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Enemigos en la ONU

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OS casos más conocidos de actuaciones de espionaje en las Naciones Unidas fueron provocados por los servicios de espionaje de la Unión Soviética y de Estados Unidos, pero la ONU fue también escenario de intrigas para otros servicios de inteligencia, todos ellos bajo cobertura y protección de sus respectivas delegaciones.

Por ejemplo, la SDECE102 francesa durante la crisis de Argelia realizó operaciones clandestinas en las Naciones Unidas; el Mossad israelí utilizó los pasillos de la Organización como otro campo más de batalla contra los palestinos; el BND de la República Federal de Alemania y la Stasi de la República Democrática Alemana; el MI6 británico en una campaña de desprestigio contra el secretario general Butros-Gali, y así un largo etcétera.

Tres operaciones por parte de franceses, israelíes y británicos serían las más destacables.

La guerra de independencia de Argelia se convirtió en un sangriento conflicto colonial en el que perdieron la vida cerca de trescientos mil argelinos, seis mil colonos europeos y más de veinticuatro mil soldados franceses103 .

En noviembre de 1954 se habían sucedido los primeros combates. Para contrarrestar el apoyo que los civiles daban a los rebeldes del Frente de Liberación Nacional, París decidió enviar a medio millón de soldados. El uso generalizado de la tortura por parte de las tropas francesas provocó la huida de muchos argelinos. En marzo de 1960, el ACNUR calculaba que existían ya 1,2 millones de desplazados refugiados en campos en suelo argelino sin ningún tipo de alimentos o agua.

Mientras las protestas seguían llegando, el representante francés, miembro permanente del poderoso Consejo de Seguridad, seguía repitiendo que la crisis de Argelia era un conflicto interno de Francia y que no permitirían una interferencia por parte de la ONU. Dag Hammarskjöld,

en su más puro estilo, prefirió no entrometerse, ni entrometer a la ONU, a pesar de que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) seguía enviando informes de torturas y ejecuciones sumarias por parte del ejército francés contra miembros del FLN. Pero en 1956 un hecho iba a cambiar por completo el curso de la crisis argelina.

Al parecer, un alto funcionario de las Naciones Unidas cercano a Hammarskjöld informó a un agente de la SDECE francesa destinado en la misión de Francia ante la ONU de que conocían las intenciones del FLN de enviar a un alto representante a Túnez para una conferencia de la Liga Árabe. Un miembro de esta organización había enviado en secreto a Dag Hammarskjöld un memorando con los puntos que iban a tratar los miembros de la Liga, y en uno de ellos aparecía un encuentro con un responsable del Frente de Liberación Nacional de Argelia. El espionaje galo informó a París, quien decidió enviar a un equipo de les Spéciaux, unidades de asesinos del servicio secreto francés.

Con la información de que disponían filtrada por el alto funcionario de la ONU, la SDECE consiguió en octubre de 1956 hacerse con el avión que transportaba a Túnez al representante del FLN. El personaje en cuestión era Muhammad Ben Bella, un veterano del ejército francés durante la Segunda Guerra Mundial y un importante líder de los rebeldes argelinos. Ben Bella fue puesto en libertad como parte de las condiciones de los Acuerdos de Evian que otorgaron la independencia a Argelia en 1962104 .

También el Mossad israelí ha utilizado a la ONU como un teatro más al que expandir el conflicto árabe-israelí y a sus funcionarios como fuentes de información. El embajador de Israel ante las Naciones Unidas, Yosef Tekoa, informó a su Gobierno, liderado por Isaac Rabin, de que Kurt Waldheim tenía la intención de invitar al líder de la OLP, Yasser Arafat, a dar un discurso ante la Asamblea General. La fecha elegida para el evento era el 13 de noviembre de 1974.

Rabin consultó con el memuneh del Mossad, Isaac Hofi, para ver las posibilidades que tendría un equipo del Metsada, la unidad de asesinos del espionaje israelí, de acabar con la vida de Arafat cuando este se encontrase en Nueva York. El líder israelí prefería que el «asunto» se solucionase

antes del 13 de noviembre, fecha elegida para que Arafat se dirigiese a los delegados en la Asamblea General de la ONU. Hofi conectó a un equipo del kidon preparado para actuar, pero cuando se disponían a salir rumbo a la misión, Rabin recibió una llamada telefónica del propio Waldheim. El secretario general pedía a Rabin personalmente su compromiso de que Arafat no sufriría ningún daño mientras se encontrase en Nueva York.

