6. Proyecciones, expectativas y representaciones de la convivencia urbana en barrios
6.2 La vecindad: del reconocimiento y la confianza, al conflicto en la convivencia urbana
6.2.1 El reconocimiento, la confianza y la cercanía
En las relaciones primarias hay un elemento interesante que se observó, desde el cual se iniciará preliminarmente este análisis; está en las características de la denominada “homofilia” principio que postula la similitud o igualdad de los vínculos: sea por sangre, por ingresos, por educación, por origen social, etc. El caso opuesto sería la heterofilia que se relaciona a las diferencias en los vínculos. El primero en analogía a la “vinculación fuerte”, y el segundo a los “vínculos débiles” (Granovetter, 2000).
En lo concreto se observó que la identidad vecinal derivó de una representación sobre la homofilia como condición previa, que predispone hacia la confianza en lo inmediato, es decir, lo primario no se pone en duda, como situación que es, la vinculación primaria estaría construida casi a modo de “actitud natural”, de sentido común en la vida cotidiana, esto siguiendo los postulados de la fenomenología que refieren a su vez a las características de un discurso general, en el que se presupone condiciones similares del otro (de clase, de posición, de status, de poder, de valores)111.
Iguales, aquí todos somos iguales, aquí nadie puede venir con carita de que ¡Ay! ¿Me regalas una tacita de azúcar? No, nosotros no hacemos comunidad, nosotros no hacemos vecindario, nosotros no, o sea nosotros no tocamos el timbre, tal vez conocerás a alguien que vive un poquito como en familia, todo eso es diferente como en el caso de un vecino que tiene hermanos y todo eso, aquí no, nosotros cada quien se hace responsable de su casa, nadie pide nada, ni siquiera nosotros cuando salimos de viaje “écheme” un ojito a la casa (Sandra, 2012).
Lo anterior es algo esencial, pues a pesar del acuerdo general o presuposición de vecindad y “equidad” en las condiciones de vida, los (as) vecinos (as) a su vez desconfían y se distancian112,
este doble juego recrea la representación vivida del tipo de vecindad en barrio Escalante. Por lo señalado es importante entender la definición del reconocimiento dentro de un barrio que todavía tiene las características de los espacios abiertos del barrio y sus vecindarios.
Hay un reconocimiento. Exacto, no sé si corresponde, no sé si es como una identificación colectiva, digámosle la gente que habita aquí, pero yo si la encuentro muy diferente a la dinámica de suburbio, en donde la gente sale de los portones de la casa, y de la tapia de la casa, ya en el carro, y desde ese instante que ya salió en el carro, ni siquiera hay un reconocimiento de la
111 En adelante se hablará del crédito, en las relaciones, el crédito que se le da al otro.
112 La confianza es un tema álgido, en tanto se representa vívidamente de formas muy situacionales, hasta
cierto punto se podría encontrar una gama de confianzas, desde aquella que apela por el vínculo fuerte (la menos común en las representaciones), la que apela por una vinculación débil, hasta la inexistente, es decir, desde una relación altamente cohesionada hasta una altamente individualizada, esto se expresa en la proyección de las acciones tales como la cooperación, la resolución de conflictos, la reciprocidad entre otros.
persona que habita en el vecindario, en ese sentido aunque no hay un intercambio profundo pues si es interesante (Santiago, 2012).
¿Cuál es la relación con sus vecinos? Diay es… o sea es… no, digamos no hay ningún pleito. Pero tampoco es una relación muy cercana. O sea digamos he este diay yo me topo a la señora que vive aquí a la par y la saludo y todo pero digamos nunca la invito a mi casa y ni ella me invita a la de ella (José Pablo, 2012).
El reconocimiento del barrio Escalante viene ligado a una desconfianza histórica, a la que se le suman nuevas variantes por los cambios urbanos que limitan ese conocimiento del vecino: el hecho de que las propiedades son grandes y se han construido para levantar una vida íntima y familiar autosuficiente, lo que refleja el desarrollo urbano privado por el que se apostó en su momento en este tipo de barrios; surge una narrativa de un barrio cada vez más cerrado con la expectativa de una seguridad individual, una seguridad frente al otro, lo que ha llevado al desconocimiento del otro; el no reconocer a las personas afecta la representación del barrio, pues son muchas las personas nuevas, los comercios que aparecen en las casas de los (as) vecinos (as) anteriores.
