, cuando D. José me hizo entrega, como regalo, de tres piedrecitas que, según él, poseían propiedades curativas.

DENIA.

Durante algunos meses, Denia, bello pueblo turístico-pescador de la provincia de Alicante, se convirtió también en testigo mudo de otra aparición mariana. Desde el comienzo se presentó como algo muy interesante, hasta el punto de que la TV3 catalana, en un progama llamado «La nit Rruixa», tuvo como protagonista esta aparición rodea­ da de emocionantes prodigios.

Periódicam ente sangraba la imagen de un Cristo; la vidente, Antonia, entraba en trance e incluso, según sus testigos, se materiali­ zaban formas supuestamente consagradas. Sin embargo, después de una breve investigación llevada a cabo por dos buenos amigos catala­ nes, José MLi Ibáñez y Josep Guijarro, se descubrió palpablemente que todo había sido un montaje económico. A los pocos meses, la vidente y algunos de sus seguidores fueron detenidos por la Guardia Civil. La supuesta Virgen — con Hijo sangrante incluido, en este caso nos había salido, una vez más, «listilla».

EL REPILADO.

En una tranquila aldea de Huelva, El Repilado, y en abril de 1987, la niña de 10 años Alba Bermúdez llegó a su casa presa de un terrible estado de nervios: había visto a la Virgen. Durante varios días y junto a una morera, a eso de las seis y media de la tarde, minuto arriba o abajo, la niña se arrodillaba y fijaba la vista en un punto de las hojas arbóreas, dispuesta a recibir el mensaje de la Señora. Así se comunica­ ba con la aparición, que más tarde se identificaría con la Virgen de Fátima.

Esta aparición se siguió manifestando a sus fieles hasta el 13 de mayo, fecha en la que se realizaría, supuestamente, un importante milagro. Aquella tarde, cerca de 15.000 personas se dieron cita en la pequeña aldea. Todo sucedió como estaba previsto: llegó la pequeña, mantuvo su conversación con la Virgen... y se marchó. ¿Hubo mila­ gro? Pues algunos dijeron que sí. Otros argumentaban que la ramita de la morera obraba milagros en casa. Pero la devoción se entibió bastan­ te, a] faltar el tan esperado y anunciado milagro espectacular. Como conclusión válida se puede afirmar que, cuando la aparición se ha comprometido a realizar un milagro a fecha fija, más tarde, al no haberlo, el fervor popular decae.

In document 130554436-El-Lado-Oscuro-de-Maria.pdf (página 142-144)