Al colgar el aparato, Rabin llamó al jefe del Mossad para desconectar al equipo del Metsada. El 13 de noviembre de 1974, el líder palestino se dirigió a los representantes de la ONU y nueve días después se aprobaba la Resolución 3237 que reconocía a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) como la única y legítima representante del pueblo palestino y se la invitaba a formar parte de las sesiones y de la Asamblea General, como observador permanente.

Lo que nunca supo Yasser Arafat es que el secretario general de la ONU, Kurt Waldheim, le salvó la vida aquel año de 1974.

El MI6, la inteligencia británica, ha sido también muy activa dentro de las Naciones Unidas desde el mismo momento de su creación en 1945, así como en sus estrechas relaciones con la CIA. Sería esta relación lo que llevaría al MI6 a preparar una operación nada más y nada menos que contra el que aún era candidato a ocupar el cargo de secretario de la ONU, el egipcio Butros-Gali105 .

En 1991, el entonces secretario general, el peruano Javier Pérez de Cuéllar, anunció que no se presentaría a un nuevo mandato. Desde ese mismo momento, los engranajes políticos para buscar un sucesor comenzaron a moverse a la búsqueda de un candidato.

El candidato ideal para norteamericanos, británicos y canadienses era Brian Mulroney, el primer ministro de Canadá. Mientras, los embajadores del Tercer Mundo proponían a la Administración Bush que el nuevo secretario general de la ONU debía ser africano. El Departamento de Estado recibía al mismo tiempo llamadas del presidente Hosni Mubarak, fiel aliado de Estados Unidos en la pasada Guerra del Golfo tras la invasión de Kuwait por parte de Irak.

La CIA encargó entonces al MI6 británico que se ocupase de orquestar una campaña de desprestigio contra Butros-Gali en la prensa europea para así restarle posibilidades en la elección al cargo más alto de la ONU.

Los británicos entonces comenzaron a filtrar a diversos medios de comunicación amplios informes que hablaban de la inestabilidad mental de Butros-Gali, de su afición por la vida extraterrestre y sus creencias en que los ovnis existían realmente. La campaña de 1991, según explica el ex agente del MI6 Richard Tomlinson en su libro The Big Breach: From Top

Secret to Maximum Security, no dio resultado y Butros-Gali se convirtió en

el sexto secretario general de la Organización de las Naciones Unidas. Otra campaña posterior del MI6, avalada por la CIA, sí ayudó en 1996 a impedir que el egipcio saliese reelegido para un segundo mandato.

Esta vez en los informes redactados por el espionaje británico ya no había ovnis, ni extraterrestres, ni nada por el estilo. En las páginas solo había pruebas de favoritismo, amiguismo, fraude, desvío de fondos, corrupción galopante, e incluso acoso sexual a funcionarias practicado por altos cargos de la ONU y protegidos posteriormente por el secretario general Butros-Gali durante sus cuatro años de mandato; pero esto es otra historia.

5- EXPRESO A KATANGA

«Nadie puede sospechar cuántas idioteces políticas se han evitado

gracias a la falta de dinero.»

CHARLES-MAURICE DE TALLEYRAND La República Democrática del Congo obtuvo su independencia de Bélgica el 30 de junio de 1960. Patrice Lumumba, entonces líder del Movimiento de Liberación Nacional, asumió el Gobierno como primer ministro, y Joseph Kasavubu, la presidencia.

El 12 de julio del mismo año, Moïse Tshombé proclamó la independencia de una de las provincias más ricas del país, Katanga. Esta zona contenía bajo su suelo ricos yacimientos de uranio, cobalto, cinc y cobre, y era base de una de las principales compañías mineras del mundo con capital belga y británico106 .

Dos días después, el Gobierno de Bruselas decidió enviar tropas a la zona con el bonito discurso de «proteger a los ciudadanos europeos». Realmente, las tropas se desplegaron en Katanga para proteger los yacimientos.

El Gobierno de Lumumba reclamó entonces asistencia militar con el fin de proteger el territorio nacional contra la «agresión exterior». El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas decidió exhortar al Gobierno de Bélgica a retirar sus tropas del territorio de la república africana. La crisis en el Congo se había desatado.