Si, la confianza pues en los que quedan aquí, que realmente… ahí al frente había una señora americana, y era muy relacionada con una hija, que la hija también pues, vivía ahí pero bueno no sé si ella está estudiando por que la señora esta también se fue de ahí para Santa Ana, y ahora, lo que hay ahí es este… parece que ella le dejo la casa a la hija, esta, pero la hija tampoco se ve, sino lo que se ve ahí es como gente que, no sé si es que alquilan…como varias personas por que entran algunas gentes pero no es familia verdad, me imagino que llegan a dormir o alquila (Laura, 2012).
Dentro de esos procesos de cambio, un entrevistado desde su acervo de conocimiento respalda de forma muy pertinente la relación entre cercanía y confianza, esta distinción creada desde su vivencia en un espacio habitacional de apartamentos113, desde donde plantea una suerte de
convivencia interna-externa diferente a la que se establece en una casa, ambas en relación al barrio como un universo general.
Yo creo que hay dos tipos de vecinos a los que me puedo referir, cuando uno vive en un edifico, están los vecinos inmediatos, con los que compartimos área de parqueo, nos vemos casi todos los días, conversamos, y están los vecinos por decirlo así perimetrales, los de afuera, secundarios, que uno se cruza por la calle de vez en cuando, los que confirman el resto del barrio, la relación con los vecinos del edificio es muy buena, a excepción de uno, pero todos tenemos un trato cordial, nos conocemos, nos hablamos un rato, es bastante agradable y con los amigos de afuera es amistosa pero jamás tiene el mismo grado de cercanía, que uno saluda en la calle, pero no hay tanto intercambio (Santiago, 2012).
Esos reconocimientos que son tan cotidianos, insospechados y típicos que no se duda, aunque si se pone entre paréntesis la vitalidad del barrio, se pueden notar cambios y las transiciones
113 Este caso es paradigmático, dado que hay una micro convivencia en el espacio apartamental, en el cual
hay que visibilizar la emergencia del espacio privado, interno del apartamento, y un espacio común público, áreas de contacto entre los vecinos, por ejemplo, garajes, pasillos, gradas, vestíbulos, entradas, salidas, etc.
urbanas que se repiten en las representaciones, el comercio a un nivel mayor, y luego el envejecimiento entre los pares, últimos que en términos fenomenológicos, fueron contemporáneos o asociados, pero que se están yendo, esta situación afecta sin duda las proyecciones de los vecinos.
Aquí no se ve casi nadie. Si antes era diferente totalmente… es que todo ese cambio en la vida de las personas, sobre todo en estos barrios cambio, ya esa es la verdad, cambio. ¿Cambio totalmente? Si por que los conocidos ya no están, muy pocos, y los que vienen nuevos, pues tampoco (Elena, 2012).
Luego de las apreciaciones anteriores, se ha marcado que en el barrio Escalante el conocimiento de los vecinos ya no es tan directo sino indirecto. Se transmite la sensación de ser un reconocimiento que se posiciona en el rol de narrador(a) testigos(as) de los acontecimientos cotidianos que se suscitan en las calles y aceras que se vislumbran fuera de los ventanales de sus casas. Se atestiguan y se narran con un conocimiento cada vez más lejano, de un vecino(a) pasado, que ahora es casi desconocido (a), al cual se le tiene “confianza” porque se parte del presupuesto (prejuicio) de que en el barrio no hay “maleantes”, esta es la expresión más fundamental de la homofilia.
Esa forma en la que se construye el vínculo de vecindad, se observó en el hecho de que los (as) informantes ven en menor medida las relaciones de reciprocidad, no usan el calificativo de confianza, sino de relaciones amistosas y de cercanía, un tipo de cordialidad que se puede usar con cualquier anónimo.
Es bastante amistosa, no sé si llamarla de confianza, porque no ha habido situaciones que demanden que uno confíe en ellos, pero jeje si es una relación, bastante amistosa, y es una relación agradable, uno hace bromas con un vecino de enfrente… (Santiago, 2012).
Dentro de esta caracterización, se ha de sumar que la mediación de la “buena vecindad” también pasa por el principio de respeto de la individualidad. Todo está bien, en el tanto y en cuanto que cada quien no se meta en la vida de los demás, o bien, su vida no afecte mi cotidianidad y la de mis asociados:
Aquí en los apartamentos no hay mucho conflicto, tenemos una relación he buena, pero no cercanía total, nadie se mete en los problemas de los demás, cada quien resuelve su vida (Santiago, 2012).
Pues existe, entre comillas o sea en el grado de que los conozco de que sé que son buenas personas, sin embargo caras vemos mañas no sabemos (Sandra, 2012).
Es interesante la noción de vecindad desplegada, que no pasa por una relación vecinal de confianza propiamente entregada, sino con una relación contingente en el escenario del barrio, un mero encuentro, no un reconocimiento profundo. Sin embargo, esta situación no deja de estar vinculada con la acción humana, en relación a la vida privada e íntima proyectada en lo público, que no es tan significativa, ni emotiva. Es una confianza que juega en relación al desconocimiento, el vínculo es subjetivamente lejano a la distancia vecinal, a pesar de la cercanía física de las viviendas en las que se habita.
Bueno uno confía porque, di uno en realidad este, no sé, diay pues no cree que hay personas que sean maleantes por aquí. Si confió porque realmente después de esta casa hay otra casa que es de un vecino, que es muy
conocido de nosotros, ahí vive él, esta solo él con la empleada y los hijos pues me imagino que llegan a visitarlos de vez en cuando (Laura, 2012).
La confianza y el reconocimiento son más difusos, siendo menor el contacto, menos reciprocas son las relaciones vecinales, aunque esto parezca obvio, se ha de señalar que las medidas tomadas reflejan ese distanciamiento y hasta desconocimiento de los (as) vecinos (as), así se observó que los (as) vecinos (as) optan por pagar y “confiar” ciertas necesidades y servicios de vigilancia, limpieza, hasta cuido en el caso de los (as) adultos mayores.
Si con los vecinos yo no soy tan social la verdad… y eso que tengo tres años de vivir acá… o sea si conozco gente que vive aquí pero… tengo confianza en los “guachimanes” digamos (Elena, 2012).
No es que no confíe en ellos sino más bien me da... O sea el barrio es bien… inseguro... Me da congoja echarles ese camarón encima. Entonces, o sea de que mira me voy, y… Entonces ya quedo tranquilo porque vos te quedas, y después se meten y el vecino se va a sentir mal porque yo le deje la casa a tu cargo digamos. Entonces no suelo hacerlo, más bien después de esa situación, del robo, lo que hice fue mejorar los sistemas de alarma (José Pablo, 2012).
Lo anterior refleja como los(as) vecinos(as) optan por el uso de recursos propios para sentirse confiados en la intimidad del hogar, esto es, seguros en el espacio. Este tema es central, pues la construcción de la relaciones de convivencia en los barrios, que limitan la confianza en el acceso a la seguridad privada. Esto se puede ligar con una debilidad del espacio público y los bienes de uso común, al final “cada quien vela por sí mismo”.
Además, la vecindad necesita de ciertas condiciones para que se den los vínculos recíprocos, la edad, la cantidad de vecinos, las necesidades colectivas, los(as) hijos(as) por hogar, hasta el diseño de los barrios, sus parques y espacios comunes; no se puede obviar que la transición demográfica, la migración de los(as) jóvenes que conforman nuevas unidades familiares, la entrada del comercio, el alquiler cambian la posibilidad de que las relaciones sean continuas y continuadas, dejando esto un “vacío”, que puede llamarse individualismo pero que también deviene de características particulares de la morfología urbana, altamente diferenciada: la atomización individualista es un fenómeno característico de la modernidad, como época, y de su lugar espacio-temporal privilegiado de expresión concreta morfológica urbana: La ciudad.
Debido a lo anterior hay que poner un especial énfasis el hecho de cómo se conforma la vida de barrio, en barrio Escalante los(as) vecinos(as) se conocen aunque no dependan de los(as) vecinos(as) de al lado o de la misma calle, sea por dinámicas laborales y el uso del tiempo que limita los contactos en los espacios, en los parques, en las calles, hasta en los espacios de participación ciudadana.
Si yo te puedo decir quien vive en... la mayoría de las casas de habitación, te puedo decir la mayoría de aquí la mayoría de esta cuadra. De la siguiente te puedo decir bastantes, pero hay otros diay o sea casos que se salen de mis manos, porque son oficinas que cambian de un día para otro (José Pablo, 2013).
…al frente, no a la par, hay una muchacha joven, a ella la conocí una vez… tuanis…pero no… y tampoco es que como yo o sea… como que a mí
me falte algo… hay súper por todo lado… entonces como que yo dependa mucho de los vecinos no (Elena, 2012).
Aunque se señale un fuerte proceso de individualización, se ha de tomar en cuenta otro elemento que le acompaña, el envejecimiento de la población que afecta las dinámicas de convivencia, al haber menos unidades familiares y jóvenes, y que las existentes se han avejentado, migrando los(as) hijos(as) y con una entrada agresiva de oficinas, hacen difícil el reconocimiento.
En un tiempo atrás, era más accesible… pero luego, como el sistema ha cambiado y hay mucho menos familias porque todo son oficinas en parte… entonces aquí muy poco se ven los vecinos. ¿Antes había más relación? ¡Sí! Todos los chiquillos jugando por la calle, aquí al menos las hijas mías, al menos, jugaban ahí con las vecinas y bueno eran otras dinámicas, pero ahora, no… ya la gente vive individual (Laura, 2012).
En relación a la confianza es necesario destacar lo citado, hay un recuerdo de una sociabilidad pasada sustentada en un comunitarismo primario – que resguarda cierto individualismo.- vernáculo u originario, donde el lazo de sangre, el parentesco, la relacionalidad, la cooperación emergen a modo de símbolo del pasado mejor, que se proyecta hacia un futuro decadente; el pasado se presenta como un recuerdo de tranquilidad, en el espacio de la calle pero el presente y el futuro se perciben transformados por la inseguridad; así es que emerge una representación sobre un sentimiento de encierro entre los vecinos y vecinas.
Si bien se aprecia la individualidad, se tiene un recuerdo de tranquilidad con el espacio de la calle, situación que ha cambiado por la inseguridad, así es que emerge una representación sobre un sentimiento de encierro entre los vecinos y vecinas.
Algo importante de señalar dentro de esta caracterización cualitativa de la vecindad es,
que hay nuevos vecinos(as), o hijos(as) de las y los viejos vecinos que han quedado, y
como nueva generación tratan de resistir. En la caracterización de los vecinos y vecinas,
una informante señalo que las y los habitantes del barrio en su mayoría son profesionales
viejos y jóvenes enfocados en las artes (fotografía, danza, producción audiovisual).
Yo siento que son como gente bohemia o ya viejitos los que viven aquí... O sea hay mucha gente también fotógrafos y gente que hace videos… como está El Barco ahí hay gente de Danza que yo creo que hay aquí (Elena, 2012).
En cuanto a la vecindad en barrio Escalante hay que tomar en cuenta que existe una segunda generación de vecinos y vecinas que estarían activando la vida de barrio, que se organizan frente a los procesos de deterioro que perciben. Habrá que ver lo que sucederá a futuro, si se da un tipo de repoblamiento que configure el espacio.
Hay de todo. El fenómeno de eso empieza, porque cuando en los barrios son casas muy caras; la gente siempre tuvo la tendencia de estar muy aislada una con el otro. Para evitar, pero el cambio… En los últimos años, ha llegado la necesidad de que se empiecen a conocer, no les quedó más remedio. Empezó a cambiar el residencial a comercial, y todo el cuento. Eso hace que la comunidad se una, incluso tal vez, en primera instancia, se reúnen por primera vez en muchos sectores, en otros, pues ahí ha habido ya encuentros de antemano, muchos años de “peliar” juntos y lograr muchos logros (Gerardo, 2012).
Lo importante de esta última referencia nos hace volver al argumento inicial, cierta homofilia existente que está siendo rota por los procesos de cambio, situación que ha activado las expectativas y los proyectos de los(as) vecinos(as) como respuesta, como lucha, si bien no buscan crear una vecindad de vínculos fuertes, se observa que el espacio también incluye una lucha política, esto se da a pesar del conformismo en la vida urbana, convirtiendo a la ASVEBES en una práctica a ser observada.
En el otro caso, la vecindad de barrio Cristo Rey deviene de unas condiciones distintas, por un lado la población vive en un barrio viejo, pero que se ha mantenido en el tiempo vivo, por ejemplo, se encontró familias de hasta tres o cuatro generaciones, del abuelo, sus hijos y sus nietos; además es un barrio que tiene importantes procesos de transición demográfica, como la migración hacia afuera y la migración hacia dentro del barrio; otro elemento de las representaciones está en la herencia popular, relacionada al trabajo obrero en el barrio; condiciones que brinda una herencia un sustento de la vida vecinal, que es fundamental para la convivencia urbana.
Emergen unas representaciones sobre la vecindad bastantes particulares dentro del barrio, hay un reconocimiento más cercano relacionado a la confianza sobre las necesidades del otro, de una cooperación cotidiana sobre cosas tan básicas como “pegarle un ojo a la casa” o que “le cuiden
las llaves”. Se puede iniciar planteando que en el barrio Cristo Rey se notan condiciones
discursivas similares a las anteriores, del pasado comunitario y los buenos tiempos, esto se plantea en una narrativa sobre un orgullo basado en el trabajo de un barrio con una herencia popular, que se caracterizaba por tener vecinos con profesionales, profesores, doctores, curas, población que ha decaído.
No, no, es más el barrio no era conflictivo como es ahora. Siempre ha habido una creencia de que era un barrio bajo pero no con la perspectiva que hay ahora, el perfil de ahora es un perfil ya, demasiado… ha bajado la… como se llama, la calidad social y económica de la gente. Este... si vos te das cuenta en